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De Juana de Ibarbourou a la ballena austral

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De Juana de Ibarbourou a la ballena austral

Si supera los cincuenta años y de niño fue lector, es muy probable que haya recorrido “Chico Carlo”. Si tiene mucho apego a la poesía de mujeres latinoamericanas, seguramente alguna vez recitó “La Higuera”: “Porque es áspera y fea… y tal vez  a la noche, cuando el viento acaricie su copa… hoy a mí me dijeron hermosa”. Dos obras de Juana de América, de Juana de Ibarbourou. Uruguaya de Melo, fallecida en Montevideo. Su rostro ilustra los billetes de mil pesos uruguayos. 

¿Sabe quién fue Juan Zorrilla de San Martín? (Montevideo, 1855-1931). Escritor uruguayo al que se considera máximo representante de la poesía romántica uruguaya; periodista y docente diplomático, que escribió, entre otras cosas: “Tabaré” y “La epopeya de Artigas”, que es una auténtica narración de los tiempos heroicos de Uruguay, en la que la figura de José Gervasio Artigas —fundador de la nacionalidad uruguaya— ilustra los billetes de veinte pesos uruguayos.

Otras denominaciones de los billetes uruguayos invitan a los curiosos a conocer a Eduardo Fabini, un gran músico nacido en 1882 en Solís de Mataojo, Uruguay. O a Pedro Figari, abogado, político, escritor, periodista y pintor. Estos personajes, en esos espacios, expresan el criterio de nuestros entrañables y queridos vecinos. 

En Argentina, desde junio de 2016, impera otro criterio: una nueva familia de billetes con imágenes de la fauna autóctona de todo el país. Según el Banco Central, se hizo para "celebrar la vida, enfatizar el futuro más que el pasado, pasar de la solemnidad a la alegría,  reivindicar el federalismo y pensar que somos más que solo hombres y mujeres" (nuestro país es mucho más que la sociedad de hombres y mujeres; somos plantas, animales, suelo, aire, agua…). Por las dudas, vale aclarar que la cita, aunque fragmentada, es textual.

Por si no se entendió, salen José de San Martín, Manuel Belgrano, Eva Duarte de Perón, Julio Argentino Roca, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Manuel de Rosas para que entren el guanaco, la ballena franca austral, el yaguareté, el hornero, el cóndor andino y la taruca. Santos animalitos, algunos de ellos con el título de “monumento natural nacional”. Les queda la menuda tarea de cumplir todos los objetivos anteriores. Parece haber otros métodos, pero esta fue la decisión del Banco Central. 

Con cierta razón, habrá quienes afirmen que en la Argentina actual hay algunas cosas más importantes de las que ocuparse. Es un tema amplio, para algunos se trata simplemente del dibujito de los billetes. Para otros, señala todo un criterio acerca del pasado, del presente y del futuro de todos los argentinos. Asimismo, cabe aclarar que en estas tierras sobran argentinos ilustres de la política, de la cultura y de tantas otras actividades que merecerían mucho más que su rostro en un billete. Si de celebrar la vida se trata, sería deseable que el valor de la moneda fuera estable y fuera la expresión de capacidad y de soberanía. Porque hay muchos otros argentinos y argentinas —quizás no tan ilustres— que trabajan mucho, todos los días, y esperan un signo monetario con otra solvencia y verdadera expresión de crecimiento y desarrollo. Y eso sí que les devolvería la alegría.

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De Juana de Ibarbourou a la ballena austral

Si supera los cincuenta años y de niño fue lector, es muy probable que haya recorrido “Chico Carlo”. Si tiene mucho apego a la poesía de mujeres latinoamericanas, seguramente alguna vez recitó “La Higuera”: “Porque es áspera y fea… y tal vez  a la noche, cuando el viento acaricie su copa… hoy a mí me dijeron hermosa”. Dos obras de Juana de América, de Juana de Ibarbourou. Uruguaya de Melo, fallecida en Montevideo. Su rostro ilustra los billetes de mil pesos uruguayos. 

¿Sabe quién fue Juan Zorrilla de San Martín? (Montevideo, 1855-1931). Escritor uruguayo al que se considera máximo representante de la poesía romántica uruguaya; periodista y docente diplomático, que escribió, entre otras cosas: “Tabaré” y “La epopeya de Artigas”, que es una auténtica narración de los tiempos heroicos de Uruguay, en la que la figura de José Gervasio Artigas —fundador de la nacionalidad uruguaya— ilustra los billetes de veinte pesos uruguayos.

Otras denominaciones de los billetes uruguayos invitan a los curiosos a conocer a Eduardo Fabini, un gran músico nacido en 1882 en Solís de Mataojo, Uruguay. O a Pedro Figari, abogado, político, escritor, periodista y pintor. Estos personajes, en esos espacios, expresan el criterio de nuestros entrañables y queridos vecinos. 

En Argentina, desde junio de 2016, impera otro criterio: una nueva familia de billetes con imágenes de la fauna autóctona de todo el país. Según el Banco Central, se hizo para "celebrar la vida, enfatizar el futuro más que el pasado, pasar de la solemnidad a la alegría,  reivindicar el federalismo y pensar que somos más que solo hombres y mujeres" (nuestro país es mucho más que la sociedad de hombres y mujeres; somos plantas, animales, suelo, aire, agua…). Por las dudas, vale aclarar que la cita, aunque fragmentada, es textual.

Por si no se entendió, salen José de San Martín, Manuel Belgrano, Eva Duarte de Perón, Julio Argentino Roca, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Manuel de Rosas para que entren el guanaco, la ballena franca austral, el yaguareté, el hornero, el cóndor andino y la taruca. Santos animalitos, algunos de ellos con el título de “monumento natural nacional”. Les queda la menuda tarea de cumplir todos los objetivos anteriores. Parece haber otros métodos, pero esta fue la decisión del Banco Central. 

Con cierta razón, habrá quienes afirmen que en la Argentina actual hay algunas cosas más importantes de las que ocuparse. Es un tema amplio, para algunos se trata simplemente del dibujito de los billetes. Para otros, señala todo un criterio acerca del pasado, del presente y del futuro de todos los argentinos. Asimismo, cabe aclarar que en estas tierras sobran argentinos ilustres de la política, de la cultura y de tantas otras actividades que merecerían mucho más que su rostro en un billete. Si de celebrar la vida se trata, sería deseable que el valor de la moneda fuera estable y fuera la expresión de capacidad y de soberanía. Porque hay muchos otros argentinos y argentinas —quizás no tan ilustres— que trabajan mucho, todos los días, y esperan un signo monetario con otra solvencia y verdadera expresión de crecimiento y desarrollo. Y eso sí que les devolvería la alegría.

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