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Pepe Cacace grabó en los estudios de la Casa de la Música

A los 63 años, el músico que se volvió abstemio y vegetariano explica cómo hace para seguir en excelente estado.

Con una vitalidad física y artística que supera cualquier expectativa, el espíritu de Pepe Cacace lo obliga a destacarse en sus metas. Dice que pone la vara alta porque quiere diferenciarse de artistas que viven del recuerdo. Entre shows y presentaciones diarias, el cantante hizo una pausa y grabó un disco en Casa de la Música.

“Metí la grabación en dos horas”, aseguró con confianza, asistido desde las consolas por pistas pregrabadas. Este martes, Cacace estaba en Villa Mercedes, todavía finiquitando detalles de la próxima salida de su nuevo disco, pero volvía urgente a la capital para continuar con sus actividades.

Las elegidas para el próximo disco, de un vasto y ecléctico repertorio, son “Ángel”, de Gary; “La cola” de “Los Palmeras”; “Cómo olvidarme”, de “La Beriso”, y un enganchado de rock nacional que incluye “Luna de miel en la mano” (de "Virus") y “Mil horas” de “Los Abuelos de la Nada”.

La variedad de géneros elegidos es la prueba de su lista de temas, con la que apunta a todos los públicos, debido al amplio target que lo solicita, que va de los casinos a las fiestas de 15, de los boliches a los festivales y a las fiestas privadas. “Me muevo en ambientes muy diferentes unos de otros, entonces tengo a la juventud y también a los más grandes como seguidores. Te piden un tango o un vals y hay que cantar, y si te piden un rock los pibes, también lo voy a cantar”, sintetizó Cacace. Esa variada gama la podrán comprobar quienes asistan este viernes al restó “Virgen de Fátima”, después de la medianoche.

Con los tracks terminados, ahora faltan los detalles finales. Cuando tenga el soporte físico hará la presentación oficial y ofrecerá el disco en sus shows.

Incentivado por un cura franciscano, el pequeño José Mariano Cacace comenzó a cantar en el coro del colegio "San Roque" a los 8 años y de ahí pasó a una orquesta. “Era buen estudiante, tenía buenas notas pero mala conducta”, se excusó el cantor rebelde al que expulsaron de dos colegios y terminó en uno privado, el "San Buenaventura" de Villa Mercedes, donde terminó la primaria. “Era un capo estudiando pero de conducta pésima”, reafirmó.

Ese sacerdote que dirigía el coro descubrió un registro vocal “que yo ignoraba”, asumió Pepe, y lo convirtió en primera voz tenor de un coro de 80 chicos. Al poco tiempo incursionó en otros géneros musicales. A los 12 integraba “Grupo Presente”, una banda de rock, blues y melódicos, “que estaban en auge en ese entonces”, y le siguieron “Pin up”, “Los Juveniles” y “Galaxia”, un conjunto con el que ganó dos festivales y consiguió presentarse en televisión.

La nostalgia también les pegó fuerte a los ex integrantes galácticos. “Hablamos de juntarnos a armar algo, es cuestión de coordinar las agendas”, dijo Cacace, quien se encontró hace poco con sus ex compañeros. “Queremos reflotar aquellas emociones”, agregó el cantor. Esos deseos lo llevaron a recordar las presentaciones y los viajes por la provincia, a Córdoba, Mendoza, Santa Fe y el sur de Buenos Aires. “Es un lindo recuerdo y quedó una buena amistad”.

La actividad de Cacace lo mantiene vital y en buena forma física, y todo se debe al cuidado extremo que decidió abrazar a los 25 años, cuando tomó conciencia que para cuidarse debía tomar agua y ser vegetariano. “Si el alcohol y el cigarrillo te hacen mal ¿para qué voy a agarrar esos vicios?”, se pregunta y a la vez aconseja. “Me gusta el naturismo porque estoy en desacuerdo con los productos artificiales”, sostuvo Pepe, de 63 años.

“Quiero tener una vejez linda y que mis hijos y mi nieto me disfruten mucho tiempo”, ansió el patriarca, de sus herederos Karen, Luciano, Micaela y Nicolle, quienes pueden verlo y disfrutar de lo que hace. “Quiero que la vida me depare eso, tener una buena calidad de vida”.

En contraste con su deseo, las noches de giras y conciertos en boliches y festivales están llenas de tentaciones. Pepe encontró la manera de evitar los tragos etílicos que le convidan en sus shows. “Es pura mímica: hago que tomo pero estoy con los labios cerrados, después le devuelvo el vaso y el tipo se va contento”, explicó con una sonrisa. “Hago esa trampa porque tenés que alcanzar las metas que te propusiste, si transgredo eso, me estoy faltando a mí mismo, engaño a mi cuerpo, faltaría a los principios que me armé, porque me propuse decir basta al alcohol basta al cigarrillo y tengo que respetar eso”, sentenció con firmeza.

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Pepe Cacace grabó en los estudios de la Casa de la Música

A los 63 años, el músico que se volvió abstemio y vegetariano explica cómo hace para seguir en excelente estado.

La voz de la experiencia. Cacace retornó a los estudios de grabación, para un nuevo CD. Foto: Casa de la Música.

Con una vitalidad física y artística que supera cualquier expectativa, el espíritu de Pepe Cacace lo obliga a destacarse en sus metas. Dice que pone la vara alta porque quiere diferenciarse de artistas que viven del recuerdo. Entre shows y presentaciones diarias, el cantante hizo una pausa y grabó un disco en Casa de la Música.

“Metí la grabación en dos horas”, aseguró con confianza, asistido desde las consolas por pistas pregrabadas. Este martes, Cacace estaba en Villa Mercedes, todavía finiquitando detalles de la próxima salida de su nuevo disco, pero volvía urgente a la capital para continuar con sus actividades.

Las elegidas para el próximo disco, de un vasto y ecléctico repertorio, son “Ángel”, de Gary; “La cola” de “Los Palmeras”; “Cómo olvidarme”, de “La Beriso”, y un enganchado de rock nacional que incluye “Luna de miel en la mano” (de "Virus") y “Mil horas” de “Los Abuelos de la Nada”.

La variedad de géneros elegidos es la prueba de su lista de temas, con la que apunta a todos los públicos, debido al amplio target que lo solicita, que va de los casinos a las fiestas de 15, de los boliches a los festivales y a las fiestas privadas. “Me muevo en ambientes muy diferentes unos de otros, entonces tengo a la juventud y también a los más grandes como seguidores. Te piden un tango o un vals y hay que cantar, y si te piden un rock los pibes, también lo voy a cantar”, sintetizó Cacace. Esa variada gama la podrán comprobar quienes asistan este viernes al restó “Virgen de Fátima”, después de la medianoche.

Con los tracks terminados, ahora faltan los detalles finales. Cuando tenga el soporte físico hará la presentación oficial y ofrecerá el disco en sus shows.

Incentivado por un cura franciscano, el pequeño José Mariano Cacace comenzó a cantar en el coro del colegio "San Roque" a los 8 años y de ahí pasó a una orquesta. “Era buen estudiante, tenía buenas notas pero mala conducta”, se excusó el cantor rebelde al que expulsaron de dos colegios y terminó en uno privado, el "San Buenaventura" de Villa Mercedes, donde terminó la primaria. “Era un capo estudiando pero de conducta pésima”, reafirmó.

Ese sacerdote que dirigía el coro descubrió un registro vocal “que yo ignoraba”, asumió Pepe, y lo convirtió en primera voz tenor de un coro de 80 chicos. Al poco tiempo incursionó en otros géneros musicales. A los 12 integraba “Grupo Presente”, una banda de rock, blues y melódicos, “que estaban en auge en ese entonces”, y le siguieron “Pin up”, “Los Juveniles” y “Galaxia”, un conjunto con el que ganó dos festivales y consiguió presentarse en televisión.

La nostalgia también les pegó fuerte a los ex integrantes galácticos. “Hablamos de juntarnos a armar algo, es cuestión de coordinar las agendas”, dijo Cacace, quien se encontró hace poco con sus ex compañeros. “Queremos reflotar aquellas emociones”, agregó el cantor. Esos deseos lo llevaron a recordar las presentaciones y los viajes por la provincia, a Córdoba, Mendoza, Santa Fe y el sur de Buenos Aires. “Es un lindo recuerdo y quedó una buena amistad”.

La actividad de Cacace lo mantiene vital y en buena forma física, y todo se debe al cuidado extremo que decidió abrazar a los 25 años, cuando tomó conciencia que para cuidarse debía tomar agua y ser vegetariano. “Si el alcohol y el cigarrillo te hacen mal ¿para qué voy a agarrar esos vicios?”, se pregunta y a la vez aconseja. “Me gusta el naturismo porque estoy en desacuerdo con los productos artificiales”, sostuvo Pepe, de 63 años.

“Quiero tener una vejez linda y que mis hijos y mi nieto me disfruten mucho tiempo”, ansió el patriarca, de sus herederos Karen, Luciano, Micaela y Nicolle, quienes pueden verlo y disfrutar de lo que hace. “Quiero que la vida me depare eso, tener una buena calidad de vida”.

En contraste con su deseo, las noches de giras y conciertos en boliches y festivales están llenas de tentaciones. Pepe encontró la manera de evitar los tragos etílicos que le convidan en sus shows. “Es pura mímica: hago que tomo pero estoy con los labios cerrados, después le devuelvo el vaso y el tipo se va contento”, explicó con una sonrisa. “Hago esa trampa porque tenés que alcanzar las metas que te propusiste, si transgredo eso, me estoy faltando a mí mismo, engaño a mi cuerpo, faltaría a los principios que me armé, porque me propuse decir basta al alcohol basta al cigarrillo y tengo que respetar eso”, sentenció con firmeza.

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