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Tips para leer un libro

Bernardo Stamateas

Mucha gente, que tal vez no es tan adepta a leer libros como otra, me pregunta qué consejos puedo brindarles a la hora de desarrollar el hábito de la lectura. Para empezar, sobre todo si nos cuesta leer, debemos asegurarnos de que esa obra nos atrapará y no la dejaremos por la mitad. Para eso, podemos:

Mirar la contratapa y el índice del libro.

Allí encontraremos ideas que nos puedan llegar a interesar. También conoceremos al autor y su biografía (si es la primera vez que lo leemos). Y luego podemos pasar al índice que nos revela el contenido y si este es de nuestro agrado o no.

¿Cómo debería leerse un libro?

No hay una fórmula única. Algunos prefieren leerlo todo de un tirón. De este modo, incorporamos las ideas generales, es decir, el esqueleto de la obra o su argumento entero si se trata de una novela. Así tenemos un panorama global pero poco profundo. Lo ideal es ir de lo más sencillo y general a lo más complicado y específico.

Hay lectores que eligen utilizar dos marcadores. Esto resulta muy útil porque nuestro cerebro reconoce mejor los colores que el blanco y negro. Se pueden marcar las palabras claves, a las que después volveremos, con un color y las ideas principales con otro color.

También hay lectores que leen un libro dos veces. De esta forma, marcan o subrayan los detalles o las ideas específicas para luego poder hacer un resumen del contenido. Conozco gente que tiene resúmenes de todos los libros que ha leído, algo que nos facilita hallar información cuando la necesitamos.

¿Cómo deberíamos memorizar la información que obtenemos de un libro?

Existen dos clases de datos:

1.Secuenciales

2. Duros.

Los primeros son los que se procesan a través de la razón y se comprenden o no. Si vos mirás una película, podés contarle el argumento (las distintas secuencias) a alguien. Esos son los datos secuenciales que recordamos como si fueran una narración. Esta memorización puede ser dividida en pequeñas metas. En cambio, los segundos no se razonan sino que se recuerdan, como por ejemplo: fechas, números, nombres de lugares, etc. Esto lo hacemos “repitiendo una y otra vez”.

Siempre les aconsejo a quienes están intentando aprender algo, explicar cada cosa que incorporan en sus propias palabras. Al principio aprendemos a hablar de un tema en general, para después dedicarnos a los datos específicos. Pero aquí hay que tener en cuenta qué tipo de memoria tenemos (todos tenemos memoria, o la capacidad de almacenar datos, ¡aunque pensemos que no nos acordamos de nada!):

Sensorial o a corto plazo: Lo que ingresa a través de los sentidos dura solo unos segundos.

A mediano plazo: Esta es la segunda habitación y aquí lo ingresado dura unos dos días.

A largo plazo: Aquí están nuestros recuerdos de toda la vida y son las cosas que aprendemos para siempre (como caminar).

Si bien hay reglas nemotécnicas que podemos aplicar, cuanto más leamos y aprendamos y nos desafiemos a recordar lo leído, más información tendremos a disposición a la hora de tomar buenas decisiones.

 

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Tips para leer un libro

Mucha gente, que tal vez no es tan adepta a leer libros como otra, me pregunta qué consejos puedo brindarles a la hora de desarrollar el hábito de la lectura. Para empezar, sobre todo si nos cuesta leer, debemos asegurarnos de que esa obra nos atrapará y no la dejaremos por la mitad. Para eso, podemos:

Mirar la contratapa y el índice del libro.

Allí encontraremos ideas que nos puedan llegar a interesar. También conoceremos al autor y su biografía (si es la primera vez que lo leemos). Y luego podemos pasar al índice que nos revela el contenido y si este es de nuestro agrado o no.

¿Cómo debería leerse un libro?

No hay una fórmula única. Algunos prefieren leerlo todo de un tirón. De este modo, incorporamos las ideas generales, es decir, el esqueleto de la obra o su argumento entero si se trata de una novela. Así tenemos un panorama global pero poco profundo. Lo ideal es ir de lo más sencillo y general a lo más complicado y específico.

Hay lectores que eligen utilizar dos marcadores. Esto resulta muy útil porque nuestro cerebro reconoce mejor los colores que el blanco y negro. Se pueden marcar las palabras claves, a las que después volveremos, con un color y las ideas principales con otro color.

También hay lectores que leen un libro dos veces. De esta forma, marcan o subrayan los detalles o las ideas específicas para luego poder hacer un resumen del contenido. Conozco gente que tiene resúmenes de todos los libros que ha leído, algo que nos facilita hallar información cuando la necesitamos.

¿Cómo deberíamos memorizar la información que obtenemos de un libro?

Existen dos clases de datos:

1.Secuenciales

2. Duros.

Los primeros son los que se procesan a través de la razón y se comprenden o no. Si vos mirás una película, podés contarle el argumento (las distintas secuencias) a alguien. Esos son los datos secuenciales que recordamos como si fueran una narración. Esta memorización puede ser dividida en pequeñas metas. En cambio, los segundos no se razonan sino que se recuerdan, como por ejemplo: fechas, números, nombres de lugares, etc. Esto lo hacemos “repitiendo una y otra vez”.

Siempre les aconsejo a quienes están intentando aprender algo, explicar cada cosa que incorporan en sus propias palabras. Al principio aprendemos a hablar de un tema en general, para después dedicarnos a los datos específicos. Pero aquí hay que tener en cuenta qué tipo de memoria tenemos (todos tenemos memoria, o la capacidad de almacenar datos, ¡aunque pensemos que no nos acordamos de nada!):

Sensorial o a corto plazo: Lo que ingresa a través de los sentidos dura solo unos segundos.

A mediano plazo: Esta es la segunda habitación y aquí lo ingresado dura unos dos días.

A largo plazo: Aquí están nuestros recuerdos de toda la vida y son las cosas que aprendemos para siempre (como caminar).

Si bien hay reglas nemotécnicas que podemos aplicar, cuanto más leamos y aprendamos y nos desafiemos a recordar lo leído, más información tendremos a disposición a la hora de tomar buenas decisiones.

 

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