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Mili Sánchez, la embajadora que tiene el polo de San Luis

Daniel Valdés

Tuvo un año brillante que fue coronado con el torneo que jugó para La Dolfina Brava, en Palermo.

Milagros Sánchez tuvo un año soñado. Pero hay dos torneos que la marcaron: el Argentino femenino que ganó con San Luis en Malagueño y el subcampeonato con La Dolfina Brava, en Palermo. Esta piba de Concarán, que vive por y para el polo, tiene mucho potencial y va por más en el 2020.

Juega de muy pequeña y su crecimiento deportivo fue a pasos agigantados. Viene de una familia que respira polo. Desde muy chica se interesó en los caballos. Primero empezó como un hobby, pero con el correr del tiempo ese gustito fue creciendo.

Cuando dio sus primeros pasos en su Concarán natal nunca pensó que todo le iba a llegar muy rápido. Con 19 años, tiene 7 de hándicap y se codea con las mejores. Recorrió varios países. Dejó su impronta, pero hay un certamen que la marcó. "Jugar el Abierto de Palermo para La Dolfina Brava. Medirse con las mejores del mundo fue algo único que quedará grabado en mis retinas", dijo Mili, que no es muy amante de los micrófonos. Se siente más cómoda en la cancha. Ahí está su hábitat natural. Su lugar en el mundo.

 

 

Otro torneo que recuerda y tiene en su corazón es el Argentino que ganó con San Luis en Malagueño. "Fue especial, ya que lo jugué con amigas. Lo disfruté mucho. Me divertí y tuvimos la suerte de ser campeonas junto a Catalina Jantus, Mili Ordóñez y Martina Díaz", cerró Milagros.

Ahora descansa en su ciudad. Junto a su gente. No quiere descuidar su carrera de contadora pública. Tiene bien en claro que tiene mucho para dar en el polo, pero sabe que el deporte y el estudio pueden ir de la mano cuando hay ganas y sacrificio.

A pesar de los logros sigue siendo la misma chica de barrio. Disfruta de las pequeñas cosas. Una tarde de campo con la familia. Salidas con las amigas. Charlas con los viejos que siempre la aconsejan y, a pesar de estar de vacaciones, siempre se hace un tiempito para jugar un partido.

Mili, la embajadora puntana.

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Mili Sánchez, la embajadora que tiene el polo de San Luis

Tuvo un año brillante que fue coronado con el torneo que jugó para La Dolfina Brava, en Palermo.

Una fenómena. Juega de muy chica y su amor por este deporte la llevó a codearse con las mejores. Tiene 7 de hándicap y va por más en el 2020.

Foto: Gentileza/Martín Gómez.

Milagros Sánchez tuvo un año soñado. Pero hay dos torneos que la marcaron: el Argentino femenino que ganó con San Luis en Malagueño y el subcampeonato con La Dolfina Brava, en Palermo. Esta piba de Concarán, que vive por y para el polo, tiene mucho potencial y va por más en el 2020.

Juega de muy pequeña y su crecimiento deportivo fue a pasos agigantados. Viene de una familia que respira polo. Desde muy chica se interesó en los caballos. Primero empezó como un hobby, pero con el correr del tiempo ese gustito fue creciendo.

Cuando dio sus primeros pasos en su Concarán natal nunca pensó que todo le iba a llegar muy rápido. Con 19 años, tiene 7 de hándicap y se codea con las mejores. Recorrió varios países. Dejó su impronta, pero hay un certamen que la marcó. "Jugar el Abierto de Palermo para La Dolfina Brava. Medirse con las mejores del mundo fue algo único que quedará grabado en mis retinas", dijo Mili, que no es muy amante de los micrófonos. Se siente más cómoda en la cancha. Ahí está su hábitat natural. Su lugar en el mundo.

 

 

Otro torneo que recuerda y tiene en su corazón es el Argentino que ganó con San Luis en Malagueño. "Fue especial, ya que lo jugué con amigas. Lo disfruté mucho. Me divertí y tuvimos la suerte de ser campeonas junto a Catalina Jantus, Mili Ordóñez y Martina Díaz", cerró Milagros.

Ahora descansa en su ciudad. Junto a su gente. No quiere descuidar su carrera de contadora pública. Tiene bien en claro que tiene mucho para dar en el polo, pero sabe que el deporte y el estudio pueden ir de la mano cuando hay ganas y sacrificio.

A pesar de los logros sigue siendo la misma chica de barrio. Disfruta de las pequeñas cosas. Una tarde de campo con la familia. Salidas con las amigas. Charlas con los viejos que siempre la aconsejan y, a pesar de estar de vacaciones, siempre se hace un tiempito para jugar un partido.

Mili, la embajadora puntana.

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