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Nada para festejar en transparencia

Según su sitio oficial, Transparencia Internacional (TI) es una organización no gubernamental que promueve medidas contra crímenes corporativos y corrupción política en el ámbito internacional. Se fundó en 1993 y publica anualmente el Índice de Percepción de Corrupción, una lista corporativa de corrupción a nivel mundial. La sede se encuentra en Berlín, Alemania, pero opera en más de 70 países.

Este organismo, aceptado globalmente como estándar, define la corrupción como el abuso del poder para beneficios privados que finalmente perjudica a todos y que depende de la integridad de las personas en una posición de autoridad. Desde un pequeño soborno, hasta los mayores desfalcos. La corrupción difiere de un país a otro.

Hace unos días Transparencia Internacional presentó el informe anual sobre la percepción de la corrupción en todo el mundo. El documento puso de manifiesto el impacto que supone la corrupción en la falta de democracia en algunos países y viceversa. “El fracaso continuo de la mayoría de los países para controlar significativamente la corrupción, contribuye a una crisis democrática en todo el mundo” dijo la ONG en el comunicado que acompaña el informe.

Fueron valorados 180 países por su nivel de percepción de la corrupción en el sector público y los que obtuvieron mejores notas son Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Singapur y Suecia. El mapa permite ver la clasificación de cada país, y si han mejorado o empeorado respecto al informe del año anterior.

En la parte baja, con las “peores notas” quedaron países inmersos en graves conflictos, como Somalia, Siria, Sudán del Sur y Yemen. Y hubo deterioros llamativos en regiones y países históricamente “transparentes”, desde Europa a Estados Unidos: “Lo que esperábamos ver en Europa es algún tipo de convergencia en valores europeos y normas democráticas. Y, en cambio, parece que estamos retrocediendo en algunos países. Por ejemplo, vemos una represión de las sociedades civiles en Hungría, una represión del poder judicial independiente en Hungría y Polonia”, dijo el director de Transparencia Internacional en la UE, Carl Dolan.

Entre los que mejoraron su calificación respecto al año anterior aparecen Estonia y Costa de Marfil y entre los que bajaron: Australia, Chile, Malta y Estados Unidos. La principal potencia económica del planeta, registró una caída de cuatro puntos y por primera vez desde 2011 salió del grupo de los 20 países mejor valorados en cuanto a la percepción de la corrupción se refiere.

La ONG denomina a EE.UU., junto a Hungría y Brasil, como uno de los países “en observación”. Argentina, por su parte, se ubica en un “previsible” y nada alentador puesto 85. Apenas un puesto por encima de la época kirchnerista.

La “débil puntuación” de Estados Unidos “se produce en un momento en el que se enfrenta a amenazas contra su sistema de frenos contra la corrupción y sus ‘contrapoderes’ (aquellas estructuras que le ponen coto al poder oficial), así como a una erosión de las normas éticas en los niveles más altos del poder”, explicó TI.

El segundo año de mandato de Trump fue muy turbulento, con revelaciones sobre los supuestos lazos entre su equipo de campaña y Rusia o su polémico apoyo a un candidato a la Corte Suprema acusado de agresión sexual, pasando por sospechas de nepotismo.

“La Presidencia de Trump arrojó luz sobre las fallas del sistema estadounidense para garantizar un gobierno responsable para con el interés público”, dijo Zoe Reiter, representante interina de TI en Estados Unidos. “Pero el presidente Trump es un síntoma más que una causa, los problemas existían antes de que ocupara el cargo”, agregó, citando la incapacidad del sistema estadounidense para evitar conflictos de intereses.

Puede ser sorpresivo. Pero no hay nada para festejar en esta parte del mundo.

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Nada para festejar en transparencia

Según su sitio oficial, Transparencia Internacional (TI) es una organización no gubernamental que promueve medidas contra crímenes corporativos y corrupción política en el ámbito internacional. Se fundó en 1993 y publica anualmente el Índice de Percepción de Corrupción, una lista corporativa de corrupción a nivel mundial. La sede se encuentra en Berlín, Alemania, pero opera en más de 70 países.

Este organismo, aceptado globalmente como estándar, define la corrupción como el abuso del poder para beneficios privados que finalmente perjudica a todos y que depende de la integridad de las personas en una posición de autoridad. Desde un pequeño soborno, hasta los mayores desfalcos. La corrupción difiere de un país a otro.

Hace unos días Transparencia Internacional presentó el informe anual sobre la percepción de la corrupción en todo el mundo. El documento puso de manifiesto el impacto que supone la corrupción en la falta de democracia en algunos países y viceversa. “El fracaso continuo de la mayoría de los países para controlar significativamente la corrupción, contribuye a una crisis democrática en todo el mundo” dijo la ONG en el comunicado que acompaña el informe.

Fueron valorados 180 países por su nivel de percepción de la corrupción en el sector público y los que obtuvieron mejores notas son Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Singapur y Suecia. El mapa permite ver la clasificación de cada país, y si han mejorado o empeorado respecto al informe del año anterior.

En la parte baja, con las “peores notas” quedaron países inmersos en graves conflictos, como Somalia, Siria, Sudán del Sur y Yemen. Y hubo deterioros llamativos en regiones y países históricamente “transparentes”, desde Europa a Estados Unidos: “Lo que esperábamos ver en Europa es algún tipo de convergencia en valores europeos y normas democráticas. Y, en cambio, parece que estamos retrocediendo en algunos países. Por ejemplo, vemos una represión de las sociedades civiles en Hungría, una represión del poder judicial independiente en Hungría y Polonia”, dijo el director de Transparencia Internacional en la UE, Carl Dolan.

Entre los que mejoraron su calificación respecto al año anterior aparecen Estonia y Costa de Marfil y entre los que bajaron: Australia, Chile, Malta y Estados Unidos. La principal potencia económica del planeta, registró una caída de cuatro puntos y por primera vez desde 2011 salió del grupo de los 20 países mejor valorados en cuanto a la percepción de la corrupción se refiere.

La ONG denomina a EE.UU., junto a Hungría y Brasil, como uno de los países “en observación”. Argentina, por su parte, se ubica en un “previsible” y nada alentador puesto 85. Apenas un puesto por encima de la época kirchnerista.

La “débil puntuación” de Estados Unidos “se produce en un momento en el que se enfrenta a amenazas contra su sistema de frenos contra la corrupción y sus ‘contrapoderes’ (aquellas estructuras que le ponen coto al poder oficial), así como a una erosión de las normas éticas en los niveles más altos del poder”, explicó TI.

El segundo año de mandato de Trump fue muy turbulento, con revelaciones sobre los supuestos lazos entre su equipo de campaña y Rusia o su polémico apoyo a un candidato a la Corte Suprema acusado de agresión sexual, pasando por sospechas de nepotismo.

“La Presidencia de Trump arrojó luz sobre las fallas del sistema estadounidense para garantizar un gobierno responsable para con el interés público”, dijo Zoe Reiter, representante interina de TI en Estados Unidos. “Pero el presidente Trump es un síntoma más que una causa, los problemas existían antes de que ocupara el cargo”, agregó, citando la incapacidad del sistema estadounidense para evitar conflictos de intereses.

Puede ser sorpresivo. Pero no hay nada para festejar en esta parte del mundo.

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