eldiariodelarepublica.com
La valentía y el riesgo

Escuchá acá la 90.9
X

La valentía y el riesgo

A lo largo de su frenética historia, el periodismo fue definido de innumerables y diversas formas, en el afán de desentrañar una pasión a la que muchas personas le entregan la vida. Pero, en los últimos tiempos, el periodismo se volvió un trabajo de riesgo por el que muchas personas perdieron la vida.

Algunas personalidades notables del periodismo miraron hacia adentro del oficio y entregaron memorables sentencias, como cuando el maestro polaco Ryszard Kapuscinski dijo: “El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse…”.

El apasionado y orgulloso defensor colombiano del periodismo, Gabriel García Márquez, comienza un párrafo sobre el tema así: “El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad…”.

El estadounidense de origen albanés, Bill Kovachs, aún puede repetir: “El periodismo es la primera versión de la historia. Las pautas éticas son para los periodistas como las estrellas para los antiguos navegantes, quizá no las lleguemos a usar nunca, pero sin ellas estaríamos perdidos”.

En Belgrado, Serbia, transcurre en estos días la Semana Internacional de la Sociedad Civil, una reunión anual de líderes de la sociedad civil, activistas y ciudadanos comprometidos. Auspiciada por la alianza global de la sociedad civil Civicus, la reunión tiene uno de sus focos en las infracciones de la libertad de expresión y los ataques a periodistas.

En esas reuniones en las que estudian, debaten y proponen respecto a la realidad de la labor periodística, Nada Josimovic, coordinadora del Programa de la organización de derechos de los medios Free Press Unlimited (FPU), dejó una definición estremecedora: “Mantente a salvo. No hay ninguna historia por la que merezca la pena morir”.

Pero no fue la única sentencia en medio de un panorama al que definió como de indefensión, sobre todo cuando lo ejemplificó con abusos de género. “Las reporteras y periodistas afrodescendientes soportan otro riesgo: ser acosadas en línea, con una ponzoña sexista y racista. Esto, por supuesto, también les sucede a los defensores de los derechos humanos en todo el mundo. Pero, en el caso de las mujeres, el acoso se sexualiza… a veces con amenazas de violación”, dijo Josimovic.

Resulta muy preocupante que las “condenas” contra agresiones a los periodistas por parte de la UNESCO se hayan vuelto una actividad regular, dada la frecuencia de los ataques a los profesionales de la comunicación en diferentes partes del mundo.

La agencia de las Naciones Unidas, con sede en París, tiene el mandato de promover la seguridad de los periodistas y lo hace “a través de la concientización global, el desarrollo de capacidades y una serie de acciones, en particular el Plan de Acción de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sobre la seguridad de los periodistas y el tema de la impunidad”. Esto incluye un módulo de combate al abuso en línea contra los periodistas y sus fuentes.

Pero Josimovic y otros defensores de la libertad de expresión enfatizan que no se está haciendo lo suficiente para terminar con el hostigamiento específico a las mujeres periodistas.“Creo que los medios de comunicación no tienen buenos sistemas de apoyo para afrontar este tipo de ataques”, manifestó la activista.

“El aspecto legal también es complicado”, añadió. Las compañías detrás de las redes sociales, por ejemplo, no revelan la identidad de los agresores ante las denuncias de acoso, criticó. Algo a lo que se une que en ocasiones las víctimas no cuentan con la solidaridad de sus colegas periodistas y sus jefes, cuando ellos no han experimentado el acoso.

“Debido a que no está sucediendo en el mundo real, las personas minimizan el efecto”, agregó. “Pero las mujeres en general enfrentan más hostigamiento en línea. En todos los sectores, es un hecho que está ahí”, afirmó.

Aunque no haya historia por la que valga la pena morir, la valentía y el riesgo de los periodistas en todo el mundo, hace mejores sociedades, en medio de dolores repetidos.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

La valentía y el riesgo

A lo largo de su frenética historia, el periodismo fue definido de innumerables y diversas formas, en el afán de desentrañar una pasión a la que muchas personas le entregan la vida. Pero, en los últimos tiempos, el periodismo se volvió un trabajo de riesgo por el que muchas personas perdieron la vida.

Algunas personalidades notables del periodismo miraron hacia adentro del oficio y entregaron memorables sentencias, como cuando el maestro polaco Ryszard Kapuscinski dijo: “El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse…”.

El apasionado y orgulloso defensor colombiano del periodismo, Gabriel García Márquez, comienza un párrafo sobre el tema así: “El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad…”.

El estadounidense de origen albanés, Bill Kovachs, aún puede repetir: “El periodismo es la primera versión de la historia. Las pautas éticas son para los periodistas como las estrellas para los antiguos navegantes, quizá no las lleguemos a usar nunca, pero sin ellas estaríamos perdidos”.

En Belgrado, Serbia, transcurre en estos días la Semana Internacional de la Sociedad Civil, una reunión anual de líderes de la sociedad civil, activistas y ciudadanos comprometidos. Auspiciada por la alianza global de la sociedad civil Civicus, la reunión tiene uno de sus focos en las infracciones de la libertad de expresión y los ataques a periodistas.

En esas reuniones en las que estudian, debaten y proponen respecto a la realidad de la labor periodística, Nada Josimovic, coordinadora del Programa de la organización de derechos de los medios Free Press Unlimited (FPU), dejó una definición estremecedora: “Mantente a salvo. No hay ninguna historia por la que merezca la pena morir”.

Pero no fue la única sentencia en medio de un panorama al que definió como de indefensión, sobre todo cuando lo ejemplificó con abusos de género. “Las reporteras y periodistas afrodescendientes soportan otro riesgo: ser acosadas en línea, con una ponzoña sexista y racista. Esto, por supuesto, también les sucede a los defensores de los derechos humanos en todo el mundo. Pero, en el caso de las mujeres, el acoso se sexualiza… a veces con amenazas de violación”, dijo Josimovic.

Resulta muy preocupante que las “condenas” contra agresiones a los periodistas por parte de la UNESCO se hayan vuelto una actividad regular, dada la frecuencia de los ataques a los profesionales de la comunicación en diferentes partes del mundo.

La agencia de las Naciones Unidas, con sede en París, tiene el mandato de promover la seguridad de los periodistas y lo hace “a través de la concientización global, el desarrollo de capacidades y una serie de acciones, en particular el Plan de Acción de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sobre la seguridad de los periodistas y el tema de la impunidad”. Esto incluye un módulo de combate al abuso en línea contra los periodistas y sus fuentes.

Pero Josimovic y otros defensores de la libertad de expresión enfatizan que no se está haciendo lo suficiente para terminar con el hostigamiento específico a las mujeres periodistas.“Creo que los medios de comunicación no tienen buenos sistemas de apoyo para afrontar este tipo de ataques”, manifestó la activista.

“El aspecto legal también es complicado”, añadió. Las compañías detrás de las redes sociales, por ejemplo, no revelan la identidad de los agresores ante las denuncias de acoso, criticó. Algo a lo que se une que en ocasiones las víctimas no cuentan con la solidaridad de sus colegas periodistas y sus jefes, cuando ellos no han experimentado el acoso.

“Debido a que no está sucediendo en el mundo real, las personas minimizan el efecto”, agregó. “Pero las mujeres en general enfrentan más hostigamiento en línea. En todos los sectores, es un hecho que está ahí”, afirmó.

Aunque no haya historia por la que valga la pena morir, la valentía y el riesgo de los periodistas en todo el mundo, hace mejores sociedades, en medio de dolores repetidos.

Logín