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El horizonte para los granos 19/20 no es alentador

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El horizonte para los granos 19/20 no es alentador

Carlos Etchepare

El Consejo Internacional de Granos (IGC para sus siglas en ingés) emitió su primera proyección de área, producción y comercio mundial de soja, maíz y trigo para la campaña 2019/20. Si bien es un primer y muy preliminar acercamiento a lo que puede suceder con los tres principales granos que se cultivan en nuestro país, analizar esta referencia nos hace poner un pie en lo que será el próximo ciclo agrícola. Y siempre es importante tratar de estar informados y utilizar esa información para tomar las mejores decisiones de producción y comercialización, mirando las tendencias futuras y sabiendo que no necesariamente va a repetirse el escenario del ciclo trascurrido.

Previo a este análisis, es interesante observar el corto plazo a nivel internacional. En este sentido hay que destacar que no hay expectativas de grandes noticias en cuanto a mejores niveles de precios en el corto plazo. Uno de los principales argumentos que podrían sostener este escenario es la posición de los fondos comerciales en el mercado de Chicago. Los fondos “están muy vendidos” y, cuando esto sucede, lo que nos están diciendo es que esperan que el mercado siga bajando o que por lo menos no observan posibilidades ciertas de subas importantes. Y, si bien es muy difícil que esta teoría no se termine convirtiendo en realidad, esto también nos abre una expectativa positiva, porque cuando dejen de estar vendidos y tengan que recomprar posiciones se podría generar una tendencia ascendente en los precios. Es un consuelo o un argumento para aquellos que necesitan aferrarse a algún aspecto positivo para encontrar fundamento a una reversión de la tendencia actual.

En el mismo sentido, también podemos decir que el nivel de precios actuales parece estar cerca del “piso del mercado”. Esto es válido para todos los productos.

De la observación del escenario 2019/20 que plantea el CIG, la principal conclusión es que por el momento no hay ninguna razón para pensar en que la próxima campaña sea muy resonante en términos de precios. Por el contrario, de no suceder ningún acontecimiento importante, la actual tendencia de precios —de estables a la baja— terminará consolidándose. 

Soja: desensillar hasta que aclare
En el caso de la soja, otro dato de corto plazo que debe considerar el mercado es lo que está pasando con Brasil y cómo están evolucionando sus exportaciones. En los primeros meses de su nueva campaña vendió más soja al exterior de la que venía comercializando en la campaña 17/18 a igual fecha, sin embargo, la previsión es que en los meses siguientes se frenen esas exportaciones. Esto sería consecuencia de que ya no le va a poder vender la misma soja a China que cuando la guerra comercial estaba en su punto más álgido. Así que el gigante sudamericano va a tener que salir a buscar otros mercados y eso puede ser un problema para la Argentina, por la competencia que le traerá. De hecho, posiblemente esta sea otra razón por la cual la Argentina no pueda colocar mucho poroto de soja en el mundo. De tal manera que nuestro país seguramente se vea en la obligación de seguir buscando mercados donde vender aceite, harina y, esperemos que también, biodiesel.
Desde el punto de vista productivo, los números del Consejo Internacional de Granos dan cuenta de una producción de soja 2019/20 en Estados Unidos que tendría una pequeña caída como consecuencia de una menor superficie de siembra y bajos rendimientos. Pero esta reducción norteamericana no redundaría en problemas de oferta mundial, ya que las mejores cosechas de Argentina y Brasil compensarían esa posible reducción en el volumen.

El comportamiento de los productores estadounidenses tiene como fundamento la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las consecuentes complicaciones que encontraron para vender su soja, lo que los lleva a buscar alternativas y a sembrar menor área con soja. 

El CIG, además de lo que puede suceder en cuanto a la producción, también analiza las perspectivas del comercio mundial. En el caso de la harina de soja, el principal producto derivado del poroto, se observan cambios para las importaciones de parte de los países de Asia, que estarían comprando más harina. Esto es una buena noticia para el sector exportador de nuestro país, ya que la harina de soja es nuestro principal producto de exportación. 

Otro dato importante respecto de la soja tiene que ver con el comercio mundial de poroto y su posible evolución en un contexto de guerra comercial entre China y Estados Unidos. Para el organismo internacional, esta guerra comercial que le puso un freno al comercio mundial no se terminaría de resolver y en consecuencia provocaría que el comercio de este producto siga frenado durante el ciclo 2019/20.

En cuanto a la evolución de los precios, en el último año tenemos que en Argentina el precio de exportación cayó 16%, en Brasil 19% y en Estados Unidos, un 14%.

Hoy tal vez el consejo sea esperar antes de comercializar la soja local, porque con los actuales precios del disponible los números no “cierran”, en particular a aquellos que hayan cultivado en campos arrendados. Tal vez llegado el tiempo de la siembra en EE.UU. aparezca el “cisne negro” necesario para una recuperación.

Más maíz y menos comercio
La proyección que hay de parte del CIG es de una nueva cosecha record, principalmente basada en las perspectivas de producción en el hemisferio norte, con Estados Unidos a la cabeza, donde hubo un crecimiento en la superficie implantada aunque con menores rendimientos. También Argentina y Brasil crecerían productivamente, en tanto que la caída se sigue esperando por el lado de China, país que nuevamente volvería a aportar menos maíz a la producción mundial. 

Hay otro dato muy importante, aunque negativo, que es que por primera vez en 11 años el comercio mundial de maíz caería durante la campaña 2019/20. Esto sería producto de menores compras por el lado de la Unión Europea. Es una situación que de todas maneras deberíamos tomar con pinzas, ya que la realidad hacia adentro de la UE muestra una importante demanda de forrajes para la producción de  carne.

Por otro lado, el CIG destaca que se esperan cambios en los stocks finales de maíz porque aunque haya mayor producción, el consumo crecería, lo que determinaría una caída de las existencias finales. Y eso sería consecuencia básicamente de lo que sucedería en China. La menor producción que se espera en el país asiático llevaría a que se absorban parte de sus stocks actuales. Aunque esto no signifique que China vaya a tener que salir a importar. 

En cuanto a los precios del cereal, hay que destacar que la Argentina sigue con el precio más bajo entre los principales exportadores: en el transcurso del último año cayó 12%. Actualmente  nuestro país vende al exterior a un valor de 160 dólares, cuando el máximo había llegado a ser U$S 193 por tonelada durante el ciclo previo. 

Trigo: ¿Volverán los viejos valores? 
Este cereal es posiblemente el grano del que más datos certeros se pueden tener porque es el primero que se empieza a sembrar.

El primer apunte del CIG tiene que ver con lo que se espera en cuanto a producción. La perspectiva es que el área sembrada, los rendimientos y la producción sean mayores que los del último ciclo. Recordemos que venimos de un fracaso en varias partes del mundo, pero que no se vislumbra una repetición de ese escenario. Los primeros números lo que nos están mostrando es que esto se revertiría en y que se traduciría en mayores superficies de siembra en Australia, Rusia, la Unión Europea y Ucrania. 

En cuanto al comercio, las proyecciones del CIG dan cuenta de un posible crecimiento en las exportaciones por parte de Rusia, país que se convirtió en el principal oferente mundial de este producto y cuya evolución de cosecha y de comercialización termina determinando lo que sucede con los precios en el mundo. Por otro lado también deberíamos esperar que en este nuevo ciclo Australia se recupere del fracaso de su última cosecha y otra vez se convierta en un gran competidor de la Argentina.

En cuanto a distribución de stocks mundiales, lo que debemos destacar es que no se deberían esperar prácticamente modificaciones ya que el consumo se mantendría en niveles similares al último año. Recordemos que la gran mayoría de las existencias del cereal están en manos de China, pero no podemos contabilizarlas al momento de equipararlas con el consumo. Lo que China tiene guardado no está a la venta, no se lo puede considerar como posibles exportaciones, es trigo de China que se queda allí.

Como ya se mencionó, pasamos un ciclo 2018/19 donde la cuestión climática le jugó una muy mala pasada a varios de los principales países productores de trigo. Este fracaso productivo, que llevó a nuestro país a tener excelentes precios, no parece que vaya a repetirse en el proximo. Por eso lo que está pasando es que la Argentina está exportando trigo a un precio FOB de alrededor de 220/225 dólares por tonelada, cuando el precio más alto que supo tener en el último ciclo fue de 276 dólares.

Por lo tanto, si nos atenemos a estos datos, difícilmente en el próximo ciclo tengamos una campaña tan buena desde el punto de vista de los precios como la que tuvimos en ciertos momentos de la actual.

Sin embargo, en el corto plazo y exclusivamente en el ámbito local, los precios del trigo pueden mostrar una recuperación en el mercado del disponible en razón de la estrecha relación entre oferta y demanda.

La realidad marca que seguramente se venga una cosecha (para cualquiera de los granos) de rentabilidades justas y de números finos. Estará en la sapiencia y en la pericia de cada uno de los productores generar las condiciones favorables para su empresa. Y a tener en cuenta que como los precios nunca suben hasta el cielo tampoco es de esperar que bajen más allá del piso. ¡Arriba ese ánimo productores!
 

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El horizonte para los granos 19/20 no es alentador

El Consejo Internacional de Granos (IGC para sus siglas en ingés) emitió su primera proyección de área, producción y comercio mundial de soja, maíz y trigo para la campaña 2019/20. Si bien es un primer y muy preliminar acercamiento a lo que puede suceder con los tres principales granos que se cultivan en nuestro país, analizar esta referencia nos hace poner un pie en lo que será el próximo ciclo agrícola. Y siempre es importante tratar de estar informados y utilizar esa información para tomar las mejores decisiones de producción y comercialización, mirando las tendencias futuras y sabiendo que no necesariamente va a repetirse el escenario del ciclo trascurrido.

Previo a este análisis, es interesante observar el corto plazo a nivel internacional. En este sentido hay que destacar que no hay expectativas de grandes noticias en cuanto a mejores niveles de precios en el corto plazo. Uno de los principales argumentos que podrían sostener este escenario es la posición de los fondos comerciales en el mercado de Chicago. Los fondos “están muy vendidos” y, cuando esto sucede, lo que nos están diciendo es que esperan que el mercado siga bajando o que por lo menos no observan posibilidades ciertas de subas importantes. Y, si bien es muy difícil que esta teoría no se termine convirtiendo en realidad, esto también nos abre una expectativa positiva, porque cuando dejen de estar vendidos y tengan que recomprar posiciones se podría generar una tendencia ascendente en los precios. Es un consuelo o un argumento para aquellos que necesitan aferrarse a algún aspecto positivo para encontrar fundamento a una reversión de la tendencia actual.

En el mismo sentido, también podemos decir que el nivel de precios actuales parece estar cerca del “piso del mercado”. Esto es válido para todos los productos.

De la observación del escenario 2019/20 que plantea el CIG, la principal conclusión es que por el momento no hay ninguna razón para pensar en que la próxima campaña sea muy resonante en términos de precios. Por el contrario, de no suceder ningún acontecimiento importante, la actual tendencia de precios —de estables a la baja— terminará consolidándose. 

Soja: desensillar hasta que aclare
En el caso de la soja, otro dato de corto plazo que debe considerar el mercado es lo que está pasando con Brasil y cómo están evolucionando sus exportaciones. En los primeros meses de su nueva campaña vendió más soja al exterior de la que venía comercializando en la campaña 17/18 a igual fecha, sin embargo, la previsión es que en los meses siguientes se frenen esas exportaciones. Esto sería consecuencia de que ya no le va a poder vender la misma soja a China que cuando la guerra comercial estaba en su punto más álgido. Así que el gigante sudamericano va a tener que salir a buscar otros mercados y eso puede ser un problema para la Argentina, por la competencia que le traerá. De hecho, posiblemente esta sea otra razón por la cual la Argentina no pueda colocar mucho poroto de soja en el mundo. De tal manera que nuestro país seguramente se vea en la obligación de seguir buscando mercados donde vender aceite, harina y, esperemos que también, biodiesel.
Desde el punto de vista productivo, los números del Consejo Internacional de Granos dan cuenta de una producción de soja 2019/20 en Estados Unidos que tendría una pequeña caída como consecuencia de una menor superficie de siembra y bajos rendimientos. Pero esta reducción norteamericana no redundaría en problemas de oferta mundial, ya que las mejores cosechas de Argentina y Brasil compensarían esa posible reducción en el volumen.

El comportamiento de los productores estadounidenses tiene como fundamento la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las consecuentes complicaciones que encontraron para vender su soja, lo que los lleva a buscar alternativas y a sembrar menor área con soja. 

El CIG, además de lo que puede suceder en cuanto a la producción, también analiza las perspectivas del comercio mundial. En el caso de la harina de soja, el principal producto derivado del poroto, se observan cambios para las importaciones de parte de los países de Asia, que estarían comprando más harina. Esto es una buena noticia para el sector exportador de nuestro país, ya que la harina de soja es nuestro principal producto de exportación. 

Otro dato importante respecto de la soja tiene que ver con el comercio mundial de poroto y su posible evolución en un contexto de guerra comercial entre China y Estados Unidos. Para el organismo internacional, esta guerra comercial que le puso un freno al comercio mundial no se terminaría de resolver y en consecuencia provocaría que el comercio de este producto siga frenado durante el ciclo 2019/20.

En cuanto a la evolución de los precios, en el último año tenemos que en Argentina el precio de exportación cayó 16%, en Brasil 19% y en Estados Unidos, un 14%.

Hoy tal vez el consejo sea esperar antes de comercializar la soja local, porque con los actuales precios del disponible los números no “cierran”, en particular a aquellos que hayan cultivado en campos arrendados. Tal vez llegado el tiempo de la siembra en EE.UU. aparezca el “cisne negro” necesario para una recuperación.

Más maíz y menos comercio
La proyección que hay de parte del CIG es de una nueva cosecha record, principalmente basada en las perspectivas de producción en el hemisferio norte, con Estados Unidos a la cabeza, donde hubo un crecimiento en la superficie implantada aunque con menores rendimientos. También Argentina y Brasil crecerían productivamente, en tanto que la caída se sigue esperando por el lado de China, país que nuevamente volvería a aportar menos maíz a la producción mundial. 

Hay otro dato muy importante, aunque negativo, que es que por primera vez en 11 años el comercio mundial de maíz caería durante la campaña 2019/20. Esto sería producto de menores compras por el lado de la Unión Europea. Es una situación que de todas maneras deberíamos tomar con pinzas, ya que la realidad hacia adentro de la UE muestra una importante demanda de forrajes para la producción de  carne.

Por otro lado, el CIG destaca que se esperan cambios en los stocks finales de maíz porque aunque haya mayor producción, el consumo crecería, lo que determinaría una caída de las existencias finales. Y eso sería consecuencia básicamente de lo que sucedería en China. La menor producción que se espera en el país asiático llevaría a que se absorban parte de sus stocks actuales. Aunque esto no signifique que China vaya a tener que salir a importar. 

En cuanto a los precios del cereal, hay que destacar que la Argentina sigue con el precio más bajo entre los principales exportadores: en el transcurso del último año cayó 12%. Actualmente  nuestro país vende al exterior a un valor de 160 dólares, cuando el máximo había llegado a ser U$S 193 por tonelada durante el ciclo previo. 

Trigo: ¿Volverán los viejos valores? 
Este cereal es posiblemente el grano del que más datos certeros se pueden tener porque es el primero que se empieza a sembrar.

El primer apunte del CIG tiene que ver con lo que se espera en cuanto a producción. La perspectiva es que el área sembrada, los rendimientos y la producción sean mayores que los del último ciclo. Recordemos que venimos de un fracaso en varias partes del mundo, pero que no se vislumbra una repetición de ese escenario. Los primeros números lo que nos están mostrando es que esto se revertiría en y que se traduciría en mayores superficies de siembra en Australia, Rusia, la Unión Europea y Ucrania. 

En cuanto al comercio, las proyecciones del CIG dan cuenta de un posible crecimiento en las exportaciones por parte de Rusia, país que se convirtió en el principal oferente mundial de este producto y cuya evolución de cosecha y de comercialización termina determinando lo que sucede con los precios en el mundo. Por otro lado también deberíamos esperar que en este nuevo ciclo Australia se recupere del fracaso de su última cosecha y otra vez se convierta en un gran competidor de la Argentina.

En cuanto a distribución de stocks mundiales, lo que debemos destacar es que no se deberían esperar prácticamente modificaciones ya que el consumo se mantendría en niveles similares al último año. Recordemos que la gran mayoría de las existencias del cereal están en manos de China, pero no podemos contabilizarlas al momento de equipararlas con el consumo. Lo que China tiene guardado no está a la venta, no se lo puede considerar como posibles exportaciones, es trigo de China que se queda allí.

Como ya se mencionó, pasamos un ciclo 2018/19 donde la cuestión climática le jugó una muy mala pasada a varios de los principales países productores de trigo. Este fracaso productivo, que llevó a nuestro país a tener excelentes precios, no parece que vaya a repetirse en el proximo. Por eso lo que está pasando es que la Argentina está exportando trigo a un precio FOB de alrededor de 220/225 dólares por tonelada, cuando el precio más alto que supo tener en el último ciclo fue de 276 dólares.

Por lo tanto, si nos atenemos a estos datos, difícilmente en el próximo ciclo tengamos una campaña tan buena desde el punto de vista de los precios como la que tuvimos en ciertos momentos de la actual.

Sin embargo, en el corto plazo y exclusivamente en el ámbito local, los precios del trigo pueden mostrar una recuperación en el mercado del disponible en razón de la estrecha relación entre oferta y demanda.

La realidad marca que seguramente se venga una cosecha (para cualquiera de los granos) de rentabilidades justas y de números finos. Estará en la sapiencia y en la pericia de cada uno de los productores generar las condiciones favorables para su empresa. Y a tener en cuenta que como los precios nunca suben hasta el cielo tampoco es de esperar que bajen más allá del piso. ¡Arriba ese ánimo productores!
 

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