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Los mares en peligro

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Los mares en peligro

Los mares continúan perdiendo el oxígeno a causa del aumento de las emisiones que contaminan el agua y la atmósfera. Incluso en las profundidades, la falta de oxígeno amenaza la biodiversidad marina. Lo que da como resultado otro efecto de cambio de hábitos en la fauna marina: especies como el atún y el pez espada, habitantes de las profundidades del mar, pueden verse cada vez más en la superficie del océano.

Los océanos secuestran alrededor de 30 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono y, de acuerdo con el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), absorben más de 90 por ciento de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero.

Según el reporte, el año pasado se registraron nuevos máximos de temperatura del océano en los 700 metros superiores y también en los 2.000 metros.

Los efectos en el océano de los gases de efecto invernadero, como el ozono a nivel del suelo y el dióxido de carbono, no han recibido tanta atención como el plástico, que es un problema más visible. Pero el oxígeno es tan esencial para el mar como lo es para la tierra. Y si bien puede variar a diferentes profundidades, el aumento de la temperatura del mar provoca que las áreas oceánicas profundas, que ya tienen poco oxígeno, se desoxigenen aún más y cambien los hábitats de la vida submarina.

“El océano se está calentando, se está acidificando, mueren los corales y aumenta el nivel del mar. Para las formas de vida basadas en el océano, como los mariscos, cada vez será más difícil sobrevivir”, dijo ONU Medio Ambiente.

La investigación dice que todos debemos preocuparnos por los recientes hallazgos, incluso si no vivimos cerca de una costa, porque “la mitad de todo el oxígeno que respiramos proviene del oxígeno producido por la vida marina”.

El Día Mundial del Medio Ambiente de este año, que se celebra el 5 de junio, se centra en los esfuerzos por el aire limpio y en los cambios que podemos implementar en nuestra vida cotidiana para reducir la contaminación del aire y las emisiones que producen el calentamiento global.

Los gases de efecto invernadero son la principal fuente de contaminación del aire e incluyen dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y hexafluoruro de azufre. Si bien algunos gases se producen a través de procesos naturales, las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la cría de ganado y las emisiones de vehículos; multiplicaron su cantidad.

La contaminación de fuentes terrestres es de particular preocupación para los océanos debido a las formas de nitrógeno reactivo, como el óxido nitroso (un potente gas de efecto invernadero).

La deposición de nitrógeno a partir de las emisiones atmosféricas y la escorrentía (junto con el fósforo) puede desencadenar la proliferación de algas tóxicas que son dañinas para la vida marina y causan una deficiencia de oxígeno en el océano, lo que a su vez puede matar peces, cangrejos, ostras y otros animales acuáticos.

Este problema global suele ser invisible en comparación con el problema de la contaminación por plásticos, pero no menos importante, ya que empeora a causa de la contaminación por nutrientes de las aguas residuales, la agricultura y otras escorrentías industriales que llegan al medio ambiente marino.

“El océano ha evitado que ocurra un cambio climático extremo. Ahora lo estamos llevando a sus límites”, planteó Gabriel Grimsditch, oficial de gestión de programas de ecosistemas marinos en ONU Medio Ambiente. “El calentamiento del océano, la acidificación de los océanos y el aumento del nivel del mar son todas las consecuencias de un sistema que contamina el mundo y pone en riesgo la vida en la tierra y debajo del agua”, añadió.

Si se quiere preservar la vida marina, será necesario aumentar los esfuerzos para reducir las emisiones contaminantes y alcanzar el objetivo establecido en el Acuerdo de París sobre cambio climático de limitar el calentamiento global a 2 grados centígrado a finales de siglo. Porque los mares del mundo, están en peligro.

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Los mares en peligro

Los mares continúan perdiendo el oxígeno a causa del aumento de las emisiones que contaminan el agua y la atmósfera. Incluso en las profundidades, la falta de oxígeno amenaza la biodiversidad marina. Lo que da como resultado otro efecto de cambio de hábitos en la fauna marina: especies como el atún y el pez espada, habitantes de las profundidades del mar, pueden verse cada vez más en la superficie del océano.

Los océanos secuestran alrededor de 30 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono y, de acuerdo con el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), absorben más de 90 por ciento de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero.

Según el reporte, el año pasado se registraron nuevos máximos de temperatura del océano en los 700 metros superiores y también en los 2.000 metros.

Los efectos en el océano de los gases de efecto invernadero, como el ozono a nivel del suelo y el dióxido de carbono, no han recibido tanta atención como el plástico, que es un problema más visible. Pero el oxígeno es tan esencial para el mar como lo es para la tierra. Y si bien puede variar a diferentes profundidades, el aumento de la temperatura del mar provoca que las áreas oceánicas profundas, que ya tienen poco oxígeno, se desoxigenen aún más y cambien los hábitats de la vida submarina.

“El océano se está calentando, se está acidificando, mueren los corales y aumenta el nivel del mar. Para las formas de vida basadas en el océano, como los mariscos, cada vez será más difícil sobrevivir”, dijo ONU Medio Ambiente.

La investigación dice que todos debemos preocuparnos por los recientes hallazgos, incluso si no vivimos cerca de una costa, porque “la mitad de todo el oxígeno que respiramos proviene del oxígeno producido por la vida marina”.

El Día Mundial del Medio Ambiente de este año, que se celebra el 5 de junio, se centra en los esfuerzos por el aire limpio y en los cambios que podemos implementar en nuestra vida cotidiana para reducir la contaminación del aire y las emisiones que producen el calentamiento global.

Los gases de efecto invernadero son la principal fuente de contaminación del aire e incluyen dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y hexafluoruro de azufre. Si bien algunos gases se producen a través de procesos naturales, las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la cría de ganado y las emisiones de vehículos; multiplicaron su cantidad.

La contaminación de fuentes terrestres es de particular preocupación para los océanos debido a las formas de nitrógeno reactivo, como el óxido nitroso (un potente gas de efecto invernadero).

La deposición de nitrógeno a partir de las emisiones atmosféricas y la escorrentía (junto con el fósforo) puede desencadenar la proliferación de algas tóxicas que son dañinas para la vida marina y causan una deficiencia de oxígeno en el océano, lo que a su vez puede matar peces, cangrejos, ostras y otros animales acuáticos.

Este problema global suele ser invisible en comparación con el problema de la contaminación por plásticos, pero no menos importante, ya que empeora a causa de la contaminación por nutrientes de las aguas residuales, la agricultura y otras escorrentías industriales que llegan al medio ambiente marino.

“El océano ha evitado que ocurra un cambio climático extremo. Ahora lo estamos llevando a sus límites”, planteó Gabriel Grimsditch, oficial de gestión de programas de ecosistemas marinos en ONU Medio Ambiente. “El calentamiento del océano, la acidificación de los océanos y el aumento del nivel del mar son todas las consecuencias de un sistema que contamina el mundo y pone en riesgo la vida en la tierra y debajo del agua”, añadió.

Si se quiere preservar la vida marina, será necesario aumentar los esfuerzos para reducir las emisiones contaminantes y alcanzar el objetivo establecido en el Acuerdo de París sobre cambio climático de limitar el calentamiento global a 2 grados centígrado a finales de siglo. Porque los mares del mundo, están en peligro.

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