eldiariodelarepublica.com
Reconoció que violó a una de sus hijas y manoseó a la otra

Escuchá acá la 90.9
X

Reconoció que violó a una de sus hijas y manoseó a la otra

Solo él declaró, y la despegó a ella de toda responsabilidad. Una hijastra dijo que también fue atacada por él.

H.M. admitió este martes, ante la Cámara del Crimen 1 de San Luis, que violó a una de sus hijas biológicas, la menor, cuando ella tenía menos de 13 años, según refirió. Y negó haber accedido carnalmente a su otra hija, la del medio. Dijo que solo la ha manoseado. Este martes, el hombre empezó a ser juzgado junto a F. M., la madre de las víctimas, por los ataques sexuales que sufrieron las jóvenes. La mujer es investigada como presunta partícipe necesaria de los ultrajes ocurridos en la casa que compartían en el barrio Eva Perón, que fueron revelados y denunciados en julio de 2017. La hija del medio, que también declaró en la audiencia, señaló a su padre como autor de los tocamientos a ella y los abusos con penetración sufridos por su hermana más chica. Y su hermana mayor, que es solo hija de la mujer, confirmó ante el tribunal que ella también fue violada por el acusado y que quiere que pague por su delito.

En virtud de los dichos de esta última joven, la fiscal de Cámara 1, Carolina Monte Riso, le solicitó al tribunal que ordene una compulsa (es decir, una copia de las actuaciones), y las envíen al juzgado Penal de turno, para investigar.

La defensora de Menores 1 interina, Gabriela L´Huillier, adhirió en todo al pedido, y el defensor de la acusada, Mario Alessio, no se opuso. Quien sí lo hizo fue la defensora de Cámara interina, Yanina Del Viso. Argumentó que para ella no era clara la voluntad de la testigo de instar la acción contra su padrastro. Por ello, cuando la Cámara hizo lugar a lo solicitado por la fiscal, el juez José Luis Flores aclaró que, si bien el pedido les parecía apropiado, era necesario que se cumplieran los pasos procesales pertinentes, entre ellos, que la damnificada promueva la intervención de la Justicia.

Cuando su mujer no estaba

La de ayer fue una audiencia intensa, que inició con la declaración de H. M. y continuó con el relato de la mayor de las tres hermanas, de 21 años, y el de la del medio, de 20. La más chica, que actualmente está por terminar la secundaria, no estará ante los jueces, ya que aún es menor y en su oportunidad le tomaron declaración a través del sistema de Cámara Gesell, explicaron dos fuentes de la causa.

H. M. tiene tres hijos en común con F. M. Además de las dos víctimas, tiene un varón que hoy tiene 18 años y es el único que aún reside en la casa donde ocurrieron los hechos. 

El acusado prácticamente la crió desde que era una beba, según contó este nartes la mayor de las jóvenes. Refirió que recién en 2017, cuando en el seno familiar estalló lo de los abusos, le revelaron a ella que H. M. no era su padre biológico. Pero ella lo llamaba cotidianamente "papá".

El acusado comentó que trabajaba en una fábrica, en turnos rotativos, y que los abusos a sus hijas fueron siempre en la casa, en su habitación, en ocasiones en que su pareja no estaba en la vivienda.

“Yo buscaba la excusa para que saliera (en referencia a su mujer), que fuera a comprar o al centro”, y en esas circunstancias sometía a las chicas, explicó. Él despegó a su ex de cualquier responsabilidad.  Cuando el defensor de la mujer consultó si tenía cooperación de ella, respondió que no, y que justamente por eso mismo se lo ocultaba.

E inclusive, al finalizar su declaración, cuando el presidente del tribunal, Jorge Sabaini Zapata, le preguntó si quería agregar algo, el acusado contestó que quería pedir, en caso de ser posible, que a las hijas les permitieran estar con la madre.

Por intermedio de la defensora, solicitó, además, no estar presente durante el juicio. Es un derecho del acusado poder oír los testimonios, las preguntas, las pruebas que hay en su contra. Pero no está obligado a presenciar el debate, si ese es su deseo. El tribunal hizo lugar a su pedido, con la aclaración de que deberá permanecer en una sala contigua, por si es requerido.

Una carta para la madre

La hija del medio de la pareja (una de las víctimas de los hechos investigados) narró que tenía 8 o 9 años cuando su papá la manoseó. Recordó que fue un día que su mamá había salido con sus hermanos al centro, o a comprar. Dijo que su papá la llamó para que fuera a su dormitorio, y que ella no quería ir, aunque finalmente lo hizo. Contó que él comenzó a hacerle cosquillas, que le tocó el pecho y que cuando quiso continuar, ella le hizo saber que no quería. “Me dijo ‘no seas mala’. Me llamaba, pero yo no iba (…) Solo me llamaba, pero no me iba a buscar. Tengo un carácter fuerte, creo que era por eso”, que no siguió abusándola, refirió la chica, que se definió como la más rebelde o menos dócil de las tres. 

Comentó que se daba cuenta de que algo sucedía con sus hermanas. “Cuando no respondía una (a su llamado), iba la otra”, indicó. Hubo circunstancias en las que oyó o vio de reojo situaciones que le daban la pauta de que su padre algo les hacía a sus hermanas, pero prefería darse vuelta, para no ver, confesó. Era un tema del que no se hablaba en la casa. “Cada una sabía individualmente lo que pasaba”, dijo.

Un día, a través de un intercambio de papelitos, charló con su hermana más chica del comportamiento del padre. Y se pusieron de acuerdo en decírselo a la madre, a través de una carta que le entregaron, y en denunciarlo. En ella, le hacían saber expresamente de los abusos, confirmó la muchacha, ante una pregunta de la fiscal.

Con la más chica, “era seguido, dos veces a la semana, no sé por cuánto tiempo (…) me dijo que sí, que fue con acceso”, aseveró. La hermana mayor, según dijo, también era víctima de los abusos, “pero no quería saber nada con denunciar”, continuó.

Luego, hubo una charla entre su mamá y su papá, recordó. “Sé que ella estaba enojada. Él le decía, ‘pará, escuchame’. De ahí, ellos se fueron a Mendoza. Nos dejaron con mi hermana en lo de mi abuelo”, contó la chica, quien indicó que después de la revelación su madre les planteó que “cómo iban a mantenerse” económicamente si ella tomaba alguna determinación contra su pareja (denunciarlo, por ejemplo). Es decir, la pareja siguió junta, no hubo ninguna presentación por parte de la madre.

La revelación de los abusos se dio después de que la hermana del medio se escapara de la casa. En medio del malestar por esa ausencia, la más pequeña habló con una tía paterna, y le contó que el padre abusaba de ella y también de sus hermanas. La mayor tuvo una crisis, quiso quitarse la vida después de saber que su hermana le había comentado eso a su tía, y debió ser llevada al Hospital Escuela de Salud Mental. Fue la propia hermana del acusado quien lo denunció, y ayer, con mucho detalle y con lágrimas en los ojos, en algunos momentos, recordó qué sucedió en la fecha en que se enteró de todo.

La fiscal le preguntó a la chica qué esperaba del juicio. “No sé, los perdoné. Mi papá no nos ayuda económicamente, y nos hace falta la plata”, manifestó. “Con su trabajo (con lo que hace en la cárcel), mi mamá nos mantiene”, contó, por su parte, la hermana mayor.

“A mi mamá la extraño (…) Con mis dos hermanos mayores la visitamos casi todos los sábados. Creo que a mi papá le hace falta un tiempo”, refirió la hija del medio. Ante una pregunta de la defensora L´Huillier, la muchacha manifestó que para ella su mamá posiblemente “sospechaba algo, o quizás veía que en otras familias pasaban cosas”. “Mi mamá no pudo hacer nada, no sé por qué. Ella nos pidió perdón. Mi papá le pidió perdón a mi mamá, pero no a mí ni a mis hermanas”, refirió.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Reconoció que violó a una de sus hijas y manoseó a la otra

Solo él declaró, y la despegó a ella de toda responsabilidad. Una hijastra dijo que también fue atacada por él.

Solo ella. El acusado pidió no presenciar el juicio. La mujer (der.), en cambio, oyó todas las declaraciones. Foto: Nicolás Varvara.

H.M. admitió este martes, ante la Cámara del Crimen 1 de San Luis, que violó a una de sus hijas biológicas, la menor, cuando ella tenía menos de 13 años, según refirió. Y negó haber accedido carnalmente a su otra hija, la del medio. Dijo que solo la ha manoseado. Este martes, el hombre empezó a ser juzgado junto a F. M., la madre de las víctimas, por los ataques sexuales que sufrieron las jóvenes. La mujer es investigada como presunta partícipe necesaria de los ultrajes ocurridos en la casa que compartían en el barrio Eva Perón, que fueron revelados y denunciados en julio de 2017. La hija del medio, que también declaró en la audiencia, señaló a su padre como autor de los tocamientos a ella y los abusos con penetración sufridos por su hermana más chica. Y su hermana mayor, que es solo hija de la mujer, confirmó ante el tribunal que ella también fue violada por el acusado y que quiere que pague por su delito.

En virtud de los dichos de esta última joven, la fiscal de Cámara 1, Carolina Monte Riso, le solicitó al tribunal que ordene una compulsa (es decir, una copia de las actuaciones), y las envíen al juzgado Penal de turno, para investigar.

La defensora de Menores 1 interina, Gabriela L´Huillier, adhirió en todo al pedido, y el defensor de la acusada, Mario Alessio, no se opuso. Quien sí lo hizo fue la defensora de Cámara interina, Yanina Del Viso. Argumentó que para ella no era clara la voluntad de la testigo de instar la acción contra su padrastro. Por ello, cuando la Cámara hizo lugar a lo solicitado por la fiscal, el juez José Luis Flores aclaró que, si bien el pedido les parecía apropiado, era necesario que se cumplieran los pasos procesales pertinentes, entre ellos, que la damnificada promueva la intervención de la Justicia.

Cuando su mujer no estaba

La de ayer fue una audiencia intensa, que inició con la declaración de H. M. y continuó con el relato de la mayor de las tres hermanas, de 21 años, y el de la del medio, de 20. La más chica, que actualmente está por terminar la secundaria, no estará ante los jueces, ya que aún es menor y en su oportunidad le tomaron declaración a través del sistema de Cámara Gesell, explicaron dos fuentes de la causa.

H. M. tiene tres hijos en común con F. M. Además de las dos víctimas, tiene un varón que hoy tiene 18 años y es el único que aún reside en la casa donde ocurrieron los hechos. 

El acusado prácticamente la crió desde que era una beba, según contó este nartes la mayor de las jóvenes. Refirió que recién en 2017, cuando en el seno familiar estalló lo de los abusos, le revelaron a ella que H. M. no era su padre biológico. Pero ella lo llamaba cotidianamente "papá".

El acusado comentó que trabajaba en una fábrica, en turnos rotativos, y que los abusos a sus hijas fueron siempre en la casa, en su habitación, en ocasiones en que su pareja no estaba en la vivienda.

“Yo buscaba la excusa para que saliera (en referencia a su mujer), que fuera a comprar o al centro”, y en esas circunstancias sometía a las chicas, explicó. Él despegó a su ex de cualquier responsabilidad.  Cuando el defensor de la mujer consultó si tenía cooperación de ella, respondió que no, y que justamente por eso mismo se lo ocultaba.

E inclusive, al finalizar su declaración, cuando el presidente del tribunal, Jorge Sabaini Zapata, le preguntó si quería agregar algo, el acusado contestó que quería pedir, en caso de ser posible, que a las hijas les permitieran estar con la madre.

Por intermedio de la defensora, solicitó, además, no estar presente durante el juicio. Es un derecho del acusado poder oír los testimonios, las preguntas, las pruebas que hay en su contra. Pero no está obligado a presenciar el debate, si ese es su deseo. El tribunal hizo lugar a su pedido, con la aclaración de que deberá permanecer en una sala contigua, por si es requerido.

Una carta para la madre

La hija del medio de la pareja (una de las víctimas de los hechos investigados) narró que tenía 8 o 9 años cuando su papá la manoseó. Recordó que fue un día que su mamá había salido con sus hermanos al centro, o a comprar. Dijo que su papá la llamó para que fuera a su dormitorio, y que ella no quería ir, aunque finalmente lo hizo. Contó que él comenzó a hacerle cosquillas, que le tocó el pecho y que cuando quiso continuar, ella le hizo saber que no quería. “Me dijo ‘no seas mala’. Me llamaba, pero yo no iba (…) Solo me llamaba, pero no me iba a buscar. Tengo un carácter fuerte, creo que era por eso”, que no siguió abusándola, refirió la chica, que se definió como la más rebelde o menos dócil de las tres. 

Comentó que se daba cuenta de que algo sucedía con sus hermanas. “Cuando no respondía una (a su llamado), iba la otra”, indicó. Hubo circunstancias en las que oyó o vio de reojo situaciones que le daban la pauta de que su padre algo les hacía a sus hermanas, pero prefería darse vuelta, para no ver, confesó. Era un tema del que no se hablaba en la casa. “Cada una sabía individualmente lo que pasaba”, dijo.

Un día, a través de un intercambio de papelitos, charló con su hermana más chica del comportamiento del padre. Y se pusieron de acuerdo en decírselo a la madre, a través de una carta que le entregaron, y en denunciarlo. En ella, le hacían saber expresamente de los abusos, confirmó la muchacha, ante una pregunta de la fiscal.

Con la más chica, “era seguido, dos veces a la semana, no sé por cuánto tiempo (…) me dijo que sí, que fue con acceso”, aseveró. La hermana mayor, según dijo, también era víctima de los abusos, “pero no quería saber nada con denunciar”, continuó.

Luego, hubo una charla entre su mamá y su papá, recordó. “Sé que ella estaba enojada. Él le decía, ‘pará, escuchame’. De ahí, ellos se fueron a Mendoza. Nos dejaron con mi hermana en lo de mi abuelo”, contó la chica, quien indicó que después de la revelación su madre les planteó que “cómo iban a mantenerse” económicamente si ella tomaba alguna determinación contra su pareja (denunciarlo, por ejemplo). Es decir, la pareja siguió junta, no hubo ninguna presentación por parte de la madre.

La revelación de los abusos se dio después de que la hermana del medio se escapara de la casa. En medio del malestar por esa ausencia, la más pequeña habló con una tía paterna, y le contó que el padre abusaba de ella y también de sus hermanas. La mayor tuvo una crisis, quiso quitarse la vida después de saber que su hermana le había comentado eso a su tía, y debió ser llevada al Hospital Escuela de Salud Mental. Fue la propia hermana del acusado quien lo denunció, y ayer, con mucho detalle y con lágrimas en los ojos, en algunos momentos, recordó qué sucedió en la fecha en que se enteró de todo.

La fiscal le preguntó a la chica qué esperaba del juicio. “No sé, los perdoné. Mi papá no nos ayuda económicamente, y nos hace falta la plata”, manifestó. “Con su trabajo (con lo que hace en la cárcel), mi mamá nos mantiene”, contó, por su parte, la hermana mayor.

“A mi mamá la extraño (…) Con mis dos hermanos mayores la visitamos casi todos los sábados. Creo que a mi papá le hace falta un tiempo”, refirió la hija del medio. Ante una pregunta de la defensora L´Huillier, la muchacha manifestó que para ella su mamá posiblemente “sospechaba algo, o quizás veía que en otras familias pasaban cosas”. “Mi mamá no pudo hacer nada, no sé por qué. Ella nos pidió perdón. Mi papá le pidió perdón a mi mamá, pero no a mí ni a mis hermanas”, refirió.

Logín