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La faena de vientres es alta pero, ¿hay liquidación?

Nicolás Razzetti

Para muchos, la alta faena tiene que ver con la falta de financiación, que fue el motivo que impulsó la retención en 2016/17, y con los bajos precios de los terneros. Mientras que algunos industriales sostienen que en realidad se inició un proceso de liquidación del rodeo de cría.

La estadística oficial indica que la faena de abril sumó 1.080.000 animales, de los cuales 570 mil fueron vacas y vaquillonas, por lo que representaron poco más de 52% del total. Se trata de la faena de hembras más alta en mucho tiempo, aunque de todos modos muchos analistas coinciden en que no se está en liquidación sino en un proceso de descarte de vientres mayormente improductivos.

Aunque hay otra versión. Es la de la industria, que viene alertando por la presencia de vaquillonas y vacas preñadas en la faena, ya que los productores están condicionados por la falta de financiación, que obliga a echar mano a los recursos propios, lo que genera cierta descapitalización de los criadores, lo que a su vez repercute en el bajo precio de los vientres. Pero también influyen en la alta faena de hembras los bajos precios de los terneros, que restan ingresos a los productores.

Tomando como referencia el valor del ternero macho de 180/200 kilos en la zona pampeana central, que promedia los 65/67 pesos, el incremento inter-anual fue de 60%, por debajo de la suba que tuvo el gordo.

Pero además hay que considerar la fuerte demanda de China, que en el último tiempo sumó carne de novillos a sus pedidos. Esa avidez por el producto también incentiva las ventas de parte de los criadores, que por lo menos en esta opción comercial están logrando mejores ingresos. En los primeros 15 días de mayo todas las categorías de vacas promediaron $40 (vaca gorda, manufactura y conserva), cuando un año atrás su promedio fue de $23, lo que indica una suba de 73% interanual, en línea con los incrementos porcentuales que tuvieron las demás categorías.

Hay que tener en cuenta que si no fuera por China, la demanda local no tendría la fuerza suficiente y el precio de esas categorías hoy estaría por el piso y el ánimo de los criadores también.

La alta faena de hembras abre el debate en torno a si hay o no liquidación del stock vacuno. Muchos analistas y operadores alertan respecto de la alta faena de hembras, pero prefieren la moderación y destacan que la falta de recursos financieros empuja a muchos a “limpiar” campos de vientres improductivos, aunque también están los que se desprenden de vaquillonas preñadas. Para defender esa postura destacan que en 2016 y también hasta mediados de 2017, cuando había buenas expectativas y financiación muy barata, el productor apostó por la compra de vientres y la carga en muchos casos en exceso de los campos, que por la seca y la crisis debieron luego achicar su población de vacunos.

En tanto, Miguel Schiaritti, de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (Ciccra), cree lo contrario. En declaraciones periodísticas de los últimos días destacó que se había iniciado el proceso de liquidación, lo que quedaba reflejado en los porcentajes de hembras en el total. En su informe mensual agregó: “Recordemos que cuando la faena de hembras supera 45% del total se ingresa en un período de liquidación, mientras que si la participación es menor a 43%, se transita un período de retención”.

Renta de la cría
Según el boletín de resultados económicos de la Secretaría de Agroindustria, el modelo estudiado de cría en la Cuenca del Salado (460 hectáreas, 260 vacas, 95% campo natural) tuvo el año pasado un margen bruto de $2.425 por hectárea, que en 2019 se elevó a $3.753, lo que significa una mejora del 54%, superando a la inflación pero no a los costos (tener en cuenta la suba del gasoil). Además hay que destacar el retraso de los años previos.
En la zona semiárida de San Luis, en un campo de 3.000 hectáreas, 450 vacas, pasto natural y destete de 70% y una producción de 34 kilos de carne/ha, el margen bruto fue de $660 por hectárea y este año de $1.000. La mejora sería de 51% en términos nominales, empatando de ese modo a la inflación. 
En la zona árida de la provincia, el margen bruto en un campo de 3.000 hectáreas, 350 vacas, 65% de destete, producción de carne de 17 kilos por hectárea, el margen bruto en marzo del año pasado fue de $335, y este año de $537, con una mejora del 60%.

Faena, precios del gordo y de la carne
Pese a que se modera la faena y que el consumo interno dispone de menos carne desde inicios de marzo, los precios de la hacienda de consumo se mantienen estables desde febrero (con excepción de las cotizaciones de la vaca por la mayor demanda de China). Los de la carne en abril apenas aumentaron 0,5%, lo que habla de que la demanda local mostró su límite. Y todo eso en un contexto de moderación también en la oferta de las diferentes carnes.

La faena se modera en gran medida porque se superó la sequía del año pasado y desde la primavera el clima ayudó a la mejora de la situación forrajera, lo que permite retener animales y probablemente esa sea la causa del incremento de novillitos en el stock. También se modera porque se vendió mucha hacienda el año pasado, cuando se alcanzaron las 13,5 millones de cabezas, y porque el feedlot encerró menos.

En marzo, la faena fue de 1,01 millón de animales, que significó una caída de 11,6% (en abril la caída fue mucho menor, de 1,5%). En cuanto a la producción de carne, en el tercer mes del año fue de solo 229 mil toneladas, lo que indica una baja todavía mayor, que llegó a 12,1%. Pero a la vez con exportaciones firmes, que sumaron 48 mil toneladas, lo que dejó al consumo interno con una oferta chica que se tradujo en un consumo promedio per cápita de apenas 48 kilos al año. 

En tanto, en el acumulado de 2019 la baja es menor a la pronunciada porque en los primeros dos meses la faena no se había achicado tanto y por lo tanto la baja en este rubro, en producción y en consumo fue de 5%, mientras que el consumo en el trimestre enero-marzo cayó por encima del 11%.

El consultor Matías Sara destacó que este año, “se observa una menor disponibilidad de todas las carnes ya que en marzo también se redujo la oferta de pollos a poco menos de 40 kilos por habitante/año, y la de cerdos, que rondó los 14 kilos. Esto sería consecuencia de la mala rentabilidad que tuvieron estas actividades, que de todos modos son las que más rápido van a reaccionar a la suba de precios que tuvieron las carnes y a la mejor ecuación económica fruto de la baja de los granos, por lo cual en la última parte del año debería tener una mayor oferta de ambas carnes, a la que se sumaría también lo que aporten los feedlots”.

Esa oferta, la de los corrales, empezaría a aparecer de forma moderada a partir de julio, ya que este año los encierres fueron menores a los que hubo en 2018 y 2017. 

La oferta total de carnes suma 102 kilos por habitante y año, lo que significa una caída de casi 15% respecto de los picos que hubo en la última década. Esa merma se logró por diferentes cuestiones. Una es el aumento de las exportaciones, que sería la causa virtuosa, por un lado. Pero también se reduce por el mal resultado económico de los engordes del año pasado, que claramente es la causa negativa.

Con 15/18 kilos menos por habitante/año, la demanda le marcó un límite a la suba de precios. Según el relevamiento de precios del IPCVA, en abril los de la carne vacuna aumentaron apenas 0,5% en abril, mientras que los del pollo subieron 4,2% y los de la carne de cerdos 3,3%. Si bien la suba en pollos y cerdos fue mayor, se viene frenando respecto de los incrementos de los meses previos. Además, estas variaciones en los ritmos de incrementos le devuelven competitividad a la carne vacuna, lo que ayuda a ponerle piso a los precios y podría incentivar el regreso del consumidor, que siempre da muestras de tener a la especie vacuna al tope de su ranking de preferencias. 

Por otra parte, cabe destacar que en diciembre arrancó un proceso de suba del precio de la hacienda, que llevaba más de un año de retraso. El incremento en 3 meses fue mayor al 45%, entonces es comprensible el freno a la suba de parte de una demanda local que sufre los embates de la crisis económica.

Ese freno en los valores en el mostrador tuvo su reflejo en los precios de la hacienda. Desde marzo, las cotizaciones se estancaron y perdieron parte de lo que ganaron en términos reales en el verano, lo que da cuenta de incrementos interanuales cada vez menores a medida que pasan las semanas.

El precio de los novillos el mes pasado promedió en el Mercado de Liniers $60, los novillitos $65 y las vaquillonas $62. Son los mismos promedios de febrero.
 

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La faena de vientres es alta pero, ¿hay liquidación?

Para muchos, la alta faena tiene que ver con la falta de financiación, que fue el motivo que impulsó la retención en 2016/17, y con los bajos precios de los terneros. Mientras que algunos industriales sostienen que en realidad se inició un proceso de liquidación del rodeo de cría.

La estadística oficial indica que la faena de abril sumó 1.080.000 animales, de los cuales 570 mil fueron vacas y vaquillonas, por lo que representaron poco más de 52% del total. Se trata de la faena de hembras más alta en mucho tiempo, aunque de todos modos muchos analistas coinciden en que no se está en liquidación sino en un proceso de descarte de vientres mayormente improductivos.

Aunque hay otra versión. Es la de la industria, que viene alertando por la presencia de vaquillonas y vacas preñadas en la faena, ya que los productores están condicionados por la falta de financiación, que obliga a echar mano a los recursos propios, lo que genera cierta descapitalización de los criadores, lo que a su vez repercute en el bajo precio de los vientres. Pero también influyen en la alta faena de hembras los bajos precios de los terneros, que restan ingresos a los productores.

Tomando como referencia el valor del ternero macho de 180/200 kilos en la zona pampeana central, que promedia los 65/67 pesos, el incremento inter-anual fue de 60%, por debajo de la suba que tuvo el gordo.

Pero además hay que considerar la fuerte demanda de China, que en el último tiempo sumó carne de novillos a sus pedidos. Esa avidez por el producto también incentiva las ventas de parte de los criadores, que por lo menos en esta opción comercial están logrando mejores ingresos. En los primeros 15 días de mayo todas las categorías de vacas promediaron $40 (vaca gorda, manufactura y conserva), cuando un año atrás su promedio fue de $23, lo que indica una suba de 73% interanual, en línea con los incrementos porcentuales que tuvieron las demás categorías.

Hay que tener en cuenta que si no fuera por China, la demanda local no tendría la fuerza suficiente y el precio de esas categorías hoy estaría por el piso y el ánimo de los criadores también.

La alta faena de hembras abre el debate en torno a si hay o no liquidación del stock vacuno. Muchos analistas y operadores alertan respecto de la alta faena de hembras, pero prefieren la moderación y destacan que la falta de recursos financieros empuja a muchos a “limpiar” campos de vientres improductivos, aunque también están los que se desprenden de vaquillonas preñadas. Para defender esa postura destacan que en 2016 y también hasta mediados de 2017, cuando había buenas expectativas y financiación muy barata, el productor apostó por la compra de vientres y la carga en muchos casos en exceso de los campos, que por la seca y la crisis debieron luego achicar su población de vacunos.

En tanto, Miguel Schiaritti, de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (Ciccra), cree lo contrario. En declaraciones periodísticas de los últimos días destacó que se había iniciado el proceso de liquidación, lo que quedaba reflejado en los porcentajes de hembras en el total. En su informe mensual agregó: “Recordemos que cuando la faena de hembras supera 45% del total se ingresa en un período de liquidación, mientras que si la participación es menor a 43%, se transita un período de retención”.

Renta de la cría
Según el boletín de resultados económicos de la Secretaría de Agroindustria, el modelo estudiado de cría en la Cuenca del Salado (460 hectáreas, 260 vacas, 95% campo natural) tuvo el año pasado un margen bruto de $2.425 por hectárea, que en 2019 se elevó a $3.753, lo que significa una mejora del 54%, superando a la inflación pero no a los costos (tener en cuenta la suba del gasoil). Además hay que destacar el retraso de los años previos.
En la zona semiárida de San Luis, en un campo de 3.000 hectáreas, 450 vacas, pasto natural y destete de 70% y una producción de 34 kilos de carne/ha, el margen bruto fue de $660 por hectárea y este año de $1.000. La mejora sería de 51% en términos nominales, empatando de ese modo a la inflación. 
En la zona árida de la provincia, el margen bruto en un campo de 3.000 hectáreas, 350 vacas, 65% de destete, producción de carne de 17 kilos por hectárea, el margen bruto en marzo del año pasado fue de $335, y este año de $537, con una mejora del 60%.

Faena, precios del gordo y de la carne
Pese a que se modera la faena y que el consumo interno dispone de menos carne desde inicios de marzo, los precios de la hacienda de consumo se mantienen estables desde febrero (con excepción de las cotizaciones de la vaca por la mayor demanda de China). Los de la carne en abril apenas aumentaron 0,5%, lo que habla de que la demanda local mostró su límite. Y todo eso en un contexto de moderación también en la oferta de las diferentes carnes.

La faena se modera en gran medida porque se superó la sequía del año pasado y desde la primavera el clima ayudó a la mejora de la situación forrajera, lo que permite retener animales y probablemente esa sea la causa del incremento de novillitos en el stock. También se modera porque se vendió mucha hacienda el año pasado, cuando se alcanzaron las 13,5 millones de cabezas, y porque el feedlot encerró menos.

En marzo, la faena fue de 1,01 millón de animales, que significó una caída de 11,6% (en abril la caída fue mucho menor, de 1,5%). En cuanto a la producción de carne, en el tercer mes del año fue de solo 229 mil toneladas, lo que indica una baja todavía mayor, que llegó a 12,1%. Pero a la vez con exportaciones firmes, que sumaron 48 mil toneladas, lo que dejó al consumo interno con una oferta chica que se tradujo en un consumo promedio per cápita de apenas 48 kilos al año. 

En tanto, en el acumulado de 2019 la baja es menor a la pronunciada porque en los primeros dos meses la faena no se había achicado tanto y por lo tanto la baja en este rubro, en producción y en consumo fue de 5%, mientras que el consumo en el trimestre enero-marzo cayó por encima del 11%.

El consultor Matías Sara destacó que este año, “se observa una menor disponibilidad de todas las carnes ya que en marzo también se redujo la oferta de pollos a poco menos de 40 kilos por habitante/año, y la de cerdos, que rondó los 14 kilos. Esto sería consecuencia de la mala rentabilidad que tuvieron estas actividades, que de todos modos son las que más rápido van a reaccionar a la suba de precios que tuvieron las carnes y a la mejor ecuación económica fruto de la baja de los granos, por lo cual en la última parte del año debería tener una mayor oferta de ambas carnes, a la que se sumaría también lo que aporten los feedlots”.

Esa oferta, la de los corrales, empezaría a aparecer de forma moderada a partir de julio, ya que este año los encierres fueron menores a los que hubo en 2018 y 2017. 

La oferta total de carnes suma 102 kilos por habitante y año, lo que significa una caída de casi 15% respecto de los picos que hubo en la última década. Esa merma se logró por diferentes cuestiones. Una es el aumento de las exportaciones, que sería la causa virtuosa, por un lado. Pero también se reduce por el mal resultado económico de los engordes del año pasado, que claramente es la causa negativa.

Con 15/18 kilos menos por habitante/año, la demanda le marcó un límite a la suba de precios. Según el relevamiento de precios del IPCVA, en abril los de la carne vacuna aumentaron apenas 0,5% en abril, mientras que los del pollo subieron 4,2% y los de la carne de cerdos 3,3%. Si bien la suba en pollos y cerdos fue mayor, se viene frenando respecto de los incrementos de los meses previos. Además, estas variaciones en los ritmos de incrementos le devuelven competitividad a la carne vacuna, lo que ayuda a ponerle piso a los precios y podría incentivar el regreso del consumidor, que siempre da muestras de tener a la especie vacuna al tope de su ranking de preferencias. 

Por otra parte, cabe destacar que en diciembre arrancó un proceso de suba del precio de la hacienda, que llevaba más de un año de retraso. El incremento en 3 meses fue mayor al 45%, entonces es comprensible el freno a la suba de parte de una demanda local que sufre los embates de la crisis económica.

Ese freno en los valores en el mostrador tuvo su reflejo en los precios de la hacienda. Desde marzo, las cotizaciones se estancaron y perdieron parte de lo que ganaron en términos reales en el verano, lo que da cuenta de incrementos interanuales cada vez menores a medida que pasan las semanas.

El precio de los novillos el mes pasado promedió en el Mercado de Liniers $60, los novillitos $65 y las vaquillonas $62. Son los mismos promedios de febrero.
 

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