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A menos faena, más competencia por la carne

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A menos faena, más competencia por la carne

Nicolás Razzetti

La matanza cayó 12% en marzo, por lo que bajó fuerte la oferta de hacienda liviana, pero también la de novillitos y novillos. La producción de carne fue de 229 mil toneladas, con exportaciones por 47 mil, lo que deprime el consumo interno promedio por habitante y por año.

Los datos de la faena de marzo dan cuenta de cambios en la composición de la oferta ganadera. Ese mes hubo una caída importante en el total, que se redujo respecto de igual mes del año pasado en 12%. La producción de carne vacuna fue de tan solo 229 mil toneladas, también 12% menos que en marzo de 2017, pero las exportaciones se sostuvieron y alcanzaron, según el informe del Ipcva, las 48 mil toneladas res con hueso, lo que significa que cuando se conozca el dato del consumo promedio por habitante y por año daría bien por debajo de los 50 kilos de febrero que tanto sorprendió a la opinión pública.

Pese a esa menor oferta, los precios no demuestran la firmeza que hubo en el verano. “Desde noviembre último la faena de ganado vacuno no solo ha dejado de crecer, sino que incluso ha registrado una caída con respecto al año anterior. En marzo, la combinación de una faena baja y exportaciones altas ha llevado al consumo a un nivel bien por debajo de los 50 kilos per cápita. El conflicto entre exportación y consumo, que se disputan una oferta de carne vacuna declinante, deja ahora a la vista el fuerte rezago experimentado en los últimos doce años en la producción de carne vacuna en relación al crecimiento de la población argentina. Si en los próximos meses, como todo lo indica, siguen aumentando las exportaciones a China, el volumen disponible de carne para el consumo interno puede caer a niveles inéditos” explica el analista Ignacio Iriarte en su Informe Ganadero.

La oferta de ganado gordo en marzo se redujo 12% y en el primer trimestre 5%. La baja más fuerte se sintió en las categorías que ofrecen los feedlots, que encerraron poca hacienda en el segundo semestre del año pasado debido a los malos resultados económicos que dejaron a muchos “desplatados”. Las pérdidas denunciadas en aquellos meses por los engordadores eran de $1.500/2.000 por animal. La oferta de terneros en consecuencia se redujo en marzo un 29%, la de terneras 20% y la de vaquillonas sólo 3%. La faena de estas categorías recién se recuperaría hacia mediados de año. Los matarifes consultados, muchos de ellos importantes feedloteros, dicen que el encierre fue más pausado y pensado este año y que habría un mayor volumen de ganado gordo liviano desde fines de julio. 

También cayó fuerte la matanza de machos. La faena de novillos se redujo 22% el mes pasado y la de novillitos 14%. En este caso, según los analistas, la merma tiene que ver con la buena oferta forrajera que incentiva la recría y permite la retención de hacienda y el agregado de kilos. Pero más allá de esa coyuntura del negocio sigue habiendo un faltante estructural de esta categoría porque hubo pocos incentivos en los últimos años a la producción de hacienda pesada. El novillo para exportación se paga U$S1,50 el kilo vivo, lo que significan $65 tomando como referencia un dólar/carne de $43 (descontadas las retenciones). Es un precio que supera en 10% el promedio del novillo del Mercado de Liniers de abril.

Esa brecha es baja según muchos ganaderos, pero además para reconstruir la producción de novillos hace falta que el precio necesario para que se haga la inversión correspondiente se sostenga durante mucho tiempo y que además haya políticas macroeconómicas que alienten inversiones en pasturas, infraestructura en los campos, en definitiva en todo el sistema de engorde necesario para recuperar al menos una parte importante de los más de 3 millones de novillos que dejó de tener la Argentina.

La única categoría cuya faena creció (y se espera que siga alta hasta mediados de año mientras duren los tactos) fue la de vacas, cuya demanda exportadora sigue muy activa. La faena de vacas aumentó 12% y compensó solo en parte la caída en las otras categorías, pero la carne de este tipo de animales no reemplaza a la que proveen los feedlots que tiene como destino la atención del consumo en los grandes centros urbanos y especialmente en los barrios de mayor capacidad de pago.

La carne de vaca termina en zonas de condición más humilde, cuya demanda desde hace un tiempo compite con la de China. La caída en la oferta de machos y un estancamiento en la de hembras elevaron la participación porcentual de estas últimas en el total, que en marzo llegó al 49%. 

Pese a la menor oferta de carne vacuna, los precios no se mueven. Durante marzo y abril los valores del ganado para faena se mantuvieron estables, en torno a los $60/65, y el consumo liviano entre $65 y $70, pero a esos precios hay que descontarles la inflación de febrero (3,8%), la de marzo (4,7%) y queda pendiente el acumulado de abril, lo que da cuenta de que luego del importante salto en las cotizaciones entramos en otro período de estabilidad con inflación, que no significa otra cosa que la pérdida del ingreso real de los productores.


Exportaciones
Las ventas de carne vacuna al extranjero siguen firmes, alentadas por la mejora la situación cambiaria y de una creciente demanda mundial que en las últimas semanas se vio condicionada por la difusión de la peste porcina africana en China, que está llevando no solo a la liquidación del stock sino a cambios sustanciales en el consumo de carne de ese país, lo que beneficia al sector vacuno y aviar.

La peste se expande por todo el territorio chino, pero además llegó ya a países vecinos y se teme por su impacto en otros productores de cerdos de Europa como España o Dinamarca.

“Las exportaciones argentinas de carne vacuna acumuladas a lo largo de los últimos doce meses, desde abril de 2018 a marzo de 2019, se ubicaron en volúmenes cercanos a las 589 mil toneladas equivalente res con hueso”, dice el informe mensual del Ipcva, que más adelante agrega que “los embarques de cortes enfriados, congelados y de carne procesada correspondientes a marzo de 2019 totalizaron 32.1181 toneladas peso producto, por un valor de aproximadamente 177,4 millones de dólares”. Ese volumen equivale a 47 mil toneladas mensuales, lo que significa un crecimiento del 12% respecto del volumen alcanzado en el mismo mes del año pasado. 

En tanto, en los primeros tres meses de 2019 las exportaciones sumaron casi 97.165 toneladas peso producto, eso significa un crecimiento de 33% interanual. Además, utilizando los factores de conversión oficiales, sumarían entonces 145 mil toneladas res con hueso, lo que permite sostener la proyección de 600 mil toneladas para este año.

Claramente la mejora en la situación cambiaria alienta los embarques. Según las últimas estadísticas privadas, el precio del novillo para exportación en Argentina era de U$S1,50, muy similar al que se paga en Paraguay, 20 centavos de dólar mayor que el de Brasil y 25 centavos por debajo que el de Uruguay.

En cuanto al destino de los embarques del primer trimestre del año, el informe del Ipcva señala que “mostraron un comportamiento variado en relación a los niveles de actividad que se habían registrado en los principales destinos durante aquel período. Los destinos de China, Italia y Chile muestran las mayores tasas de crecimiento; y se observa un comportamiento moderadamente contractivo de los despachos hacia Brasil, Alemania y los Países Bajos”.

Claramente China es la gran  traccionadora de las ventas de carne vacuna al extranjero. En lo que va del año los despachos aumentaron en 30.000 toneladas pesos producto, cuando las ventas al gigante asiático aumentaron en 24.000. Pero además, del total exportador el 67% termina en los puertos de ese país. 

Para tener una dimensión de lo que significa ese cliente, si entre enero y marzo se le vendieron 65.000 toneladas; al segundo en el ranking de compradores, Israel, solo se le exportaron 7.200.
 

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A menos faena, más competencia por la carne

La matanza cayó 12% en marzo, por lo que bajó fuerte la oferta de hacienda liviana, pero también la de novillitos y novillos. La producción de carne fue de 229 mil toneladas, con exportaciones por 47 mil, lo que deprime el consumo interno promedio por habitante y por año.

Los datos de la faena de marzo dan cuenta de cambios en la composición de la oferta ganadera. Ese mes hubo una caída importante en el total, que se redujo respecto de igual mes del año pasado en 12%. La producción de carne vacuna fue de tan solo 229 mil toneladas, también 12% menos que en marzo de 2017, pero las exportaciones se sostuvieron y alcanzaron, según el informe del Ipcva, las 48 mil toneladas res con hueso, lo que significa que cuando se conozca el dato del consumo promedio por habitante y por año daría bien por debajo de los 50 kilos de febrero que tanto sorprendió a la opinión pública.

Pese a esa menor oferta, los precios no demuestran la firmeza que hubo en el verano. “Desde noviembre último la faena de ganado vacuno no solo ha dejado de crecer, sino que incluso ha registrado una caída con respecto al año anterior. En marzo, la combinación de una faena baja y exportaciones altas ha llevado al consumo a un nivel bien por debajo de los 50 kilos per cápita. El conflicto entre exportación y consumo, que se disputan una oferta de carne vacuna declinante, deja ahora a la vista el fuerte rezago experimentado en los últimos doce años en la producción de carne vacuna en relación al crecimiento de la población argentina. Si en los próximos meses, como todo lo indica, siguen aumentando las exportaciones a China, el volumen disponible de carne para el consumo interno puede caer a niveles inéditos” explica el analista Ignacio Iriarte en su Informe Ganadero.

La oferta de ganado gordo en marzo se redujo 12% y en el primer trimestre 5%. La baja más fuerte se sintió en las categorías que ofrecen los feedlots, que encerraron poca hacienda en el segundo semestre del año pasado debido a los malos resultados económicos que dejaron a muchos “desplatados”. Las pérdidas denunciadas en aquellos meses por los engordadores eran de $1.500/2.000 por animal. La oferta de terneros en consecuencia se redujo en marzo un 29%, la de terneras 20% y la de vaquillonas sólo 3%. La faena de estas categorías recién se recuperaría hacia mediados de año. Los matarifes consultados, muchos de ellos importantes feedloteros, dicen que el encierre fue más pausado y pensado este año y que habría un mayor volumen de ganado gordo liviano desde fines de julio. 

También cayó fuerte la matanza de machos. La faena de novillos se redujo 22% el mes pasado y la de novillitos 14%. En este caso, según los analistas, la merma tiene que ver con la buena oferta forrajera que incentiva la recría y permite la retención de hacienda y el agregado de kilos. Pero más allá de esa coyuntura del negocio sigue habiendo un faltante estructural de esta categoría porque hubo pocos incentivos en los últimos años a la producción de hacienda pesada. El novillo para exportación se paga U$S1,50 el kilo vivo, lo que significan $65 tomando como referencia un dólar/carne de $43 (descontadas las retenciones). Es un precio que supera en 10% el promedio del novillo del Mercado de Liniers de abril.

Esa brecha es baja según muchos ganaderos, pero además para reconstruir la producción de novillos hace falta que el precio necesario para que se haga la inversión correspondiente se sostenga durante mucho tiempo y que además haya políticas macroeconómicas que alienten inversiones en pasturas, infraestructura en los campos, en definitiva en todo el sistema de engorde necesario para recuperar al menos una parte importante de los más de 3 millones de novillos que dejó de tener la Argentina.

La única categoría cuya faena creció (y se espera que siga alta hasta mediados de año mientras duren los tactos) fue la de vacas, cuya demanda exportadora sigue muy activa. La faena de vacas aumentó 12% y compensó solo en parte la caída en las otras categorías, pero la carne de este tipo de animales no reemplaza a la que proveen los feedlots que tiene como destino la atención del consumo en los grandes centros urbanos y especialmente en los barrios de mayor capacidad de pago.

La carne de vaca termina en zonas de condición más humilde, cuya demanda desde hace un tiempo compite con la de China. La caída en la oferta de machos y un estancamiento en la de hembras elevaron la participación porcentual de estas últimas en el total, que en marzo llegó al 49%. 

Pese a la menor oferta de carne vacuna, los precios no se mueven. Durante marzo y abril los valores del ganado para faena se mantuvieron estables, en torno a los $60/65, y el consumo liviano entre $65 y $70, pero a esos precios hay que descontarles la inflación de febrero (3,8%), la de marzo (4,7%) y queda pendiente el acumulado de abril, lo que da cuenta de que luego del importante salto en las cotizaciones entramos en otro período de estabilidad con inflación, que no significa otra cosa que la pérdida del ingreso real de los productores.


Exportaciones
Las ventas de carne vacuna al extranjero siguen firmes, alentadas por la mejora la situación cambiaria y de una creciente demanda mundial que en las últimas semanas se vio condicionada por la difusión de la peste porcina africana en China, que está llevando no solo a la liquidación del stock sino a cambios sustanciales en el consumo de carne de ese país, lo que beneficia al sector vacuno y aviar.

La peste se expande por todo el territorio chino, pero además llegó ya a países vecinos y se teme por su impacto en otros productores de cerdos de Europa como España o Dinamarca.

“Las exportaciones argentinas de carne vacuna acumuladas a lo largo de los últimos doce meses, desde abril de 2018 a marzo de 2019, se ubicaron en volúmenes cercanos a las 589 mil toneladas equivalente res con hueso”, dice el informe mensual del Ipcva, que más adelante agrega que “los embarques de cortes enfriados, congelados y de carne procesada correspondientes a marzo de 2019 totalizaron 32.1181 toneladas peso producto, por un valor de aproximadamente 177,4 millones de dólares”. Ese volumen equivale a 47 mil toneladas mensuales, lo que significa un crecimiento del 12% respecto del volumen alcanzado en el mismo mes del año pasado. 

En tanto, en los primeros tres meses de 2019 las exportaciones sumaron casi 97.165 toneladas peso producto, eso significa un crecimiento de 33% interanual. Además, utilizando los factores de conversión oficiales, sumarían entonces 145 mil toneladas res con hueso, lo que permite sostener la proyección de 600 mil toneladas para este año.

Claramente la mejora en la situación cambiaria alienta los embarques. Según las últimas estadísticas privadas, el precio del novillo para exportación en Argentina era de U$S1,50, muy similar al que se paga en Paraguay, 20 centavos de dólar mayor que el de Brasil y 25 centavos por debajo que el de Uruguay.

En cuanto al destino de los embarques del primer trimestre del año, el informe del Ipcva señala que “mostraron un comportamiento variado en relación a los niveles de actividad que se habían registrado en los principales destinos durante aquel período. Los destinos de China, Italia y Chile muestran las mayores tasas de crecimiento; y se observa un comportamiento moderadamente contractivo de los despachos hacia Brasil, Alemania y los Países Bajos”.

Claramente China es la gran  traccionadora de las ventas de carne vacuna al extranjero. En lo que va del año los despachos aumentaron en 30.000 toneladas pesos producto, cuando las ventas al gigante asiático aumentaron en 24.000. Pero además, del total exportador el 67% termina en los puertos de ese país. 

Para tener una dimensión de lo que significa ese cliente, si entre enero y marzo se le vendieron 65.000 toneladas; al segundo en el ranking de compradores, Israel, solo se le exportaron 7.200.
 

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