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La prepotencia del odio

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La prepotencia del odio

Un aspecto interesante de las redes sociales, es que permite que el público consumidor acceda de inmediato al pensamiento, las decisiones y las acciones de los protagonistas de la realidad, frente a situaciones puntuales, muchas veces polémicas o incómodas. Esta “pantalla” hacia y desde la “noticia caliente”, otorga momentos muy interesantes que incluso permiten escudriñar los avatares de la gran política. 
“Hasta nunca”, lanzó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio a Jair Bolsonaro, tras la decisión del polémico presidente de Brasil de anular su viaje a la mayor ciudad de Estados Unidos en medio de protestas contra su visita. Una forma cruda y transparente de mostrar la diplomacia de algunos personajes de mucho peso.
“Denunciamos su intolerancia. Huyó. No estoy sorprendido; los matones en general no saben recibir un golpe”, tuiteó De Blasio, que hace días había calificado al mandatario brasileño como “un hombre peligroso”. “Hasta nunca @jairbolsonaro. Tu odio no es bienvenido aquí”, añadió el alcalde demócrata.
Tras una intensa campaña en su contra, Bolsonaro desistió el viernes 3 de mayo de su viaje a Nueva York, donde el 14 de mayo recibiría el premio anual de “Persona del Año” de la Cámara de Comercio Brasil- Estados Unidos en una cena de gala.
La gala originalmente iba a ser realizada en el Museo de Historia Natural de Estados Unidos, pero tras una avalancha de críticas y una petición que sumó casi 25.000 firmas contra el evento, la institución anunció en abril que no era “el lugar ideal” para tal homenaje.
El acto fue después confirmado en el hotel Marriott Marquis en Times Square. Desde fines de abril manifestantes de diversos grupos de izquierda, activistas por los derechos homosexuales, indígenas y del medio ambiente protestaron cada tarde frente al hotel.
Los organizadores de las protestas dijeron que aunque Bolsonaro no asistiera, la cena de gala en su honor seguía en pie y por lo tanto seguirán manifestando cada tarde frente al hotel Marriott hasta que se anulara el evento.
Cada año, la cámara escoge a dos personalidades, una brasileña y otra estadounidense, y las premia en su cena de gala para más de mil personas. Este año, los premiados son Bolsonaro y el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo.
Pero en épocas de convulsión internacional, atravesadas por decisiones sectarias, discriminatorias y elitistas, en las que tanto Bolsonaro, como Pompeo han mostrado su lado más xenófobo, resulta lógico que las reacciones sean acordes. Aunque hayan nacido en las redes sociales, como casi todo. Aunque se desarrollen y concluyan en las redes, como casi todo.
“Las protestas seguirán hasta que la Cámara y los patrocinadores no retiren esa idea absurda de que Bolsonaro y Mike Pompeo deben recibir honores”, dijo Nadia Comani, del Comité para Defender la Democracia Brasileña en Nueva York. “Somos perseverantes”, dijo otra organizadora del mismo comité, Natalia de Campos.
La petición #CancelBolsonaro para que el Marriott Marquis anule la gala, impulsada por el senador estatal de Nueva York Brad Hoylman, que es homosexual, ya recogió más de 70.000 firmas.
En medio de la polémica, esta semana algunos patrocinadores de la cena de gala, la aerolínea Delta, el diario británico Financial Times y la consultora Bain & Company, retiraron su auspicio.
Antes de ser electo con más de 55% de los votos tras un fuerte discurso anticorrupción y mano dura con la delincuencia, Bolsonaro generó controversias al decir que preferiría que un hijo muriese a que fuese gay, que los afrobrasileños “ni como reproductores sirven más” y que una diputada brasileña no merecía ni ser violada porque era “muy fea”, entre otros pronunciamientos polémicos.
La prepotencia del odio de Bolsonaro, encontró un freno severo y notorio en el centro del poder mundial. No es para menos.

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La prepotencia del odio

Un aspecto interesante de las redes sociales, es que permite que el público consumidor acceda de inmediato al pensamiento, las decisiones y las acciones de los protagonistas de la realidad, frente a situaciones puntuales, muchas veces polémicas o incómodas. Esta “pantalla” hacia y desde la “noticia caliente”, otorga momentos muy interesantes que incluso permiten escudriñar los avatares de la gran política. 
“Hasta nunca”, lanzó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio a Jair Bolsonaro, tras la decisión del polémico presidente de Brasil de anular su viaje a la mayor ciudad de Estados Unidos en medio de protestas contra su visita. Una forma cruda y transparente de mostrar la diplomacia de algunos personajes de mucho peso.
“Denunciamos su intolerancia. Huyó. No estoy sorprendido; los matones en general no saben recibir un golpe”, tuiteó De Blasio, que hace días había calificado al mandatario brasileño como “un hombre peligroso”. “Hasta nunca @jairbolsonaro. Tu odio no es bienvenido aquí”, añadió el alcalde demócrata.
Tras una intensa campaña en su contra, Bolsonaro desistió el viernes 3 de mayo de su viaje a Nueva York, donde el 14 de mayo recibiría el premio anual de “Persona del Año” de la Cámara de Comercio Brasil- Estados Unidos en una cena de gala.
La gala originalmente iba a ser realizada en el Museo de Historia Natural de Estados Unidos, pero tras una avalancha de críticas y una petición que sumó casi 25.000 firmas contra el evento, la institución anunció en abril que no era “el lugar ideal” para tal homenaje.
El acto fue después confirmado en el hotel Marriott Marquis en Times Square. Desde fines de abril manifestantes de diversos grupos de izquierda, activistas por los derechos homosexuales, indígenas y del medio ambiente protestaron cada tarde frente al hotel.
Los organizadores de las protestas dijeron que aunque Bolsonaro no asistiera, la cena de gala en su honor seguía en pie y por lo tanto seguirán manifestando cada tarde frente al hotel Marriott hasta que se anulara el evento.
Cada año, la cámara escoge a dos personalidades, una brasileña y otra estadounidense, y las premia en su cena de gala para más de mil personas. Este año, los premiados son Bolsonaro y el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo.
Pero en épocas de convulsión internacional, atravesadas por decisiones sectarias, discriminatorias y elitistas, en las que tanto Bolsonaro, como Pompeo han mostrado su lado más xenófobo, resulta lógico que las reacciones sean acordes. Aunque hayan nacido en las redes sociales, como casi todo. Aunque se desarrollen y concluyan en las redes, como casi todo.
“Las protestas seguirán hasta que la Cámara y los patrocinadores no retiren esa idea absurda de que Bolsonaro y Mike Pompeo deben recibir honores”, dijo Nadia Comani, del Comité para Defender la Democracia Brasileña en Nueva York. “Somos perseverantes”, dijo otra organizadora del mismo comité, Natalia de Campos.
La petición #CancelBolsonaro para que el Marriott Marquis anule la gala, impulsada por el senador estatal de Nueva York Brad Hoylman, que es homosexual, ya recogió más de 70.000 firmas.
En medio de la polémica, esta semana algunos patrocinadores de la cena de gala, la aerolínea Delta, el diario británico Financial Times y la consultora Bain & Company, retiraron su auspicio.
Antes de ser electo con más de 55% de los votos tras un fuerte discurso anticorrupción y mano dura con la delincuencia, Bolsonaro generó controversias al decir que preferiría que un hijo muriese a que fuese gay, que los afrobrasileños “ni como reproductores sirven más” y que una diputada brasileña no merecía ni ser violada porque era “muy fea”, entre otros pronunciamientos polémicos.
La prepotencia del odio de Bolsonaro, encontró un freno severo y notorio en el centro del poder mundial. No es para menos.

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