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El Mundialito de Fútbol entre San Luis, San Juan y Mendoza reveló futuras promesas

En las canchas de GEPU, 16 equipos cuyanos se enfrentaron en la segunda edición de esta competencia que atrajo a grandes y chicos. La camaradería fue el común denominador.

En las canchas de GEPU se jugaron los partidos de la segunda edición del Mundialito, que reunió en cuatro días a 16 equipos de San Juan, Mendoza y San Luis y finalizó la tardenoche del Día de la Independencia.

Con la participación de 880 jugadores de las categorías 2007, 2008, 2009 y 2010, que disputaron por la Copa Oro y la de Plata, estuvieron las escuadras de San Luis: Juventud, El Lince, EFI, Huracán, San Martín, Victoria, Defensores, Chorrillo y GEPU A y B. Los mercedinos Misión de Vida y la EFI Los Clavitos, la Liga del Valle del Conlara, y de afuera Deportivo Guaymallén y Godoy Cruz de Mendoza, y Juventud Alianza de San Juan.

En los dos predios del GEPU se usaron las canchas reducidas para los más chicos (las de hockey sobre césped) y la reglamentaria para los grandes.

Por lo tanto, en el tramo de la Avenida Centenario entre las canchas fue un ir y venir de gente con sillas y reposeras, heladeras y termos, en filas con varios colores de los equipos y sus banderas.

Los trapos colgados en las vallas fueron reparos ante la brisa fresca que acosó al caer el sol. Otros estaban cómodos en los autos estacionados, y desde el ventanal de la cantina algunos veían a la distancia los partidos, protegidos del viento, con la ñata contra el vidrio.

Alojados en las barracas del Ejército Argentino, los organizadores albergaron a 250 jugadores de otras provincias, pero durante el día el tránsito fue de 880 jugadores en ambos predios, que superaron las 1500 personas, con jugadores, equipos técnicos y los familiares que participaron en cada partido, durante cuatro días.

Las familias se acercaron para acompañar, con amigos y el fútbol como nexo, lo que generó una importante oleada de turismo durante el fin de semana extra largo.

En los penales, los tiros marrados eran festejando por la contra, y si alguno lloraba (respuestas lógicas del nerviosismo ante la presión a tan corta edad), el árbitro estaba cerca para consolarlo.

La presencia internacional faltó con la “U” de Chile, que no pudo hacer el paso cordillerano “pero quedó el compromiso para el próximo”, explicó Hugo Páez, vicepresidente del “Lobito”, y anticipó que para la tercera edición invitaron a clubes de la Primera de Buenos Aires.

Los visitantes esperaron a los colegas de otras categorías (con los motores de los transportes gasoleros prendidos) y volvieron felices a sus provincias, con o sin trofeos o medallas en sus manos, pero con el espíritu contento al haber compartido con otros chicos de su edad la misma pasión profesional.

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El Mundialito de Fútbol entre San Luis, San Juan y Mendoza reveló futuras promesas

En las canchas de GEPU, 16 equipos cuyanos se enfrentaron en la segunda edición de esta competencia que atrajo a grandes y chicos. La camaradería fue el común denominador.

La alegría auriazul estuvo por todo lo alto. Las caritas de alegría de la categoría 2007 de Juventud dicen todo. medallas Fotos: Marianela Sánchez.

En las canchas de GEPU se jugaron los partidos de la segunda edición del Mundialito, que reunió en cuatro días a 16 equipos de San Juan, Mendoza y San Luis y finalizó la tardenoche del Día de la Independencia.

Con la participación de 880 jugadores de las categorías 2007, 2008, 2009 y 2010, que disputaron por la Copa Oro y la de Plata, estuvieron las escuadras de San Luis: Juventud, El Lince, EFI, Huracán, San Martín, Victoria, Defensores, Chorrillo y GEPU A y B. Los mercedinos Misión de Vida y la EFI Los Clavitos, la Liga del Valle del Conlara, y de afuera Deportivo Guaymallén y Godoy Cruz de Mendoza, y Juventud Alianza de San Juan.

En los dos predios del GEPU se usaron las canchas reducidas para los más chicos (las de hockey sobre césped) y la reglamentaria para los grandes.

Por lo tanto, en el tramo de la Avenida Centenario entre las canchas fue un ir y venir de gente con sillas y reposeras, heladeras y termos, en filas con varios colores de los equipos y sus banderas.

Los trapos colgados en las vallas fueron reparos ante la brisa fresca que acosó al caer el sol. Otros estaban cómodos en los autos estacionados, y desde el ventanal de la cantina algunos veían a la distancia los partidos, protegidos del viento, con la ñata contra el vidrio.

Alojados en las barracas del Ejército Argentino, los organizadores albergaron a 250 jugadores de otras provincias, pero durante el día el tránsito fue de 880 jugadores en ambos predios, que superaron las 1500 personas, con jugadores, equipos técnicos y los familiares que participaron en cada partido, durante cuatro días.

Las familias se acercaron para acompañar, con amigos y el fútbol como nexo, lo que generó una importante oleada de turismo durante el fin de semana extra largo.

En los penales, los tiros marrados eran festejando por la contra, y si alguno lloraba (respuestas lógicas del nerviosismo ante la presión a tan corta edad), el árbitro estaba cerca para consolarlo.

La presencia internacional faltó con la “U” de Chile, que no pudo hacer el paso cordillerano “pero quedó el compromiso para el próximo”, explicó Hugo Páez, vicepresidente del “Lobito”, y anticipó que para la tercera edición invitaron a clubes de la Primera de Buenos Aires.

Los visitantes esperaron a los colegas de otras categorías (con los motores de los transportes gasoleros prendidos) y volvieron felices a sus provincias, con o sin trofeos o medallas en sus manos, pero con el espíritu contento al haber compartido con otros chicos de su edad la misma pasión profesional.

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