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Honrar la tarea de los gobernantes

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Honrar la tarea de los gobernantes

 

La realidad Argentina actual no permite la realización de análisis o comentario alguno sin asociarlo con lo electoral. Es enfermante y en los próximos meses promete ser mucho peor. Todo parece ser mentira hasta que se demuestre lo contrario. Y si la demostración no es irrefutable, tendrán lugar todo tipo de especulaciones. Y si es irrefutable habría que ver quién la sostiene, a quién votó y a quién piensa votar. 

Por esta razón parece imprescindible remitirse a precisiones absolutamente objetivas. En 1592 el genio de Galileo Galilei, ni kirchnerista ni macrista, empezó a inventar el termómetro. En 1612 Santorre Santorio le puso números. En 1714 Gabriel Farenheit crea el primer termómetro a base de mercurio.

Poco después Anders Celsius propone otra escala que es la utilizada en Argentina y algunos otros países. O sea termómetro, elemento de precisión para medir objetivamente la temperatura. Ni kirchnerista, ni macrista. 

Sucede además, y esto antes de Mauricio Macri y de Cristina Fernández de Kirchner, que según se ha estudiado el solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 y el 23 de junio, en el caso del hemisferio sur. Entonces, en la República Argentina hizo y hace mucho frío. De verdad. En invierno y con termómetro. 

Lamentablemente en muchos rincones de la Argentina hay mujeres y hombres que viven a la intemperie, en la calle, expuestos al frío. Sin resguardo y sin abrigo. Además, casi siempre sin alimentos. Y padecen. Algunos de ellos padecen con mucha crueldad, y algunos han muerto por esta situación.

Y más allá del acarreo de votos o de conveniencia electoral hay una realidad. Las responsabilidades son distintas. La Alianza cambiemos tiene desde el 10 de diciembre de 2015 la responsabilidad de gobernar. Y debe hacerlo en plenitud. No parece factible estar un año de campaña electoral (25% del mandato). Gobernar implica dar respuestas más allá del mayor o menor rédito político. Y la oposición hará lo que tenga que hacer, pero los gobernantes deben asumir su responsabilidad.

Y la cuestión básica está en la actitud de quién ocupa la más alta magistratura. Sin ir más lejos, en San Luis tuvo lugar recientemente una ardorosa campaña electoral provincial. Hubo cruces y circunstancias particulares, pero siempre estuvo muy claro quién tenía la responsabilidad de los actos de gobierno. El actual Gobernador siempre asumió en plenitud sus funciones. Y más allá de algunos inexplicables adelantamientos, la campaña tuvo una duración razonable. La excepción, claro está, corrió por cuenta de uno de los principales candidatos a gobernador que decidió promover irresponsablemente una inscripción prematura para una futura hipotética e ilusoria adjudicación de viviendas. La irresponsabilidad consiste justamente en que esa no es su responsabilidad. Y no lo será por lo menos por los próximos cuatro años. Así lo decidió en elecciones limpias y transparentes el pueblo de San Luis.

Está claro que los ciudadanos merecen otro cuidado, otro respeto, que se debe hablar y obrar con mucha responsabilidad. Y más allá de dudosas pero respetables opiniones, el gobierno nacional debe dejar el debate electoral y debe ocuparse de la responsabilidad para la que se postuló y se vuelve a postular.

Honrar la tarea de los gobernantes.

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La realidad Argentina actual no permite la realización de análisis o comentario alguno sin asociarlo con lo electoral. Es enfermante y en los próximos meses promete ser mucho peor. Todo parece ser mentira hasta que se demuestre lo contrario. Y si la demostración no es irrefutable, tendrán lugar todo tipo de especulaciones. Y si es irrefutable habría que ver quién la sostiene, a quién votó y a quién piensa votar. 

Por esta razón parece imprescindible remitirse a precisiones absolutamente objetivas. En 1592 el genio de Galileo Galilei, ni kirchnerista ni macrista, empezó a inventar el termómetro. En 1612 Santorre Santorio le puso números. En 1714 Gabriel Farenheit crea el primer termómetro a base de mercurio.

Poco después Anders Celsius propone otra escala que es la utilizada en Argentina y algunos otros países. O sea termómetro, elemento de precisión para medir objetivamente la temperatura. Ni kirchnerista, ni macrista. 

Sucede además, y esto antes de Mauricio Macri y de Cristina Fernández de Kirchner, que según se ha estudiado el solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 y el 23 de junio, en el caso del hemisferio sur. Entonces, en la República Argentina hizo y hace mucho frío. De verdad. En invierno y con termómetro. 

Lamentablemente en muchos rincones de la Argentina hay mujeres y hombres que viven a la intemperie, en la calle, expuestos al frío. Sin resguardo y sin abrigo. Además, casi siempre sin alimentos. Y padecen. Algunos de ellos padecen con mucha crueldad, y algunos han muerto por esta situación.

Y más allá del acarreo de votos o de conveniencia electoral hay una realidad. Las responsabilidades son distintas. La Alianza cambiemos tiene desde el 10 de diciembre de 2015 la responsabilidad de gobernar. Y debe hacerlo en plenitud. No parece factible estar un año de campaña electoral (25% del mandato). Gobernar implica dar respuestas más allá del mayor o menor rédito político. Y la oposición hará lo que tenga que hacer, pero los gobernantes deben asumir su responsabilidad.

Y la cuestión básica está en la actitud de quién ocupa la más alta magistratura. Sin ir más lejos, en San Luis tuvo lugar recientemente una ardorosa campaña electoral provincial. Hubo cruces y circunstancias particulares, pero siempre estuvo muy claro quién tenía la responsabilidad de los actos de gobierno. El actual Gobernador siempre asumió en plenitud sus funciones. Y más allá de algunos inexplicables adelantamientos, la campaña tuvo una duración razonable. La excepción, claro está, corrió por cuenta de uno de los principales candidatos a gobernador que decidió promover irresponsablemente una inscripción prematura para una futura hipotética e ilusoria adjudicación de viviendas. La irresponsabilidad consiste justamente en que esa no es su responsabilidad. Y no lo será por lo menos por los próximos cuatro años. Así lo decidió en elecciones limpias y transparentes el pueblo de San Luis.

Está claro que los ciudadanos merecen otro cuidado, otro respeto, que se debe hablar y obrar con mucha responsabilidad. Y más allá de dudosas pero respetables opiniones, el gobierno nacional debe dejar el debate electoral y debe ocuparse de la responsabilidad para la que se postuló y se vuelve a postular.

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