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"El ambientalismo es una lucha por los derechos humanos"

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"El ambientalismo es una lucha por los derechos humanos"

Jóvenes por el Clima, una organización que protesta contra el cambio climático, visitó la provincia. Son estudiantes y lograron declarar al país en "emergencia climática". 

Mercedes Pombo, de 19 años, Bruno Rodríguez de 18 y Gastón Tenenbaum de 17 no se mostraron nerviosos a la hora de hablar en el plenario de las comisiones sobre ambiente y desarrollo sustentable en el Senado argentino el miércoles pasado. La convicción en su discurso poco tenía que ver con la imagen —mal concebida, claro está— del joven argentino abstraído en viajes de egresados, selfies y fiestas universitarias. Aquel día lograron una pequeña gran victoria: la Cámara alta declaró a la Argentina como país bajo “emergencia climática” y advirtió sobre la reducción de gases de efecto invernadero. 

Mercedes y Bruno, estudiantes de la UBA, y Gastón, aún cursando el nivel secundario la escuela técnica ORT, forman parte del movimiento internacional Jóvenes por el Clima, compuesto por chicos de distintos puntos del mundo que buscan concientizar a la generación que los precedió, crió y los trajo al planeta, sobre las consecuencias del cambio climático. 

A esa misma actitud ante los legisladores la tuvieron frente a El Diario de la República en su visita a la provincia por una  invitación de la Secretaría de Medio Ambiente. Sentados en un set de cocina, a la espera de entrar a otra entrevista en Canal 13 San Luis, explicaron porqué decidieron interiorizarse en el ambientalismo. Su activismo tiene de vestuario camperas largas, jeans y zapatillas; y, de espíritu, el temor a no tener dónde vivir en un futuro no tan cercano.    

—¿Por qué decidieron comenzar Jóvenes por el Clima aquí en Argentina?
Gastón Tenenbaum: El año pasado, el IPCC (grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) saca un informe diciendo las consecuencias que iba a tener el calentamiento global en 10 años. A partir de eso, una joven sueca de 15 años, Greta Thunberg, se empieza a manifestar frente a las puertas de su Parlamento todos los viernes. 
Esta protesta se replicó en más de 200 ciudades. El 15 de marzo llamaron a una huelga internacional, faltando a la escuela y manifestándose frente a los parlamentos. En Buenos Aires no había ninguna organización ni nada por el estilo que convoque concretamente ir al Congreso, entonces entre algunos compañeros y compañeras de diferentes organizaciones de militancia nos reunimos por esta problemática para actuar, y nos organizamos un mes antes de la movilización. El 15 de febrero hicimos el grupo de WhatsApp y el 15 de marzo fuimos cinco mil personas al Congreso. 

Mercedes Pombo: para nosotros es fundamental la inserción en el contexto latinoamericano.  Este es un movimiento que tiene inicios en un fenómeno mundial, pero creemos que en Argentina tiene que tener un enfoque distinto por la cuestión de los recursos, que son muy particulares en el continente latinoamericano en relación a las potencias y a la responsabilidad histórica en cuanto al desarrollo que tienen otros países y a nuestra soberanía.
 
Bruno Rodríguez: Convocar a cinco mil manifestantes frente al parlamento marcó un hito en el ambientalismo en Argentina y a partir de ahí empezamos también a entender no solamente la importancia de las protestas sociales en la calle, sino las propuestas y la materialización de nuestros reclamos en la clase política, que es donde se toman las decisiones que van a repercutir en nuestro futuro.

—¿Por qué, con la edad que tienen, decidieron involucrarse en el activismo contra el cambio climático? 
GT: Algo que solemos decir y que se reivindica en el movimiento local e internacional es que todo el tiempo como jóvenes se nos ha enviado el mensaje de “ustedes son el futuro, en el futuro van a poder cambiar las cosas”. Pero teniendo en cuenta que, de acuerdo al IPCC, en 10 años el mundo como lo conocemos ya no va a existir, se nos hace medio difícil pensar en ese futuro que nos pintan. Decidimos ser el presente también, involucrarnos en la política ahora para tener un futuro del que podamos estar orgullosos, felices y vivirlo.
 
MP: No nos parece ni justo ni razonable prepararnos para hacernos cargo de acciones que no son nuestras. Y las consecuencias que se esperan no son solamente a futuro, sino que hoy en día hay una serie de problemáticas socioambientales que enfrenta la República Argentina.
Son abordadas como cuestiones aisladas, pero en realidad tienen como raíz común la falta de toma de políticas públicas en materia ambiental: las inundaciones, el envenenamiento por agrotóxicos en diversas zonas rurales y una población en su conjunto que consume posteriormente esos alimentos. Estas no son solamente catástrofes ambientales. Son catástrofes sociales, porque las consecuencias y las víctimas son las comunidades.

BR: Hay que reconocer que el ambientalismo tal cual se lo concibe actualmente no aborda estas cuestiones fundamentales que tienen un origen social, y lo que viene a hacer Jóvenes por el Clima Argentina es que el ambientalismo se considere una lucha que se basa en los derechos humanos y, principalmente, en justicia social. 
 Tomando en cuenta que las catástrofes ambientales recaen en las poblaciones socialmente más vulnerables, estos temas tienen que ser elevados hacia los tomadores de decisiones que están en el Congreso, postrados en bancas. Son nuestros servidores públicos y quienes tienen que hacerse cargo de lo que actualmente nos están haciendo padecer.

 


En su visita a San Luis, mantuvieron una reunión con el Gobernador. 

 

—¿Qué piensan de que Greta Thunberg, con solo 15 años, haya provocado esto a nivel mundial?
MP: Pensamos que es una demostración de que hay un cambio generacional y que se le tiene que empezar a dar un papel más protagónico a la juventud, no solamente como bandera, sino una representación real y que tiene que ver con una nueva forma de difusión de la información, que en muchos sentidos puede jugarnos en contra. Pero si se usa como una herramienta, puede ser beneficiosa y permitirnos informarnos por nuestros medios y llevar a cabo una lucha que sea mucho más abarcativa incluso que los límites nacionales. 
 
GT: Greta demuestra el poder que tenemos los jóvenes en esta lucha. Que una sola persona manifestándose haya generado esta ola de manifestaciones a nivel internacional nos está diciendo que salgamos a luchar, que salgamos a la calle a pedir por lo que merecemos. 
 
—¿Qué les queda por delante?
BR: Es necesario aclarar que transitamos un año electoral y necesariamente todas las candidaturas que vayan a ser electas deben tener una posición tomada en torno al cambio climático. Pudimos presenciar en San Luis medidas concretas y reales de transformaciones social y política muy fuertes en torno a la defensa del medio ambiente, así que por delante nos queda por difundir estas alternativas para que puedan ser implementadas a nivel nacional y seguir articulando más sectores que se vean afectados por la crisis climática. 

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"El ambientalismo es una lucha por los derechos humanos"

Jóvenes por el Clima, una organización que protesta contra el cambio climático, visitó la provincia. Son estudiantes y lograron declarar al país en "emergencia climática". 

Gastón Tenenbaum , Mercedes Pombo y Bruno Rodríguez vinieron a San lLis invitados por la Secretaría de Medio Ambiente. Foto: Marianela Sánchez 

Mercedes Pombo, de 19 años, Bruno Rodríguez de 18 y Gastón Tenenbaum de 17 no se mostraron nerviosos a la hora de hablar en el plenario de las comisiones sobre ambiente y desarrollo sustentable en el Senado argentino el miércoles pasado. La convicción en su discurso poco tenía que ver con la imagen —mal concebida, claro está— del joven argentino abstraído en viajes de egresados, selfies y fiestas universitarias. Aquel día lograron una pequeña gran victoria: la Cámara alta declaró a la Argentina como país bajo “emergencia climática” y advirtió sobre la reducción de gases de efecto invernadero. 

Mercedes y Bruno, estudiantes de la UBA, y Gastón, aún cursando el nivel secundario la escuela técnica ORT, forman parte del movimiento internacional Jóvenes por el Clima, compuesto por chicos de distintos puntos del mundo que buscan concientizar a la generación que los precedió, crió y los trajo al planeta, sobre las consecuencias del cambio climático. 

A esa misma actitud ante los legisladores la tuvieron frente a El Diario de la República en su visita a la provincia por una  invitación de la Secretaría de Medio Ambiente. Sentados en un set de cocina, a la espera de entrar a otra entrevista en Canal 13 San Luis, explicaron porqué decidieron interiorizarse en el ambientalismo. Su activismo tiene de vestuario camperas largas, jeans y zapatillas; y, de espíritu, el temor a no tener dónde vivir en un futuro no tan cercano.    

—¿Por qué decidieron comenzar Jóvenes por el Clima aquí en Argentina?
Gastón Tenenbaum: El año pasado, el IPCC (grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) saca un informe diciendo las consecuencias que iba a tener el calentamiento global en 10 años. A partir de eso, una joven sueca de 15 años, Greta Thunberg, se empieza a manifestar frente a las puertas de su Parlamento todos los viernes. 
Esta protesta se replicó en más de 200 ciudades. El 15 de marzo llamaron a una huelga internacional, faltando a la escuela y manifestándose frente a los parlamentos. En Buenos Aires no había ninguna organización ni nada por el estilo que convoque concretamente ir al Congreso, entonces entre algunos compañeros y compañeras de diferentes organizaciones de militancia nos reunimos por esta problemática para actuar, y nos organizamos un mes antes de la movilización. El 15 de febrero hicimos el grupo de WhatsApp y el 15 de marzo fuimos cinco mil personas al Congreso. 

Mercedes Pombo: para nosotros es fundamental la inserción en el contexto latinoamericano.  Este es un movimiento que tiene inicios en un fenómeno mundial, pero creemos que en Argentina tiene que tener un enfoque distinto por la cuestión de los recursos, que son muy particulares en el continente latinoamericano en relación a las potencias y a la responsabilidad histórica en cuanto al desarrollo que tienen otros países y a nuestra soberanía.
 
Bruno Rodríguez: Convocar a cinco mil manifestantes frente al parlamento marcó un hito en el ambientalismo en Argentina y a partir de ahí empezamos también a entender no solamente la importancia de las protestas sociales en la calle, sino las propuestas y la materialización de nuestros reclamos en la clase política, que es donde se toman las decisiones que van a repercutir en nuestro futuro.

—¿Por qué, con la edad que tienen, decidieron involucrarse en el activismo contra el cambio climático? 
GT: Algo que solemos decir y que se reivindica en el movimiento local e internacional es que todo el tiempo como jóvenes se nos ha enviado el mensaje de “ustedes son el futuro, en el futuro van a poder cambiar las cosas”. Pero teniendo en cuenta que, de acuerdo al IPCC, en 10 años el mundo como lo conocemos ya no va a existir, se nos hace medio difícil pensar en ese futuro que nos pintan. Decidimos ser el presente también, involucrarnos en la política ahora para tener un futuro del que podamos estar orgullosos, felices y vivirlo.
 
MP: No nos parece ni justo ni razonable prepararnos para hacernos cargo de acciones que no son nuestras. Y las consecuencias que se esperan no son solamente a futuro, sino que hoy en día hay una serie de problemáticas socioambientales que enfrenta la República Argentina.
Son abordadas como cuestiones aisladas, pero en realidad tienen como raíz común la falta de toma de políticas públicas en materia ambiental: las inundaciones, el envenenamiento por agrotóxicos en diversas zonas rurales y una población en su conjunto que consume posteriormente esos alimentos. Estas no son solamente catástrofes ambientales. Son catástrofes sociales, porque las consecuencias y las víctimas son las comunidades.

BR: Hay que reconocer que el ambientalismo tal cual se lo concibe actualmente no aborda estas cuestiones fundamentales que tienen un origen social, y lo que viene a hacer Jóvenes por el Clima Argentina es que el ambientalismo se considere una lucha que se basa en los derechos humanos y, principalmente, en justicia social. 
 Tomando en cuenta que las catástrofes ambientales recaen en las poblaciones socialmente más vulnerables, estos temas tienen que ser elevados hacia los tomadores de decisiones que están en el Congreso, postrados en bancas. Son nuestros servidores públicos y quienes tienen que hacerse cargo de lo que actualmente nos están haciendo padecer.

 


En su visita a San Luis, mantuvieron una reunión con el Gobernador. 

 

—¿Qué piensan de que Greta Thunberg, con solo 15 años, haya provocado esto a nivel mundial?
MP: Pensamos que es una demostración de que hay un cambio generacional y que se le tiene que empezar a dar un papel más protagónico a la juventud, no solamente como bandera, sino una representación real y que tiene que ver con una nueva forma de difusión de la información, que en muchos sentidos puede jugarnos en contra. Pero si se usa como una herramienta, puede ser beneficiosa y permitirnos informarnos por nuestros medios y llevar a cabo una lucha que sea mucho más abarcativa incluso que los límites nacionales. 
 
GT: Greta demuestra el poder que tenemos los jóvenes en esta lucha. Que una sola persona manifestándose haya generado esta ola de manifestaciones a nivel internacional nos está diciendo que salgamos a luchar, que salgamos a la calle a pedir por lo que merecemos. 
 
—¿Qué les queda por delante?
BR: Es necesario aclarar que transitamos un año electoral y necesariamente todas las candidaturas que vayan a ser electas deben tener una posición tomada en torno al cambio climático. Pudimos presenciar en San Luis medidas concretas y reales de transformaciones social y política muy fuertes en torno a la defensa del medio ambiente, así que por delante nos queda por difundir estas alternativas para que puedan ser implementadas a nivel nacional y seguir articulando más sectores que se vean afectados por la crisis climática. 

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