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La opinión sobre las opiniones

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La opinión sobre las opiniones

Un hecho emblemático, de todos los que constituyen los escenarios actuales de comunicación, es la naturalidad (facilidad incluso), con que la opinión pública accede a información relevante -y hasta muy relevante-, respecto de personalidades públicas y sus decisiones.
No resulta extraño que las sociedades actuales, suelan enfrascarse en grandes discusiones mediáticas, a raíz de la publicación de un breve mensaje en una red social, por obra y gracia de algún personaje público muy importante.
Quien suele “incendiar” las redes con mensajes virulentos y libres de todo condicionamiento, es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; que aplica durante su estadía en la Casa Blanca, el mismo método de confrontación y provocación con los que triunfó en el mundo de los negocios.
Y aunque Trump es el ejemplo más notorio, por razones obvias; solo es un ejemplo entre tantos. Existe una especie de falsa verdad, que afirma la posibilidad de “resolver” temas muy importantes, a través de la publicación de posturas intransigentes, hacia uno u otro punto.
El resultado de mezclar las libertades individuales (sobre todo, las pasiones individuales), con las responsabilidades públicas y las obligaciones de cada quien, es una situación en la que muchas veces “lo único importante”, es la cantidad de adhesiones o rechazos que una opinión “arrastra” consigo.
En tal sentido, un riesgo muy común, es que existen amplios sectores de la sociedad que entienden que es posible trabajar, estudiar, enseñar, gobernar, gestionar y resolver, exclusivamente a través de las opiniones vertidas en las redes sociales. Más delicado aún: lo consideran como el único camino viable.
La noticia, en muchas ocasiones, termina por degradarse a un ensayo social en el que apenas ocurre una polémica mediática. Una serie de opiniones favorables o contrarias, sobre otra opinión. Lo que lleva a un punto en el que lo importante, se desluce en lo inmediato. Importa responder (a todo y a cualquier costo), mucho más que dialogar o trascender.
El director del organismo público brasileño encargado de medir la deforestación en el país acusó al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro de “cobardía” por haber cuestionado públicamente las cifras proporcionadas por su organización.
“Ha mostrado su cobardía expresándose así. Quizá pensaba que iba a presentar mi dimisión, pero no lo haré”, declaró Ricardo Magnus Osório Galvão, director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), durante una entrevista publicada en el diario “Estado de Sao Paulo”.
Galvão reaccionó así a declaraciones críticas de Bolsonaro, con ocasión de un desayuno con periodistas de varios medios extranjeros. “Si toda esta devastación de las que nos acusa fuera real, la selva amazónica ya sería un gran desierto”, dijo el presidente, conocido por su escepticismo sobre el cambio climático. “Estamos convencidos de que los datos que el INPE da a la prensa son engañosos, que están al servicio de las oenegés”, prosiguió Bolsonaro.
Galvão se indignó con esas palabras. “Espero que me convoque a Brasilia para explicar los datos y que tendrá la valentía de repetir eso ante mí, cara a cara”, afirmó. Los últimos datos del INPE señalan un aumento del 88% de la deforestación en Brasil en junio respecto al mismo mes del año pasado.
“La forma en la que se ha expresado me ha asustado realmente. Ha proferido acusaciones indebidas contra personas del nivel más alto de la ciencia brasileña”, dijo el director del INPE.
Bolsonaro, de 64 años, volvió a criticar al INPE en Brasilia, dando a entender que el gobierno quiere controlar la difusión de los datos sobre deforestación para evitar hacerle “mala publicidad a Brasil”.
“Vivimos una verdadera psicosis medioambiental. Hay que combatir la deforestación, pero no es justo hacer campaña contra Brasil”, afirmó el jefe de Estado al salir de una ceremonia religiosa. “Si sus datos son preocupantes, (el director del INPE) debería, por patriotismo, avisar al ministro y decirle que las cifras van a ser difundidas para que se prepare. Esa forma de publicar esas cifras nos perjudica”, subrayó.
En Brasil, donde se encuentra más del 60% de la selva amazónica, el “pulmón del planeta” se reduce sin cesar ante la expansión agrícola. Los datos del INPE revelan que esa  tendencia se intensificó desde la llegada al poder (en enero) de Bolsonaro, considerado un gran defensor de las compañías de la industria agropecuaria.
El resultado es que no se habla de la deforestación en Brasil. Se opina sobre las opiniones del presidente y las opiniones del responsable de cuidar el medio ambiente en ese país. La polémica antes que la solución. La polémica mediática, antes que la información real y trascendente.

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La opinión sobre las opiniones

Un hecho emblemático, de todos los que constituyen los escenarios actuales de comunicación, es la naturalidad (facilidad incluso), con que la opinión pública accede a información relevante -y hasta muy relevante-, respecto de personalidades públicas y sus decisiones.
No resulta extraño que las sociedades actuales, suelan enfrascarse en grandes discusiones mediáticas, a raíz de la publicación de un breve mensaje en una red social, por obra y gracia de algún personaje público muy importante.
Quien suele “incendiar” las redes con mensajes virulentos y libres de todo condicionamiento, es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; que aplica durante su estadía en la Casa Blanca, el mismo método de confrontación y provocación con los que triunfó en el mundo de los negocios.
Y aunque Trump es el ejemplo más notorio, por razones obvias; solo es un ejemplo entre tantos. Existe una especie de falsa verdad, que afirma la posibilidad de “resolver” temas muy importantes, a través de la publicación de posturas intransigentes, hacia uno u otro punto.
El resultado de mezclar las libertades individuales (sobre todo, las pasiones individuales), con las responsabilidades públicas y las obligaciones de cada quien, es una situación en la que muchas veces “lo único importante”, es la cantidad de adhesiones o rechazos que una opinión “arrastra” consigo.
En tal sentido, un riesgo muy común, es que existen amplios sectores de la sociedad que entienden que es posible trabajar, estudiar, enseñar, gobernar, gestionar y resolver, exclusivamente a través de las opiniones vertidas en las redes sociales. Más delicado aún: lo consideran como el único camino viable.
La noticia, en muchas ocasiones, termina por degradarse a un ensayo social en el que apenas ocurre una polémica mediática. Una serie de opiniones favorables o contrarias, sobre otra opinión. Lo que lleva a un punto en el que lo importante, se desluce en lo inmediato. Importa responder (a todo y a cualquier costo), mucho más que dialogar o trascender.
El director del organismo público brasileño encargado de medir la deforestación en el país acusó al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro de “cobardía” por haber cuestionado públicamente las cifras proporcionadas por su organización.
“Ha mostrado su cobardía expresándose así. Quizá pensaba que iba a presentar mi dimisión, pero no lo haré”, declaró Ricardo Magnus Osório Galvão, director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), durante una entrevista publicada en el diario “Estado de Sao Paulo”.
Galvão reaccionó así a declaraciones críticas de Bolsonaro, con ocasión de un desayuno con periodistas de varios medios extranjeros. “Si toda esta devastación de las que nos acusa fuera real, la selva amazónica ya sería un gran desierto”, dijo el presidente, conocido por su escepticismo sobre el cambio climático. “Estamos convencidos de que los datos que el INPE da a la prensa son engañosos, que están al servicio de las oenegés”, prosiguió Bolsonaro.
Galvão se indignó con esas palabras. “Espero que me convoque a Brasilia para explicar los datos y que tendrá la valentía de repetir eso ante mí, cara a cara”, afirmó. Los últimos datos del INPE señalan un aumento del 88% de la deforestación en Brasil en junio respecto al mismo mes del año pasado.
“La forma en la que se ha expresado me ha asustado realmente. Ha proferido acusaciones indebidas contra personas del nivel más alto de la ciencia brasileña”, dijo el director del INPE.
Bolsonaro, de 64 años, volvió a criticar al INPE en Brasilia, dando a entender que el gobierno quiere controlar la difusión de los datos sobre deforestación para evitar hacerle “mala publicidad a Brasil”.
“Vivimos una verdadera psicosis medioambiental. Hay que combatir la deforestación, pero no es justo hacer campaña contra Brasil”, afirmó el jefe de Estado al salir de una ceremonia religiosa. “Si sus datos son preocupantes, (el director del INPE) debería, por patriotismo, avisar al ministro y decirle que las cifras van a ser difundidas para que se prepare. Esa forma de publicar esas cifras nos perjudica”, subrayó.
En Brasil, donde se encuentra más del 60% de la selva amazónica, el “pulmón del planeta” se reduce sin cesar ante la expansión agrícola. Los datos del INPE revelan que esa  tendencia se intensificó desde la llegada al poder (en enero) de Bolsonaro, considerado un gran defensor de las compañías de la industria agropecuaria.
El resultado es que no se habla de la deforestación en Brasil. Se opina sobre las opiniones del presidente y las opiniones del responsable de cuidar el medio ambiente en ese país. La polémica antes que la solución. La polémica mediática, antes que la información real y trascendente.

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