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Problemas reales que la ONU denuncia

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Problemas reales que la ONU denuncia

En términos de relaciones diplomáticas, los organismos internacionales de consenso y representatividad, como por ejemplo la Organización de las Naciones Unidas; nacieron con la finalidad de resolver conflictos entre países y ciudadanos del mundo, para evitar repetir las tragedias del período oscuro de las guerras mundiales del Siglo XX: 1914-1945.
La ONU funciona como caja de resonancia de estas relaciones tensas entre partes y su voz cuenta con el aval natural que le concedieron las naciones, a partir de su creación. Si la ONU, a través de cualquiera de sus organismos, alerta sobre un problema puntual, es porque ese problema existe y debe considerarse como tal.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo estar “profundamente impactada” por las condiciones de detención de los inmigrantes en Estados Unidos, subrayando por otro lado que no habría que separar nunca a los niños de sus familias.
“Como pediatra, pero también como madre y ex jefa de Estado, estoy profundamente impactada de que unos niños sean obligados a dormir en el suelo en instalaciones superpobladas, sin acceso a cuidados de salud o a alimentos adecuados y en malas condiciones sanitarias”, declaró Bachelet en un comunicado.
“Detener a un niño, aunque sea por períodos breves y en buenas condiciones, puede tener graves consecuencias sobre su salud y su desarrollo. Piensen en los daños causados cada día, si se deja que esta situación alarmante perdure”, agregó.
“En la mayoría de los casos, los migrantes y refugiados se aventuraron en peligrosos viajes con sus hijos en busca de protección y dignidad, lejos de la violencia y del hambre. Cuando finalmente creen que llegaron en condiciones de seguridad, se ven separados de sus seres queridos y encerrados en condiciones indignas”, insistió Bachelet. “Esto nunca tendría que pasar en ninguna parte”. Varios órganos de derechos humanos de Naciones Unidas advirtieron que la detención de niños migrantes podría constituir un trato cruel, inhumano o degradante, prohibido por el derecho internacional.
En mayo, 144.000 personas fueron recluidas en centros de detención por la policía fronteriza. Pero no hay suficiente espacio en esos sitios ni en los centros de acogida donde normalmente se transfiere a los menores y familias.
Un informe del Departamento de Seguridad Interior estadounidense (DHS), que controla a la policía fronteriza, admitió la semana pasada que hay una “sobrepoblación peligrosa” en muchos centros de acogida de migrantes clandestinos, principalmente centroamericanos que huyen de la violencia y la miseria en su país.
Para Bachelet, “toda privación de libertad de los migrantes y refugiados adultos debería ser una medida de último recurso. Si la detención tiene lugar, tendría que durar lo mínimo posible”, señaló. Y pidió a las autoridades que encuentren medidas “no privativas de libertad” para migrantes y refugiados.
El comunicado indica además que personal enviado por el Alto Comisionado a México y a América Central documentó “numerosas violaciones de derechos humanos y abusos contra los migrantes y los refugiados en tránsito”.
Estas personas son víctimas del uso excesivo de la fuerza, de la privatización arbitraria de libertad, de la separación familiar o de expulsiones arbitrarias, según la ONU.
La crítica de la Alta Comisionada ocurrió luego que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que algunos periodistas podrán acceder a los centros de detención de migrantes, cuyas condiciones precarias y de hacinamiento fueron objeto de críticas en los últimos días.
“Empezaré a mostrar algunos de estos centros de detención a la prensa. Quiero que la prensa entre y los vea”, dijo el mandatario a periodistas.
Los diarios The New York Times y The El Paso Times publicaron un artículo que describía una estación de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, desbordada por cientos de niños vestidos con ropa sucia y encerrados en celdas llenas de enfermedades. Trump calificó el texto de “engaño”. La realidad, sin embargo, no es engañosa. Es algo que ocurre y que no debería ocurrir “en ninguna parte”, como denunció la ONU.
 

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Problemas reales que la ONU denuncia

En términos de relaciones diplomáticas, los organismos internacionales de consenso y representatividad, como por ejemplo la Organización de las Naciones Unidas; nacieron con la finalidad de resolver conflictos entre países y ciudadanos del mundo, para evitar repetir las tragedias del período oscuro de las guerras mundiales del Siglo XX: 1914-1945.
La ONU funciona como caja de resonancia de estas relaciones tensas entre partes y su voz cuenta con el aval natural que le concedieron las naciones, a partir de su creación. Si la ONU, a través de cualquiera de sus organismos, alerta sobre un problema puntual, es porque ese problema existe y debe considerarse como tal.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo estar “profundamente impactada” por las condiciones de detención de los inmigrantes en Estados Unidos, subrayando por otro lado que no habría que separar nunca a los niños de sus familias.
“Como pediatra, pero también como madre y ex jefa de Estado, estoy profundamente impactada de que unos niños sean obligados a dormir en el suelo en instalaciones superpobladas, sin acceso a cuidados de salud o a alimentos adecuados y en malas condiciones sanitarias”, declaró Bachelet en un comunicado.
“Detener a un niño, aunque sea por períodos breves y en buenas condiciones, puede tener graves consecuencias sobre su salud y su desarrollo. Piensen en los daños causados cada día, si se deja que esta situación alarmante perdure”, agregó.
“En la mayoría de los casos, los migrantes y refugiados se aventuraron en peligrosos viajes con sus hijos en busca de protección y dignidad, lejos de la violencia y del hambre. Cuando finalmente creen que llegaron en condiciones de seguridad, se ven separados de sus seres queridos y encerrados en condiciones indignas”, insistió Bachelet. “Esto nunca tendría que pasar en ninguna parte”. Varios órganos de derechos humanos de Naciones Unidas advirtieron que la detención de niños migrantes podría constituir un trato cruel, inhumano o degradante, prohibido por el derecho internacional.
En mayo, 144.000 personas fueron recluidas en centros de detención por la policía fronteriza. Pero no hay suficiente espacio en esos sitios ni en los centros de acogida donde normalmente se transfiere a los menores y familias.
Un informe del Departamento de Seguridad Interior estadounidense (DHS), que controla a la policía fronteriza, admitió la semana pasada que hay una “sobrepoblación peligrosa” en muchos centros de acogida de migrantes clandestinos, principalmente centroamericanos que huyen de la violencia y la miseria en su país.
Para Bachelet, “toda privación de libertad de los migrantes y refugiados adultos debería ser una medida de último recurso. Si la detención tiene lugar, tendría que durar lo mínimo posible”, señaló. Y pidió a las autoridades que encuentren medidas “no privativas de libertad” para migrantes y refugiados.
El comunicado indica además que personal enviado por el Alto Comisionado a México y a América Central documentó “numerosas violaciones de derechos humanos y abusos contra los migrantes y los refugiados en tránsito”.
Estas personas son víctimas del uso excesivo de la fuerza, de la privatización arbitraria de libertad, de la separación familiar o de expulsiones arbitrarias, según la ONU.
La crítica de la Alta Comisionada ocurrió luego que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que algunos periodistas podrán acceder a los centros de detención de migrantes, cuyas condiciones precarias y de hacinamiento fueron objeto de críticas en los últimos días.
“Empezaré a mostrar algunos de estos centros de detención a la prensa. Quiero que la prensa entre y los vea”, dijo el mandatario a periodistas.
Los diarios The New York Times y The El Paso Times publicaron un artículo que describía una estación de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, desbordada por cientos de niños vestidos con ropa sucia y encerrados en celdas llenas de enfermedades. Trump calificó el texto de “engaño”. La realidad, sin embargo, no es engañosa. Es algo que ocurre y que no debería ocurrir “en ninguna parte”, como denunció la ONU.
 

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