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El pensamiento estrecho

La decisión de la feminista y activista Stella Nyanzi de publicar un poema metafórico sobre el presidente Yoweri Museveni, podría tener un efecto demoledor sobre la libertad de expresión en Uganda, al ser condenada por ello a 18 meses de cárcel.
“Hay muchas personas que van a pensar dos veces antes de poder expresarse en ciertos términos. Estrecha las fronteras del derecho a la libertad de expresión. Absolutamente lo hace”, aseguró Peter Mwesige, cofundador del Centro Africano para la Excelencia de los Medios, con sede en Kampala.
El antiguo editor y capacitador de Nation Media Group, la compañía multimedia más grande del este de África, dijo que en el futuro, aquellos que no tenían el coraje de Nyanzi no podrían decir ciertas cosas en público por temor a ser encarcelados.
El 2 de agosto, Nyanzi fue declarada culpable de “acoso cibernético” por publicar un poema en Facebook en el último cumpleaños de Museveni, el 15 de agosto de 2018, criticando su régimen de 33 años y haciendo metáforas sobre algunos aspectos de su vida, incluido su propio nacimiento.
La poeta fue condenada a 18 meses de prisión por unos versos en que hablaba sobre la opresión, el desempleo y la ausencia de buen gobierno y de estado de derecho en el país. La publicación recibió más de 1.800 me gusta y 2.000 comentarios. Algunas personas se preocuparon por lo que su texto crítico con el autoritario gobierno ugandés le acarrearía, mientras otras le afearon su mención a la madre ya fallecida de Museveni.
El poema adquirió nueva dimensión un mes después, cuando Nyanzi fue acusada de violar varias secciones de la Ley de uso indebido de computadoras sobre acoso cibernético, en lo que respecta a producción de contenido “obsceno, lascivo o indecente”.
La fiscalía argumentó que ella acosaba y humillaba intencionalmente al presidente y a su alta magistratura. La académica también fue acusada de “comunicación ofensiva”, aunque de este cargo se la declaró inocente.
La Ley, vigente desde 2011, tiene disposiciones para la comunicación ofensiva, que define como cuando una persona “perturba o intenta perturbar la paz, la tranquilidad o el derecho a la privacidad de cualquier persona sin un propósito de comunicación legítima”.
También regula el acoso cibernético, que define como el uso de una computadora para “hacer cualquier solicitud, sugerencia o propuesta que sea obscena, lasciva o indecente” e incluye incluso a quienes permiten que alguien use su computadora para perpetrar el delito.
Nyanzi ha utilizado Facebook como su plataforma para criticar el régimen de Museveni. Sus publicaciones poéticas de no ficción han despertado la admiración entre algunos escritores locales y la academia, y la han convertido en la adversaria más notoria del régimen.
Ella defiende que paga la tasa requerida por sus publicaciones y puede escribir lo que desee.
Los ugandeses tienen que pagar un impuesto por su uso de las redes sociales, cifrado en alrededor de cinco centavos de dólar al día.
“No tengo armas, no tengo dinero, no tengo influencia, tengo Facebook y tengo el lenguaje. Y pienso que podemos seguir siendo educados y seguir sufriendo”, o usar la palabra, dijo Nyanzi a periodistas en el tribunal, antes de su condena.
Durante el juicio, el tribunal de Kampala estuvo siempre repleto de sus simpatizantes, a los que más de una vez debió pedir calma desde el estrado, mientras reiteraba sus razones para oponerse a Musevi y su gobierno.
El abogado de Nyanzi, Isaac Semakadde, dijo que una sentencia de 18 meses de cárcel por un cargo de obscenidad es irreconciliable con los principales del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y con los acuerdos internacionales sobre derechos humanos de los que Uganda es signatario.
“La condena se basa en el mal uso de la computadora, sin duda, a través de evidencia circunstancial, que es lo que dijo el juez… Se la procesó únicamente por interferencia política”, dijo, antes de indicar que ahora su lucha va a concentrarse en derogar la ley de 2011.
Nyanzi fue arrestada en noviembre y permanece en la cárcel desde entonces. Se negó a solicitar una fianza u otras medidas cautelares y cumplirá en prisión los nueve meses que le restan de sentencia. Es el imperio del pensamiento estrecho. Ocurre hoy, al final de la segunda década del Siglo XXI.

 

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El pensamiento estrecho

La decisión de la feminista y activista Stella Nyanzi de publicar un poema metafórico sobre el presidente Yoweri Museveni, podría tener un efecto demoledor sobre la libertad de expresión en Uganda, al ser condenada por ello a 18 meses de cárcel.
“Hay muchas personas que van a pensar dos veces antes de poder expresarse en ciertos términos. Estrecha las fronteras del derecho a la libertad de expresión. Absolutamente lo hace”, aseguró Peter Mwesige, cofundador del Centro Africano para la Excelencia de los Medios, con sede en Kampala.
El antiguo editor y capacitador de Nation Media Group, la compañía multimedia más grande del este de África, dijo que en el futuro, aquellos que no tenían el coraje de Nyanzi no podrían decir ciertas cosas en público por temor a ser encarcelados.
El 2 de agosto, Nyanzi fue declarada culpable de “acoso cibernético” por publicar un poema en Facebook en el último cumpleaños de Museveni, el 15 de agosto de 2018, criticando su régimen de 33 años y haciendo metáforas sobre algunos aspectos de su vida, incluido su propio nacimiento.
La poeta fue condenada a 18 meses de prisión por unos versos en que hablaba sobre la opresión, el desempleo y la ausencia de buen gobierno y de estado de derecho en el país. La publicación recibió más de 1.800 me gusta y 2.000 comentarios. Algunas personas se preocuparon por lo que su texto crítico con el autoritario gobierno ugandés le acarrearía, mientras otras le afearon su mención a la madre ya fallecida de Museveni.
El poema adquirió nueva dimensión un mes después, cuando Nyanzi fue acusada de violar varias secciones de la Ley de uso indebido de computadoras sobre acoso cibernético, en lo que respecta a producción de contenido “obsceno, lascivo o indecente”.
La fiscalía argumentó que ella acosaba y humillaba intencionalmente al presidente y a su alta magistratura. La académica también fue acusada de “comunicación ofensiva”, aunque de este cargo se la declaró inocente.
La Ley, vigente desde 2011, tiene disposiciones para la comunicación ofensiva, que define como cuando una persona “perturba o intenta perturbar la paz, la tranquilidad o el derecho a la privacidad de cualquier persona sin un propósito de comunicación legítima”.
También regula el acoso cibernético, que define como el uso de una computadora para “hacer cualquier solicitud, sugerencia o propuesta que sea obscena, lasciva o indecente” e incluye incluso a quienes permiten que alguien use su computadora para perpetrar el delito.
Nyanzi ha utilizado Facebook como su plataforma para criticar el régimen de Museveni. Sus publicaciones poéticas de no ficción han despertado la admiración entre algunos escritores locales y la academia, y la han convertido en la adversaria más notoria del régimen.
Ella defiende que paga la tasa requerida por sus publicaciones y puede escribir lo que desee.
Los ugandeses tienen que pagar un impuesto por su uso de las redes sociales, cifrado en alrededor de cinco centavos de dólar al día.
“No tengo armas, no tengo dinero, no tengo influencia, tengo Facebook y tengo el lenguaje. Y pienso que podemos seguir siendo educados y seguir sufriendo”, o usar la palabra, dijo Nyanzi a periodistas en el tribunal, antes de su condena.
Durante el juicio, el tribunal de Kampala estuvo siempre repleto de sus simpatizantes, a los que más de una vez debió pedir calma desde el estrado, mientras reiteraba sus razones para oponerse a Musevi y su gobierno.
El abogado de Nyanzi, Isaac Semakadde, dijo que una sentencia de 18 meses de cárcel por un cargo de obscenidad es irreconciliable con los principales del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y con los acuerdos internacionales sobre derechos humanos de los que Uganda es signatario.
“La condena se basa en el mal uso de la computadora, sin duda, a través de evidencia circunstancial, que es lo que dijo el juez… Se la procesó únicamente por interferencia política”, dijo, antes de indicar que ahora su lucha va a concentrarse en derogar la ley de 2011.
Nyanzi fue arrestada en noviembre y permanece en la cárcel desde entonces. Se negó a solicitar una fianza u otras medidas cautelares y cumplirá en prisión los nueve meses que le restan de sentencia. Es el imperio del pensamiento estrecho. Ocurre hoy, al final de la segunda década del Siglo XXI.

 

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