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El divorcio eterno

La decisión que los británicos tomaron en las urnas el 23 de junio de 2016, de separarse de la Unión Europea, en un proceso político conocido como Brexit; constituye con el tiempo un divorcio eterno, que salpica en sus consecuencias la estructura cultural de millones de personas.
Ahora el gobierno británico ordenó que el 31 de octubre sea derogada la ley que permitió que el Reino Unido se integrara a la Unión Europea, un simple trámite burocrático pero que parece destinado a presionar a sus futuros ex socios.
El anuncio fue dado a conocer cuando Johnson se preparaba para viajar a Alemania y Francia en esta semana y reunirse con la canciller Angela Merkel y con el presidente Emmanuel Macron en París.
La elección del día de la derogación no es fruto del azar, ya que es el anunciado para el Brexit, que ya se ha pospuesto dos veces, y es también la fecha límite en la que Boris Johnson ha prometido que su país abandonará la UE, con o sin acuerdo de salida.
“Ésta es una señal clara para los ciudadanos de este país: saldremos de la UE según lo prometido el 31 de octubre, independientemente de las circunstancias”, dijo Steve Barclay, ministro responsable del Brexit, en un comunicado.
Pero la decisión es sobre todo simbólica, según Maddy Thimont Jack, del centro de análisis políticos “Institute for Government”, ya que se trata de un trámite formal que “puede hacerse en el último minuto”.
“Ya sabíamos que se iba a derogar el texto (llamado European Communities Act 1972), pero ignorábamos en qué fecha. Es un símbolo político”, dijo la analista a la agencia AFP.
Johnson quiere presionar a la UE para obtener un nuevo acuerdo agitando la amenaza, cada vez más inminente, de un Brexit sin acuerdo, mientras que Bruselas se niega hasta ahora a reabrir las negociaciones.
El anuncio de la derogación se hizo -además- luego de publicarse, una carta en la que más de 100 parlamentarios piden a Johnson que convoque de inmediato al legislativo, actualmente de vacaciones, para una sesión ininterrumpida hasta el 31 de octubre.
“Nuestro país está al borde de una crisis económica a medida que avanzamos hacia un Brexit sin acuerdo”, escribieron los parlamentarios. “Estamos ante una emergencia nacional, y el Parlamento debe ser convocado de inmediato”, agrega el texto.
Las sesiones del Parlamento deben reiniciarse el 3 de setiembre.
El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, planea aprobar una moción de desconfianza contra Boris Johnson, cuyo gobierno solo tiene un voto de mayoría.
Si la iniciativa de censura tiene éxito, Corbyn espera convertirse en el jefe interino de gobierno, para obtener un nuevo aplazamiento de la fecha de salida de la UE -evitando un Brexit sin acuerdo- y luego convocar elecciones anticipadas.
“Lo que necesitamos es un gobierno que esté listo para negociar con la Unión Europea, para que no tengamos una salida catastrófica el 31 de octubre”, dijo Corbyn.
En caso de un Brexit sin acuerdo, Reino Unido enfrenta el riesgo de escasez de alimentos, gas y medicamentos, bloqueos en los puertos y el regreso de una frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, según un informe gubernamental al cual tuvo acceso el diario The Sunday Times.
“Los documentos presentan las consecuencias más probables de un Brexit sin acuerdo y no los peores escenarios”, enfatizó el diario.
Pero el artículo fue relativizado por Michael Gove, brazo derecho del gobierno, quien aseguró en Twitter que estos documentos describían “el peor de los casos” y que “se han tomado medidas muy significativas en las últimas tres semanas para acelerar los preparativos para el Brexit”.
El Brexit es un ruptura cultural. Lo llamativo es que ocurre en una nación que hace siglos se sienta a la mesa de los líderes del planeta. Lo llamativo es que ocurre luego de una decisión, en la que el 48% de aquellos que votaron por permanecer en la UE, en el 2016, hoy parecen muchos más.

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El divorcio eterno

La decisión que los británicos tomaron en las urnas el 23 de junio de 2016, de separarse de la Unión Europea, en un proceso político conocido como Brexit; constituye con el tiempo un divorcio eterno, que salpica en sus consecuencias la estructura cultural de millones de personas.
Ahora el gobierno británico ordenó que el 31 de octubre sea derogada la ley que permitió que el Reino Unido se integrara a la Unión Europea, un simple trámite burocrático pero que parece destinado a presionar a sus futuros ex socios.
El anuncio fue dado a conocer cuando Johnson se preparaba para viajar a Alemania y Francia en esta semana y reunirse con la canciller Angela Merkel y con el presidente Emmanuel Macron en París.
La elección del día de la derogación no es fruto del azar, ya que es el anunciado para el Brexit, que ya se ha pospuesto dos veces, y es también la fecha límite en la que Boris Johnson ha prometido que su país abandonará la UE, con o sin acuerdo de salida.
“Ésta es una señal clara para los ciudadanos de este país: saldremos de la UE según lo prometido el 31 de octubre, independientemente de las circunstancias”, dijo Steve Barclay, ministro responsable del Brexit, en un comunicado.
Pero la decisión es sobre todo simbólica, según Maddy Thimont Jack, del centro de análisis políticos “Institute for Government”, ya que se trata de un trámite formal que “puede hacerse en el último minuto”.
“Ya sabíamos que se iba a derogar el texto (llamado European Communities Act 1972), pero ignorábamos en qué fecha. Es un símbolo político”, dijo la analista a la agencia AFP.
Johnson quiere presionar a la UE para obtener un nuevo acuerdo agitando la amenaza, cada vez más inminente, de un Brexit sin acuerdo, mientras que Bruselas se niega hasta ahora a reabrir las negociaciones.
El anuncio de la derogación se hizo -además- luego de publicarse, una carta en la que más de 100 parlamentarios piden a Johnson que convoque de inmediato al legislativo, actualmente de vacaciones, para una sesión ininterrumpida hasta el 31 de octubre.
“Nuestro país está al borde de una crisis económica a medida que avanzamos hacia un Brexit sin acuerdo”, escribieron los parlamentarios. “Estamos ante una emergencia nacional, y el Parlamento debe ser convocado de inmediato”, agrega el texto.
Las sesiones del Parlamento deben reiniciarse el 3 de setiembre.
El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, planea aprobar una moción de desconfianza contra Boris Johnson, cuyo gobierno solo tiene un voto de mayoría.
Si la iniciativa de censura tiene éxito, Corbyn espera convertirse en el jefe interino de gobierno, para obtener un nuevo aplazamiento de la fecha de salida de la UE -evitando un Brexit sin acuerdo- y luego convocar elecciones anticipadas.
“Lo que necesitamos es un gobierno que esté listo para negociar con la Unión Europea, para que no tengamos una salida catastrófica el 31 de octubre”, dijo Corbyn.
En caso de un Brexit sin acuerdo, Reino Unido enfrenta el riesgo de escasez de alimentos, gas y medicamentos, bloqueos en los puertos y el regreso de una frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, según un informe gubernamental al cual tuvo acceso el diario The Sunday Times.
“Los documentos presentan las consecuencias más probables de un Brexit sin acuerdo y no los peores escenarios”, enfatizó el diario.
Pero el artículo fue relativizado por Michael Gove, brazo derecho del gobierno, quien aseguró en Twitter que estos documentos describían “el peor de los casos” y que “se han tomado medidas muy significativas en las últimas tres semanas para acelerar los preparativos para el Brexit”.
El Brexit es un ruptura cultural. Lo llamativo es que ocurre en una nación que hace siglos se sienta a la mesa de los líderes del planeta. Lo llamativo es que ocurre luego de una decisión, en la que el 48% de aquellos que votaron por permanecer en la UE, en el 2016, hoy parecen muchos más.

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