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Por favor: se ruega prestar atención a lo importante

Algunos juzgan como incompatible atender la realidad inmediata y el futuro del planeta en forma simultánea. Debería quedar en claro que no son temas excluyentes. Ambos refieren a la calidad de vida y al apremio que el contexto genera sobre los seres humanos. Ambos deben ser atendidos de un modo urgente y con la más absoluta seriedad. Ambos deberían desvelar a los gobernantes. A ninguno de los dos se puede ser indiferente. Ambos requieren tratamiento intensivo e inmediato, más allá de que luego se profundice la investigación, se analicen caminos alternativos, y se encuentren causas y causantes. Ambos descubren la verdadera responsabilidad social de gobernantes y gobernados.

El Amazonas es uno de los espacios naturales más importantes del planeta, punto fundamental en la lucha contra el cambio climático. El denominado "pulmón del mundo" arde ahora a un nivel récord, unas llamas que ya han arrasado miles de hectáreas.

Se trata de una selva tropical que alberga al menos el 10% de la biodiversidad, produce el 20% del oxígeno del mundo, y es el gran sumidero de dióxido de carbono del planeta, con entre 90.000 y 140.000 unidades métricas de carbono. Su río, uno de los más importantes del mundo, vierte al menos una quinta parte del agua dulce que hay en la Tierra. Si desaparece, la cantidad de carbono que se liberaría a la atmósfera aceleraría a un ritmo de vértigo el calentamiento global y, por tanto, el aumento de la temperatura media a nivel mundial y grandes episodios de sequías. Además de la ingente pérdida de especies animales y vegetales y la imposibilidad de que, llegado un punto crítico, llegue a albergar vida humana. La Amazonia consta de 7.000 millones de kilómetros cuadrados de selva y es el hogar de 34 millones de personas divididas en ocho países. Se calcula que los devastadores incendios originados desde hace semanas han calcinado más de 700.000 hectáreas de bosque y pastizales. Cada minuto, la extensión de un campo y medio de fútbol se destruye en este paraje natural.

Son muchos los argumentos y las excusas, pero lo cierto es que el progresivo aumento de áreas deforestadas para fines empresariales y comerciales, favorece la extensión de los incendios por la presencia de pastos y zonas secas que facilitan el paso de las llamas. No se observa de parte de las autoridades de Brasil una reacción acorde a los daños reales y potenciales de esta catástrofe.

Otra noticia da cuenta que: “Un hombre de sesenta y ocho años que había robado dos chocolates, un queso fresco de medio kilo y aceite de oliva de un supermercado del barrio porteño de San Telmo murió tras ser golpeado por un custodio y por un empleado de caja del comercio, que lo redujeron y que luego quedaron detenidos acusados por el homicidio”.

Otra más: “Un hombre falleció luego de que un policía de la Ciudad de Buenos Aires le pegara una patada en el pecho por 'negarse' a despejar el tránsito en el barrio porteño de San Cristóbal". El hecho quedó registrado en una cámara de seguridad de la zona y tuvo lugar luego de que un colectivero denunciara que una persona entorpecía la circulación de vehículos. Efectivos de la fuerza porteña se acercaron al lugar y habrían corroborado que un hombre se encontraba interrumpiendo la movilidad de los autos. El sujeto habría rechazado la voz de alto de uno de los agentes, y habría sacado un cuchillo "tipo tramontina". Tras esto, el efectivo le pegó una patada frontal entre el estómago y el pecho, y el sospechoso cayó. Luego del golpe, fue trasladado a un hospital cercano, pero murió. Las imágenes del incidente quedaron grabadas y muestran -a contramano de la versión policial- que al momento de la patada el hombre mantenía ambas manos en su espalda”. Así está el tejido social en la Argentina. Vale revisar la mirada hacia los más vulnerables. Vale revisar el concepto de seguridad.

Lo cierto es que quienes gobiernan deben preservar el contexto y deben contemplar de otro modo las relaciones entre los ciudadanos. Incluso entre “débiles” y “poderosos”.

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Por favor: se ruega prestar atención a lo importante

Algunos juzgan como incompatible atender la realidad inmediata y el futuro del planeta en forma simultánea. Debería quedar en claro que no son temas excluyentes. Ambos refieren a la calidad de vida y al apremio que el contexto genera sobre los seres humanos. Ambos deben ser atendidos de un modo urgente y con la más absoluta seriedad. Ambos deberían desvelar a los gobernantes. A ninguno de los dos se puede ser indiferente. Ambos requieren tratamiento intensivo e inmediato, más allá de que luego se profundice la investigación, se analicen caminos alternativos, y se encuentren causas y causantes. Ambos descubren la verdadera responsabilidad social de gobernantes y gobernados.

El Amazonas es uno de los espacios naturales más importantes del planeta, punto fundamental en la lucha contra el cambio climático. El denominado "pulmón del mundo" arde ahora a un nivel récord, unas llamas que ya han arrasado miles de hectáreas.

Se trata de una selva tropical que alberga al menos el 10% de la biodiversidad, produce el 20% del oxígeno del mundo, y es el gran sumidero de dióxido de carbono del planeta, con entre 90.000 y 140.000 unidades métricas de carbono. Su río, uno de los más importantes del mundo, vierte al menos una quinta parte del agua dulce que hay en la Tierra. Si desaparece, la cantidad de carbono que se liberaría a la atmósfera aceleraría a un ritmo de vértigo el calentamiento global y, por tanto, el aumento de la temperatura media a nivel mundial y grandes episodios de sequías. Además de la ingente pérdida de especies animales y vegetales y la imposibilidad de que, llegado un punto crítico, llegue a albergar vida humana. La Amazonia consta de 7.000 millones de kilómetros cuadrados de selva y es el hogar de 34 millones de personas divididas en ocho países. Se calcula que los devastadores incendios originados desde hace semanas han calcinado más de 700.000 hectáreas de bosque y pastizales. Cada minuto, la extensión de un campo y medio de fútbol se destruye en este paraje natural.

Son muchos los argumentos y las excusas, pero lo cierto es que el progresivo aumento de áreas deforestadas para fines empresariales y comerciales, favorece la extensión de los incendios por la presencia de pastos y zonas secas que facilitan el paso de las llamas. No se observa de parte de las autoridades de Brasil una reacción acorde a los daños reales y potenciales de esta catástrofe.

Otra noticia da cuenta que: “Un hombre de sesenta y ocho años que había robado dos chocolates, un queso fresco de medio kilo y aceite de oliva de un supermercado del barrio porteño de San Telmo murió tras ser golpeado por un custodio y por un empleado de caja del comercio, que lo redujeron y que luego quedaron detenidos acusados por el homicidio”.

Otra más: “Un hombre falleció luego de que un policía de la Ciudad de Buenos Aires le pegara una patada en el pecho por 'negarse' a despejar el tránsito en el barrio porteño de San Cristóbal". El hecho quedó registrado en una cámara de seguridad de la zona y tuvo lugar luego de que un colectivero denunciara que una persona entorpecía la circulación de vehículos. Efectivos de la fuerza porteña se acercaron al lugar y habrían corroborado que un hombre se encontraba interrumpiendo la movilidad de los autos. El sujeto habría rechazado la voz de alto de uno de los agentes, y habría sacado un cuchillo "tipo tramontina". Tras esto, el efectivo le pegó una patada frontal entre el estómago y el pecho, y el sospechoso cayó. Luego del golpe, fue trasladado a un hospital cercano, pero murió. Las imágenes del incidente quedaron grabadas y muestran -a contramano de la versión policial- que al momento de la patada el hombre mantenía ambas manos en su espalda”. Así está el tejido social en la Argentina. Vale revisar la mirada hacia los más vulnerables. Vale revisar el concepto de seguridad.

Lo cierto es que quienes gobiernan deben preservar el contexto y deben contemplar de otro modo las relaciones entre los ciudadanos. Incluso entre “débiles” y “poderosos”.

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