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Cada vez más niños y adolescentes sufren sobrepeso y diabetes

Son enfermedades que antes se daban en la edad adulta. El excesivo uso de las pantallas, el sedentarismo y la mala alimentación, según los especialistas, son factores que inciden en esta problemática.

Por redacción
| 13 de enero de 2020
Hábitos saludables. Los especialistas aseguran que los niños aprenden por imitación, por eso la importancia de que la familia tenga una alimentación variada que incluya verduras y frutas.

Hipertensión arterial y diabetes son enfermedades de adultos. O lo eran hasta hace poco: cada vez más niños y adolescentes las sufren. Según especialistas, en la mayoría de los casos se produce por el sobrepeso, la mala alimentación, el uso excesivo de las pantallas y la vida sedentaria.

 

Stefanía Arévalos, licenciada en pediatría, explicó que la obesidad es una epidemia mundial que no hace distinción ni de edad, ni tampoco de sexo. En el taller de alimentación del Hospital de Juana Koslay donde trabaja Stefanía asisten chicos de cinco a nueve años y les enseñan, tanto a ellos como a sus papás, sobre alimentación saludable.

 

Manifestó que desde muy temprana edad los niños tienen acceso a productos procesados, lo que produce que el metabolismo cambie. “Siempre hacemos hincapié en la lactancia exclusiva hasta los seis meses y a partir de ahí pueden comenzar con la incorporación paulatina de alimentos”, dijo la licenciada, quien agregó que por lo general la familia hasta el año cuida que el bebé no consuma ni azúcar ni sal, mientras que luego de ese período se “liberan” y recurren a artículos procesados que la misma industria vende como saludables.

 

“Ven la propaganda donde una pediatra recomienda Danonino y piensan que es sano, pero en realidad la etiqueta dice estar compuesto por azúcar y sal. El comercio y la salud no van de la mano, por eso hay que tener precaución”, aseguró Arévalos. También remarcó que en tiempos donde las responsabilidades apremian, los papás tienen poca paciencia para la incorporación adecuada de los nuevos alimentos. “Es más fácil preparar el Nestum que llevar adelante la comensalidad, que es el compartir la mesa con la familia. Otros les dan dinero para que compren un sándwich de jamón y queso en el colegio. Los hábitos que se generan no son los mejores”, resaltó.

 

La nutricionista precisó que se debe apuntar a interpretar las necesidades de los chicos. “Si estoy en la fila de un banco y el niño está intranquilo, no hay que salir a comprar un alfajor y un jugo para que no haga lío, sino que debo anticiparme y ofrecerle una fruta”, manifestó la especialista.

 

Recomendó que mientras más variada sea la oferta alimentaria, mayor será la capacidad de elección cuando sea grande. “Cuando vemos a un chico de 4 años con sobrepeso, siempre averiguamos qué pasó con la mamá durante el embarazo”, dijo Arévalos, y resaltó que de no tratar a un niño obeso en la infancia, es muy probable que en la adultez lo repita, tenga una muerte temprana y también podrá adquirir enfermedades como diabetes, cáncer y afecciones al corazón.

 

La especialista detalló que la actividad física está dividida según las edades. Hasta los 3 años el juego tiene que ser libre, a los 6 comenzar con la iniciación deportiva y a los 12 debe ser competitivo.

 

Natalia Belzunce, licenciada en nutrición, destacó que la obesidad en primera instancia está asociada a un patrón genético. Por lo tanto, si ambos padres tienen esta condición, el niño en un 80 por ciento puede tenerla también; si solo uno de ellos la padece, las probabilidades son menores. Aunque aclaró que también existen factores como el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios que llevan a que un niño sufra sobrepeso.

 

Precisó que las costumbres de entretenimiento cambiaron, ya que antes gastaban energías al jugar al aire libre y en la actualidad pasan largas horas al frente de las pantallas. Lo recomendable es que las utilicen una hora por día y, en  caso de ser menores de dos años, se aconseja no exponerlos.

 

Belzunce comentó que, según los resultados de la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del 2019, todos estos condicionantes, sumados al consumo de comidas chatarra, golosinas y bebidas azucaradas, favorecen la aparición de diabetes e hipertensión arterial. Además agregó que el exceso de peso estuvo presente en el 41,1 por ciento de la población de 5 a 17 años.

 

En coincidencia con Arévalos, destacó que el mercado ofrece una alta cantidad de alimentos procesados para niños, y explicó que estos por lo general son presentados en un envase atractivo, lo que hace que los elijan por una atracción visual.  Belzunce también destacó que los hijos aprenden por imitación. “Si ellos ven a sus padres comer frutas y verduras, será más fácil su incorporación. Lo mismo sucede con la actividad física”, concluyó.

 

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