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Florencia y Leila, “Escuderas” de GEPU y de la Selección sanluiseña

Vienen de una familia futbolera. Una es defensora y la otra delantera. Disfrutan y sueñan con más.

Por Daniel Valdés
| 07 de abril de 2020
En el Panorámico. Las hermanas Leila (izquierda) y Florencia (derecha), con la camiseta del "Lobo". Fotos: gentileza Leila Escudero.

El fútbol entró a sus vidas como por arte de magia. Vienen de una familia futbolera. Leila (26) empezó a jugar a la par de sus hermanos. Se prendía en los picados del barrio y después siguió en los clubes. Florencia (19) siguió los pasos de su hermana mayor. Así empezó este amor. Son las hermanas Escudero. Comparten una pasión y el calor de la familia. Llevan cinco años jugando juntas.

 

Leila es una delantera muy explosiva. Su mayor virtud es la capacidad que tiene para romper líneas y la habilidad en velocidad. Se nota que empezó bien chica y en su ADN hay fútbol por donde se la mire. Jugó en Pringles, Estudiantes y GEPU. Tiene como referente a Fanny Rodríguez (la delantera de Boca).

 

Florencia es defensora central. Buen porte físico. Tiempista. Gran juego aéreo. Mucha personalidad. A pesar de su juventud, parece una gladiadora de mil batallas. Es de las típicas jugadoras que en el “pan y queso” la eligen siempre. Su vidriera es Aldana Cometti, la central de la Selección Argentina.

 

“Siempre me gustó el fútbol. Tenemos una familia muy futbolera, y cuando empecé a acompañar a mi hermana a los entrenamientos se me fueron contagiando las ganas y ahí fue cuando empecé en GEPU, en aquel 2015. Y para mí es muy importante por la admiración que le tengo: más allá de ser mi hermana, es una gran referente de lucha, entrega y pasión dentro de la cancha. Hemos compartido muchos momentos juntas, muchas experiencias y son cosas que siempre vamos a llevar con nosotras”, dice Flor, mientras una lágrima corre por sus mejillas.

 

A Leila se le infla el pecho cuando habla de su hermana. “Es muy especial  poder compartir esta pasión con Flor. Es lo mejor que me pudo pasar; por más que tengamos diferencias, siempre nos apoyamos, nos alentamos y tratamos de mejorar.  Llevamos cinco años jugando juntas y siempre tratamos de dar lo mejor, tanto dentro como fuera de la cancha”, afirma Leila, quien cierra los ojos mientras responde y parece recordar esa primera vez que compartieron cancha con la “benjamina” de la familia.

 

Sienten un gran regocijo, no solo de compartir la misma pasión, sino también por vestir la camiseta de la Selección de San Luis.

 

De Selección. Leila tiene 26 años y Florencia 19. Comparten la pasión por el fútbol.

 

“Es un gran orgullo para mí haber podido representar a la Selección. Es una forma de aprender y mejorar. Enfrentarse con equipos de otras provincias es un privilegio, es por lo que se entrena y se trabaja todo el año”, asevera la mayor de las hermanas, mientras la más chica escucha atenta.

 

Flor participó en todos los procesos del combinado puntano. Lo hizo en la Sub 15 y 18. Fue parte de los Binacionales. Hace una temporada que está en la Selección mayor. “Es algo que nunca imaginé, y menos imaginé llegar a compartirlo con ella —por Leila—; lo aprovechamos, lo disfrutamos”, dice.

 

El fútbol femenino crece día a día. Cada vez son más las chances que tienen las jugadoras. El abanico se agrandó. Las oportunidades son más amplias. Ambas sueñan con dar el salto de calidad.

 

Florencia estuvo en un proceso previo para ser parte del Sub 20 que jugó el Sudamericano. No pudo ser, pero sabe que el fútbol, al igual que la vida, siempre da revancha, y ella la tendrá. Apenas tiene 19 años y un enorme potencial. Tiene todas las condiciones para llegar.

 

Las hermanas Escudero disfrutan el día a día. No todas tienen la chance de hacer lo que les gusta. Y ellas lo hacen. Comenzaron de chicas a correr detrás de una pelota: Leila siguiendo a sus hermanos y, más tarde, Flor acompañando a Leila. En la casa de los Escudero se habla de fútbol todo el día. En la previa y en los postpartidos. Se acompañan. Es una familia unida que encontró en el deporte ese cable a tierra que sirve para descargar todas las presiones de la jornada.

 

Leila y Florencia se miran y sonríen. Cierran los ojos y sueñan. Se abrazan como si festejaran un gol del “Lobo” o de la Selección. Comparten la misma pasión. Futboleras por donde se las mire. Una tiene talento para gambetear y dejar rivales en el camino; la otra tiene talento y la capacidad de recuperar la pelota. Son las “Escuderas” que tienen GEPU y la Selección de San Luis.

 

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