La Comuna procesa cuarenta toneladas de residuos por día

El centro de disposición final estaba en desuso y volvió a ponerse en marcha en marzo. El material se vende a fábricas. Emplean a 38 recicladores urbanos, que antes trabajaban en condiciones precarias.

De las seis de la mañana a las 13, de lunes a viernes, 38 recicladores trabajan en la planta de separación de residuos del Centro de Disposición Final (CDF) para clasificar y separar material reciclable de las bolsas de basura que proceden de la ciudad. En total, procesan 40 toneladas diarias de material, que es vendido a diversas empresas que reutilizan el cartón, papel, aluminio, vidrio, hojalata y plástico. A su vez, tratan el material orgánico para hacer compost y hasta chipean madera de ramas que llegan al lugar. La planta estaba sin actividad durante la gestión anterior y se volvió a poner en marcha en marzo.

Como explicó Marita Cioffi, asesora técnica del CDF, la mayoría de los empleados trabaja en la cinta de separación. A un costado de un galpón los camiones dejan basura en una cinta, que luego se eleva del nivel del piso unos dos metros y medio. A un lado y al otro de la cinta, 16 recicladores extraen el material que les toca separar y lo tiran en unas bocas con bolsones adheridos. La basura va pasando hasta el final de la cinta y lo que no es ni orgánico ni reciclable sigue su camino y  es llevado a las fosas, donde se compacta la basura.

Además, hay distintas compactadoras a los costados que generan cubos de aluminio y fardos de cartón. Por poner un ejemplo, la prensa de cartón hace seis fardos por día, de entre 118 y 120 kilos. Las botellas, cuyo material se llama PET, son separadas en verdes y transparentes, y estas últimas tienen un valor mayor. “Todo el material que recuperamos del residuo se comercializa a los clientes que tenemos, que se dedican a cada uno de los rubros”, explicó Jorge Márquez, a cargo del CDF.

 

Compactación. La planta genera cubos de aluminio y fardos de cartón.

 

Márquez aclaró que la planta recién se puso en marcha con la nueva administración, en los primeros días de marzo. “Estos trabajadores antes separaban material sin ningún tipo de protección, desparramados por el predio, en las fosas donde descargaban los camiones. No estaban en correctas condiciones laborales. Hoy están incluidos dentro de una ayuda económica del Municipio. La decisión del intendente fue darles trabajo”, explicó.

Por la capacidad de la planta, solo pueden procesar 40 del total de 300 toneladas diarias que llegan al CDF. De esas 40 toneladas, un 15% es lo que finalmente se obtiene como material reciclable.

En este contexto, una nueva medida se sumó esta semana para contribuir a los trabajadores del CDF: la Subsecretaría de Control Ambiental comenzó con una campaña de recolección diferenciada de residuos en los comercios y edificios céntricos de la ciudad. Por día ha alcanzado hasta una tonelada y media de material ya separado desde origen.

“Todos los días llega un camión que descarga en la planta de separación, que es automáticamente enfardado para su comercialización. No hacemos el proceso de la cinta porque ya viene separado. Al llegar así desde los comercios, nos permite tenerlo limpio, no se mezcla con el material que podría ir a enterramiento y protegemos el medioambiente ya desde el inicio”, destacó Márquez.

 

Remediar el predio

Reactivar la planta de separación de residuos es solo una de las tareas que lleva adelante la actual gestión, con el fin de remediar el CDF, que aseguran, recibieron en malas condiciones. En total, limpiaron 35 de las 140 hectáreas y volvieron a rellenar correctamente las fosas. Marcaron que la anterior administración se caracterizaba por disponer de la basura en cualquier lugar y eran comunes los incendios. 

“Todo lo que llega del vecino se trabaja en el día, tanto el enterramiento como la separación de residuos. Así no se permite que se pueda prender fuego que contamine al medioambiente. Se trabaja en una forma organizada y programada”, aseguró Márquez.

Otra de las acciones fue el retiro, hasta ahora, de 147 toneladas de neumáticos acumulados hace años en el predio, que son destinados a una empresa de cemento en Mendoza. “Debajo de todo hay cubiertas, por ahí viene la pala, da vuelta un poco, viene la gente, saca las cubiertas, las apila y vamos juntando más”, apuntó Cioffi.  “Ahora va tomando un criterio el trabajo de enterramiento, antes estaba todo desparramado. Los camiones venían y descargaban lo que les parecía. Los recicladores ingresaban, juntaban las botellas de plástico, iban adelante del predio y les daban unos pesos a cambio de eso”, describió la asesora sobre cómo solía funcionar el CDF. La gestión anterior sigue presente en el permanente humo que quedó en el basural. Los gases acumulados hacen que internamente la basura siga en combustión.

 

Enterramiento. Las nuevas autoridades buscan un tratamiento correcto.

 

Actualmente, cada fosa se va llenando con la basura que traen los camiones, mientras que las máquinas la compactan y apilan en capas. Calculan que cada fosa tiene 7 metros de profundidad y del nivel del piso se acumula hasta que queda una pirámide trunca. “Es tan grande el predio que es inútil seguir avanzando sin antes ordenar lo que ya está arruinado”, apuntó Cioffi. En total, son 54 empleados, entre operarios, mecánicos, personal de seguridad y recicladores, que tratan de tener el CDF en buenas condiciones.

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La Comuna procesa cuarenta toneladas de residuos por día

El centro de disposición final estaba en desuso y volvió a ponerse en marcha en marzo. El material se vende a fábricas. Emplean a 38 recicladores urbanos, que antes trabajaban en condiciones precarias.

Separación. Los empleados seleccionan el material reciclable. A las botellas las separan en transparentes y verdes, ya que tienen diferentes valores. Foto: Martín Gómez.

De las seis de la mañana a las 13, de lunes a viernes, 38 recicladores trabajan en la planta de separación de residuos del Centro de Disposición Final (CDF) para clasificar y separar material reciclable de las bolsas de basura que proceden de la ciudad. En total, procesan 40 toneladas diarias de material, que es vendido a diversas empresas que reutilizan el cartón, papel, aluminio, vidrio, hojalata y plástico. A su vez, tratan el material orgánico para hacer compost y hasta chipean madera de ramas que llegan al lugar. La planta estaba sin actividad durante la gestión anterior y se volvió a poner en marcha en marzo.

Como explicó Marita Cioffi, asesora técnica del CDF, la mayoría de los empleados trabaja en la cinta de separación. A un costado de un galpón los camiones dejan basura en una cinta, que luego se eleva del nivel del piso unos dos metros y medio. A un lado y al otro de la cinta, 16 recicladores extraen el material que les toca separar y lo tiran en unas bocas con bolsones adheridos. La basura va pasando hasta el final de la cinta y lo que no es ni orgánico ni reciclable sigue su camino y  es llevado a las fosas, donde se compacta la basura.

Además, hay distintas compactadoras a los costados que generan cubos de aluminio y fardos de cartón. Por poner un ejemplo, la prensa de cartón hace seis fardos por día, de entre 118 y 120 kilos. Las botellas, cuyo material se llama PET, son separadas en verdes y transparentes, y estas últimas tienen un valor mayor. “Todo el material que recuperamos del residuo se comercializa a los clientes que tenemos, que se dedican a cada uno de los rubros”, explicó Jorge Márquez, a cargo del CDF.

 

Compactación. La planta genera cubos de aluminio y fardos de cartón.

 

Márquez aclaró que la planta recién se puso en marcha con la nueva administración, en los primeros días de marzo. “Estos trabajadores antes separaban material sin ningún tipo de protección, desparramados por el predio, en las fosas donde descargaban los camiones. No estaban en correctas condiciones laborales. Hoy están incluidos dentro de una ayuda económica del Municipio. La decisión del intendente fue darles trabajo”, explicó.

Por la capacidad de la planta, solo pueden procesar 40 del total de 300 toneladas diarias que llegan al CDF. De esas 40 toneladas, un 15% es lo que finalmente se obtiene como material reciclable.

En este contexto, una nueva medida se sumó esta semana para contribuir a los trabajadores del CDF: la Subsecretaría de Control Ambiental comenzó con una campaña de recolección diferenciada de residuos en los comercios y edificios céntricos de la ciudad. Por día ha alcanzado hasta una tonelada y media de material ya separado desde origen.

“Todos los días llega un camión que descarga en la planta de separación, que es automáticamente enfardado para su comercialización. No hacemos el proceso de la cinta porque ya viene separado. Al llegar así desde los comercios, nos permite tenerlo limpio, no se mezcla con el material que podría ir a enterramiento y protegemos el medioambiente ya desde el inicio”, destacó Márquez.

 

Remediar el predio

Reactivar la planta de separación de residuos es solo una de las tareas que lleva adelante la actual gestión, con el fin de remediar el CDF, que aseguran, recibieron en malas condiciones. En total, limpiaron 35 de las 140 hectáreas y volvieron a rellenar correctamente las fosas. Marcaron que la anterior administración se caracterizaba por disponer de la basura en cualquier lugar y eran comunes los incendios. 

“Todo lo que llega del vecino se trabaja en el día, tanto el enterramiento como la separación de residuos. Así no se permite que se pueda prender fuego que contamine al medioambiente. Se trabaja en una forma organizada y programada”, aseguró Márquez.

Otra de las acciones fue el retiro, hasta ahora, de 147 toneladas de neumáticos acumulados hace años en el predio, que son destinados a una empresa de cemento en Mendoza. “Debajo de todo hay cubiertas, por ahí viene la pala, da vuelta un poco, viene la gente, saca las cubiertas, las apila y vamos juntando más”, apuntó Cioffi.  “Ahora va tomando un criterio el trabajo de enterramiento, antes estaba todo desparramado. Los camiones venían y descargaban lo que les parecía. Los recicladores ingresaban, juntaban las botellas de plástico, iban adelante del predio y les daban unos pesos a cambio de eso”, describió la asesora sobre cómo solía funcionar el CDF. La gestión anterior sigue presente en el permanente humo que quedó en el basural. Los gases acumulados hacen que internamente la basura siga en combustión.

 

Enterramiento. Las nuevas autoridades buscan un tratamiento correcto.

 

Actualmente, cada fosa se va llenando con la basura que traen los camiones, mientras que las máquinas la compactan y apilan en capas. Calculan que cada fosa tiene 7 metros de profundidad y del nivel del piso se acumula hasta que queda una pirámide trunca. “Es tan grande el predio que es inútil seguir avanzando sin antes ordenar lo que ya está arruinado”, apuntó Cioffi. En total, son 54 empleados, entre operarios, mecánicos, personal de seguridad y recicladores, que tratan de tener el CDF en buenas condiciones.

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