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De fortalezas, de debilidades, de crisis y necesidades…

Por redacción
| 24 de mayo de 2020

La realidad es que el contexto mundial se presentaba turbulento en el mundo entero. Y en la Argentina no solo era turbulento, sino francamente difícil y conflictivo. Las previsiones no eran buenas en casi ningún caso, y en casi ningún rubro. Todas las organizaciones, empresas y organizaciones, públicas y privadas, se enfrentaban con escenarios complejos a la hora y de planificar estrategias y tomar decisiones trascendentes hacia adelante. En medio de este complicado panorama aparece una pandemia de coronavirus.

 

Es función propia de los líderes coordinar y dirigir el planeamiento, la ejecución y el control. Hubo entonces que administrar la crisis. La primera medida para enfrentar estas cuestiones es conocer el problema en profundidad, su magnitud y su alcance, y reconocer con claridad la propia realidad frente al problema. A mediados del siglo pasado muchas organizaciones, en particular empresas, comenzaron a notar las fragilidades de su proceso de planeamiento y los problemas que enfrentaban a la hora de gestionar. Durante diez años, de 1960 a 1970, el Instituto de Investigaciones de Stanford, en California (hoy SRI Internacional), realiza una profunda investigación cuyo fruto fue la matriz FODA. Con distintos nombres en su desarrollo, con variantes, y con progresos, es una herramienta que hace años la Administración como disciplina científica utiliza para los procesos de planeamiento de las organizaciones. En síntesis se trata de la posibilidad de realizar una radiografía cierta de la entidad en cuestión. La mayoría de los famosos procesos de Calidad incluyen estos procedimientos. Se trata de conocer las Oportunidades y Amenazas que existen en el contexto, y las Fortalezas y Debilidades de la organización en análisis. De sus iniciales surge el nombre. Frente a un problema de la magnitud de esta pandemia, cada decisor responsable debiera plantearse alguna formulación similar. Se trata de reconocer hacia adentro puntos fuertes y puntos débiles, y qué oportunidades y amenazas acechan en el horizonte.

 

Para San Luis el corredor bioceánico constituyó un elemento importante de desarrollo y de progreso. Una autopista por donde circula una buena parte de la riqueza del país. Su estado impecable y su funcionalidad son claramente una fortaleza para la Argentina, y para la provincia. Lejos de la idea de “lugar de paso”, a su vera se construye crecimiento todos los días. Un criterio comparable, a la distancia y con diferencias, con las estaciones del ferrocarril que se siguen extrañando. Y esta situación de pandemia no pierde su condición de fortaleza. Existe hoy una amenaza: el coronavirus, no el corredor. El estatus sanitario de San Luis es bueno, es esperanzador. Lo indican las cifras. El virus no circula en el interior de la provincia. Es imperioso que no ingrese, y con ese criterio y bajo esa premisa se redoblan esfuerzos para la protección de todos los puntanos. Es de mucha sensatez, mucha prudencia y mucho sentido común reconocer una amenaza y trabajar para minimizar su efecto. Claro que es complejo, porque es la situación donde justamente la realidad apunta contra una fortaleza. Y que el esmero y la inteligencia estén puestos en esta tarea es muy pertinente y apropiado. Y no es fácil de comprender y aceptar, como casi todas las grandes decisiones.

 

Son momentos muy difíciles. Cuesta que afloren la creatividad, el pensamiento divergente, la innovación, sin embargo es cuando más se necesitan. Claro que deben imperar la prudencia, la cautela y la seguridad, pero también es cierto que en las crisis afloran las oportunidades. Tan cierto como que hay que tener muy presente la noción de superar la crisis, o no habrá oportunidades. Cuesta vislumbrarlo, casi que es un tanto irritante. El contexto es muy turbulento, la situación compleja, los dramas arrecian cerca, es mucho pedir ser creativo en estas instancias. Por eso, es el momento de los grandes líderes, de los que se agrandan frente a estos desafíos y conducen con coraje y sin vacilaciones. Con inteligencia y con reflexión. Con pasión, con inmenso cariño por su pueblo y por su gente.

 

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