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Desafíos para la juventud en pandemia

Por redacción
| 14 de agosto de 2020

Desde el comienzo de la actual pandemia, el 70 por ciento de los jóvenes que estudian o compaginan estudio con trabajo, en todo el mundo, se vieron afectados por el cierre de escuelas, universidades y centros de formación, señaló un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

El estudio, “Los jóvenes y la pandemia de la COVID-19: efectos en los empleos, la educación, los derechos y el bienestar mental”, fue divulgado en coincidencia con la conmemoración, el 12 de agosto, del Día Internacional de la Juventud.

 

La OIT y organizaciones aliadas compilaron 12.000 respuestas de jóvenes de 18 a 29 años, en cuestionarios llevados a 112 países.

 

Para el 65 por ciento de los jóvenes su actividad educativa se vio afectada desde el comienzo de la pandemia, debido a la transición de la educación presencial en las aulas a la enseñanza en línea o a distancia durante la fase de confinamiento.

 

La mitad de esos jóvenes opinó que, pese a sus esfuerzos por proseguir sus estudios y formación, la conclusión de estos se retrasará; y el nueve por ciento señaló que podría abandonarlos definitivamente.

 

La situación es peor para los jóvenes que viven en los países de ingresos más bajos, en los que existen mayores deficiencias en el acceso a Internet, menos disponibilidad de equipos y, en ocasiones, falta de espacio en el hogar.

 

De manera que la pandemia pone de relieve la enorme brecha digital entre regiones: mientras el 65 por ciento de los jóvenes de los países de altos ingresos pudo asistir a clases impartidas por videoconferencias, solo el 18 por ciento de países con bajos ingresos pudo proseguir sus estudios en línea.

 

La crisis sanitaria “tiene una repercusión muy adversa en los jóvenes. No solo merma su empleo y futuro profesional, sino que menoscaba en gran medida su educación y formación y, por ende, su bienestar mental. No podemos permitir que eso suceda”, afirmó la OIT.

 

La preocupación por su futuro fue destacada por un 38 por ciento de los jóvenes encuestados. La OIT prevé que la crisis dificulte el desarrollo del mercado laboral y prolongue el período de transición de los jóvenes, desde que terminan sus estudios, hasta que logran su primer empleo.

 

Algunos ya se vieron afectados, pues uno de cada seis debió dejar de trabajar desde que comenzó la pandemia; y el 42 por ciento de quienes han mantenido su trabajo vio reducidos sus ingresos.

 

Por lo general, los trabajadores más jóvenes trabajan en sectores muy afectados por la propagación del virus, como los relacionados con la atención al cliente, la prestación de servicios y las ventas, y son más vulnerables frente a los efectos económicos de la COVID-19.

 

Esa situación repercute en el bienestar mental de los jóvenes y, según la encuesta, el 50 por ciento es susceptible de padecer episodios de ansiedad o depresión. El estudio calcula que, probablemente, el 17 por ciento de ellos los padezca.

 

En el lado optimista del panorama, el informe señala que, a pesar de la coyuntura, los jóvenes utilizan su vigor para movilizarse y hacer que se escuche su voz en la lucha contra la crisis: según la encuesta, uno de cada cuatro realizó algún tipo de trabajo voluntario durante la pandemia.

 

En el escenario pospandemia, la dinámica y el empuje de este sector de la población será elemental para la construcción del nuevo futuro.

 

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