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La erradicación del trabajo infantil

Por redacción
| 06 de agosto de 2020

Por primera vez, en un siglo de historia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los 187 Estados miembros completaron el martes, la ratificación de una de sus convenciones, la de lucha contra las peores formas del trabajo infantil.

 

“La ratificación del Convenio 182 constituye un hito histórico. Pone de manifiesto un compromiso a escala mundial para erradicar de nuestra sociedad las peores formas de trabajo infantil, incluidas la esclavitud, la explotación sexual y la utilización de niños en conflictos armados u otros trabajos ilícitos o peligrosos”, definió el secretario general de la OIT, Guy Ryder.

 

Tonga, reino insular en el océano Pacífico, completó la adopción del Convenio 182 al depositar su embajadora, Titilupe Fanetupouvava'u Tuita Tu'ivakano, los instrumentos formales de ratificación ante Ryder.

 

La esclavitud es la primera forma de trabajo infantil proscrita en la convención, así como sus prácticas similares, tales como la venta o trata de niños, la servidumbre por deudas o la condición de siervo.

 

Luego, se condena el trabajo obligatorio o forzoso, incluido el reclutamiento de niños para utilizarlos en conflictos armados.

 

Después, la contratación, utilización u oferta de niños para la prostitución, materiales pornográficos o espectáculos de la misma índole.

 

También la utilización u oferta para actividades ilícitas, en especial la producción o tráfico de drogas, tal como se definen en los tratados internacionales.

 

Igualmente, trabajos que, por su naturaleza o condiciones en que se realizan, puedan poner en riesgo la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.

 

La convención establece que todo Estado que la ratifique “deberá adoptar medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de urgencia”.

 

La OIT estima que el trabajo infantil en el mundo lo realizan 152 millones de niños, de los cuales 73 millones llevan a cabo labores peligrosas.

 

En el sector agrícola tiene lugar 70 por ciento de todo el trabajo infantil y obedece principalmente a situaciones de pobreza y a las dificultades de los padres para encontrar un empleo decente, según la OIT.

 

El trabajo infantil infringe gravemente los derechos fundamentales, y corresponde a los mandantes de la OIT y a la comunidad internacional garantizar la plena aplicación del Convenio.

 

En la actualidad, la comunidad empresarial es consciente de la necesidad de que las empresas lleven a cabo su actividad de forma que se respeten y promuevan los derechos infantiles.

 

Ello es más urgente como consecuencia de la COVID-19. Ya que no es saludable detener los avances en la lucha contra las peores formas de trabajo infantil.

 

La OIT advirtió que, con la disminución de ingresos y el cierre de escuelas aparejados a la lucha contra la pandemia, el trabajo infantil puede incrementarse y revertir la tendencia que redujo el número de niños trabajadores este siglo, de 246 millones en el año 2000 a 152 millones hacia 2017.

 

El marco legal permite la aplicación de los controles correspondientes. La erradicación del trabajo infantil en todo el planeta es una tarea posible.

 

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