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"Lo imaginás, lo diseñás y mandás a imprimir"

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"Lo imaginás, lo diseñás y mandás a imprimir"

El joven emprendedor tiene una empresa que se dedica a capacitar a las grandes industrias.

Descubrió la tecnología 3D porque se dedica a la investigación y desarrollo de nuevos productos. “Constantemente buscamos nuevas tecnologías y nos veíamos en la necesidad de crear el prototipo de un llavero antipánico y no encontrábamos la manera no artesanal de hacerlo.  Y hace tres años empezamos a investigar con otros colegas y descubrimos la impresión 3D”, contó Cristian Lavandeira.

Aunque dijo que la tecnología existe hace unas tres décadas, “recién hace cinco años que se liberaron las patentes de la impresora y su funcionamiento. Esto permite que ahora cualquier persona pueda hacer su propia impresión en 3D y trabaje con esa máquina porque en internet se consiguen los planos y los manuales”. Si bien aclaró que “no es muy sencillo hacerlo, una persona que tenga conocimientos básicos de electrónica o los mismos estudiantes de carreras afines pueden hacer sus propias máquinas. Porque finalmente se trata de una herramienta más de un taller”.

Ahora Lavandeira tiene una empresa que se dedica a la impresión de productos de merchandising, prototipos para la industria, proyectos personalizados y además brinda servicios de capacitación en esta tecnología para realizar investigaciones y desarrollos en tres dimensiones. “Lo bueno de usar esta tecnología es que si vos contás un objetivo y tenés que desarrollarle un nuevo producto, no hay forma más fácil que hacerlo en 3D, porque te lo imaginás, lo diseñás en la computadora y después lo mandás a imprimir. Eso te permite tenerlo en la mano el mismo día que lo imaginaste”.

Hoy sus mayores clientes son industrias locales porque según dijo “la mayoría de las fábricas radicadas en San Luis realizan la producción total de sus productos dentro de la provincia y esto facilita que puedan hacer cambios en cualquier pieza de sus productos y reemplazarla en el acto porque también está muy desarrollada la industria matricera, porque ellos también están incorporando la impresión 3D para ofrecerles un servicio más a las otras industrias”. 

También coincidió en que la impresión 3D “no va a reemplazar a la producción en serie, porque con una matriz se pueden producir 10 mil tapitas por día, cuando imprimir una sola de esas tapas te lleva por lo menos una hora. Es decir que es un proceso lento porque es más vale personalizado. Lo que sí te permite es realizar cinco prototipos distintos en un solo día de trabajo”. Y destacó que “el beneficio para una fábrica se ve reflejado en su producción porque si tienen una impresora, un equipo de gente que hace investigación y desarrolla un prototipo, abaratan mucho en tiempo y dinero porque no tendrían, como hacen algunas hoy, que enviar los planos a Brasil, esperar que allá hagan la matriz y la impriman, luego viaje de vuelta previo paso por la Aduana y recién lo puedan recibir. Después hay que hacerle las correcciones que fueran necesarias y reiterar la operación tantas veces hasta que el prototipo sea el que se busca. En cambio ahora directamente si la impresora está en San Luis pueden enviar por email el archivo y en la casa central lo reciben, lo imprimen y empiezan a producir también allá en serie en cuestión de horas”.

El emprendedor señaló que “hoy para una empresa es fundamental, a los efectos de la competencia o de incorporar nuevos mercados, poder desarrollarse e innovar. Y para eso la impresión 3D es un aliado, por eso la mayoría de las industrias ya están capacitando a sus diseñadores industriales en el uso de esta tecnología”.             

   

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"Lo imaginás, lo diseñás y mandás a imprimir"

El joven emprendedor tiene una empresa que se dedica a capacitar a las grandes industrias.

Descubrió la tecnología 3D porque se dedica a la investigación y desarrollo de nuevos productos. “Constantemente buscamos nuevas tecnologías y nos veíamos en la necesidad de crear el prototipo de un llavero antipánico y no encontrábamos la manera no artesanal de hacerlo.  Y hace tres años empezamos a investigar con otros colegas y descubrimos la impresión 3D”, contó Cristian Lavandeira.

Aunque dijo que la tecnología existe hace unas tres décadas, “recién hace cinco años que se liberaron las patentes de la impresora y su funcionamiento. Esto permite que ahora cualquier persona pueda hacer su propia impresión en 3D y trabaje con esa máquina porque en internet se consiguen los planos y los manuales”. Si bien aclaró que “no es muy sencillo hacerlo, una persona que tenga conocimientos básicos de electrónica o los mismos estudiantes de carreras afines pueden hacer sus propias máquinas. Porque finalmente se trata de una herramienta más de un taller”.

Ahora Lavandeira tiene una empresa que se dedica a la impresión de productos de merchandising, prototipos para la industria, proyectos personalizados y además brinda servicios de capacitación en esta tecnología para realizar investigaciones y desarrollos en tres dimensiones. “Lo bueno de usar esta tecnología es que si vos contás un objetivo y tenés que desarrollarle un nuevo producto, no hay forma más fácil que hacerlo en 3D, porque te lo imaginás, lo diseñás en la computadora y después lo mandás a imprimir. Eso te permite tenerlo en la mano el mismo día que lo imaginaste”.

Hoy sus mayores clientes son industrias locales porque según dijo “la mayoría de las fábricas radicadas en San Luis realizan la producción total de sus productos dentro de la provincia y esto facilita que puedan hacer cambios en cualquier pieza de sus productos y reemplazarla en el acto porque también está muy desarrollada la industria matricera, porque ellos también están incorporando la impresión 3D para ofrecerles un servicio más a las otras industrias”. 

También coincidió en que la impresión 3D “no va a reemplazar a la producción en serie, porque con una matriz se pueden producir 10 mil tapitas por día, cuando imprimir una sola de esas tapas te lleva por lo menos una hora. Es decir que es un proceso lento porque es más vale personalizado. Lo que sí te permite es realizar cinco prototipos distintos en un solo día de trabajo”. Y destacó que “el beneficio para una fábrica se ve reflejado en su producción porque si tienen una impresora, un equipo de gente que hace investigación y desarrolla un prototipo, abaratan mucho en tiempo y dinero porque no tendrían, como hacen algunas hoy, que enviar los planos a Brasil, esperar que allá hagan la matriz y la impriman, luego viaje de vuelta previo paso por la Aduana y recién lo puedan recibir. Después hay que hacerle las correcciones que fueran necesarias y reiterar la operación tantas veces hasta que el prototipo sea el que se busca. En cambio ahora directamente si la impresora está en San Luis pueden enviar por email el archivo y en la casa central lo reciben, lo imprimen y empiezan a producir también allá en serie en cuestión de horas”.

El emprendedor señaló que “hoy para una empresa es fundamental, a los efectos de la competencia o de incorporar nuevos mercados, poder desarrollarse e innovar. Y para eso la impresión 3D es un aliado, por eso la mayoría de las industrias ya están capacitando a sus diseñadores industriales en el uso de esta tecnología”.             

   

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