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Carne: el consumo es la clave

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Carne: el consumo es la clave

Por Nicolás Razzetti


Una vez más, como en tantas oportunidades en estos últimos años, el sector atraviesa un período de alta incertidumbre que por el momento fue aplacada gracias a la recomposición en las cotizaciones de los últimos meses en el mercado del gordo. Esa mejora en los valores devolvió la sonrisa a los productores, pero sin ánimo de ser pesimistas no se puede dejar de mencionar que la inflación este año se mantendría en niveles altos, de acuerdo a las opiniones de diferentes economistas quienes aseveran que asistiremos a la no deseada situación de subas de precios con estancamiento económico. El escenario no es promisorio pero conviene reconocerlo para prepararse ante situaciones que pueden ser más complicadas que las actuales.

En las últimas semanas los valores del novillo y del gordo en general se estabilizaron.


En lo que refiere al mercado ganadero, la salida de hacienda en estas semanas no está siendo pareja: hubo regiones que se vieron castigadas por la sequía y que por lo tanto los productores debieron desprenderse del ganado gordo y de lotes de cría, otras fueron beneficiadas por las precipitaciones lo que permitió la retención de ganado. 
También se nota una caída marcada en la participación de la oferta total de los lotes terminados a corral y una mayor presencia de lotes de campo. La proporción de lotes livianos terminados en los feedlots es cada vez menor, pero los animales de base pastoril sufrieron la seca y las altas temperaturas lo que afectó su estado corporal y su presentación al momento de la venta en pie, como su rinde en gancho, lo que causa castigos en los precios. 
En las últimas semanas los valores del novillo y del gordo en general se estabilizaron. La suba que se logró en los meses recientes del novillo fue significativa y superó el 45%, por su parte los insumos fueron aumentando pero en menor medida. Esa mejora que logró el ganado para faena podría corregirse en los próximos meses cuando se definan los incrementos salariales de los peones rurales y también por una probable corrección en los insumos. 
Los habituales aumentos que se dan en marzo (cuando el comienzo del año escolar y económico apuran las compras y el llenado del freezer con carne) este año parecen haberse adelantado a enero, con lo cual es poco probable que se registren nuevos episodios durante el otoño, como los que tuvimos en diciembre o enero. La respuesta del consumo interno es la clave y se conocerá en pocas semanas. Esa señal marcará para qué está el mercado, al menos en este primer semestre (en el segundo la situación económica será otra ya sin los dólares de la soja y si el Gobierno no logra acceder a mercados internacionales de crédito).
La definición de las paritarias marcará el ritmo de la demanda. En los últimos años los aumentos salariales empataron e incluso le ganaron en algunos casos a la inflación, pero en 2014 la intención del Gobierno es frenar los incrementos de salarios. Si esto se combina con un crecimiento en la oferta de carnes por mayor producción y por suspensiones o limitaciones de las exportaciones (hasta 7% más de oferta que en 2013) los precios del ganado podrían sufrir un ajuste.
La respuesta del consumo interno también es esperada por otras producciones como las de pollos y cerdos. Hay que destacar que ni bien se dieron los primeros aumentos en el sector vacuno, los frigoríficos de pollos hicieron lo propio. Ambos sectores saben que su futuro está atado al consumo local y a los precios que se logren en el sector bovino, por ese motivo y muy solapadamente sus operadores vienen destacando la necesidad de que los frigoríficos puedan acceder a los mercados internacionales con mayores volúmenes de carne para descomprimir la oferta interna.
Lo que haga el consumo local se traducirá a las cotizaciones y tendrá gran influencia sobre las decisiones de compra de los feedlots y la colocación de la invernada. Por ahora, los engordadores a corral miran al mercado de lejos. La relación entre la invernada y el gordo debería favorecer la reposición, pero el costo de alimentación se encareció y además, todavía no hay oferta en cantidad que permita comprar con comodidad.
Por el lado de la exportación la situación es crítica. En los últimos meses pasaron por diferentes estados de ánimo. En un principio se conversó con las autoridades sobre la chance de reducir las retenciones a las exportaciones cuando Moreno pasaba sus últimos días en Comercio Interior; luego vino la devaluación y con ella la inmediata traslación a los precios del novillo y de la carne. La esperanza de los exportadores se transformó en desilusión cuando vieron que las autoridades de Economía cerraban nuevamente el grifo de los Roes rojos. Los funcionarios pidieron primero que les diseñen una barata con cortes populares, el acuerdo no prosperó ya que supermercadismo se mostró reticente a participar. Luego, pidieron que se les presente un plan para que aumenten los precios al consumidor. Como señal de paz autorizaron varios permisos de exportación pendientes, lo que no significa que vaya a producirse un cambio de fondo en el manejo de los embarques, por el contrario, este año seguirán reducidos. Quienes tienen acceso a los funcionarios sostienen que su intención es evitar a toda costa repetir lo que pasó en 2013 con el trigo y los productos panificables y recrear las tapas de los diarios de enero dando cuenta de las subas en la carne. 
Carne y trigo son los dos productos cuyo acceso a los mercados internacionales este año estará más supeditado que nunca a lo que pase con la inflación. 
Los frigoríficos y sus trabajadores ya están sintiendo el peso de la decisión oficial de intentar por todos los medios mantener a raya los precios de la carne.
Las pocas empresas que siguen en la actividad exportadora (varias suspendieron la faena y otras redujeron sus días de producción) no encuentran novillos del kilaje que necesitan. Estas categorías se producen en regiones acotadas como el Nea o el litoral (islas del Paraná) pero los problemas climáticos retrasaron su engorde y la salida que suele comenzar sobre fin de año se pospuso. A esto hay que agregar que el peso promedio también se redujo debido a la menor demanda exportadora que obligó a producir animales más chicos.
La menor producción de novillos y la reducción de su peso medio de terminación afectan los costos de los frigoríficos que cuentan con menor volumen de faena, y que encima la hacen con animales de menor tamaño. A esto se agrega que por el faltante (y pese a que los negocios son realmente pocos) los precios de los novillos para exportación se desacoplaron de los que se pagan por los que tienen como destino el consumo interno, lo que implica que nada de la supuesta recomposición de la competitividad cambiaria fue aprovechada. 
También es real que hay fábricas que quedaron rodeadas de soja por el corrimiento e intensificación que sufrió la ganadería en los últimos 20 años y que su funcionamiento implica asumir mayores fletes. Finalmente, hay estacar que el precio del ganado representa el 75% del costo de producción en los que pueden agregarle valor a la carne (hamburguesas por ejemplo), en los demás el peso de la hacienda sobre el total ronda el 80%. Por caso no hay que olvidar que en el corto plazo se definirán las paritarias del sector y tampoco se puede descartar una quita en los subsidios que fue largamente anunciada, aunque no se llegó a implementar con profundidad todavía.


Baja importante en las exportaciones de carne vacuna
Si se compara el volumen embarcado con el primer mes del 2013 la caída es del 22% en toneladas y del 18% en divisas por una mejora en el precio FOB promedio. En tanto, respecto de diciembre la baja fue del 5% en volumen.
En términos absolutos en enero las exportaciones de carne vacuna sumaron apenas 8.265 toneladas res peso producto por 68 millones de dólares. Medidas en toneladas res con hueso se habrían embarcado 12.500 toneladas. Así las cosas la participación de la exportación en el total producido fue de sólo 5,3%. 
Algunos operadores del mercado cárnico indicaron que según estimaciones preliminares la baja en febrero sería mayor y alcanzaría al 50% con relación a igual mes del año pasado. Sin una participación mayor en los mercados internacionales, la producción de carne vacuna queda a expensas de lo que pueda hacer un mercado interno saturado por la oferta también abundante de pollos y carne porcina. 


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Carne: el consumo es la clave


Una vez más, como en tantas oportunidades en estos últimos años, el sector atraviesa un período de alta incertidumbre que por el momento fue aplacada gracias a la recomposición en las cotizaciones de los últimos meses en el mercado del gordo. Esa mejora en los valores devolvió la sonrisa a los productores, pero sin ánimo de ser pesimistas no se puede dejar de mencionar que la inflación este año se mantendría en niveles altos, de acuerdo a las opiniones de diferentes economistas quienes aseveran que asistiremos a la no deseada situación de subas de precios con estancamiento económico. El escenario no es promisorio pero conviene reconocerlo para prepararse ante situaciones que pueden ser más complicadas que las actuales.

En las últimas semanas los valores del novillo y del gordo en general se estabilizaron.


En lo que refiere al mercado ganadero, la salida de hacienda en estas semanas no está siendo pareja: hubo regiones que se vieron castigadas por la sequía y que por lo tanto los productores debieron desprenderse del ganado gordo y de lotes de cría, otras fueron beneficiadas por las precipitaciones lo que permitió la retención de ganado. 
También se nota una caída marcada en la participación de la oferta total de los lotes terminados a corral y una mayor presencia de lotes de campo. La proporción de lotes livianos terminados en los feedlots es cada vez menor, pero los animales de base pastoril sufrieron la seca y las altas temperaturas lo que afectó su estado corporal y su presentación al momento de la venta en pie, como su rinde en gancho, lo que causa castigos en los precios. 
En las últimas semanas los valores del novillo y del gordo en general se estabilizaron. La suba que se logró en los meses recientes del novillo fue significativa y superó el 45%, por su parte los insumos fueron aumentando pero en menor medida. Esa mejora que logró el ganado para faena podría corregirse en los próximos meses cuando se definan los incrementos salariales de los peones rurales y también por una probable corrección en los insumos. 
Los habituales aumentos que se dan en marzo (cuando el comienzo del año escolar y económico apuran las compras y el llenado del freezer con carne) este año parecen haberse adelantado a enero, con lo cual es poco probable que se registren nuevos episodios durante el otoño, como los que tuvimos en diciembre o enero. La respuesta del consumo interno es la clave y se conocerá en pocas semanas. Esa señal marcará para qué está el mercado, al menos en este primer semestre (en el segundo la situación económica será otra ya sin los dólares de la soja y si el Gobierno no logra acceder a mercados internacionales de crédito).
La definición de las paritarias marcará el ritmo de la demanda. En los últimos años los aumentos salariales empataron e incluso le ganaron en algunos casos a la inflación, pero en 2014 la intención del Gobierno es frenar los incrementos de salarios. Si esto se combina con un crecimiento en la oferta de carnes por mayor producción y por suspensiones o limitaciones de las exportaciones (hasta 7% más de oferta que en 2013) los precios del ganado podrían sufrir un ajuste.
La respuesta del consumo interno también es esperada por otras producciones como las de pollos y cerdos. Hay que destacar que ni bien se dieron los primeros aumentos en el sector vacuno, los frigoríficos de pollos hicieron lo propio. Ambos sectores saben que su futuro está atado al consumo local y a los precios que se logren en el sector bovino, por ese motivo y muy solapadamente sus operadores vienen destacando la necesidad de que los frigoríficos puedan acceder a los mercados internacionales con mayores volúmenes de carne para descomprimir la oferta interna.
Lo que haga el consumo local se traducirá a las cotizaciones y tendrá gran influencia sobre las decisiones de compra de los feedlots y la colocación de la invernada. Por ahora, los engordadores a corral miran al mercado de lejos. La relación entre la invernada y el gordo debería favorecer la reposición, pero el costo de alimentación se encareció y además, todavía no hay oferta en cantidad que permita comprar con comodidad.
Por el lado de la exportación la situación es crítica. En los últimos meses pasaron por diferentes estados de ánimo. En un principio se conversó con las autoridades sobre la chance de reducir las retenciones a las exportaciones cuando Moreno pasaba sus últimos días en Comercio Interior; luego vino la devaluación y con ella la inmediata traslación a los precios del novillo y de la carne. La esperanza de los exportadores se transformó en desilusión cuando vieron que las autoridades de Economía cerraban nuevamente el grifo de los Roes rojos. Los funcionarios pidieron primero que les diseñen una barata con cortes populares, el acuerdo no prosperó ya que supermercadismo se mostró reticente a participar. Luego, pidieron que se les presente un plan para que aumenten los precios al consumidor. Como señal de paz autorizaron varios permisos de exportación pendientes, lo que no significa que vaya a producirse un cambio de fondo en el manejo de los embarques, por el contrario, este año seguirán reducidos. Quienes tienen acceso a los funcionarios sostienen que su intención es evitar a toda costa repetir lo que pasó en 2013 con el trigo y los productos panificables y recrear las tapas de los diarios de enero dando cuenta de las subas en la carne. 
Carne y trigo son los dos productos cuyo acceso a los mercados internacionales este año estará más supeditado que nunca a lo que pase con la inflación. 
Los frigoríficos y sus trabajadores ya están sintiendo el peso de la decisión oficial de intentar por todos los medios mantener a raya los precios de la carne.
Las pocas empresas que siguen en la actividad exportadora (varias suspendieron la faena y otras redujeron sus días de producción) no encuentran novillos del kilaje que necesitan. Estas categorías se producen en regiones acotadas como el Nea o el litoral (islas del Paraná) pero los problemas climáticos retrasaron su engorde y la salida que suele comenzar sobre fin de año se pospuso. A esto hay que agregar que el peso promedio también se redujo debido a la menor demanda exportadora que obligó a producir animales más chicos.
La menor producción de novillos y la reducción de su peso medio de terminación afectan los costos de los frigoríficos que cuentan con menor volumen de faena, y que encima la hacen con animales de menor tamaño. A esto se agrega que por el faltante (y pese a que los negocios son realmente pocos) los precios de los novillos para exportación se desacoplaron de los que se pagan por los que tienen como destino el consumo interno, lo que implica que nada de la supuesta recomposición de la competitividad cambiaria fue aprovechada. 
También es real que hay fábricas que quedaron rodeadas de soja por el corrimiento e intensificación que sufrió la ganadería en los últimos 20 años y que su funcionamiento implica asumir mayores fletes. Finalmente, hay estacar que el precio del ganado representa el 75% del costo de producción en los que pueden agregarle valor a la carne (hamburguesas por ejemplo), en los demás el peso de la hacienda sobre el total ronda el 80%. Por caso no hay que olvidar que en el corto plazo se definirán las paritarias del sector y tampoco se puede descartar una quita en los subsidios que fue largamente anunciada, aunque no se llegó a implementar con profundidad todavía.


Baja importante en las exportaciones de carne vacuna
Si se compara el volumen embarcado con el primer mes del 2013 la caída es del 22% en toneladas y del 18% en divisas por una mejora en el precio FOB promedio. En tanto, respecto de diciembre la baja fue del 5% en volumen.
En términos absolutos en enero las exportaciones de carne vacuna sumaron apenas 8.265 toneladas res peso producto por 68 millones de dólares. Medidas en toneladas res con hueso se habrían embarcado 12.500 toneladas. Así las cosas la participación de la exportación en el total producido fue de sólo 5,3%. 
Algunos operadores del mercado cárnico indicaron que según estimaciones preliminares la baja en febrero sería mayor y alcanzaría al 50% con relación a igual mes del año pasado. Sin una participación mayor en los mercados internacionales, la producción de carne vacuna queda a expensas de lo que pueda hacer un mercado interno saturado por la oferta también abundante de pollos y carne porcina. 


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