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"El cántaro", un corto de San Luis Cine

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"El cántaro", un corto de San Luis Cine

Bajo el sol impertinente de Toro Negro, 22 trabajadores del cine de la provincia pusieron su esfuerzo y su creatividad para “El cántaro”, un corto cuyo guión ganó el concurso organizado el año pasado por San Luis Cine. Más allá de la labor en sí, el grupo es parte de un hecho reivindicatorio: el retorno a las filmaciones en la provincia, luego de un tiempo de suspensión.
Por eso mismo la alegría y la predisposición es total en el equipo, compuesto en su mayoría por puntanos que tienen sobrada experiencia en rodajes. El director del filme, luego de la deserción por motivos de agenda del original, Enzo Vera, es José Luis Rosas, quien además le hizo algunos retoques a la historia para adaptarla a su estilo.
Para que lo secunde, Rosas llamó a Martín Ochoa, un joven villamercedino que cuenta con mucha experiencia y que, durante la grabación fue quien dio las órdenes y manejó los tiempos. A partir de ellos se desgrana un conjunto de técnicos, actores y proveedores de la provincia que intentan darle nuevo impulso a la industria cinematográfica.
Una de las pocas no puntanas que participa del rodaje es Laura Claro, una escritora sanjuanina que es la autora del guión.  Como el concurso era de alcance nacional pero lanzado desde San Luis –sumado a que el tema del proyecto debía estar relacionado con el agua-  la guionista pensó en “La sed”, un cuento de Polo Godoy Rojo que había leído durante su época de estudiante
“Tenía recuerdos vagos, así que me puse a buscarlo. Lo intenté por todos lados y no estaba, hasta que lo encontré en la biblioteca digital de San Luis”, dijo Claro, como quien vuelve a las fuentes. 
La historia que relata "El cántaro" es la de una inmensa sequía que produce que el agua se convierta en un tesoro muy preciado. Una familia que tuvo la precaución de guardar el líquido elemento, entonces, se ve atosigada por otra, que primero pide prestada, pero luego quiere adueñarse de los últimos litros. El último reservorio es el cántaro del título.
Lo curioso es que en la incesante búsqueda de locaciones para la filmación –la mayor parte de la trama transcurre en parajes rurales y desérticos-, alguien le señaló a la producción un rancho semiabandonado de Toro Negro, a unos 60 kilómetros de San Luis. Carlos Vera Da Souza, jefe de producción del corto, relató el detalle que les hizo decidirse por ese rancho: “Cuando vinimos a verlo, nos pareció perfecto, pero cuando nos estábamos yendo, vimos apoyado en un árbol un cántaro de cerámica que estaba ahí como esperándonos. Eso nos terminó por decidir”, dijo.
El equipo completo hizo base durante toda la semana pasada en Nogolí, luego de tres jornadas de rodaje en Toro Negro, una en El recodo y la primera en Jarilla, camino a Desaguadero. "Fue una convivencia muy buena que nos hizo recordar las épocas en las que los rodajes eran más comunes", sostuvo Vera Da Souza.
En su cargo, el productor estuvo en los castings que se hicieron en la provincia en busca de actores y técnicos. De ellos surgieron Theo Machado y Paula Rudavetz en los personajes principales y convocaron al cordobés Néstor Rosso en el protagónico.
Y fue también quien gestionó las maquinarias para que acerquen al set de filmación la tierra con la que tapar el césped. "Teníamos que simular una sequía, algo que no es tan fácil", sostuvo el productor.

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"El cántaro", un corto de San Luis Cine

Árbol solo. Theo Machado, protagonista de "El cántaro", bajo tierra. | Foto: "El cántaro"/Notinogo

Bajo el sol impertinente de Toro Negro, 22 trabajadores del cine de la provincia pusieron su esfuerzo y su creatividad para “El cántaro”, un corto cuyo guión ganó el concurso organizado el año pasado por San Luis Cine. Más allá de la labor en sí, el grupo es parte de un hecho reivindicatorio: el retorno a las filmaciones en la provincia, luego de un tiempo de suspensión.
Por eso mismo la alegría y la predisposición es total en el equipo, compuesto en su mayoría por puntanos que tienen sobrada experiencia en rodajes. El director del filme, luego de la deserción por motivos de agenda del original, Enzo Vera, es José Luis Rosas, quien además le hizo algunos retoques a la historia para adaptarla a su estilo.
Para que lo secunde, Rosas llamó a Martín Ochoa, un joven villamercedino que cuenta con mucha experiencia y que, durante la grabación fue quien dio las órdenes y manejó los tiempos. A partir de ellos se desgrana un conjunto de técnicos, actores y proveedores de la provincia que intentan darle nuevo impulso a la industria cinematográfica.
Una de las pocas no puntanas que participa del rodaje es Laura Claro, una escritora sanjuanina que es la autora del guión.  Como el concurso era de alcance nacional pero lanzado desde San Luis –sumado a que el tema del proyecto debía estar relacionado con el agua-  la guionista pensó en “La sed”, un cuento de Polo Godoy Rojo que había leído durante su época de estudiante
“Tenía recuerdos vagos, así que me puse a buscarlo. Lo intenté por todos lados y no estaba, hasta que lo encontré en la biblioteca digital de San Luis”, dijo Claro, como quien vuelve a las fuentes. 
La historia que relata "El cántaro" es la de una inmensa sequía que produce que el agua se convierta en un tesoro muy preciado. Una familia que tuvo la precaución de guardar el líquido elemento, entonces, se ve atosigada por otra, que primero pide prestada, pero luego quiere adueñarse de los últimos litros. El último reservorio es el cántaro del título.
Lo curioso es que en la incesante búsqueda de locaciones para la filmación –la mayor parte de la trama transcurre en parajes rurales y desérticos-, alguien le señaló a la producción un rancho semiabandonado de Toro Negro, a unos 60 kilómetros de San Luis. Carlos Vera Da Souza, jefe de producción del corto, relató el detalle que les hizo decidirse por ese rancho: “Cuando vinimos a verlo, nos pareció perfecto, pero cuando nos estábamos yendo, vimos apoyado en un árbol un cántaro de cerámica que estaba ahí como esperándonos. Eso nos terminó por decidir”, dijo.
El equipo completo hizo base durante toda la semana pasada en Nogolí, luego de tres jornadas de rodaje en Toro Negro, una en El recodo y la primera en Jarilla, camino a Desaguadero. "Fue una convivencia muy buena que nos hizo recordar las épocas en las que los rodajes eran más comunes", sostuvo Vera Da Souza.
En su cargo, el productor estuvo en los castings que se hicieron en la provincia en busca de actores y técnicos. De ellos surgieron Theo Machado y Paula Rudavetz en los personajes principales y convocaron al cordobés Néstor Rosso en el protagónico.
Y fue también quien gestionó las maquinarias para que acerquen al set de filmación la tierra con la que tapar el césped. "Teníamos que simular una sequía, algo que no es tan fácil", sostuvo el productor.

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