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La UNLC reafirmó su política de equidad de género

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La UNLC reafirmó su política de equidad de género


La rectora organizadora de la Universidad de los Comechingones, Agustina Rodríguez Saá, usó por primera vez el sistema de firma digital de la Casa de Estudios para una decisión trascendente: la resolución 33 que fija la equidad de género como "una perspectiva esencial" para todas las funciones de la institución académica. Es decir, para la docencia, la investigación, la extensión, la vinculación, la transferencia, la cooperación y la gestión.


La firma quedó formalizada este martes pasado, en las horas previas al Día Internacional de la Mujer, al cierre de la charla abierta "Somos iguales en la diversidad", en la que tres ingenieras y un ingeniero compartieron sus miradas acerca del rol de la mujer en ámbitos de trabajo y científicos considerados “duros”.


"Queremos formalizar una cuestión de hecho, que es el compromiso con la equidad de género que proponemos desde el inicio", dijo Rodríguez Saá, y citó como antecedente la inclusión de la "igualdad real de oportunidades" en el Preámbulo y el artículo 4 del Estatuto Provisorio de la UNLC.


En la misma resolución, además, la Rectora incorporó una Carta Compromiso por la Equidad, a la que podrá adherir toda la comunidad universitaria.



Iguales y diversos


Las protagonistas de la charla, en la Casa del Poeta Antonio Esteban Agüero de la Villa de Merlo, fueron las ingenieras Magalí Cabral, Mariana Aguilar y Susana Sosa Páez. A ellas se agregó la perspectiva de un hombre: el ingeniero Franco Todone.


Cada una a su turno expuso su experiencia de superación personal y profesional en ámbitos en los que por mucho tiempo prevaleció –y en muchos casos todavía prevalece- una cultura que subestima el rol de las mujeres.


Todone, ingeniero Forestal, dijo que de acuerdo a una investigación del Centro para la investigación Forestal Internacional (CIFOR) “cuando incluís a las mujeres en la toma de decisiones mejora la gobernanza forestal, es decir, la eficiencia del Estado en el manejo de los recursos forestales”.  


La ingeniera de Sistemas de Información Magalí Cabral, madre de dos chicos e integrante del equipo de la UNLC, también compartió su perspectiva: "Muchas veces he tenido que entrar a una sala de reuniones donde todos eran hombres y sentí un poco esa diferencia, como si me estuvieran evaluando. Pero esa sensación desaparece cuando una empieza el tratamiento de los temas, en donde lo que prevalece es el conocimiento”, contó.


Sosa Páez, ingeniera electromecánica, cuatro hijos y cuatro nietos, destacó entre sus anécdotas una que vivió cuando era gerente en una estación de servicios del Automóvil Club: “Tuve un grupo de 25 personas en turnos rotativos. Había hombres y mujeres en las playas y en el servicompras. Globalmente el rendimiento de las mujeres fue mejor. A pesar de que había madres solteras, la estabilidad y el grado de responsabilidad era mayor. Tanto es así que dos de ellas terminaron siendo las jefas del servicompras y de la playa”.


La ingeniera industrial Mariana Aguilar, especialista en energías renovables, reveló que a veces va a reuniones en las que por poco no la ignoran. "Voy con mi jefe, me siento a su lado y ni siquiera me dan la tarjeta. Hasta que él aclara: ‘la especialista es ella’ y entonces se dan cuenta. Son situaciones muy finas y a mí eso me divierte, siento que los estoy desafiando. Pero a veces me parece frustrante tener que estar revalidando el título o sacando credenciales todo el tiempo”.


Los expositores reconocieron que se están derribando prejuicios pero que aún queda mucho trabajo para alcanzar la igualdad de género en muchos ámbitos laborales, académicos y profesionales.


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La UNLC reafirmó su política de equidad de género

Todone disertó en la previa del día de la mujer. Fotos: Prensa UNLC.

La rectora organizadora de la Universidad de los Comechingones, Agustina Rodríguez Saá, usó por primera vez el sistema de firma digital de la Casa de Estudios para una decisión trascendente: la resolución 33 que fija la equidad de género como "una perspectiva esencial" para todas las funciones de la institución académica. Es decir, para la docencia, la investigación, la extensión, la vinculación, la transferencia, la cooperación y la gestión.


La firma quedó formalizada este martes pasado, en las horas previas al Día Internacional de la Mujer, al cierre de la charla abierta "Somos iguales en la diversidad", en la que tres ingenieras y un ingeniero compartieron sus miradas acerca del rol de la mujer en ámbitos de trabajo y científicos considerados “duros”.


"Queremos formalizar una cuestión de hecho, que es el compromiso con la equidad de género que proponemos desde el inicio", dijo Rodríguez Saá, y citó como antecedente la inclusión de la "igualdad real de oportunidades" en el Preámbulo y el artículo 4 del Estatuto Provisorio de la UNLC.


En la misma resolución, además, la Rectora incorporó una Carta Compromiso por la Equidad, a la que podrá adherir toda la comunidad universitaria.



Iguales y diversos


Las protagonistas de la charla, en la Casa del Poeta Antonio Esteban Agüero de la Villa de Merlo, fueron las ingenieras Magalí Cabral, Mariana Aguilar y Susana Sosa Páez. A ellas se agregó la perspectiva de un hombre: el ingeniero Franco Todone.


Cada una a su turno expuso su experiencia de superación personal y profesional en ámbitos en los que por mucho tiempo prevaleció –y en muchos casos todavía prevalece- una cultura que subestima el rol de las mujeres.


Todone, ingeniero Forestal, dijo que de acuerdo a una investigación del Centro para la investigación Forestal Internacional (CIFOR) “cuando incluís a las mujeres en la toma de decisiones mejora la gobernanza forestal, es decir, la eficiencia del Estado en el manejo de los recursos forestales”.  


La ingeniera de Sistemas de Información Magalí Cabral, madre de dos chicos e integrante del equipo de la UNLC, también compartió su perspectiva: "Muchas veces he tenido que entrar a una sala de reuniones donde todos eran hombres y sentí un poco esa diferencia, como si me estuvieran evaluando. Pero esa sensación desaparece cuando una empieza el tratamiento de los temas, en donde lo que prevalece es el conocimiento”, contó.


Sosa Páez, ingeniera electromecánica, cuatro hijos y cuatro nietos, destacó entre sus anécdotas una que vivió cuando era gerente en una estación de servicios del Automóvil Club: “Tuve un grupo de 25 personas en turnos rotativos. Había hombres y mujeres en las playas y en el servicompras. Globalmente el rendimiento de las mujeres fue mejor. A pesar de que había madres solteras, la estabilidad y el grado de responsabilidad era mayor. Tanto es así que dos de ellas terminaron siendo las jefas del servicompras y de la playa”.


La ingeniera industrial Mariana Aguilar, especialista en energías renovables, reveló que a veces va a reuniones en las que por poco no la ignoran. "Voy con mi jefe, me siento a su lado y ni siquiera me dan la tarjeta. Hasta que él aclara: ‘la especialista es ella’ y entonces se dan cuenta. Son situaciones muy finas y a mí eso me divierte, siento que los estoy desafiando. Pero a veces me parece frustrante tener que estar revalidando el título o sacando credenciales todo el tiempo”.


Los expositores reconocieron que se están derribando prejuicios pero que aún queda mucho trabajo para alcanzar la igualdad de género en muchos ámbitos laborales, académicos y profesionales.


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