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“No estoy en busca de la canción perfecta”

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“No estoy en busca de la canción perfecta”

Mariano Medina

En una entrevista exclusiva con Cooltura, el cantante repasa las canciones de su último disco. Asegura que la Biblia tiene buenas historias, que prefiere no presumir de una influencia de Atahualpa y recuerda su oculta visita a San Luis. “Ha pasado una cantidad considerable de años”.

Andrés Calamaro siempre está conectado, aunque responde cuando tiene tiempo. La entrevista exclusiva que le dio a “Cooltura” fue una larga negociación de más de un año que llegó a buen puerto para el lanzamiento de “Cargar la suerte”, el disco que lanzó el segundo día de este mes.

Las respuestas del autor llegaron por correo electrónico, ya que el artista está en España y solo se comunica a través de ese medio con la prensa que lo busca para hacerle preguntas. Bebe Contepomi, su amigo, es el único periodista que logra charlar cara a cara. “Cooltura” quiso indagar sobre su trayectoria musical, su relación con Miguel Abuelo, la música que escucha ahora y su relación como artista. Pero a pedido de la jefa de prensa del artista, las preguntas debieron ser modificadas y reducidas exclusivamente a lo relacionado con el nuevo álbum, que fue facilitado para su escucha online.

Un solo repaso pudieron disfrutar los periodistas que se acercaron a los estudios La Huerta, en el madrileño barrio de Conde Duque. El disco editado por Universal supone su regreso con un álbum de estudio tras “Bohemio”, una obra editada en 2013 que ya contenía alguna dosis del mejor Calamaro. Volvió al ruedo con una placa bien rockera, que muy pocas veces le da paso a los lentos, en la que se destaca la guitarra de Rich Hinman, en todo el álbum, sobre todo en canciones sencillas como “Verdades afiladas”, y en “Diego Armando Canciones”, una especie de folclore argentino, con gusto yanqui donde sostiene que el mate y el cannabis son los mejores compañeros de un hombre solitario.

Este nuevo “hijo” llega a 21 años de “Alta suciedad”, su regreso solista tras la aventura con “Los Abuelos de la Nada” y “Los Rodríguez”.

“Siempre habrá jovencitos que sostengan que no escribí nada bueno después de Abuelos o de Honestidad Brutal. No confío en las opiniones, a nadie importan. El rock tiene algo de ridículo, es inevitable reconocerlo”, sostuvo.

Una charla intensa con uno de los artistas argentinos más reconocido del país y de España donde repasa su nueva joya, la decimoquinta en estudio, su opinión sobre Diego Armando Maradona, su relación con la Biblia y Atahualpa Yupanqui. La esencia calamarista.

 

 

La palabra “suerte” se repite en el nombre de este disco y en el primero de “Los Rodríguez”. ¿Qué significa cargarla?

La suerte es un sustantivo abstracto. Sabemos porque la pronunciamos, pero no nos consta que exista realmente. “Cargar la suerte” es un concepto en la tauromaquia, equivalente a poner el cuerpo o torear muy cerca del toro. Luego, los demás significados que queramos dar o entender.

La primera frase del disco dice que hay verdades que lastiman. ¿Cuáles fueron las verdades que te lastimaron últimamente?

La canción se explica sola… es un texto transparente. Supongo que hay verdades afiladas para todos, desde terremotos y otras cuestiones críticas, a aquellas que ocurren dentro del universo personal. Este año superamos filosas verdades deportivas y seguimos atrapados por verdades de orden social y político. Tengo mis propias verdades y están explicadas en esta canción, es lo que quise contar.

En la tapa del disco hay un pecho abierto y llamas que salen de adentro. ¿Qué representación tiene?

“Que se apague el fuego que tengo dentro del pecho…”. Entiendo que es una interpretación literal (y fantástica) de la anterior frase. Tampoco es sencillo ilustrar una metáfora, pero Álvaro del “Fly Factory” lo hizo y muy bien.

En una canción decís que las despedidas deben ser con besos, pacíficas; pero en otra preferís que te despidan de otra manera, con un tiro. ¿Cuál es la manera más sana de romper una relación?

“Sin un beso ni un abrazo, mejor hubiera sido despedirte de mí con un balazo”. Supongo que se entiende lo que quiero transmitir. De ninguna manera es una invitación a la violencia de género, en este caso, soy metafórico… Está dentro de nuestra forma de usar el idioma.

Hace poco Adrián Dárgelos dijo que hacer canciones no es un trabajo. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué es para vos escribir una canción?

De acuerdo, no debería ser considerado un trabajo como pavimentar carreteras. Para mí es el principio de un disco porque empiezo escribiendo las letras. Me consta que algunos artistas escriben la letra al final, justo antes de terminar la canción. Estoy de acuerdo con Adrián. Después de hacer las canciones empieza el trabajo.

 

 

“Cargar la suerte” es un disco bastante emocional. En “Egoístas” admitís que hiciste todo mal. ¿A qué cosas te referís?

“Quise ser cordial, hice todo mal”. “Egoístas” se anuncia con el título que tiene, como una canción que podría resultar familiar para más gente… No creo que lo haya “hecho todo mal”, quizás en alguna oportunidad creí que con “no ser infiel” era suficiente. “Aprender a estar solo” es necesario o útil, la compañía de uno mismo tiene que ser suficiente. El grupo “Ilegales” canta “Sin novia y sin reloj”. Es una letra más visceral pero ayuda a explicar “Egoístas”.

Hay algunos críticos que creen que tu búsqueda está direccionada hacia la canción perfecta. ¿Estás de acuerdo con eso?

No estoy buscando la canción perfecta, sinceramente. Y conozco algunas canciones que pueden presumir de perfectas. Estábamos tratando de grabar un disco muy bueno. Es que las canciones imperfectas no tienen nada de malo.

El disco tiene algunas frases e imágenes bíblicas. ¿Por qué?

No soy religioso pero me gusta interpretar la Biblia a mi manera. Además creo en el gran cantante de Puerto Rico, Ismael Rivera, que canta “El Nazareno”. Es interesante: traición, lealtad, resurrección. Como libro tiene muchas cosas.

En “Diego Armando Canciones” decís que tenés muchos hermanos, como lo decía Atahualpa. ¿Notás alguna injerencia de él en tu obra?

Atahualpa es la conciencia pura. Admiro mucho su obra, especialmente el texto “El destino del canto”, que resulta aleccionador. Tampoco puedo presumir de influencias de Yupanqui pero es muy importante en nuestro concierto cultural.

¿Qué pensás de la actualidad de Diego Maradona?

Es importante lo que está haciendo. Dirigir un equipo en México. Es un hombre que va a ser permanentemente observado y juzgado. Estar en los zapatos de Diego no debe ser nada fácil. En la vida superamos un problema para solucionar el siguiente. Diego no eligió el camino más fácil y hay que aplaudirlo.

Con la canción “Las rimas” experimentás con un seudo-rapeo. Si bien coqueteás con otro estilo, te ponés serio. Pedís por la aparición de los hijosy los nietos desaparecidos.

Toda la canción va en serio. Es verdad que mi generación es sensible a estas cuestiones trágicas de nuestro país. Lo que quedó sin resolver. El rap existe para decir cosas en una canción, un estilo donde las palabras son más importantes que las guitarras.

También decís que los espejos de los baños son raros. ¿Qué ves cuando te mirás?

“Y los reflejos del espejo son extraños”. Estoy entrando en una época delicada de la vida que es la “edad avanzada”, los números importantes. Jugando un poco con las frases de Yupanqui, diría que “el espejo nos elige para nuestro sacrificio, no para nuestra vanidad”.

¿La frase “si puedo cantar durmiendo” refiere a que para vos la música se puede hacer en todo momento, en todo lugar?

Sinceramente no sé si quise decir eso. Esta letra, el texto sin música, está escrita con métrica criolla. Escribí pensando en la cadencia de la milonga triste del sur, con respetuosa inspiración en versos como los del Martín Fierro. No me consta que realmente pueda cantar durmiendo.

¿Tiene alguna significación especial que el tema final se llame “Voy a volver”?

Fue mi madre que me propuso que “Voy a volver” sea la última canción del disco y como declaración de principios tiene sentido terminando el álbum. Soy el más nómade de los sedentarios, siempre me estoy yendo y siempre estoy volviendo. Un territorio circular.

¿Qué recordás de tu visita a San Luis cuando acompañaste a los Enanitos Verdes en la Feria Industrial a fines de los 80?

Recuerdo algunos detalles. Viajamos por carretera con un amigo “artista militante”. En más de una ocasión me ayudó a recordar cosas. Digamos que ya pasó de aquello una cantidad considerable de años.

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“No estoy en busca de la canción perfecta”

En una entrevista exclusiva con Cooltura, el cantante repasa las canciones de su último disco. Asegura que la Biblia tiene buenas historias, que prefiere no presumir de una influencia de Atahualpa y recuerda su oculta visita a San Luis. “Ha pasado una cantidad considerable de años”.

Foto: Thomas Canet

Andrés Calamaro siempre está conectado, aunque responde cuando tiene tiempo. La entrevista exclusiva que le dio a “Cooltura” fue una larga negociación de más de un año que llegó a buen puerto para el lanzamiento de “Cargar la suerte”, el disco que lanzó el segundo día de este mes.

Las respuestas del autor llegaron por correo electrónico, ya que el artista está en España y solo se comunica a través de ese medio con la prensa que lo busca para hacerle preguntas. Bebe Contepomi, su amigo, es el único periodista que logra charlar cara a cara. “Cooltura” quiso indagar sobre su trayectoria musical, su relación con Miguel Abuelo, la música que escucha ahora y su relación como artista. Pero a pedido de la jefa de prensa del artista, las preguntas debieron ser modificadas y reducidas exclusivamente a lo relacionado con el nuevo álbum, que fue facilitado para su escucha online.

Un solo repaso pudieron disfrutar los periodistas que se acercaron a los estudios La Huerta, en el madrileño barrio de Conde Duque. El disco editado por Universal supone su regreso con un álbum de estudio tras “Bohemio”, una obra editada en 2013 que ya contenía alguna dosis del mejor Calamaro. Volvió al ruedo con una placa bien rockera, que muy pocas veces le da paso a los lentos, en la que se destaca la guitarra de Rich Hinman, en todo el álbum, sobre todo en canciones sencillas como “Verdades afiladas”, y en “Diego Armando Canciones”, una especie de folclore argentino, con gusto yanqui donde sostiene que el mate y el cannabis son los mejores compañeros de un hombre solitario.

Este nuevo “hijo” llega a 21 años de “Alta suciedad”, su regreso solista tras la aventura con “Los Abuelos de la Nada” y “Los Rodríguez”.

“Siempre habrá jovencitos que sostengan que no escribí nada bueno después de Abuelos o de Honestidad Brutal. No confío en las opiniones, a nadie importan. El rock tiene algo de ridículo, es inevitable reconocerlo”, sostuvo.

Una charla intensa con uno de los artistas argentinos más reconocido del país y de España donde repasa su nueva joya, la decimoquinta en estudio, su opinión sobre Diego Armando Maradona, su relación con la Biblia y Atahualpa Yupanqui. La esencia calamarista.

 

 

La palabra “suerte” se repite en el nombre de este disco y en el primero de “Los Rodríguez”. ¿Qué significa cargarla?

La suerte es un sustantivo abstracto. Sabemos porque la pronunciamos, pero no nos consta que exista realmente. “Cargar la suerte” es un concepto en la tauromaquia, equivalente a poner el cuerpo o torear muy cerca del toro. Luego, los demás significados que queramos dar o entender.

La primera frase del disco dice que hay verdades que lastiman. ¿Cuáles fueron las verdades que te lastimaron últimamente?

La canción se explica sola… es un texto transparente. Supongo que hay verdades afiladas para todos, desde terremotos y otras cuestiones críticas, a aquellas que ocurren dentro del universo personal. Este año superamos filosas verdades deportivas y seguimos atrapados por verdades de orden social y político. Tengo mis propias verdades y están explicadas en esta canción, es lo que quise contar.

En la tapa del disco hay un pecho abierto y llamas que salen de adentro. ¿Qué representación tiene?

“Que se apague el fuego que tengo dentro del pecho…”. Entiendo que es una interpretación literal (y fantástica) de la anterior frase. Tampoco es sencillo ilustrar una metáfora, pero Álvaro del “Fly Factory” lo hizo y muy bien.

En una canción decís que las despedidas deben ser con besos, pacíficas; pero en otra preferís que te despidan de otra manera, con un tiro. ¿Cuál es la manera más sana de romper una relación?

“Sin un beso ni un abrazo, mejor hubiera sido despedirte de mí con un balazo”. Supongo que se entiende lo que quiero transmitir. De ninguna manera es una invitación a la violencia de género, en este caso, soy metafórico… Está dentro de nuestra forma de usar el idioma.

Hace poco Adrián Dárgelos dijo que hacer canciones no es un trabajo. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué es para vos escribir una canción?

De acuerdo, no debería ser considerado un trabajo como pavimentar carreteras. Para mí es el principio de un disco porque empiezo escribiendo las letras. Me consta que algunos artistas escriben la letra al final, justo antes de terminar la canción. Estoy de acuerdo con Adrián. Después de hacer las canciones empieza el trabajo.

 

 

“Cargar la suerte” es un disco bastante emocional. En “Egoístas” admitís que hiciste todo mal. ¿A qué cosas te referís?

“Quise ser cordial, hice todo mal”. “Egoístas” se anuncia con el título que tiene, como una canción que podría resultar familiar para más gente… No creo que lo haya “hecho todo mal”, quizás en alguna oportunidad creí que con “no ser infiel” era suficiente. “Aprender a estar solo” es necesario o útil, la compañía de uno mismo tiene que ser suficiente. El grupo “Ilegales” canta “Sin novia y sin reloj”. Es una letra más visceral pero ayuda a explicar “Egoístas”.

Hay algunos críticos que creen que tu búsqueda está direccionada hacia la canción perfecta. ¿Estás de acuerdo con eso?

No estoy buscando la canción perfecta, sinceramente. Y conozco algunas canciones que pueden presumir de perfectas. Estábamos tratando de grabar un disco muy bueno. Es que las canciones imperfectas no tienen nada de malo.

El disco tiene algunas frases e imágenes bíblicas. ¿Por qué?

No soy religioso pero me gusta interpretar la Biblia a mi manera. Además creo en el gran cantante de Puerto Rico, Ismael Rivera, que canta “El Nazareno”. Es interesante: traición, lealtad, resurrección. Como libro tiene muchas cosas.

En “Diego Armando Canciones” decís que tenés muchos hermanos, como lo decía Atahualpa. ¿Notás alguna injerencia de él en tu obra?

Atahualpa es la conciencia pura. Admiro mucho su obra, especialmente el texto “El destino del canto”, que resulta aleccionador. Tampoco puedo presumir de influencias de Yupanqui pero es muy importante en nuestro concierto cultural.

¿Qué pensás de la actualidad de Diego Maradona?

Es importante lo que está haciendo. Dirigir un equipo en México. Es un hombre que va a ser permanentemente observado y juzgado. Estar en los zapatos de Diego no debe ser nada fácil. En la vida superamos un problema para solucionar el siguiente. Diego no eligió el camino más fácil y hay que aplaudirlo.

Con la canción “Las rimas” experimentás con un seudo-rapeo. Si bien coqueteás con otro estilo, te ponés serio. Pedís por la aparición de los hijosy los nietos desaparecidos.

Toda la canción va en serio. Es verdad que mi generación es sensible a estas cuestiones trágicas de nuestro país. Lo que quedó sin resolver. El rap existe para decir cosas en una canción, un estilo donde las palabras son más importantes que las guitarras.

También decís que los espejos de los baños son raros. ¿Qué ves cuando te mirás?

“Y los reflejos del espejo son extraños”. Estoy entrando en una época delicada de la vida que es la “edad avanzada”, los números importantes. Jugando un poco con las frases de Yupanqui, diría que “el espejo nos elige para nuestro sacrificio, no para nuestra vanidad”.

¿La frase “si puedo cantar durmiendo” refiere a que para vos la música se puede hacer en todo momento, en todo lugar?

Sinceramente no sé si quise decir eso. Esta letra, el texto sin música, está escrita con métrica criolla. Escribí pensando en la cadencia de la milonga triste del sur, con respetuosa inspiración en versos como los del Martín Fierro. No me consta que realmente pueda cantar durmiendo.

¿Tiene alguna significación especial que el tema final se llame “Voy a volver”?

Fue mi madre que me propuso que “Voy a volver” sea la última canción del disco y como declaración de principios tiene sentido terminando el álbum. Soy el más nómade de los sedentarios, siempre me estoy yendo y siempre estoy volviendo. Un territorio circular.

¿Qué recordás de tu visita a San Luis cuando acompañaste a los Enanitos Verdes en la Feria Industrial a fines de los 80?

Recuerdo algunos detalles. Viajamos por carretera con un amigo “artista militante”. En más de una ocasión me ayudó a recordar cosas. Digamos que ya pasó de aquello una cantidad considerable de años.

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