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Hace unos días, China fue noticia por la inauguración del puente marítimo más largo del mundo. Con más de 55 kilómetros de longitud, el HKZM, por las siglas de las regiones que une: Hong Kong, Zhuhaiy Macao, es una maravilla que muestra al mundo de lo que es capaz el gigante asiático cuando se trata de ingeniería a gran escala.

Y en las últimas horas, China volvió a “sacudir” el mundo científico y tecnológico, cuando presentó una réplica de su primera gran estación espacial, que planea lanzar a partir de 2022 y debería convertirse en la única en el espacio tras la retirada prevista de la ISS.

La vanguardia es una obsesión para el país más poblado de la Tierra, la lucha por la supremacía es un objetivo cuyas expresiones públicas y visibles no solo sorprenden, sino que además generan expectativas acerca del próximo paso.

El lugar elegido para el nuevo anuncio tampoco fue casual, coronada por un maniquí con traje de astronauta y ornada de banderas chinas rojas y amarillas, la nave de color blanco es una de las grandes atracciones de la Feria Aeronáutica y Aeroespacial que se celebra en Zhuhai, una de las tres ciudades “unidas” por el HKZM.

La Estación Espacial China (CSS), llamada igualmente Tiangong (“Palacio celeste”) tendrá tres partes: un módulo principal de 17 metros de largo (lugar de vida y de trabajo) y dos anexos (para los experimentos científicos).

Tres astronautas podrán vivir continuamente en la nueva estación orbital, de un peso total de al menos 60 toneladas y equipada con paneles solares. Podrán efectuar investigaciones en ciencia, biología y microgravedad. El montaje de la CSS debería comenzar “en torno a 2022” y la esperanza de vida útil, es estimada en diez años.

La estación china debería convertirse entonces, en el futuro inmediato, en la única estación que vuele en el espacio tras la retirada programada en 2024 de la Estación Espacial Europea (ISS), que asocia a Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá. Será, sin embargo, mucho más pequeña.

“China utilizará su estación espacial de la misma manera que sus socios de la ISS usan actualmente la suya: investigación, puesta a punto de tecnologías y preparación de las tripulaciones chinas para los vuelos de larga duración”, explicó GoTaikonauts.com, una web especializada en el programa espacial chino.

El país asiático anunció por otro lado que en mayo, con la Oficina de Asuntos Espaciales de la ONU, su estación estaría abierta “a todos los países” para llevar a cabo experimentos científicos. Institutos, universidades y empresas públicas y privadas fueron invitadas a presentar proyectos. Recibieron 40 propuestas de 27 países y regiones, que ahora deben pasar por un proceso de selección, señaló la televisión estatal CCTV.

Esa apertura a la colaboración internacional también es parte de ese nuevo enfoque vanguardista de China: deja de lado la política de “puertas adentro de las fronteras”, para salir definitivamente a conquistar el mundo.

La consultora estadounidense Forecast International, especialista en temas espaciales dice que: “Muchos países, empresas privadas y universidades, tienen programas espaciales, pero no tienen dinero para construir estaciones espaciales. La posibilidad (gracias a China) de enviar cargas útiles a una plataforma de vuelo habitada y de llevar a cabo allí experimentos es algo muy valioso”.

La Agencia Espacial Europea envía ya astronautas a entrenarse a China con el objetivo de que viajen un día a la estación orbital de ese país. También es posible que un día un astronauta estadounidense pueda trabajar en la CSS. 

Pekín invierte millones de dólares en su programa espacial, coordinado por el ejército. Pone satélites en órbita, por su cuenta (observación de la Tierra, telecomunicaciones, sistema de geolocalización Beidu) o para otros países. También espera enviar un robot a Marte y humanos a la Luna.

Se convertirá en “una de las grandes potencias del espacio”, según los expertos. Rusia, Japón e India continuarán jugando “un gran papel” mientras que Estados Unidos seguirá siendo por el momento la “potencia espacial dominante”. Pero la lucha por la vanguardia recién comienza.

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Hace unos días, China fue noticia por la inauguración del puente marítimo más largo del mundo. Con más de 55 kilómetros de longitud, el HKZM, por las siglas de las regiones que une: Hong Kong, Zhuhaiy Macao, es una maravilla que muestra al mundo de lo que es capaz el gigante asiático cuando se trata de ingeniería a gran escala.

Y en las últimas horas, China volvió a “sacudir” el mundo científico y tecnológico, cuando presentó una réplica de su primera gran estación espacial, que planea lanzar a partir de 2022 y debería convertirse en la única en el espacio tras la retirada prevista de la ISS.

La vanguardia es una obsesión para el país más poblado de la Tierra, la lucha por la supremacía es un objetivo cuyas expresiones públicas y visibles no solo sorprenden, sino que además generan expectativas acerca del próximo paso.

El lugar elegido para el nuevo anuncio tampoco fue casual, coronada por un maniquí con traje de astronauta y ornada de banderas chinas rojas y amarillas, la nave de color blanco es una de las grandes atracciones de la Feria Aeronáutica y Aeroespacial que se celebra en Zhuhai, una de las tres ciudades “unidas” por el HKZM.

La Estación Espacial China (CSS), llamada igualmente Tiangong (“Palacio celeste”) tendrá tres partes: un módulo principal de 17 metros de largo (lugar de vida y de trabajo) y dos anexos (para los experimentos científicos).

Tres astronautas podrán vivir continuamente en la nueva estación orbital, de un peso total de al menos 60 toneladas y equipada con paneles solares. Podrán efectuar investigaciones en ciencia, biología y microgravedad. El montaje de la CSS debería comenzar “en torno a 2022” y la esperanza de vida útil, es estimada en diez años.

La estación china debería convertirse entonces, en el futuro inmediato, en la única estación que vuele en el espacio tras la retirada programada en 2024 de la Estación Espacial Europea (ISS), que asocia a Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá. Será, sin embargo, mucho más pequeña.

“China utilizará su estación espacial de la misma manera que sus socios de la ISS usan actualmente la suya: investigación, puesta a punto de tecnologías y preparación de las tripulaciones chinas para los vuelos de larga duración”, explicó GoTaikonauts.com, una web especializada en el programa espacial chino.

El país asiático anunció por otro lado que en mayo, con la Oficina de Asuntos Espaciales de la ONU, su estación estaría abierta “a todos los países” para llevar a cabo experimentos científicos. Institutos, universidades y empresas públicas y privadas fueron invitadas a presentar proyectos. Recibieron 40 propuestas de 27 países y regiones, que ahora deben pasar por un proceso de selección, señaló la televisión estatal CCTV.

Esa apertura a la colaboración internacional también es parte de ese nuevo enfoque vanguardista de China: deja de lado la política de “puertas adentro de las fronteras”, para salir definitivamente a conquistar el mundo.

La consultora estadounidense Forecast International, especialista en temas espaciales dice que: “Muchos países, empresas privadas y universidades, tienen programas espaciales, pero no tienen dinero para construir estaciones espaciales. La posibilidad (gracias a China) de enviar cargas útiles a una plataforma de vuelo habitada y de llevar a cabo allí experimentos es algo muy valioso”.

La Agencia Espacial Europea envía ya astronautas a entrenarse a China con el objetivo de que viajen un día a la estación orbital de ese país. También es posible que un día un astronauta estadounidense pueda trabajar en la CSS. 

Pekín invierte millones de dólares en su programa espacial, coordinado por el ejército. Pone satélites en órbita, por su cuenta (observación de la Tierra, telecomunicaciones, sistema de geolocalización Beidu) o para otros países. También espera enviar un robot a Marte y humanos a la Luna.

Se convertirá en “una de las grandes potencias del espacio”, según los expertos. Rusia, Japón e India continuarán jugando “un gran papel” mientras que Estados Unidos seguirá siendo por el momento la “potencia espacial dominante”. Pero la lucha por la vanguardia recién comienza.

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