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Sigue el reclamo judicial por una niña que perdió un dedo en clase de palestra

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Sigue el reclamo judicial por una niña que perdió un dedo en clase de palestra

Los padres afirman que el instituto no tenía medidas de seguridad. Realizaron una denuncia.  

Melody Cataldi y Leandro Corulo, los padres de Maia —una nena de ocho años—, denunciaron al Instituto Araipi (Jardín "Mi Mundo") donde su hija perdió el dedo meñique de la mano derecha cuando hacía palestra (escalamiento sobre pared), en la hora de Educación Física. Según contó la mujer, esto sucedió el 8 de octubre por la tarde. “Ese día mi marido recibió el llamado de la directora de la escuela para avisarle que Maia había tenido un accidente y le pedían autorización para llevarla al Sanatorio Rivadavia. Pero después nos avisaron que la misma ambulancia la derivó al Hospital San Luis porque consideraron que era un caso más grave”.  A un mes del accidente, el reclamo judicial de la familia continúa.

Cuando llegaron, la directora del Instituto Privado Araipi les confirmó que había perdido el dedo mientras escalaba. Enseguida, los padres pudieron hablar con su hija, después de la intervención de los médicos, y la nena les contó lo que sucedió. “En un momento, mientras Maia estaba trepada, el profesor le dijo que se pase al otro panel y, al hacerlo, se resbaló; lo que provocó que la mano se le quede enganchada en un agujero que había entre los dos paneles. Ahí es donde se le desgarra el dedo. Y, aunque lo llamó enseguida al profesor, él nunca la escuchó”, dijo Cataldi.

Los abogados, Nicolás Anglada y Lucas López, son los representantes legales de la familia y confirmaron que a las 48 horas de sucedido el accidente la madre presentó una denuncia ante el Juzgado Correccional 1, a cargo del juez Marcelo Bustamante Marone, y que ya tomó intervención la Fiscalía 1, que solicitó las primeras medidas de investigación. El expediente está caratulado como “averiguación por lesiones graves”; pero, según Anglada, “en algún momento deberá cambiar porque encuadraría dentro de lesiones gravísimas, ya que perdió un miembro”.

También explicó que ahora están en camino a iniciar las negociaciones extrajudiciales con los representantes del Instituto “por la indemnización civil que le corresponde a la familia, ya que el hecho ocurrió dentro de la institución educativa durante el horario de clases y bajo la custodia y cuidado de los profesores y directivos. Esto se denomina responsabilidad objetiva y está establecido en el artículo 1.777 del Código Civil”.

Consultada por El Diario de la República, la directora Alejandra Camargo dijo que el colegio dejó todo en manos de sus abogados y que será la Justicia la que se encargue de resolver el caso.    

“Para nosotros fue un accidente pero por negligencia, que se pudo haber evitado si ese agujero no hubiera estado entre los dos tablones. Y si además el profesor hubiera estado atendiendo a la nena como se debe. Y mucho menos si se hubieran respetado las medidas de seguridad, como el uso del casco y un arnés, porque para nenes de esa edad es una actividad de alto riesgo”, declaró la madre.

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Sigue el reclamo judicial por una niña que perdió un dedo en clase de palestra

Los padres afirman que el instituto no tenía medidas de seguridad. Realizaron una denuncia.  

Inseguro. La foto que sacaron los padres después del accidente. Foto: Gentileza familia Cataldi.

Melody Cataldi y Leandro Corulo, los padres de Maia —una nena de ocho años—, denunciaron al Instituto Araipi (Jardín "Mi Mundo") donde su hija perdió el dedo meñique de la mano derecha cuando hacía palestra (escalamiento sobre pared), en la hora de Educación Física. Según contó la mujer, esto sucedió el 8 de octubre por la tarde. “Ese día mi marido recibió el llamado de la directora de la escuela para avisarle que Maia había tenido un accidente y le pedían autorización para llevarla al Sanatorio Rivadavia. Pero después nos avisaron que la misma ambulancia la derivó al Hospital San Luis porque consideraron que era un caso más grave”.  A un mes del accidente, el reclamo judicial de la familia continúa.

Cuando llegaron, la directora del Instituto Privado Araipi les confirmó que había perdido el dedo mientras escalaba. Enseguida, los padres pudieron hablar con su hija, después de la intervención de los médicos, y la nena les contó lo que sucedió. “En un momento, mientras Maia estaba trepada, el profesor le dijo que se pase al otro panel y, al hacerlo, se resbaló; lo que provocó que la mano se le quede enganchada en un agujero que había entre los dos paneles. Ahí es donde se le desgarra el dedo. Y, aunque lo llamó enseguida al profesor, él nunca la escuchó”, dijo Cataldi.

Los abogados, Nicolás Anglada y Lucas López, son los representantes legales de la familia y confirmaron que a las 48 horas de sucedido el accidente la madre presentó una denuncia ante el Juzgado Correccional 1, a cargo del juez Marcelo Bustamante Marone, y que ya tomó intervención la Fiscalía 1, que solicitó las primeras medidas de investigación. El expediente está caratulado como “averiguación por lesiones graves”; pero, según Anglada, “en algún momento deberá cambiar porque encuadraría dentro de lesiones gravísimas, ya que perdió un miembro”.

También explicó que ahora están en camino a iniciar las negociaciones extrajudiciales con los representantes del Instituto “por la indemnización civil que le corresponde a la familia, ya que el hecho ocurrió dentro de la institución educativa durante el horario de clases y bajo la custodia y cuidado de los profesores y directivos. Esto se denomina responsabilidad objetiva y está establecido en el artículo 1.777 del Código Civil”.

Consultada por El Diario de la República, la directora Alejandra Camargo dijo que el colegio dejó todo en manos de sus abogados y que será la Justicia la que se encargue de resolver el caso.    

“Para nosotros fue un accidente pero por negligencia, que se pudo haber evitado si ese agujero no hubiera estado entre los dos tablones. Y si además el profesor hubiera estado atendiendo a la nena como se debe. Y mucho menos si se hubieran respetado las medidas de seguridad, como el uso del casco y un arnés, porque para nenes de esa edad es una actividad de alto riesgo”, declaró la madre.

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