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Arrancan los controladores fiscales en la faena

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Arrancan los controladores fiscales en la faena

Nicolás Razzetti

El 1º de marzo, el que no tenga los controladores de faena instalados no podrá seguir operando. Esa es la premisa oficial que obtuvo el apoyo de parte de la Mesa de las Carnes en la última reunión que mantuvieron representantes de los sectores privados y el Estado. Ocurrió luego de que se conociera el achique en el Ministerio de Agroindustria, que transformó a la, hasta entonces, subsecretaría de Control Comercial Agropecuario en dirección nacional.

En su momento llamó la atención el cambio de uno de los pocos sectores de la cartera que pueden mostrar gestión. Menuda tarea fue la que encaró Marcelo Rossi, quien se propuso ordenar la cadena de la carne y tomarse revancha de los desmanes que hizo el kirchnerismo cuando lo quitó del medio (era el titular de la Oncca) y comenzó a implementar intervenciones que no hicieron más que perjudicar a la producción ganadera, de carne y a las exportaciones.

Los controladores electrónicos fiscales, explican directivos de la Mesa de las Carnes, “son un sistema de balanzas y cámaras de video sincronizadas que permiten capturar datos e imágenes en el palco de faena de todos los frigoríficos y mataderos del país y transmitirlos encriptados en tiempo real al centro de monitoreo de la Dirección de Control Comercial Agropecuaria”.

Quienes al 28 de febrero no demuestren haberlos comprado, no podrán seguir operando: “El cumplimiento de esta obligación será sin excepción para todo el universo de establecimientos de faena, sin distinción ni exclusión por tamaño, categoría o localización”, dicen los privados. Al respecto, Rossi aclaró que “hay más de 140 equipos vendidos a frigoríficos que concentran más del 70% de la faena nacional”. El funcionario insistió en que todas las empresas deberán acreditar la compra pero para la instalación habrá un plazo mayor, aún no definido, aunque se espera que entre marzo y abril estén funcionando los equipos instalados en todas las fábricas del país. Se rumorea que en algunos casos los gobiernos provinciales se harían cargo de la instalación de los equipos. Eso podría suceder en Corrientes y Salta, aunque por ahora no deja de ser un rumor.

Con respecto a la implementación de esta herramienta tecnológica, Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra) dijo que “la Mesa transmitió a sus socios que por absoluta unanimidad se considera que la instalación de los controladores electrónicos de faena es la herramienta clave para el nuevo control del sector y que debe ser condición indispensable para que cualquier matadero pueda operar, independientemente de su volumen de faena o de la condición de su titular. También ratificamos el compromiso de verificar a fines de febrero la adquisición del equipo y luego de completar la instalación en todos los establecimientos sin excepción, para luego hacer una conexión en simultáneo al sistema”.

Además de los avances que se fueron dando, que no fueron pocos teniendo en cuenta la historia de la industria de la carne, quedan otras cuestiones pendientes como el ordenamiento fiscal del sector minorista. Se trata de uno de los mayores desafíos que encaran funcionarios y empresarios privados, tarea que además debe ir acompañada de otras medidas como los incentivos  a la producción de terneros y de más kilos de carne por animal (vía herramientas como la desgravación impositiva), la implementación de un estándar básico único higiénico-sanitario para todas las plantas frigoríficas y el control irrestricto del cumplimiento del convenio con los trabajadores, entre otros temas.

Los referentes del sector privado creen que las medidas de control que impulsa Rossi podrán dar un salto significativo en la competitividad de la cadena de producción de carne vacuna. Son resoluciones que luego deberían ser instrumentadas en las otras especies, donde los mismos actores del sector privado reconocen niveles de entre 20 y 30% en subfacturación y venta informal.

Al respecto, Rossi aclaró que se exigirá a los frigoríficos que faenan pollos y cerdos que al 30 de junio tengan instalados los controladores fiscales. Los molinos harineros tendrán la misma exigencia, pero además se les pedirá la instalación de una herramienta que mide el consumo de energía, ya que tiene una relación directa con el volumen de molienda.

 

Piden cambios en el peso mínimo de faena

Los directivos de Fifra creen que el control al peso mínimo de faena no dio resultados y que al menos la medida requiere de una adaptación. Los empresarios sostienen que la restricción a 300 kilos no es respetada por los operadores y que tampoco sirvió para incrementar el peso por res faenada, que sigue siendo el mismo que hace más de 15 años.

En tal sentido explicaron que creen conveniente, en caso de que no se quiera derogar la restricción, elevarla para los machos, lo que ayudaría a incentivar la recría y la producción de novillos, y al mismo tiempo daría una mano para reducir la presión sobre las hembras, que por sus características biológicas se terminan con kilajes más bajos. Este fenómeno natural deriva en el sobre-engrasamiento que reduce los rendimientos en gancho, lo que impacta en el precio de venta de la hacienda. Para las hembras, Fifra propone un peso límite que podría rondar los 270 kilos, lo que incentivaría la demanda de los feedlots, que históricamente prefirieron esa categoría, y a su vez le daría una salida ágil a las que los criadores no quieran retener como terneras para futuras madres.

La medida fue, al menos hasta ahora, escuchada pero no aceptada por los funcionarios. Se verá cuando entren en vigencia los nuevos controles qué resoluciones se toman respecto de la faena de livianos y qué pasa con los pagos de las cauciones correspondientes. Seguramente el tema dará que hablar en los meses próximos.

 

Se afirma el mercado ganadero

Se acerca marzo y el mercado tiende a afirmarse. Habitualmente cuando el mercado tiende a mejorar el productor, en la medida de sus posibilidades, trata de retener hacienda. En el Mercado de Liniers la oferta sigue siendo escasa y eso alienta la suba de los precios, que siguen corriendo detrás de la inflación, pero además no llegan a empatar los máximos que se lograron el año pasado, lo que agrava el panorama.

Hay consenso entre los operadores del negocio ganadero en que los valores seguirán recuperándose durante febrero y marzo, aunque con cierta moderación y en función de lo que permita la situación económica.

Hay factores que juegan a favor de que se consolide una recomposición mayor de las cotizaciones del ganado para faena, que a su vez ayudarían a una mejor negociación de la zafra.

Entre los factores que juegan a favor se cuenta el vaciamento de los feedlots, que redujeron los niveles de ocupación en los últimos meses del año. La faena de enero creció, fue alta, pero todo parece indicar que en febrero hubo una disminución de los ofrecimientos, que además se combina con una mayor demanda exportadora, especialmente de China, que se ve incentivada por la mejora del tipo de cambio efectivo para la carne.

Hoy el mercado combina la devaluación del peso con reintegros impositivos a las ventas al extranjero, un buen anzuelo para exportar. Además en marzo se reincorporan a la puja por la carne todos los operadores, sobre todo del lado de la demanda se completa el regreso de los centros vacacionales.

En contra de la suba de la hacienda juega el recorte en el poder de compra de la demanda, que sufre una inflación todavía alta y paritarias que recién se irán efectivizando a partir de abril. Por otro lado hay que contemplar el alto nivel de abastecimiento de todas las carnes. Pese al empuje exportador que intenta dar el Gobierno, el mercado doméstico cuenta con cerca de 60 kilos de carne vacuna, otros 44 de carne aviar y entre 15 y 17 kilos de carne de cerdos, según se tome como referencia la estimación del Estado o de los privados. En total la oferta, computando un kilo de carne ovina, supera los 120 kilos por habitante y por año. No hay país en el mundo que ni siquiera se acerque a esa cifra made in Argentina.

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Arrancan los controladores fiscales en la faena

El 1º de marzo, el que no tenga los controladores de faena instalados no podrá seguir operando. Esa es la premisa oficial que obtuvo el apoyo de parte de la Mesa de las Carnes en la última reunión que mantuvieron representantes de los sectores privados y el Estado. Ocurrió luego de que se conociera el achique en el Ministerio de Agroindustria, que transformó a la, hasta entonces, subsecretaría de Control Comercial Agropecuario en dirección nacional.

En su momento llamó la atención el cambio de uno de los pocos sectores de la cartera que pueden mostrar gestión. Menuda tarea fue la que encaró Marcelo Rossi, quien se propuso ordenar la cadena de la carne y tomarse revancha de los desmanes que hizo el kirchnerismo cuando lo quitó del medio (era el titular de la Oncca) y comenzó a implementar intervenciones que no hicieron más que perjudicar a la producción ganadera, de carne y a las exportaciones.

Los controladores electrónicos fiscales, explican directivos de la Mesa de las Carnes, “son un sistema de balanzas y cámaras de video sincronizadas que permiten capturar datos e imágenes en el palco de faena de todos los frigoríficos y mataderos del país y transmitirlos encriptados en tiempo real al centro de monitoreo de la Dirección de Control Comercial Agropecuaria”.

Quienes al 28 de febrero no demuestren haberlos comprado, no podrán seguir operando: “El cumplimiento de esta obligación será sin excepción para todo el universo de establecimientos de faena, sin distinción ni exclusión por tamaño, categoría o localización”, dicen los privados. Al respecto, Rossi aclaró que “hay más de 140 equipos vendidos a frigoríficos que concentran más del 70% de la faena nacional”. El funcionario insistió en que todas las empresas deberán acreditar la compra pero para la instalación habrá un plazo mayor, aún no definido, aunque se espera que entre marzo y abril estén funcionando los equipos instalados en todas las fábricas del país. Se rumorea que en algunos casos los gobiernos provinciales se harían cargo de la instalación de los equipos. Eso podría suceder en Corrientes y Salta, aunque por ahora no deja de ser un rumor.

Con respecto a la implementación de esta herramienta tecnológica, Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra) dijo que “la Mesa transmitió a sus socios que por absoluta unanimidad se considera que la instalación de los controladores electrónicos de faena es la herramienta clave para el nuevo control del sector y que debe ser condición indispensable para que cualquier matadero pueda operar, independientemente de su volumen de faena o de la condición de su titular. También ratificamos el compromiso de verificar a fines de febrero la adquisición del equipo y luego de completar la instalación en todos los establecimientos sin excepción, para luego hacer una conexión en simultáneo al sistema”.

Además de los avances que se fueron dando, que no fueron pocos teniendo en cuenta la historia de la industria de la carne, quedan otras cuestiones pendientes como el ordenamiento fiscal del sector minorista. Se trata de uno de los mayores desafíos que encaran funcionarios y empresarios privados, tarea que además debe ir acompañada de otras medidas como los incentivos  a la producción de terneros y de más kilos de carne por animal (vía herramientas como la desgravación impositiva), la implementación de un estándar básico único higiénico-sanitario para todas las plantas frigoríficas y el control irrestricto del cumplimiento del convenio con los trabajadores, entre otros temas.

Los referentes del sector privado creen que las medidas de control que impulsa Rossi podrán dar un salto significativo en la competitividad de la cadena de producción de carne vacuna. Son resoluciones que luego deberían ser instrumentadas en las otras especies, donde los mismos actores del sector privado reconocen niveles de entre 20 y 30% en subfacturación y venta informal.

Al respecto, Rossi aclaró que se exigirá a los frigoríficos que faenan pollos y cerdos que al 30 de junio tengan instalados los controladores fiscales. Los molinos harineros tendrán la misma exigencia, pero además se les pedirá la instalación de una herramienta que mide el consumo de energía, ya que tiene una relación directa con el volumen de molienda.

 

Piden cambios en el peso mínimo de faena

Los directivos de Fifra creen que el control al peso mínimo de faena no dio resultados y que al menos la medida requiere de una adaptación. Los empresarios sostienen que la restricción a 300 kilos no es respetada por los operadores y que tampoco sirvió para incrementar el peso por res faenada, que sigue siendo el mismo que hace más de 15 años.

En tal sentido explicaron que creen conveniente, en caso de que no se quiera derogar la restricción, elevarla para los machos, lo que ayudaría a incentivar la recría y la producción de novillos, y al mismo tiempo daría una mano para reducir la presión sobre las hembras, que por sus características biológicas se terminan con kilajes más bajos. Este fenómeno natural deriva en el sobre-engrasamiento que reduce los rendimientos en gancho, lo que impacta en el precio de venta de la hacienda. Para las hembras, Fifra propone un peso límite que podría rondar los 270 kilos, lo que incentivaría la demanda de los feedlots, que históricamente prefirieron esa categoría, y a su vez le daría una salida ágil a las que los criadores no quieran retener como terneras para futuras madres.

La medida fue, al menos hasta ahora, escuchada pero no aceptada por los funcionarios. Se verá cuando entren en vigencia los nuevos controles qué resoluciones se toman respecto de la faena de livianos y qué pasa con los pagos de las cauciones correspondientes. Seguramente el tema dará que hablar en los meses próximos.

 

Se afirma el mercado ganadero

Se acerca marzo y el mercado tiende a afirmarse. Habitualmente cuando el mercado tiende a mejorar el productor, en la medida de sus posibilidades, trata de retener hacienda. En el Mercado de Liniers la oferta sigue siendo escasa y eso alienta la suba de los precios, que siguen corriendo detrás de la inflación, pero además no llegan a empatar los máximos que se lograron el año pasado, lo que agrava el panorama.

Hay consenso entre los operadores del negocio ganadero en que los valores seguirán recuperándose durante febrero y marzo, aunque con cierta moderación y en función de lo que permita la situación económica.

Hay factores que juegan a favor de que se consolide una recomposición mayor de las cotizaciones del ganado para faena, que a su vez ayudarían a una mejor negociación de la zafra.

Entre los factores que juegan a favor se cuenta el vaciamento de los feedlots, que redujeron los niveles de ocupación en los últimos meses del año. La faena de enero creció, fue alta, pero todo parece indicar que en febrero hubo una disminución de los ofrecimientos, que además se combina con una mayor demanda exportadora, especialmente de China, que se ve incentivada por la mejora del tipo de cambio efectivo para la carne.

Hoy el mercado combina la devaluación del peso con reintegros impositivos a las ventas al extranjero, un buen anzuelo para exportar. Además en marzo se reincorporan a la puja por la carne todos los operadores, sobre todo del lado de la demanda se completa el regreso de los centros vacacionales.

En contra de la suba de la hacienda juega el recorte en el poder de compra de la demanda, que sufre una inflación todavía alta y paritarias que recién se irán efectivizando a partir de abril. Por otro lado hay que contemplar el alto nivel de abastecimiento de todas las carnes. Pese al empuje exportador que intenta dar el Gobierno, el mercado doméstico cuenta con cerca de 60 kilos de carne vacuna, otros 44 de carne aviar y entre 15 y 17 kilos de carne de cerdos, según se tome como referencia la estimación del Estado o de los privados. En total la oferta, computando un kilo de carne ovina, supera los 120 kilos por habitante y por año. No hay país en el mundo que ni siquiera se acerque a esa cifra made in Argentina.

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