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Espionaje, personas e intereses

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Espionaje, personas e intereses

La segunda década del Siglo XXI será recordada, quizás, por la historia, como una época en la que el espionaje al más alto nivel regresó a los primeros planos de la diplomacia mundial. También, como un período extremadamente delicado para la preservación de datos de los individuos de la gran sociedad global. Tal vez de aquí a unas décadas ambos elementos puedan relacionarse como parte de un mismo fenómeno complejo: el intento muy poco disimulado de manipular las creencias de las personas, como nunca antes había ocurrido.

La consultora política Cambridge Analytica compartió datos con compañías vinculadas a la inteligencia rusa y usó investigadores de este país, dijo un informante en una audiencia en el Congreso de Estados Unidos sobre la injerencia de Moscú a la campaña electoral de Estados Unidos de 2016.

Christopher Wylie, quien filtró información sobre el secuestro de datos privados de millones de usuarios de Facebook por parte de la firma británica, aseguró a una comisión del Senado que cree que la inteligencia rusa tuvo acceso a estos datos.

Wylie, ex empleado de la consultora británica, apuntó que el investigador ruso americano Alexander Kogan, creador de una aplicación para obtener datos de usuarios de Facebook, trabajaba al mismo tiempo en proyectos financiados por Rusia.

Esto significa que, además de los datos de Facebook a los que accedieron en Rusia, existen motivos razonables para sospechar que CA (Cambridge Analytica) podría haber sido un objetivo de inteligencia de los servicios de seguridad rusos y que los servicios de seguridad rusos podrían haber sido informados de la existencia de los datos de Facebook de CA, informó Wylie en su testimonio escrito.

Agregó que Cambridge Analytica usó investigadores rusos para recoger sus datos, y abiertamente compartió información sobre campañas de rumores e inoculación actitudinal con compañías y ejecutivos vinculados a la agencia de inteligencia rusa FSB.

La audiencia es parte de una amplia investigación a ambos lados del Atlántico sobre el uso indebido de datos de Facebook por la consultora británica que trabajaba para la campaña de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016.

Según informó The New York Times, el FBI y la Justicia estadounidense, investigan a Cambridge Analytica por un posible delito penal. Por si aún quedan dudas, lo que se investiga es la manipulación de 50 millones de usuarios de la red social, para “inclinarlos” a optar por Trump en detrimento de su competidora Hillary Clinton.

No está en discusión en este proceso, si Trump está más o menos capacitado que su antagonista demócrata para conducir los destinos de la primera potencia potencial, lo debatible es la manera en que el actual presidente llegó a la Casa Blanca.

Wylie relató que el espíritu de la compañía era “todo vale”, incluido intentar desviar fondos del Ministerio de Salud de un país africano a la deriva para apoyar la campaña de reelección de un político. El informante también aseguró a los senadores que uno de los principales objetivos de la firma era desalentar la participación en los comicios, especialmente a los votantes negros, una de las prioridades de Steve Bannon, aliado de Trump.

Estoy al tanto de las investigaciones sobre qué motiva y desmotiva a cierto tipo de gente a votar, reconoció. Una las técnicas para interferir en la participación de los votantes es recurrir al arma del miedo.

En un país, CA produjo videos con la intención de suprimir la participación de los votantes mostrando imágenes sádicas de personas quemadas vivas, sometidos a amputaciones forzadas con machetes y con la garganta cortada, detalló.

Estos videos contenían mensajes islamófobos. Y fueron creados con la clara intención de intimidar a ciertas comunidades, a catalizar el odio religioso, a retratar a los musulmanes como terroristas y a negar los derechos democráticos a ciertos votantes, explicó Wylie.

Detrás de cada dato manipulado había y hay personas. El uso de esos datos fue direccionado por intereses muy poderosos. La conclusión roza la ficción. La realidad, quizás no es lo que parece.

 

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Espionaje, personas e intereses

La segunda década del Siglo XXI será recordada, quizás, por la historia, como una época en la que el espionaje al más alto nivel regresó a los primeros planos de la diplomacia mundial. También, como un período extremadamente delicado para la preservación de datos de los individuos de la gran sociedad global. Tal vez de aquí a unas décadas ambos elementos puedan relacionarse como parte de un mismo fenómeno complejo: el intento muy poco disimulado de manipular las creencias de las personas, como nunca antes había ocurrido.

La consultora política Cambridge Analytica compartió datos con compañías vinculadas a la inteligencia rusa y usó investigadores de este país, dijo un informante en una audiencia en el Congreso de Estados Unidos sobre la injerencia de Moscú a la campaña electoral de Estados Unidos de 2016.

Christopher Wylie, quien filtró información sobre el secuestro de datos privados de millones de usuarios de Facebook por parte de la firma británica, aseguró a una comisión del Senado que cree que la inteligencia rusa tuvo acceso a estos datos.

Wylie, ex empleado de la consultora británica, apuntó que el investigador ruso americano Alexander Kogan, creador de una aplicación para obtener datos de usuarios de Facebook, trabajaba al mismo tiempo en proyectos financiados por Rusia.

Esto significa que, además de los datos de Facebook a los que accedieron en Rusia, existen motivos razonables para sospechar que CA (Cambridge Analytica) podría haber sido un objetivo de inteligencia de los servicios de seguridad rusos y que los servicios de seguridad rusos podrían haber sido informados de la existencia de los datos de Facebook de CA, informó Wylie en su testimonio escrito.

Agregó que Cambridge Analytica usó investigadores rusos para recoger sus datos, y abiertamente compartió información sobre campañas de rumores e inoculación actitudinal con compañías y ejecutivos vinculados a la agencia de inteligencia rusa FSB.

La audiencia es parte de una amplia investigación a ambos lados del Atlántico sobre el uso indebido de datos de Facebook por la consultora británica que trabajaba para la campaña de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016.

Según informó The New York Times, el FBI y la Justicia estadounidense, investigan a Cambridge Analytica por un posible delito penal. Por si aún quedan dudas, lo que se investiga es la manipulación de 50 millones de usuarios de la red social, para “inclinarlos” a optar por Trump en detrimento de su competidora Hillary Clinton.

No está en discusión en este proceso, si Trump está más o menos capacitado que su antagonista demócrata para conducir los destinos de la primera potencia potencial, lo debatible es la manera en que el actual presidente llegó a la Casa Blanca.

Wylie relató que el espíritu de la compañía era “todo vale”, incluido intentar desviar fondos del Ministerio de Salud de un país africano a la deriva para apoyar la campaña de reelección de un político. El informante también aseguró a los senadores que uno de los principales objetivos de la firma era desalentar la participación en los comicios, especialmente a los votantes negros, una de las prioridades de Steve Bannon, aliado de Trump.

Estoy al tanto de las investigaciones sobre qué motiva y desmotiva a cierto tipo de gente a votar, reconoció. Una las técnicas para interferir en la participación de los votantes es recurrir al arma del miedo.

En un país, CA produjo videos con la intención de suprimir la participación de los votantes mostrando imágenes sádicas de personas quemadas vivas, sometidos a amputaciones forzadas con machetes y con la garganta cortada, detalló.

Estos videos contenían mensajes islamófobos. Y fueron creados con la clara intención de intimidar a ciertas comunidades, a catalizar el odio religioso, a retratar a los musulmanes como terroristas y a negar los derechos democráticos a ciertos votantes, explicó Wylie.

Detrás de cada dato manipulado había y hay personas. El uso de esos datos fue direccionado por intereses muy poderosos. La conclusión roza la ficción. La realidad, quizás no es lo que parece.

 

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