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La Nikolskaya, de romántica a fiestera

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La Nikolskaya, de romántica a fiestera

Maximiliano Molina
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La calle más concurrida de la capital rusa se transformó con el Mundial. Cae el sol y una multitud de todo el mundo se junta ahí para festejar.

Son pocas las horas de oscuridad en Moscú. Recién anochece cerca de las 22 y a las 2:30 de la madrugada amanece de nuevo. En ese corto lapso, hay una calle peatonal en el centro moscovita que tiene vida propia. Se llama Nikolskaya y tiene guirnaldas con estrellas, repletas de luces, que iluminan el paso. 

Esta particular arteria tiene unas cinco cuadras y es uno de los ingresos principales a la Plaza Roja y a las tiendas GUM, un shopping increíble pero para bolsillos generosos. Sumado a eso, tiene un paseo perpendicular justo en la mitad, con una arquitectura que sorprende y que cuenta con tiendas de ropa distinguida y gastronomía de primer nivel.

Los moscovitas van y vienen apurados por Nikolskaya en horario laboral. Pero cuando el sol cae, dadas las características del lugar, es un plan ideal para caminar en modo romántico tomados de la mano. Las parejas copan el lugar. Pero también es una buena opción para salir en familia o bien juntarse con amigos y tomar algo en la gran cantidad de bares que hay en la zona. Ésa fue la imagen que nos atrapó en los días previos a la Copa del Mundo.



Pero  la pelota comenzó a rodar y la noche de Nikolscaya cambió. Allí, hinchas de todo el mundo se juntan a cantar, saltar, festejar y beber. Hay gente sobre los bancos o colgados de las farolas como si fueran un paraavalanchas. Además, el sábado hasta había un DJ cerca. Y como si esto fuera poco, las últimas nochecitas han sido hermosas también desde lo climático.

El jueves, tras el triunfo con goleada del local, los rusos dieron rienda suelta a su alegría. El viernes, los peruanos y argentinos estaban exultantes previo al debut y eran mayoría. En tanto que el domingo, los mexicanos aún no podían creer la proeza que habían conseguido ante el campeón del mundo. 

Llama poderosamente la atención cómo los latinoamericanos coparon Moscú y al mismo tiempo, no abundan los europeos. 
La iluminación de sus edificios, sus anchas avenidas, hacen un contexto literalmente maravilloso. La Nicolskaya es el punto neurálgico, pero toda la zona cercana a la Plaza Roja siente fútbol. Hay mucha presencia policial en todo el centro moscovita y los fans de distintas nacionalidades conviven en paz. 



En algunos casos hay cantos de cancha con chicanas, pero luego vienen los abrazos, las fotos, también las felicitaciones por los triunfos obtenidos. Y hasta se escuchan charlas de fútbol, análisis de los partidos y de los rivales que vienen.

En Rusia está prohibido beber en la vía pública, pero en esa zona, quizás por la Copa del Mundo, parece que las autoridades están siendo un poco más flexibles. Ahora bien, al trasladarse un par de cuadras, la Policía amablemente le pide a los hinchas que tiren lo que están tomando. 

Si bien está un poquito más alejada, la peatonal Arbat también tiene muchos visitantes mundialistas. Aunque allí parece que los rusos han encontrado su refugio por estos días para salir de la congestión céntrica. 
Moscú, por estos días, no duerme. A las pocas horas de oscuridad se le suman los fanáticos de todo el mundo, que le han dado un matiz especial a sus noches.

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La Nikolskaya, de romántica a fiestera

La calle más concurrida de la capital rusa se transformó con el Mundial. Cae el sol y una multitud de todo el mundo se junta ahí para festejar.

Siempre colmada. Todo el mundo está en la calle Nikolskaya. Los más ruidosos son los latinoamericanos. Fotos: Nicolás Varvara.

Son pocas las horas de oscuridad en Moscú. Recién anochece cerca de las 22 y a las 2:30 de la madrugada amanece de nuevo. En ese corto lapso, hay una calle peatonal en el centro moscovita que tiene vida propia. Se llama Nikolskaya y tiene guirnaldas con estrellas, repletas de luces, que iluminan el paso. 

Esta particular arteria tiene unas cinco cuadras y es uno de los ingresos principales a la Plaza Roja y a las tiendas GUM, un shopping increíble pero para bolsillos generosos. Sumado a eso, tiene un paseo perpendicular justo en la mitad, con una arquitectura que sorprende y que cuenta con tiendas de ropa distinguida y gastronomía de primer nivel.

Los moscovitas van y vienen apurados por Nikolskaya en horario laboral. Pero cuando el sol cae, dadas las características del lugar, es un plan ideal para caminar en modo romántico tomados de la mano. Las parejas copan el lugar. Pero también es una buena opción para salir en familia o bien juntarse con amigos y tomar algo en la gran cantidad de bares que hay en la zona. Ésa fue la imagen que nos atrapó en los días previos a la Copa del Mundo.



Pero  la pelota comenzó a rodar y la noche de Nikolscaya cambió. Allí, hinchas de todo el mundo se juntan a cantar, saltar, festejar y beber. Hay gente sobre los bancos o colgados de las farolas como si fueran un paraavalanchas. Además, el sábado hasta había un DJ cerca. Y como si esto fuera poco, las últimas nochecitas han sido hermosas también desde lo climático.

El jueves, tras el triunfo con goleada del local, los rusos dieron rienda suelta a su alegría. El viernes, los peruanos y argentinos estaban exultantes previo al debut y eran mayoría. En tanto que el domingo, los mexicanos aún no podían creer la proeza que habían conseguido ante el campeón del mundo. 

Llama poderosamente la atención cómo los latinoamericanos coparon Moscú y al mismo tiempo, no abundan los europeos. 
La iluminación de sus edificios, sus anchas avenidas, hacen un contexto literalmente maravilloso. La Nicolskaya es el punto neurálgico, pero toda la zona cercana a la Plaza Roja siente fútbol. Hay mucha presencia policial en todo el centro moscovita y los fans de distintas nacionalidades conviven en paz. 



En algunos casos hay cantos de cancha con chicanas, pero luego vienen los abrazos, las fotos, también las felicitaciones por los triunfos obtenidos. Y hasta se escuchan charlas de fútbol, análisis de los partidos y de los rivales que vienen.

En Rusia está prohibido beber en la vía pública, pero en esa zona, quizás por la Copa del Mundo, parece que las autoridades están siendo un poco más flexibles. Ahora bien, al trasladarse un par de cuadras, la Policía amablemente le pide a los hinchas que tiren lo que están tomando. 

Si bien está un poquito más alejada, la peatonal Arbat también tiene muchos visitantes mundialistas. Aunque allí parece que los rusos han encontrado su refugio por estos días para salir de la congestión céntrica. 
Moscú, por estos días, no duerme. A las pocas horas de oscuridad se le suman los fanáticos de todo el mundo, que le han dado un matiz especial a sus noches.

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