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La guerra, con ojos de niños

Los dibujos de los chicos que viven en medio de los conflictos bélicos reflejan una realidad escalofriante. "Cooltura" reunió obras de nenes que se expresan en medio de sus miedos y con sus familias desarmadas.

Por redacción
| 28 de junio de 2018

Las fotos de los diferentes conflictos que suceden a lo largo del mundo reflejan sin duda la realidad que millones de personas viven en la actualidad. Sin embargo, son los dibujos hechos por los niños que pasaron y aún pasan por la guerra y sus consecuencias, los que muestran verdaderamente sus experiencias, sentimientos, esperanzas y miedos más profundos.

 

El dibujo de Sana, una niña refugiada afgana de 6 años (tapa) fue el que más impactó a André Naddeo, un periodista independiente brasileño, que entre otros proyectos de ayuda a los refugiados inició uno llamado “Drawfugees” (nombre surgido de la combi - nación de las palabras en inglés drawing-dibujo- y refugees –refugiado). Durante el tiempo que vivió en el campo de refugiados de Pireos en Grecia, André intentó mostrar, lejos de los números y la generalización, según le contó a “Cooltura", “que pasa en la cabeza de esos niños, quienes son, cuáles son sus ideas, sus perspectivas de futuro”. Combinando su trabajo de periodismo con el trabajo voluntario -que hoy continúa haciendo en Roma y en la frontera de Brasil con Venezuela- y sin ninguna consigna en especial, invitó a los niños a expresarse a través de los dibujos y a no perder tanto de su infancia, “la etapa más importante de su vida”.

 

El dibujo como terapia, como desahogo, pero también como la forma de conocer qué sucede en la cabeza de los niños que atravesaron, atraviesan y escaparon de un conflicto es tal vez la mayor explicación y lección para los adultos.

 

Todos tienen elementos comunes: bombardeos, ataques, corazones destrozados, familias y hogares perdidos. Pero a pesar de todo –y sobre todo– la esperanza también está presente. Especialmente en aquellos niños que lograron recibir ayuda o ser rescatados de la adversidad.

 

Simples, claros, contundentes, así son sus mensajes.

 

Captados en una hoja de papel y a través de la mirada de sus protagonistas, les contamos cuáles son y por qué se libran algunas de las batallas que se viven hoy en el mundo.

 


“El dibujo representa la tragedia del pueblo palestino”, explica Rima Khalid Mohamed Al-Ajouri de 11 años-Campo de refugiados de Jabalia (Gaza) Foto: UNRWA

 

 

LA VIDA EN EL CAMPO DE BATALLA

 

Millones de niños escapan día a día de diferentes conflictos a nivel mundial. Pero algunos aún viven en el medio de la guerra. Sus experiencias, sus miedos y su observación de la realidad quedan plasmadas en imágenes que salen de sus ojos, pero también de lo más profundo de su corazón.

 

1- La intensificación del conflicto en Gaza

 

70 años después de la creación del Estado de Israel en 1948, israelíes y palestinos siguen siendo protagonistas de sangrientas luchas territoriales que dejaron miles de muertos y de refugiados. El territorio de Jerusalén es uno de los puntos más importantes de disputa entre ambos y el conflicto se vio recrudecido en los últimos días con el establecimiento de la embajada estadounidense en esa ciudad.

 

Los problemas también se suscitan entre los mismos territorios palestinos: Cisjordania, bajo el mando del gobierno palestino y con una importante ocupación militar israelí, y la Franja de Gaza, controlada por el movimiento islamista Hamas.

 

Es en este último territorio en el que las batallas se han vuelto más cruentas y devastadoras. El bloqueo de la región por parte de Israel profundizó el sufrimiento de la sociedad civil, que depende en un 70% de los casos de la ayuda humanitaria. En un territorio de 360 kilómetros cuadrados, casi 2 millones de personas sufren las consecuencias de la guerra y del cierre forzoso de sus fronteras.

 



“Mis hermanas estaban jugando con sus amigos cuando llegaron los militares. Mataron a mis hermanas”, Monzur Alí, 11 años, refugiado rohingya, campamento de refugiados Balukhali, Bangladesh. Foto: UNICEF

 

 

2-El drama de los rohingyas en Myanmar

 

La crisis humanitaria en Myanmar es la más explosiva que enfrenta el mundo hoy según UNICEF. Sólo a mitad del año pasado, más de medio millón de refugiados rohingyas han cruzado la frontera a Bangladesh y el 60% de estas personas eran niños, muchos de ellos sin compañía de un adulto.

 

La transición democrática llegó para Myanmar en 2015 y fue celebrada por muchos países. Pero la situación de los rohingya (una minoría musulmana en un país mayoritariamente budista) lejos de mejorar, continúa empeorando.

 

Confinados a zonas limítrofes e inhóspitas del país, los rohingya no son considerados ciudadanos: no tienen permiso de salir de sus aldeas, ni de viajar, o de casarse y mucho menos de comprar propiedades. Además de la persecución y el contexto de violencia en el que viven por los continuos ataques de grupos extremistas budistas y del propio gobierno, los rohingya no pueden acceder a servicios básicos como la salud, la alimentación y el agua potable.

 

La crisis ha sido catalogada por Naciones Unidas como un ejemplo palpable de limpieza étnica.

 

LA DIFÍCIL TRAVESÍA

 

El camino es muy difícil para quienes pueden emprender el viaje de huida. Víctimas de quienes se aprovechan de su situación, el trayecto es extremadamente peligroso. La violencia y el sufrimiento no se acaban luego de dejar sus hogares.

 

3-Sudán del Sur: viejos conflictos en el país más joven del mundo

 

Cada día un promedio de 2.500 sursudaneses buscan asilo en países de la región. La nación más joven del mundo, que surgió de la separación de su vecino del norte en 2011, no logró que sus conflictos terminaran tras la guerra civil que duró 20 años y se cobró 1,5 millones de vidas.

 

En 2013, las divisiones dentro del partido de gobierno y un supuesto intento de golpe de Estado derivaron en una cruenta guerra civil en la que también se mezclaron conflictos étnicos entre los dos grupos principales: los dinka y los nuer.

 

Sin embargo, en un país en el que la mayor fuente de ingresos proviene del petróleo, cuesta creer que no haya motivos económicos dentro de la disputa. Los combates entre el gobierno y la oposición fueron especialmente violentos en los estados petroleros. Ante la carencia de los medios básicos para subsistencia y siendo blanco de violentos ataques, los sursudaneses se ven obligados a dejar sus hogares, su familia y sus pertenencias y a arriesgar sus vidas en esa travesía.


La gente gritaba: “¡corre, nada, huye!, ¿dónde estaba mi amigo? El río se lo llevó”. MacAnyat, 17 años, refugiado sudanés en el campamento de Kakuma (Kenia) Foto: ACNUR

 

 

4-Somalía: crisis sobre crisis

 

Una combinación de desastres climáticos y políticos ha causado en Somalía una de las peores crisis humanitarias del mundo. Primero la sequía que azotó al país dejó incontables pérdidas económicas y humanas (según cifras de Naciones Unidas murieron 250.000 durante la gran sequía de 2011). Y este año, tras una devastadora sequía, las inundaciones generaron otro éxodo de más de 170 mil personas. Se calcula que hoy 6 millones de somalíes dependen exclusivamente de la ayuda humanitaria.

 

El país además está sumido en la anarquía, ya que el gobierno federal no tiene control sobre todas las regiones, muchas de ellas controladas por el grupo islámico insurgente Al Shabab, cuya presencia y ataques terroristas dificultan aún más la llegada de los recursos y la ayuda humanitaria a quienes la necesitan.

 

LO QUE QUEDÓ EN EL CAMINO

 

Según UNICEF, 1 de cada 9 niños refugiados o migrantes llegan a Europa sin compañía de un adulto y están en grave riesgo de ser víctimas de diferentes abusos. Ellos necesitan ayuda urgente, pero muchas veces sólo encuentran fronteras y corazones cerrados.


Dejé a mi familia y tuve que pagar para ir en este barco con mucha gente. Por la noche el viento nos helaba y durante el día el sol nos quemaba”. Said Abdi Said, 14 años, refugiado somalí. Foto: ACNUR
 

 

5-Niños: las principales víctimas de la violencia en Nigeria

 

La violencia y sus consecuencias, generadas por la lucha entre el gobierno, los sectores militares y el grupo rebelde terrorista Boko Haram se intensificaron en los últimos años y se calcula que más de 2 millones de personas debieron abandonar sus hogares por el conflicto.

 

El sur rico en recursos petroleros y predominantemente cristiano y el norte pobre y en su mayoría musulmán añaden al conflicto político tintes religiosos y económicos que, como en la demás guerras mundiales, no hace más que profundizar el sufrimiento. En Nigeria, la tercera potencia económica de África, más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza.

 

Los niños, tal vez los más afectados por el conflicto, víctimas no sólo de los crueles asesinatos, sino también de reclutamiento a las filas del ejército, de secuestros (se calcula que más de 1.000 han sufrido ese delito) y testigos de una extrema violencia, perdieron mucho en el camino, pero no la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos.

 

6-Afganistán: una guerra sin fin

 

Según la ONU, Afganistán, con un total 2,5 millones de personas, fue el segundo país con mayor cantidad de refugiados después de Siria.

 

La nación lleva casi cuatro décadas en guerra. Primero con la ocupación soviética en 1979, luego con una guerra civil que enfrentó a las principales etnias de país y posteriormente con la invasión y ocupación estadounidense tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, que profundizaron esos conflictos.

 

Hoy las luchas entre el gobierno y los grupos rebeldes talibanes se llevan el centro de la atención. Pero existen otros intereses para los países extranjeros: Afganistán es una importante fuente de recursos minerales y energéticos; y se encuentra en un lugar estratégico para el comercio y el reparto de las esferas de influencia en la región.

 

La presencia en el país del grupo terrorista Estado Islámico se agrega a este conglomerado de conflictos en el que diferentes intereses se unen, pero ninguno tiene que ver con la protección de las víctimas.

 



“Durante toda la noche esperamos en las tiendas de campaña a que llegara el día. Este sitio es muy peligroso, los bandidos nos atacan por la noche”. -Binti Aden Denle, 12 años, refugiado etíope en Kenia. FOTO: ACNUR

 

 

LA VIDA EN UN CAMPAMENTO DE REFUGIADOS

 

La vida tampoco es fácil en un campo de refugiados. Muchos de ellos están vallados y custodiados por policías. Las posibilidades de acceder a un trabajo, educación y otros servicios básicos también están restringidas.

 

ESPERANZAS DE UN FUTURO MEJOR

 

Los dibujos de los menores que sufrieron la guerra no sólo muestran dolor y pérdida. Muchos sueñan con volver a ese pasado que recuerdan, tal vez un pasado más hermoso del que en realidad tuvieron. Los colores, las fantasías y los pensamientos siguen intactos, porque después de todo, y a pesar de haber perdido parte de su infancia, ellos siguen siendo niños.

 

8-Siria: la “mini” guerra mundial

 

Lo que comenzó en 2011 como un levantamiento contra el gobierno local se fue transformando en una guerra civil y luego en una contienda internacional. Allí también se mezclan conflictos políticos, religiosos, económicos, y disputas por influencia en la región. Los Estados Unidos, Israel y algunos países europeos tomaron partido en contra del gobierno local y sobre todo de Estado Islámico (que a su vez también lucha contra el gobierno) y otros apoyan al actual presidente, como es el caso de Rusia e Irán.

 

Los conflictos étnicos también son parte de esta guerra de varios frentes, ya que los kurdos, una etnia sin tierra, luchan contra el gobierno para crear su propio estado.

 

A pesar de ser catalogada como una “mini” guerra mundial, sus consecuencias no tienen nada de miniatura: durante estos 7 años de conflicto, han muerto al menos 500.000 personas, y más de 10 millones debieron abandonar sus hogares.

 

9-Irak: la guerra después de la guerra

 

En 2003, una coalición liderada por los Estados Unidos invadía Irak con el objetivo de encontrar armas de destrucción masiva, que nunca fueron halladas. Tras el derrocamiento del gobierno y una ocupación que duraría más de siete años, la coalición decide salir del territorio, pero las consecuencias de la guerra se quedaron en Irak.

 

Tras la retirada de las tropas extranjeras, el país en ruinas comienza a ver la avanzada en diferentes regiones del territorio del grupo Estado Islámico, con lo que el gobierno de los Estados Unidos decide volver al terreno para combatirlo.

 

Más de 4 millones de personas debieron abandonar sus hogares en diferentes etapas del conflicto. Hoy, 11 millones de iraquíes necesitan ayuda humanitaria.

 

NO TODO ESTÁ PERDIDO

 

Entre tanta angustia y desesperación, están los que decidieron hacer, los que decidieron actuar para que la realidad cambie, desde el lugar en el que las cosas suceden. Con pocos recursos pero mucha voluntad, hay quienes de a poco y con grandes gestos, están cambiando el futuro.

 

10. PROEM-AID: ejemplo de voluntad

 

“Esta es la foto que más nos impactó”, cuenta Lara Lussón, voluntaria de PROEM-AID, una organización sin fines de lucro que empezó a trabajar en la isla griega de Lesbos a fines de 2015 salvando a refugiados que llegaban desesperados desde el mar. En ese lugar, lograron rescatar a más de 50.000 personas.

 

Pero además de eso, y a partir de los dibujos, comenzaron con otra buena acción. “Nos dimos cuenta un día, jugando con los niños -a los que les dijimos que dibujasen el mar pensando que era algo bonito- que más bien era todo lo contrario, de que los dibujos que hacían eran muy, muy dramáticos”, dice Lara. Y entonces el dibujo como terapia, pero también como puntapié inicial para algo más, fue el comienzo de uno de los tantos proyectos que lleva adelante la organización. El “Proyecto agua”, surgido en 2016, tiene el objetivo de reconciliar a los niños con el mar. Desde entonces ha logrado, mediante diferentes actividades organizadas por los voluntarios, que los niños (y también los grandes) pierdan el miedo y esperen la llegada del verano para disfrutar del mar.

 

Como el periodista André Naddeo y Lara Lussón y sus compañeros de PROEM-AID (en su mayoría bomberos), cientos de voluntarios anónimos alrededor del mundo están haciendo algo por quienes son considerados los “daños colaterales” de la guerra. Para ellos, el día de los refugiados (que se conmemoró el 20 de junio) es todos los días. Y en gran parte por ellos la esperanza seguirá viva, y algún día llegará a ser más fuerte que el dolor.

 

Mientras tanto, las imágenes que se repiten alrededor del mundo son captadas por personas que saben que detrás de cada historia, hay muchas más. Historias que merecen ser contadas, historias que merecen un final feliz.

 

Nota de Agustina Bordigoni

 

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