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Símbolos de la época

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Símbolos de la época

El mundo atraviesa una época en la que lo simbólico suele imponerse a lo real, aunque el deseo de las sociedades, es que “además” de simbólico, esa “realidad para la foto”, termine por convertirse en algo parecido a las expectativas que produce.

Cero energía fósil, cero automóviles impulsados a gasolina, cero desechos: la eliminación total de las emisiones de gases de efecto invernadero es el objetivo, “distante pero oficial”, adoptado por cada vez más ciudades y territorios reunidos en la cumbre sobre el clima, en San Francisco, Estados Unidos.

Europa, Asia, América, África y Oceanía estuvieron representadas en la Cumbre Mundial de Acción Climática que reunió, de una manera sin precedentes, alcaldes y gobernadores en lugar de jefes de Estado y de gobierno. El hecho de que San Francisco esté considerada como una de las ciudades con mayor calidad de vida del planeta, también es un hecho simbólico. La gran ciudad diversa, progresista, tecnológica y de “cara al futuro”, era una tentación evidente para las imágenes y las palabras.

También es simbólico que China haya enviado la mayor delegación del encuentro, según Jerry Brown, gobernador de California. Xie Zhenhua, negociador para el clima de ese país, dijo a los periodistas que su país alcanzaría el pico de emisiones antes de 2030, a partir de lo cual comenzarían a reducirse. Lo real de esas palabras es lo que debe “probarse”.

Entre las ciudades pioneras, Copenhague es la más ambiciosa, la primera en apuntar a emisiones cero en tan solo siete años, un verdadero desafío tomando en cuenta que la alcaldía no tiene los medios legales para restringir el acceso de automóviles contaminantes a sus calles, dijo el actual alcalde, Frank Jensen.

Los Ángeles prometió eliminar el carbón para el año 2025 y apunta al “cero carbono” en pocas décadas, al igual que muchas otras ciudades europeas y norteamericanas. El nuevo umbral es llegar a un equilibrio de carbono neutral.

Los líderes comunales dijeron que sería un error establecer objetivos para dos o tres años. Es necesario comprometerse con cero, incluso si está lejos. Sobre todo porque el motivo del encuentro es salvar el acuerdo de París de 2015, del que realmente el único país que anunció su retiro fue Estados Unidos, el anfitrión.

Los demás países miembros adoptaron compromisos insuficientes para limitar el aumento de temperatura del globo a un nivel que no suponga un peligro. Pero para movilizar a la gente, el alarmismo dejó de ser el argumento central, a pesar que el huracán “Florence” amenazaba la costa este de Estados Unidos y el tifón “Mangkhut”, a Filipinas.

Tokio, Seúl y Róterdam se unieron a París, Londres, Barcelona, Ciudad de México y otras urbes en el compromiso de tener 100% de autobuses eléctricos en 2025, y reducir a “cero” las emisiones en una “zona importante” de sus territorios para 2030.

Los especialistas entienden que estos compromisos abren una nueva frontera para la industria automotriz mundial. Otras ciudades, regiones, provincias o estados estadounidenses quieren pasar a una electricidad sin energías fósiles y neutra en carbono, como California para 2045. Esto no quiere decir necesariamente energía 100% renovable; puede tratarse de energía nuclear y gas natural, con la condición de que se capturen las emisiones de carbono.

Un centenar de grandes ciudades del club C40, presidido por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se comprometieron a ser completamente neutras en carbono para 2050: esto incluye no solo la electricidad, sino también el transporte y el resto de la economía.

Unas 27 grandes ciudades de Europa y América del Norte, entre ellas Londres, París y Nueva York, comenzaron el descenso en la curva desde hace al menos cinco años, según un anuncio hecho en la cumbre. Tokio no forma parte de este grupo debido al desastre de Fukushima en 2011, que obligó al país a reemplazar las plantas de energía nuclear por combustibles fósiles. Pocos temas más simbólicos de esta época que los debates en torno al medioambiental, la salud y el cuidado del planeta. Tan representativo que incluso algunas veces puede ser real.

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Símbolos de la época

El mundo atraviesa una época en la que lo simbólico suele imponerse a lo real, aunque el deseo de las sociedades, es que “además” de simbólico, esa “realidad para la foto”, termine por convertirse en algo parecido a las expectativas que produce.

Cero energía fósil, cero automóviles impulsados a gasolina, cero desechos: la eliminación total de las emisiones de gases de efecto invernadero es el objetivo, “distante pero oficial”, adoptado por cada vez más ciudades y territorios reunidos en la cumbre sobre el clima, en San Francisco, Estados Unidos.

Europa, Asia, América, África y Oceanía estuvieron representadas en la Cumbre Mundial de Acción Climática que reunió, de una manera sin precedentes, alcaldes y gobernadores en lugar de jefes de Estado y de gobierno. El hecho de que San Francisco esté considerada como una de las ciudades con mayor calidad de vida del planeta, también es un hecho simbólico. La gran ciudad diversa, progresista, tecnológica y de “cara al futuro”, era una tentación evidente para las imágenes y las palabras.

También es simbólico que China haya enviado la mayor delegación del encuentro, según Jerry Brown, gobernador de California. Xie Zhenhua, negociador para el clima de ese país, dijo a los periodistas que su país alcanzaría el pico de emisiones antes de 2030, a partir de lo cual comenzarían a reducirse. Lo real de esas palabras es lo que debe “probarse”.

Entre las ciudades pioneras, Copenhague es la más ambiciosa, la primera en apuntar a emisiones cero en tan solo siete años, un verdadero desafío tomando en cuenta que la alcaldía no tiene los medios legales para restringir el acceso de automóviles contaminantes a sus calles, dijo el actual alcalde, Frank Jensen.

Los Ángeles prometió eliminar el carbón para el año 2025 y apunta al “cero carbono” en pocas décadas, al igual que muchas otras ciudades europeas y norteamericanas. El nuevo umbral es llegar a un equilibrio de carbono neutral.

Los líderes comunales dijeron que sería un error establecer objetivos para dos o tres años. Es necesario comprometerse con cero, incluso si está lejos. Sobre todo porque el motivo del encuentro es salvar el acuerdo de París de 2015, del que realmente el único país que anunció su retiro fue Estados Unidos, el anfitrión.

Los demás países miembros adoptaron compromisos insuficientes para limitar el aumento de temperatura del globo a un nivel que no suponga un peligro. Pero para movilizar a la gente, el alarmismo dejó de ser el argumento central, a pesar que el huracán “Florence” amenazaba la costa este de Estados Unidos y el tifón “Mangkhut”, a Filipinas.

Tokio, Seúl y Róterdam se unieron a París, Londres, Barcelona, Ciudad de México y otras urbes en el compromiso de tener 100% de autobuses eléctricos en 2025, y reducir a “cero” las emisiones en una “zona importante” de sus territorios para 2030.

Los especialistas entienden que estos compromisos abren una nueva frontera para la industria automotriz mundial. Otras ciudades, regiones, provincias o estados estadounidenses quieren pasar a una electricidad sin energías fósiles y neutra en carbono, como California para 2045. Esto no quiere decir necesariamente energía 100% renovable; puede tratarse de energía nuclear y gas natural, con la condición de que se capturen las emisiones de carbono.

Un centenar de grandes ciudades del club C40, presidido por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se comprometieron a ser completamente neutras en carbono para 2050: esto incluye no solo la electricidad, sino también el transporte y el resto de la economía.

Unas 27 grandes ciudades de Europa y América del Norte, entre ellas Londres, París y Nueva York, comenzaron el descenso en la curva desde hace al menos cinco años, según un anuncio hecho en la cumbre. Tokio no forma parte de este grupo debido al desastre de Fukushima en 2011, que obligó al país a reemplazar las plantas de energía nuclear por combustibles fósiles. Pocos temas más simbólicos de esta época que los debates en torno al medioambiental, la salud y el cuidado del planeta. Tan representativo que incluso algunas veces puede ser real.

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