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Apartaron a un profesor al que acusan de abusar de sus alumnas

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Apartaron a un profesor al que acusan de abusar de sus alumnas

Es docente de Educación Física. En una escuela, varias estudiantes dijeron ser víctimas.

¡No nos callamos más!, fue una de las frases que más resonó en el salón de actos del Centro Educativo Nº 2 “Paula Domínguez de Bazán”. Allí, alumnas, ex alumnas, denunciantes y directivos mantuvieron una reunión de casi dos horas en la que las responsables de la escuela expusieron los pasos a seguir luego de la viralización en las redes sociales de la denuncia pública de una joven hacia el profesor de Educación Física, Jorge Despréz, por abuso sexual.

“Hay una denuncia que han acercado a la escuela y yo la elevé al ministerio; se está investigando. Ahora me piden un informe en el que adjuntaré la denuncia recibida y quedamos a la espera de las investigaciones correspondientes”, dijo la directora, Lilian Wanzo. Se refería a una que una joven de 21 años hizo el 13 de junio de este año. Esa no es la única denuncia contra Despréz, ya que otra joven lo denunció en 2014.

Por la tarde, el Ministerio de Educación emitió un comunicado en el que informó que han resuelto separar del cargo a Despréz y a otro docente que se desempeñaba como preceptor en el Colegio Nº 1 “Juan Crisóstomo Lafinur”.

La denuncia judicial dada a conocer a la "Bazán" no es de ninguna alumna ni ex alumna, indicó la directora. "Hemos recibido quejas contra el profesor de algunos papás, pero al no ser formales han quedado como un rumor. Estos son temas muy delicados y tenemos que tener pruebas”, agregó Wanzo.

Una funcionaria de Educación cuestionó, en la reunión, la forma en que han actuado las docentes que están a cargo de la escuela.

De a poco, con vergüenza y temerosas, las alumnas comenzaron a levantar la mano para tomar la palabra: “Cuando estaba en tercero nos pidieron escribir qué pensábamos de los profesores; la mayoría contamos que nos sentíamos incómodas e intimidadas por el profesor y no hicieron nada”, reveló una de ellas.

“Siempre nos sentimos incómodas, nos hacia poner en posiciones medio raras, nos abrazaba y les miraba la cola a todas”, agregó otra.

Y así, testimonio tras testimonio, el clima de unión entre las estudiantes se podía notar, cada vez eran más las manos alzadas pidiendo turno para hablar: “Una vez el profesor nos dijo que él no iba a mirar a las chicas de primaria ¿para qué? Si él tenía a las de secundaria”, contó una joven.

Tímidamente y algo cabizbaja, una chica se paró y contó: “Mi denuncia data de 2014, en la Justicia la cajonearon y no hicieron nada”. Es Mariana Luque, una joven de 33 que hace cuatro años denunció que Despréz empezó a abusar de ella cuando tenía 6 o 7 años y que a los 13 la violó.

A la vez aconsejó: “Si algún padre sospecha de algo les pido que hagan la denuncia, así sea por acoso; es la única manera de sacar a esas personas de las instituciones. La verdad siempre sale a la luz. Esto no se tiene que ocultar, ya se ocultó por mucho tiempo”.

"A mi hermana y a mí"

A su lado, con los ojos llenos de lágrimas, una ex alumna que estaba acompañada por su hermana relató: “He sido víctima, denunciamos en la escuela y acá no hicieron nada. Tenía 6 años cuando me tocó y no dije nada, después le pasó a mi hermana, ella habló y ahí yo conté lo que me había pasado, pero no hicimos denuncia porque mi mamá pensó que era exponernos y que todo iba a quedar en la nada”, hasta ahí pudo contar la joven mientras las lágrimas no paraban de caer de sus ojos. La angustia le impidió seguir hablando. Miró a su hermana, quien también lloraba, y dijo: “La mayoría de los docentes saben todo lo que pasaba, siempre el rumor corrió por los pasillos, los profes decían ‘sí, es baboso’”.

Miriam Casella, actual docente de la escuela y mamá de Mariana Luque, les recordó a las chicas: “Las que han sido alumnas mías saben las veces que yo les he dicho ‘no dejen que un profesor las toque, díganlo’, se los dije toda la vida. No podía decirles de frente que mi hija es una de las damnificadas, nadie sabe más que yo lo que duele, nadie sabe más de la repugnancia hacia una persona”.

Para ella, el profesor señalado es un psicópata y siente que fue engañada por su carisma. Recordó que los comentarios de pasillo estuvieron siempre pero no podían probarlos. “Lo que le hizo a mi hija fue mucho más que una toqueteada y me ha llevado a mí diez años de mi vida de tratamiento, hoy les pido que me ayuden, que todo lo que sepan me lo hagan saber”, suplicó Miriam.

Ya había pasado casi una hora de testimonios y debate cuando llegó la supervisora de la institución, Adriana Guzmán junto a la jefa del Programa Escuela y Comunidad, Alida García Peanú, y Fabiana Pagola, del área de Educación Rural; enviadas por el Ministerio de Educación.

“Estoy acá para acompañar y se está trabajando. Me enteré de todo el viernes al hablar por teléfono con la directora, pero todavía no tengo ningún acta en mi poder”, dijo Guzmán.

"Impericia de los directivos"

García Peanú, compungida por los relatos, dijo: “En primer lugar les pido disculpas por lo que les pasó, por tener un profesor de esta calaña y les pido por favor que cada una de ustedes que se haya sentido afectada haga una denuncia judicial, porque con eso nosotros podemos hacer un sumario”.

“Tenemos que sacar a esta persona del sistema educativo, entonces necesitamos por favor que denuncien. Tocar a una alumna es un abuso, un delito. Les pido disculpas de parte del ministerio por no estar al tanto y desconocer lo que estaba pasando. Lo apartamos de la institución ya; ha habido una impericia total por parte de la escuela, no pueden tener acumuladas actas sin haberlas comunicado”, dijo enojada García Peanú.

Al fondo del salón, entre el tumulto, una niña de no más de 14 años pidió la palabra y contó: “A mí me hizo acompañarlo a la sala (donde guarda los instrumentos para sus clases) y me tocó, no denuncié porque me amenazó con que si lo hacía las cosas iban a ser peores para mí”.

Algunas estudiantes contaron que hace pocos días fueron a hablar del tema con la regente Silvia Ceballos y ella les dijo que “las mujeres, como están hoy en día, le echan la culpa al macho”. “La regente nos dijo que era nuestra palabra contra la de un profesor, que la reputación del colegio iba a bajar si hablábamos”, dijeron casi a coro las alumnas.

“Cuido el largo de los guardapolvos; deberían ser más largos porque los hombres aún no están educados, tenemos que cuidarnos de aquellos perversos que nos están observando”, se defendió Ceballos.

Ya sobre el final una de las ultimas jóvenes en hablar afirmó: “La regente siempre nos critica los guardapolvos y cómo somos como señoritas. Necesitamos apoyo institucional y del ministerio para que las chicas hablen, porque no es fácil decir ‘fui abusada, fui toqueteada’”, dijo. Rompió en llanto y le costó continuar hablando. “Yo era chiquita y no me di cuenta, ahora hablo por todas porque no es fácil. Pido programas y que nos acompañen para que podamos hablar y que (el acusado) no dé más clases”, cerró.

 

 

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Apartaron a un profesor al que acusan de abusar de sus alumnas

Es docente de Educación Física. En una escuela, varias estudiantes dijeron ser víctimas.

Foto. El Diario.

¡No nos callamos más!, fue una de las frases que más resonó en el salón de actos del Centro Educativo Nº 2 “Paula Domínguez de Bazán”. Allí, alumnas, ex alumnas, denunciantes y directivos mantuvieron una reunión de casi dos horas en la que las responsables de la escuela expusieron los pasos a seguir luego de la viralización en las redes sociales de la denuncia pública de una joven hacia el profesor de Educación Física, Jorge Despréz, por abuso sexual.

“Hay una denuncia que han acercado a la escuela y yo la elevé al ministerio; se está investigando. Ahora me piden un informe en el que adjuntaré la denuncia recibida y quedamos a la espera de las investigaciones correspondientes”, dijo la directora, Lilian Wanzo. Se refería a una que una joven de 21 años hizo el 13 de junio de este año. Esa no es la única denuncia contra Despréz, ya que otra joven lo denunció en 2014.

Por la tarde, el Ministerio de Educación emitió un comunicado en el que informó que han resuelto separar del cargo a Despréz y a otro docente que se desempeñaba como preceptor en el Colegio Nº 1 “Juan Crisóstomo Lafinur”.

La denuncia judicial dada a conocer a la "Bazán" no es de ninguna alumna ni ex alumna, indicó la directora. "Hemos recibido quejas contra el profesor de algunos papás, pero al no ser formales han quedado como un rumor. Estos son temas muy delicados y tenemos que tener pruebas”, agregó Wanzo.

Una funcionaria de Educación cuestionó, en la reunión, la forma en que han actuado las docentes que están a cargo de la escuela.

De a poco, con vergüenza y temerosas, las alumnas comenzaron a levantar la mano para tomar la palabra: “Cuando estaba en tercero nos pidieron escribir qué pensábamos de los profesores; la mayoría contamos que nos sentíamos incómodas e intimidadas por el profesor y no hicieron nada”, reveló una de ellas.

“Siempre nos sentimos incómodas, nos hacia poner en posiciones medio raras, nos abrazaba y les miraba la cola a todas”, agregó otra.

Y así, testimonio tras testimonio, el clima de unión entre las estudiantes se podía notar, cada vez eran más las manos alzadas pidiendo turno para hablar: “Una vez el profesor nos dijo que él no iba a mirar a las chicas de primaria ¿para qué? Si él tenía a las de secundaria”, contó una joven.

Tímidamente y algo cabizbaja, una chica se paró y contó: “Mi denuncia data de 2014, en la Justicia la cajonearon y no hicieron nada”. Es Mariana Luque, una joven de 33 que hace cuatro años denunció que Despréz empezó a abusar de ella cuando tenía 6 o 7 años y que a los 13 la violó.

A la vez aconsejó: “Si algún padre sospecha de algo les pido que hagan la denuncia, así sea por acoso; es la única manera de sacar a esas personas de las instituciones. La verdad siempre sale a la luz. Esto no se tiene que ocultar, ya se ocultó por mucho tiempo”.

"A mi hermana y a mí"

A su lado, con los ojos llenos de lágrimas, una ex alumna que estaba acompañada por su hermana relató: “He sido víctima, denunciamos en la escuela y acá no hicieron nada. Tenía 6 años cuando me tocó y no dije nada, después le pasó a mi hermana, ella habló y ahí yo conté lo que me había pasado, pero no hicimos denuncia porque mi mamá pensó que era exponernos y que todo iba a quedar en la nada”, hasta ahí pudo contar la joven mientras las lágrimas no paraban de caer de sus ojos. La angustia le impidió seguir hablando. Miró a su hermana, quien también lloraba, y dijo: “La mayoría de los docentes saben todo lo que pasaba, siempre el rumor corrió por los pasillos, los profes decían ‘sí, es baboso’”.

Miriam Casella, actual docente de la escuela y mamá de Mariana Luque, les recordó a las chicas: “Las que han sido alumnas mías saben las veces que yo les he dicho ‘no dejen que un profesor las toque, díganlo’, se los dije toda la vida. No podía decirles de frente que mi hija es una de las damnificadas, nadie sabe más que yo lo que duele, nadie sabe más de la repugnancia hacia una persona”.

Para ella, el profesor señalado es un psicópata y siente que fue engañada por su carisma. Recordó que los comentarios de pasillo estuvieron siempre pero no podían probarlos. “Lo que le hizo a mi hija fue mucho más que una toqueteada y me ha llevado a mí diez años de mi vida de tratamiento, hoy les pido que me ayuden, que todo lo que sepan me lo hagan saber”, suplicó Miriam.

Ya había pasado casi una hora de testimonios y debate cuando llegó la supervisora de la institución, Adriana Guzmán junto a la jefa del Programa Escuela y Comunidad, Alida García Peanú, y Fabiana Pagola, del área de Educación Rural; enviadas por el Ministerio de Educación.

“Estoy acá para acompañar y se está trabajando. Me enteré de todo el viernes al hablar por teléfono con la directora, pero todavía no tengo ningún acta en mi poder”, dijo Guzmán.

"Impericia de los directivos"

García Peanú, compungida por los relatos, dijo: “En primer lugar les pido disculpas por lo que les pasó, por tener un profesor de esta calaña y les pido por favor que cada una de ustedes que se haya sentido afectada haga una denuncia judicial, porque con eso nosotros podemos hacer un sumario”.

“Tenemos que sacar a esta persona del sistema educativo, entonces necesitamos por favor que denuncien. Tocar a una alumna es un abuso, un delito. Les pido disculpas de parte del ministerio por no estar al tanto y desconocer lo que estaba pasando. Lo apartamos de la institución ya; ha habido una impericia total por parte de la escuela, no pueden tener acumuladas actas sin haberlas comunicado”, dijo enojada García Peanú.

Al fondo del salón, entre el tumulto, una niña de no más de 14 años pidió la palabra y contó: “A mí me hizo acompañarlo a la sala (donde guarda los instrumentos para sus clases) y me tocó, no denuncié porque me amenazó con que si lo hacía las cosas iban a ser peores para mí”.

Algunas estudiantes contaron que hace pocos días fueron a hablar del tema con la regente Silvia Ceballos y ella les dijo que “las mujeres, como están hoy en día, le echan la culpa al macho”. “La regente nos dijo que era nuestra palabra contra la de un profesor, que la reputación del colegio iba a bajar si hablábamos”, dijeron casi a coro las alumnas.

“Cuido el largo de los guardapolvos; deberían ser más largos porque los hombres aún no están educados, tenemos que cuidarnos de aquellos perversos que nos están observando”, se defendió Ceballos.

Ya sobre el final una de las ultimas jóvenes en hablar afirmó: “La regente siempre nos critica los guardapolvos y cómo somos como señoritas. Necesitamos apoyo institucional y del ministerio para que las chicas hablen, porque no es fácil decir ‘fui abusada, fui toqueteada’”, dijo. Rompió en llanto y le costó continuar hablando. “Yo era chiquita y no me di cuenta, ahora hablo por todas porque no es fácil. Pido programas y que nos acompañen para que podamos hablar y que (el acusado) no dé más clases”, cerró.

 

 

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