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Nuevo corte en avenida Lafinur por la obra de los desagües

El pavimento se hundió por la rotura de un caño de agua. Quejas de los vecinos por los retrasos  que tiene el proyecto. 

Una obra de nunca acabar. Eso parece ser la construcción de los desagües pluviales de la avenida Lafinur que, como la canción "María La Paz", avanza un paso y vuelve tres. Este martes por la mañana los vecinos de la ciudad se encontraron con otra interrupción en el tránsito provocada por el hundimiento de casi todo el sector central de la avenida, a la altura de la calle Belgrano. El asfalto cedió, según el Municipio, por "la rotura de un caño de 150 centímetros que lleva agua de norte a sur".

Además afirmaron que comenzaron inmediatamente a reparar el caño "sin cortar el agua", pero advirtieron que podría "disminuir la presión desde 9 de Julio hacia el sur-oeste mientras duren los trabajos". Los vecinos manifestaron con sorna  que próximamente comenzarán con "los festejos" por las demoras que acumula el proyecto. 

Ante los reclamos, rápidamente el secretario de Servicios Públicos, Carlos Ponce, salió a explicar ayer a la mañana, por qué habían cortado parte de la avenida Lafinur a la altura de Belgrano. "Se detectó un pequeño hundimiento en la parte del carril oeste que va de norte a sur y por precaución cerramos ese tramo a la circulación vehicular. En estos momentos estamos con los equipos rompiendo el pavimento para ver qué produjo la falla", señaló Ponce.

Dos horas más tarde el funcionario afirmó que el problema fue la rotura de un caño de agua. La obra que comenzó a mediados de abril del año pasado tenía un plazo de ejecución de un año, pero se extendió unos seis meses más y, con los imprevistos y retrocesos, demandará más tiempo todavía. A principios de septiembre, en la intersección de 25 de Mayo y Lafinur, hubo otro hundimiento en unas zanjas que rellenaron con tierra (Ver: "Terreno..."). Esto fue luego de una intensa lluvia que hizo ceder el piso. En los vecinos quedó la incertidumbre de si cada vez que llueve una nueva "complicación" frenará la obra o peor aún, que ocurra un accidente. 

"Por suerte no iba pasando un auto cuando sucedió. Paso todos los días por acá y creo que es la tercera vez que se rompe el asfalto. No terminan más", manifestó Pablo Salgado, un docente que camina todas las mañana por esa cuadra, mientras una señora que cruzaba la calle advirtió el nuevo "cráter" en el pavimento y gritó con ironía: "Pronto vamos a festejar un nuevo aniversario". Estela Espejo, que volvía a su casa después de hacer las compras, comentó: "Esta es la obra sin fin. Es una calle que lleva y trae mucho tránsito y si no está bien hecha puede ser un peligro para todos".   

El Municipio expuso que el mayor inconveniente que tiene es que los caños son de un material muy antiguo y los deben empalmar con caños de plástico. "Ahí ya habíamos cambiado las cañerías, pero hay un problema porque son las del centro de la ciudad que son históricas, de hierro fundido, de asbesto cemento y son difíciles de reparar y de encontrar materiales con los que se pueda hacer una transición segura. Son de distintos diámetros y materiales, estamos uniendo un pedazo de hierro de fundición con un caño moderno de plástico y siempre hay inconvenientes. Lo mismo sucede con los caños de las cloacas. A veces los diámetros no son iguales y tenemos que hacer conexiones muy complicadas", detalló Ponce. 
Agregó que intimaron a la empresa contratista a que repare el desperfecto y aseguró que la obra continúa con normalidad. "Es compleja, hay cañerías de agua, muchas de cloacas, de fibra óptica y de teléfono", concluyó.

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Nuevo corte en avenida Lafinur por la obra de los desagües

El pavimento se hundió por la rotura de un caño de agua. Quejas de los vecinos por los retrasos  que tiene el proyecto. 

Una obra de nunca acabar. Eso parece ser la construcción de los desagües pluviales de la avenida Lafinur que, como la canción "María La Paz", avanza un paso y vuelve tres. Este martes por la mañana los vecinos de la ciudad se encontraron con otra interrupción en el tránsito provocada por el hundimiento de casi todo el sector central de la avenida, a la altura de la calle Belgrano. El asfalto cedió, según el Municipio, por "la rotura de un caño de 150 centímetros que lleva agua de norte a sur".

Además afirmaron que comenzaron inmediatamente a reparar el caño "sin cortar el agua", pero advirtieron que podría "disminuir la presión desde 9 de Julio hacia el sur-oeste mientras duren los trabajos". Los vecinos manifestaron con sorna  que próximamente comenzarán con "los festejos" por las demoras que acumula el proyecto. 

Ante los reclamos, rápidamente el secretario de Servicios Públicos, Carlos Ponce, salió a explicar ayer a la mañana, por qué habían cortado parte de la avenida Lafinur a la altura de Belgrano. "Se detectó un pequeño hundimiento en la parte del carril oeste que va de norte a sur y por precaución cerramos ese tramo a la circulación vehicular. En estos momentos estamos con los equipos rompiendo el pavimento para ver qué produjo la falla", señaló Ponce.

Dos horas más tarde el funcionario afirmó que el problema fue la rotura de un caño de agua. La obra que comenzó a mediados de abril del año pasado tenía un plazo de ejecución de un año, pero se extendió unos seis meses más y, con los imprevistos y retrocesos, demandará más tiempo todavía. A principios de septiembre, en la intersección de 25 de Mayo y Lafinur, hubo otro hundimiento en unas zanjas que rellenaron con tierra (Ver: "Terreno..."). Esto fue luego de una intensa lluvia que hizo ceder el piso. En los vecinos quedó la incertidumbre de si cada vez que llueve una nueva "complicación" frenará la obra o peor aún, que ocurra un accidente. 

"Por suerte no iba pasando un auto cuando sucedió. Paso todos los días por acá y creo que es la tercera vez que se rompe el asfalto. No terminan más", manifestó Pablo Salgado, un docente que camina todas las mañana por esa cuadra, mientras una señora que cruzaba la calle advirtió el nuevo "cráter" en el pavimento y gritó con ironía: "Pronto vamos a festejar un nuevo aniversario". Estela Espejo, que volvía a su casa después de hacer las compras, comentó: "Esta es la obra sin fin. Es una calle que lleva y trae mucho tránsito y si no está bien hecha puede ser un peligro para todos".   

El Municipio expuso que el mayor inconveniente que tiene es que los caños son de un material muy antiguo y los deben empalmar con caños de plástico. "Ahí ya habíamos cambiado las cañerías, pero hay un problema porque son las del centro de la ciudad que son históricas, de hierro fundido, de asbesto cemento y son difíciles de reparar y de encontrar materiales con los que se pueda hacer una transición segura. Son de distintos diámetros y materiales, estamos uniendo un pedazo de hierro de fundición con un caño moderno de plástico y siempre hay inconvenientes. Lo mismo sucede con los caños de las cloacas. A veces los diámetros no son iguales y tenemos que hacer conexiones muy complicadas", detalló Ponce. 
Agregó que intimaron a la empresa contratista a que repare el desperfecto y aseguró que la obra continúa con normalidad. "Es compleja, hay cañerías de agua, muchas de cloacas, de fibra óptica y de teléfono", concluyó.

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