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El mayor desafío de la humanidad

 

La gestión de los alimentos, para erradicar el hambre en la Tierra, es el mayor desafío que enfrenta la humanidad: actualmente las cadenas de producción alimentaria elaboran suficiente comida para nutrir a todos los habitantes del planeta, pero el hambre continúa aumentando en varios lugares del mundo y más de 820 millones de personas sufren desnutrición crónica. ¿Qué medidas se están tomando para garantizar que todas las personas reciban los alimentos suficientes?

El rápido crecimiento económico y el aumento de la productividad agrícola durante las últimas dos décadas redujeron a la mitad el número de personas que no reciben suficientes alimentos, e incluso en regiones como Asia Central y Oriental y en América Latina y el Caribe se lograron grandes avances en la erradicación del hambre extremo. Sin embargo, esta situación se produce en un contexto en el que la población mundial aumenta en casi dos mil millones de personas.

De igual forma, las recientes tendencias sugieren que persiste el problema del hambre: particularmente en África y América del Sur, donde hay nuevos datos que indican que la subnutrición y la grave inseguridad alimentaria están en aumento.

En el África subsahariana el número de personas subnutridas creció de unos 195 millones en 2014 a 237 millones en 2017. La desnutrición causa casi la mitad de las muertes de niños menores de cinco años en la región, unos 3,1 millones de niños al año.

Con estas perspectivas lograr el objetivo de Hambre Cero previsto para el año 2030, es decir, garantizar que nadie padezca hambre en ningún lugar del mundo, sigue siendo un enorme desafío.

Además, por si fuera poco, un reciente informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), señala que entre las causas del aumento del hambre figuran la degradación del medio ambiente y las sequías, ambas afectadas por el cambio climático, así como los conflictos.

La falta de biodiversidad en la agricultura también representa un motivo adicional de preocupación, y se la considera responsable de la homogeneización de las dietas que restringen el acceso a los alimentos, con la consiguiente persistencia de la malnutrición y la pobreza: la producción agrícola actual gira en torno a solo 12 cultivos, y alrededor de 60 por ciento de todas las calorías consumidas provienen de solo cuatro de ellos, el arroz, el trigo, el maíz y la soja, pese a la riqueza de productos alimenticios en todo el mundo.

Pero pese a todos estos aspectos negativos, la buena noticia es que la innovación y la tecnología para mejorar una amplia gama de desafíos en la producción de alimentos se están usando en todo el mundo.

En Papúa Nueva Guinea, no hay una celebración completa sin un asado de cerdo, un animal que desempeña un papel importante en la cultura y la economía del país oceánico. Por ello, la creciente demanda mundial de carne implica que en la actualidad los agricultores tienen la oportunidad de vender tanto a mercados locales como extranjeros.

No obstante, para efectuar estas ventas necesitan demostrar que su ganado cumple con las normas sanitarias reconocidas internacionalmente, y aquí es donde la tecnología digital de última generación puede ayudar.

Recientemente, se implantó un sistema de seguimiento digital que, por primera vez, verifica importante información sobre los cerdos como su pedigrí, qué comieron y, en caso de enfermar, los medicamentos recetados. Esta serie de datos sirven para generar confianza tanto en los importadores como en los consumidores sobre la calidad de la carne que compran.

Otro ejemplo lo constituyen los fertilizantes, aunque en principio se les atribuye el aumento del rendimiento de los cultivos y el ahorro de millones de dólares de la hambruna, este y otros productos químicos están actualmente bajo escrutinio en la India.

Se los culpa de la degradación del suelo, estancamiento de la productividad, problemas de salud y altos costos que llevan a los agricultores a endeudarse.

Sin embargo, en Andhra Pradesh, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente apoya una iniciativa diseñada para eliminar los productos químicos de las granjas mediante una técnica llamada “Zero Budget Natural Farming” (ZBNF), o Agricultura Natural de Presupuesto Cero en español, que busca transformar y proteger los sistemas alimentarios locales, y el bienestar a largo plazo de los agricultores.

Son iniciativas en estado larval, en algunos casos, pero con el potencial de erradicar el hambre en el mundo. El mayor desafío de la humanidad.

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El mayor desafío de la humanidad

 

La gestión de los alimentos, para erradicar el hambre en la Tierra, es el mayor desafío que enfrenta la humanidad: actualmente las cadenas de producción alimentaria elaboran suficiente comida para nutrir a todos los habitantes del planeta, pero el hambre continúa aumentando en varios lugares del mundo y más de 820 millones de personas sufren desnutrición crónica. ¿Qué medidas se están tomando para garantizar que todas las personas reciban los alimentos suficientes?

El rápido crecimiento económico y el aumento de la productividad agrícola durante las últimas dos décadas redujeron a la mitad el número de personas que no reciben suficientes alimentos, e incluso en regiones como Asia Central y Oriental y en América Latina y el Caribe se lograron grandes avances en la erradicación del hambre extremo. Sin embargo, esta situación se produce en un contexto en el que la población mundial aumenta en casi dos mil millones de personas.

De igual forma, las recientes tendencias sugieren que persiste el problema del hambre: particularmente en África y América del Sur, donde hay nuevos datos que indican que la subnutrición y la grave inseguridad alimentaria están en aumento.

En el África subsahariana el número de personas subnutridas creció de unos 195 millones en 2014 a 237 millones en 2017. La desnutrición causa casi la mitad de las muertes de niños menores de cinco años en la región, unos 3,1 millones de niños al año.

Con estas perspectivas lograr el objetivo de Hambre Cero previsto para el año 2030, es decir, garantizar que nadie padezca hambre en ningún lugar del mundo, sigue siendo un enorme desafío.

Además, por si fuera poco, un reciente informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), señala que entre las causas del aumento del hambre figuran la degradación del medio ambiente y las sequías, ambas afectadas por el cambio climático, así como los conflictos.

La falta de biodiversidad en la agricultura también representa un motivo adicional de preocupación, y se la considera responsable de la homogeneización de las dietas que restringen el acceso a los alimentos, con la consiguiente persistencia de la malnutrición y la pobreza: la producción agrícola actual gira en torno a solo 12 cultivos, y alrededor de 60 por ciento de todas las calorías consumidas provienen de solo cuatro de ellos, el arroz, el trigo, el maíz y la soja, pese a la riqueza de productos alimenticios en todo el mundo.

Pero pese a todos estos aspectos negativos, la buena noticia es que la innovación y la tecnología para mejorar una amplia gama de desafíos en la producción de alimentos se están usando en todo el mundo.

En Papúa Nueva Guinea, no hay una celebración completa sin un asado de cerdo, un animal que desempeña un papel importante en la cultura y la economía del país oceánico. Por ello, la creciente demanda mundial de carne implica que en la actualidad los agricultores tienen la oportunidad de vender tanto a mercados locales como extranjeros.

No obstante, para efectuar estas ventas necesitan demostrar que su ganado cumple con las normas sanitarias reconocidas internacionalmente, y aquí es donde la tecnología digital de última generación puede ayudar.

Recientemente, se implantó un sistema de seguimiento digital que, por primera vez, verifica importante información sobre los cerdos como su pedigrí, qué comieron y, en caso de enfermar, los medicamentos recetados. Esta serie de datos sirven para generar confianza tanto en los importadores como en los consumidores sobre la calidad de la carne que compran.

Otro ejemplo lo constituyen los fertilizantes, aunque en principio se les atribuye el aumento del rendimiento de los cultivos y el ahorro de millones de dólares de la hambruna, este y otros productos químicos están actualmente bajo escrutinio en la India.

Se los culpa de la degradación del suelo, estancamiento de la productividad, problemas de salud y altos costos que llevan a los agricultores a endeudarse.

Sin embargo, en Andhra Pradesh, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente apoya una iniciativa diseñada para eliminar los productos químicos de las granjas mediante una técnica llamada “Zero Budget Natural Farming” (ZBNF), o Agricultura Natural de Presupuesto Cero en español, que busca transformar y proteger los sistemas alimentarios locales, y el bienestar a largo plazo de los agricultores.

Son iniciativas en estado larval, en algunos casos, pero con el potencial de erradicar el hambre en el mundo. El mayor desafío de la humanidad.

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