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El postergado desarrollo social

 

Hay al menos ocho frenos que impiden el desarrollo social de la región y que van desde la enquistada pobreza a la desigualdad crónica, pasando por la falta de inversión y los impactos del cambio climático, identificó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Los países de América Latina y el Caribe están ante el desafío de implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo basado en la igualdad, la inclusión social y laboral, la erradicación de la pobreza, la sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico.
Hacer frente a este desafío implica impulsar las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la social, la ambiental y la económica.
La CEPAL señala que lo social no se juega en lo social exclusivamente, sino también en la economía, la política y el medioambiente.
Durante la Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, en la Ciudad de México, el organismo de la ONU presentó un estudio, de 70 páginas, en el que identifica ocho obstáculos que impiden el desarrollo social en la región:
La persistencia de la pobreza: En 2017, el número de personas en situación de pobreza en América Latina llegó a los 184 millones, equivalente al 30,2% de la población, de los cuales 62 millones, un 10,2%, vivían en la pobreza extrema.
A pesar de las diferencias que se observan de país en país, la pobreza presenta rasgos comunes en toda la región: mayor incidencia entre las mujeres, mayor incidencia entre los menores, mayor incidencia entre las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinos y las personas con discapacidad
Las desigualdades estructurales y la cultura del privilegio: “Los altos niveles de desigualdad existentes en la región conspiran contra el desarrollo y son una poderosa barrera para la erradicación de la pobreza, la ampliación de la ciudadanía, el ejercicio de los derechos y la gobernabilidad democrática”, asegura la CEPAL.
Y añade que “la desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas y caribeñas que se ha mantenido y reproducido incluso en períodos de crecimiento y prosperidad económica”.
Las brechas en educación, salud y de acceso a servicios básicos: La Cepal observa que, en las últimas décadas, América Latina ha experimentado importantes avances en ámbitos como la salud y la educación, así como en el acceso a la vivienda, los servicios básicos tales como el agua potable, la electricidad y el saneamiento, e internet.
Sin embargo, persisten las brechas. A nivel regional, 6 de cada 10 jóvenes de entre 20 y 24 años concluyeron la educación secundaria, lo que muestra una mejora desde comienzos de la década de 2000, pero que aún debe ampliarse para universalizar la conclusión de este nivel educativo. En ese sentido, es necesario fortalecer las estrategias para prevenir la temprana deserción del sistema escolar.
La falta de trabajo y la incertidumbre del mercado laboral: “El trabajo es la llave maestra para la igualdad, el desarrollo personal y el crecimiento económico”, asegura el documento. En América Latina, los ingresos de los ocupados en sectores de baja productividad no alcanzan a la mitad de los que perciben los ocupados en los sectores de productividad media y alta.
Acceso parcial y desigual a la protección social: A pesar de que la protección social es un derecho y es clave para eliminar la pobreza, que evita la marginación; y a pesar de los grandes avances registrados, la capacidad efectiva de los Estados de América Latina para proveer garantías universales de protección social a lo largo del ciclo de vida “sigue siendo limitada”.
La institucionalización de políticas sociales aún en construcción: Desde el punto de vista de la Agenda 2030, la institucionalidad es el marco en el que deberían expresarse los compromisos para su cumplimiento, a través de la implementación de políticas a largo plazo y con amplia legitimidad social.
Una inversión social insuficiente: Financiar las políticas sociales es un factor clave para el logro del desarrollo social inclusivo, así como transformar la idea de gasto corriente en la de inversión social.
Obstáculos emergentes: A los obstáculos anteriores, la Cepal añade cinco trabas emergentes para el desarrollo social: La violencia. Los desastres naturales y el cambio climático. La transición demográfica. Las migraciones y Los cambios tecnológicos.
El desarrollo social de Latinoamérica, no puede postergarse más.

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El postergado desarrollo social

 

Hay al menos ocho frenos que impiden el desarrollo social de la región y que van desde la enquistada pobreza a la desigualdad crónica, pasando por la falta de inversión y los impactos del cambio climático, identificó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Los países de América Latina y el Caribe están ante el desafío de implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo basado en la igualdad, la inclusión social y laboral, la erradicación de la pobreza, la sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico.
Hacer frente a este desafío implica impulsar las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la social, la ambiental y la económica.
La CEPAL señala que lo social no se juega en lo social exclusivamente, sino también en la economía, la política y el medioambiente.
Durante la Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, en la Ciudad de México, el organismo de la ONU presentó un estudio, de 70 páginas, en el que identifica ocho obstáculos que impiden el desarrollo social en la región:
La persistencia de la pobreza: En 2017, el número de personas en situación de pobreza en América Latina llegó a los 184 millones, equivalente al 30,2% de la población, de los cuales 62 millones, un 10,2%, vivían en la pobreza extrema.
A pesar de las diferencias que se observan de país en país, la pobreza presenta rasgos comunes en toda la región: mayor incidencia entre las mujeres, mayor incidencia entre los menores, mayor incidencia entre las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinos y las personas con discapacidad
Las desigualdades estructurales y la cultura del privilegio: “Los altos niveles de desigualdad existentes en la región conspiran contra el desarrollo y son una poderosa barrera para la erradicación de la pobreza, la ampliación de la ciudadanía, el ejercicio de los derechos y la gobernabilidad democrática”, asegura la CEPAL.
Y añade que “la desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas y caribeñas que se ha mantenido y reproducido incluso en períodos de crecimiento y prosperidad económica”.
Las brechas en educación, salud y de acceso a servicios básicos: La Cepal observa que, en las últimas décadas, América Latina ha experimentado importantes avances en ámbitos como la salud y la educación, así como en el acceso a la vivienda, los servicios básicos tales como el agua potable, la electricidad y el saneamiento, e internet.
Sin embargo, persisten las brechas. A nivel regional, 6 de cada 10 jóvenes de entre 20 y 24 años concluyeron la educación secundaria, lo que muestra una mejora desde comienzos de la década de 2000, pero que aún debe ampliarse para universalizar la conclusión de este nivel educativo. En ese sentido, es necesario fortalecer las estrategias para prevenir la temprana deserción del sistema escolar.
La falta de trabajo y la incertidumbre del mercado laboral: “El trabajo es la llave maestra para la igualdad, el desarrollo personal y el crecimiento económico”, asegura el documento. En América Latina, los ingresos de los ocupados en sectores de baja productividad no alcanzan a la mitad de los que perciben los ocupados en los sectores de productividad media y alta.
Acceso parcial y desigual a la protección social: A pesar de que la protección social es un derecho y es clave para eliminar la pobreza, que evita la marginación; y a pesar de los grandes avances registrados, la capacidad efectiva de los Estados de América Latina para proveer garantías universales de protección social a lo largo del ciclo de vida “sigue siendo limitada”.
La institucionalización de políticas sociales aún en construcción: Desde el punto de vista de la Agenda 2030, la institucionalidad es el marco en el que deberían expresarse los compromisos para su cumplimiento, a través de la implementación de políticas a largo plazo y con amplia legitimidad social.
Una inversión social insuficiente: Financiar las políticas sociales es un factor clave para el logro del desarrollo social inclusivo, así como transformar la idea de gasto corriente en la de inversión social.
Obstáculos emergentes: A los obstáculos anteriores, la Cepal añade cinco trabas emergentes para el desarrollo social: La violencia. Los desastres naturales y el cambio climático. La transición demográfica. Las migraciones y Los cambios tecnológicos.
El desarrollo social de Latinoamérica, no puede postergarse más.

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