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Escenarios, derechos y responsabilidades

 

Cada día, en los países del Sur en desarrollo 20.000 niñas y adolescentes dan a luz, lo que se traduce en que 7,3 millones de nacimientos anuales son de madres menores de 18 años, mientras que las complicaciones del embarazo y el parto siguen como la mayor causa de muerte de este grupo de mujeres.
Con esos datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) como contexto, las jóvenes que participaron en la 25 Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD25), clausurada el 14 de noviembre en Nairobi, clamaron porque se atiendan en plenitud sus derechos sexuales y reproductivos.
Nacidas mucho después que esos derechos se consagrasen entre los compromisos de la primera CIPD (celebrada en 1994 en El Cairo) Michelle Simon, de 18 años, y Botho Mahlunge, de 19, ambas de Botswana, lamentaron que todavía estén lejos de cumplirse los derechos como el que tienen las niñas y adolescentes a inscribirse y permanecer en la escuela.
“Cuando tenía 13 años comencé a notar la conexión entre las niñas que quedaban embarazadas y las que abandonaban la escuela”, dijo Simon, en la última jornada de la cumbre. En muchos casos se trataba de escolares muy brillantes, pero pese a ello nunca volvieron a las aulas, por lo que ella comenzó entonces “a hablar sobre la necesidad de la prevención de los embarazos a esa temprana edad”.

Simon dijo que 25 años después del plan de acción de la primera e histórica CIPD, conocido como la Promesa de El Cairo, “la situación es muy triste porque aquellos que deberían protegernos nos han fallado. Los padres ni siquiera pueden cerrar la brecha generacional entre ellos y sus adolescentes”.

La joven criticó que los padres han abandonado sus obligaciones en manos del sistema educativo y de la sociedad. ¿Dónde está la responsabilidad de los padres con respecto a la salud de sus hijos adolescentes?, se preguntó.

Para Simon, en la era de la tecnología de la información, la salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes no debería ser lo problemática que es. “No podemos escondernos detrás de la cultura y decir que la nuestra es una sociedad conservadora”, aseguró.

“La cultura evoluciona y debe hacerlo para que pueda reflejar los problemas que enfrentamos”, dijo.

Mahlunge, por su parte, considera que el fracaso en educar a los jóvenes sobre la sexualidad “es la razón por la que muchas niñas quedan embarazadas e infectadas con el virus del VIH/sida”.
A su juicio, la exclusión de las jóvenes en las zonas rurales del debate sobre salud y derechos sexuales y reproductivos también es culpa de la falta de avances para las niñas y adolescentes del ejercicio de sus derechos al respecto.

“Las jóvenes en las zonas rurales son completamente vulnerables. Están muy lejos de la poca información y servicios disponibles para las jóvenes en las zonas urbanas”, observó.

El keniano Denis Otundo, de la Red de Adolescentes y Jóvenes de África, dijo que la Conferencia de Nairobi fue una gran oportunidad para producir un avance hacia la concreción de esos postergados derechos.

El joven activista señaló que no hay razones para el estigma, asociado a proporcionar a los adolescentes una educación sexual integral en muchos países africanos.

“Esta Cumbre ha sido muy clara sobre lo que hay que hacer. Los adolescentes deben recibir información sobre sexualidad. El objetivo es proporcionar la información correcta, en el momento adecuado para que puedan tomar decisiones correctas”, sentenció.

Otundo dijo que esa información debe incluir habilidades “para identificar todas las formas de violencia y enseñarles los canales disponibles para denunciarla”.

Los expertos del Unfpa, la agencia de las Naciones Unidas organizadora de esta y las anteriores CIPD, sostienen que si las leyes apoyan el derecho a la salud sexual y reproductiva de las adolescentes, estas tendrán herramientas para retrasar su inicio sexual y tomar las decisiones acertadas sobre cómo manejar su sexualidad.

Los anhelos de los jóvenes y la capacidad de los países para acelerar y cumplir los compromisos de la CIPD25 van a depender en gran medida de que los países inviertan en ellos.

“Los embarazos no planificados son un gran problema en los países en desarrollo. Cuando tienes una gran población de jóvenes embarazadas mientras deberían estar en la escuela, esto también es un problema para la economía”. Esta es la mayor conclusión de la cumbre: la responsabilidad es política.

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Escenarios, derechos y responsabilidades

 

Cada día, en los países del Sur en desarrollo 20.000 niñas y adolescentes dan a luz, lo que se traduce en que 7,3 millones de nacimientos anuales son de madres menores de 18 años, mientras que las complicaciones del embarazo y el parto siguen como la mayor causa de muerte de este grupo de mujeres.
Con esos datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) como contexto, las jóvenes que participaron en la 25 Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD25), clausurada el 14 de noviembre en Nairobi, clamaron porque se atiendan en plenitud sus derechos sexuales y reproductivos.
Nacidas mucho después que esos derechos se consagrasen entre los compromisos de la primera CIPD (celebrada en 1994 en El Cairo) Michelle Simon, de 18 años, y Botho Mahlunge, de 19, ambas de Botswana, lamentaron que todavía estén lejos de cumplirse los derechos como el que tienen las niñas y adolescentes a inscribirse y permanecer en la escuela.
“Cuando tenía 13 años comencé a notar la conexión entre las niñas que quedaban embarazadas y las que abandonaban la escuela”, dijo Simon, en la última jornada de la cumbre. En muchos casos se trataba de escolares muy brillantes, pero pese a ello nunca volvieron a las aulas, por lo que ella comenzó entonces “a hablar sobre la necesidad de la prevención de los embarazos a esa temprana edad”.

Simon dijo que 25 años después del plan de acción de la primera e histórica CIPD, conocido como la Promesa de El Cairo, “la situación es muy triste porque aquellos que deberían protegernos nos han fallado. Los padres ni siquiera pueden cerrar la brecha generacional entre ellos y sus adolescentes”.

La joven criticó que los padres han abandonado sus obligaciones en manos del sistema educativo y de la sociedad. ¿Dónde está la responsabilidad de los padres con respecto a la salud de sus hijos adolescentes?, se preguntó.

Para Simon, en la era de la tecnología de la información, la salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes no debería ser lo problemática que es. “No podemos escondernos detrás de la cultura y decir que la nuestra es una sociedad conservadora”, aseguró.

“La cultura evoluciona y debe hacerlo para que pueda reflejar los problemas que enfrentamos”, dijo.

Mahlunge, por su parte, considera que el fracaso en educar a los jóvenes sobre la sexualidad “es la razón por la que muchas niñas quedan embarazadas e infectadas con el virus del VIH/sida”.
A su juicio, la exclusión de las jóvenes en las zonas rurales del debate sobre salud y derechos sexuales y reproductivos también es culpa de la falta de avances para las niñas y adolescentes del ejercicio de sus derechos al respecto.

“Las jóvenes en las zonas rurales son completamente vulnerables. Están muy lejos de la poca información y servicios disponibles para las jóvenes en las zonas urbanas”, observó.

El keniano Denis Otundo, de la Red de Adolescentes y Jóvenes de África, dijo que la Conferencia de Nairobi fue una gran oportunidad para producir un avance hacia la concreción de esos postergados derechos.

El joven activista señaló que no hay razones para el estigma, asociado a proporcionar a los adolescentes una educación sexual integral en muchos países africanos.

“Esta Cumbre ha sido muy clara sobre lo que hay que hacer. Los adolescentes deben recibir información sobre sexualidad. El objetivo es proporcionar la información correcta, en el momento adecuado para que puedan tomar decisiones correctas”, sentenció.

Otundo dijo que esa información debe incluir habilidades “para identificar todas las formas de violencia y enseñarles los canales disponibles para denunciarla”.

Los expertos del Unfpa, la agencia de las Naciones Unidas organizadora de esta y las anteriores CIPD, sostienen que si las leyes apoyan el derecho a la salud sexual y reproductiva de las adolescentes, estas tendrán herramientas para retrasar su inicio sexual y tomar las decisiones acertadas sobre cómo manejar su sexualidad.

Los anhelos de los jóvenes y la capacidad de los países para acelerar y cumplir los compromisos de la CIPD25 van a depender en gran medida de que los países inviertan en ellos.

“Los embarazos no planificados son un gran problema en los países en desarrollo. Cuando tienes una gran población de jóvenes embarazadas mientras deberían estar en la escuela, esto también es un problema para la economía”. Esta es la mayor conclusión de la cumbre: la responsabilidad es política.

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