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Una apuesta que de a poco empieza a dar buenos frutos

Juan Luna

Por tercer año consecutivo, la firma ganadera demostró su deseo de instalarse en el mercado de la provincia. Ya comenzaron a hacerse de una clientela fiel y su remate de reproductores en Villa Mercedes despierta cada vez más interés en la zona.

La firma Bellamar Estancias sigue de siembra en la provincia de San Luis y toda la región que la rodea. Pero no necesariamente porque sus campos hayan empezado a llenarse de granos para la nueva campaña, sino porque se mantiene firme en el proyecto de diseminar su genética en los rodeos de la zona y de hacer pesar su nombre entre los ganaderos que cada temporada necesitan reponer sus reproductores.

Con su tercer remate consecutivo en Villa Mercedes, la empresa bonaerense demostró que su presencia en estas coordenadas no será una aventura ni una visita pasajera. Y aunque aseguran que todavía queda mucho terreno por conquistar, de a poquito empiezan a cosechar algunos logros y a ganarse una clientela.

En una fecha que comienza a consolidarse para los últimos días de octubre, llevó hacienda de sus tres cabañas al predio de la Sociedad Rural Río V, con una selección de 70 toros y 140 vaquillonas de las cuatro razas principales en la producción argentina de carne.

Esa es justamente una de las características distintivas de la subasta, que ofrece animales para todos los gustos y ambientes productivos. Porque Bellamar Estancias es un grupo ganadero conformado por cabañas especializadas en diferentes razas. Los Brangus y Braford son criados en Villa Valeria bajo el rótulo de "Corral de Guardia" y desde ahí abastecen a provincias como Chaco, Santa Fe y Misiones, entre otras. Los Aberdeen Angus son la especialidad de "El Bonete", ubicada en Lobería, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Mientras que el Hereford es criado por Bellamar, en un campo de Miramar que cuenta con más de 1.200 madres.

 

 

Para esta ocasión, volvieron a contar con un aliado local. La Benedicta, la firma que tiene sus tierras en Liborio Luna, llevó un combinado de sus mejores Angus para complementar un encierre numeroso y variado.

De modo que se volvió a ver un remate entretenido, con muchos cambios de categorías y clientes para cada tipo de hacienda que pisaba la pista. Y aunque sin obtener precios sobresalientes, los vendedores se fueron convencidos de que dieron otro paso adelante.

 

No hay dos sin tres

Hace un poco más de tres años que la empresa empezó a ver el mercado de San Luis como un destino atractivo para instalarse y ampliar sus influencias. Con el avance de la agricultura hacia el oeste del país, la ganadería tuvo que confinarse en campos más marginales, de mayores extensiones, con menos oferta forrajera, con más calor y aguas más duras.

Las búsquedas genéticas, en general, tuvieron que mutar hacia animales más rústicos, que sepan aguantar la rigidez de los suelos, la intensidad de las temperaturas y que puedan moverse con soltura por grandes superficies para buscar el agua o el alimento, sin sufrir demasiado en el intento.

Es por eso que las razas sintéticas como Braford y Brangus, que tradicionalmente se utilizaron solo en el norte argentino, también empezaron a expandirse hacia otras regiones, porque con la misma producción carnicera que las razas británicas, como Angus y Hereford, tienen un toque extra de fortaleza que les da su cuota de sangre Brahman.

San Luis, una provincia con tierras de grandes extensiones, en las últimas décadas ha ganado cada vez más aceptación como una base ganadera y ha atraído a una gran cantidad de empresas de diferente envergadura, desde las más pequeñas hasta las reconocidas cabañas de prestigio nacional e internacional. Un gran empuje significó el avance en infraestructura que hizo el Gobierno y que acompañaron al sector agropecuario con rutas y caminos para mover su producción, energía para trabajar con más eficiencia y fibras ópticas para comunicarse.

 

 

Bellamar es un sello muy conocido en el país y también fue parte de ese proceso de una ganadería volcada hacia zonas marginales. En la firma saben lo que es criar un rodeo en este tipo de campos, porque "Corral de Guardia" tiene sus tierras en el límite entre Villa Valeria y La Angelina (al sur de Villa Mercedes), y desde ahí salen los Braford y los Brangus que abastecen a todo el territorio argentino.

Pero en 2017 apostaron a dejar algo de lo que ahí producían en la zona. Ese año hicieron su primera subasta en Villa Mercedes, en parte para ganarse una clientela en la provincia, y en una buena medida también para aprovechar la ubicación de la ciudad para conquistar otras localidades cercanas. Lo hicieron de la mano de la consignataria "Feriálvarez", originaria de Río Cuarto, que también hizo sus primeras incursiones en el mercado de hacienda sanluiseño.

“Lo bueno de esta zona es que viene gente del norte de La Pampa, del sur de Córdoba, del oeste de San Luis y parte de Mendoza. Las diferentes razas se van ubicando de acuerdo a los rodeos y los planteos de cada establecimiento, porque estamos en una ubicación geográfica equis distante de cada lugar”, valoró Esteban Cacciavillani, el gerente de la firma martillera.

Desde la primera experiencia, en la que las ventas fueron más lentas y trabadas, hasta la última edición, el remate se fue asentando y ganando ritmo. Y aunque probablemente la cantidad de gente en las gradas se haya reducido, en realidad el interés de los criados por comprar aumentó.

“Estamos muy contentos. Vemos que este remate año a año va creciendo y que el acompañamiento del público va en aumento. En años anteriores teníamos que estar llamando e invitando para que vengan a la subasta, y ahora la gente nos llama preguntando. Los consignatarios decimos siempre que cuando los compradores se repiten es porque la mercadería es muy buena. Y sin lugar a dudas este resultado ha sido exitoso, porque la gente vuelve a acercarse y a comprar”, agregó.

 

De números y proyectos

Claramente hubo un público específico para cada tipo de hacienda que hizo su paso por la pista del predio "La Fortuna". Los mejores lotes y ejemplares tuvieron mayores pujas, pero también se percibieron algunos altibajos en las categorías que tenían menos compradores.

El catálogo fue una buena ayuda para seguir las ventas sin perderse, al haber tantos cambios de raza y de cabañas.

Los más numerosos, lógicamente, fueron los Aberdeen Angus, que son los más utilizados y buscados en la región y en prácticamente toda la geografía nacional. Hubo 22 toros aportados por El Bonete, con una gran mayoría de ejemplares negros. Promediaron $93.272, con un pico máximo de $122.000. Las 29 hembras, todas vaquillonas Puras Controladas (PC) con parición en abril de 2020, rondaron los $53.917.

Lo curioso fue que en una zona donde no abundan los rodeos Brangus y Braford, estas dos razas provenientes de "Corral de Guardia" obtuvieron los promedios más altos. Los 11 toros Brangus alcanzaron los $107.091, y las 16 hembras obtuvieron una media de $56.250 Mientras que los 10 machos Braford quedaron en $102.0000, y las 29 madres se pagaron alrededor de los $62.250.

La categoría que más sufrió fue la de los Polled Hereford de Bellamar, con menos manos levantadas y menos disputa en las ofertas. Hubo 10 toros que promediaron $88.500, y 15 hembras con garantía de preñez que cayeron en $39.867.

"Venimos viendo que el Hereford está con menos demanda y que está tratando de mantenerse. Lo que mejor se coloca es el Angus, y con el Brangus y el Braford lo que estamos haciendo es sembrar: tratar de que la gente vea, lleve y pruebe porque tienen muchas ventajas para algunas zonas", analizó Fernando Foster, el gerente de la empresa.

Como de costumbre, el hombre siguió atento las ventas sobre el estrado, bien cerca del martillero Ignacio Enrico. Tomó nota de cada ejemplar o lote vendido y luego dialogó con la prensa amablemente, convencido de que tiene hacer conocer su proyecto en la región.

 

 

"Hicimos un muy lindo remate y mucha hacienda quedó en la zona, que es el gran objetivo. No hemos tenido precios sobresalientes, fueron más bien corrientes, sobre todo si los llevamos al valor que hoy tienen el novillo y el ternero. Por eso aunque estos números quedan un poco atrasados, lo que importaba era colocar toda la hacienda que queríamos vender e ir construyendo una plaza", planteó.

Si hay algo que Foster tiene muy claro es que los proceso de la ganadería "son a largo plazo" y que las subastas tardan en instalarse en la consideración de los productores. "Cuando alguien viene y se lleva algún animal, se convierte en un comprador. Si le va bien y vuelve, recién ahí se transforma en un cliente. Hasta que este remate empiece a generar clientes y no solo compradores, va a llevar tiempo. Pero vamos por muy buen camino", explicó, y agregó: "Lo importante es que la hacienda gustó mucho. Con el correr de los años se va a ir armando más puja entre las distintas firmas y por lo tanto mejorará el precio".

Aunque cada vez hay más cabañas que ofrecen sus reproductores en la provincia, el empresario dijo que no teme que el crecimiento de la oferta atente contra el nivel de las ventas y los valores. Por el contrario, "es algo que favorece al negocio, a la ganadería y a los productores. Qué mejor para ellos que tener varias opciones para comprar. Entonces en realidad uno no tiene que ver la competencia como algo negativo, sino como algo que nos obliga a hacerlo cada vez mejor para que los clientes te elijan", reflexionó.

De forma que el cabañero reafirmó su apuesta por desembarcar en San Luis, y su confianza en las condiciones que tiene la zona para consolidarse aun más como una potencia ganadera fundamental para la ganadería argentina. "Nosotros nunca venimos solamente por un remate y nada más. Una vez que tomamos la decisión de ir a un lugar, nos quedamos y perseveramos. Por eso creo que estamos muy bien para venir el año que viene de nuevo", aseguró.

Hay un hecho que sirvió para avalar esa confianza. El remate se realizó apenas unos días después de las elecciones presidenciales en el país, cuando la confirmación de que habrá un nuevo gobierno nacional a partir de diciembre trajo un manto de incertidumbre al sector agropecuario.

 

 

 

"Varios meses atrás nos replanteamos modificar la fecha Pero pensamos que por respeto a la gente teníamos que seguir apostando a este remate, independientemente del resultado de las elecciones, porque los productores tenían conformado su rodeo y el compromiso era devolverles esa confianza de que más allá de lo que pase uno tiene que seguir produciendo. El mensaje llegó y el público nos acompañó", valoró Cacciavillani.

Foster también dijo que están muy confiados en que el futuro del rubro ganadero seguirá siendo exitoso durante los próximos años. "Tenemos un presente muy bueno, porque una demanda tan fuerte como es la de los chinos, puede cambiar totalmente los números del negocio. Es un mercado muy fuerte que compite contra todos. Y al futuro lo veo bien, yo no creo que los nuevos gobernantes quieran destruir toda una plaza que se ha armado gracias a la exportación, que siempre se traduce en divisas que ingresan al país".

Por eso, consideró que el camino que deben seguir los productores es continuar con la mejora genética de sus rodeos, con la adquisición de reproductores de buena calidad y con una mayor eficiencia en el manejo que se realiza tranqueras adentro de los establecimientos.

Pero al mismo tiempo remarcó que los ganaderos tienen que estar dispuestos a crecer en volumen para atender a los nuevos cupos que ya se abrieron, como el de China, y los que posiblemente se conquisten dentro de los próximos años si sigue abierta la exportación.

Así, todavía tienen mucho por hacer tras la siembra que comenzaron con su remate en Villa Mercedes en 2017. Porque aunque la apuesta ha empezado a dar algunos frutos, todavía no les ha llegado el tiempo de la cosecha plena. El año que viene, Bellamar Estancias tendrá una nueva oportunidad para demostrar que su decisión de ganarse un lugar en el mercado de hacienda de San Luis, sigue vigente.

 

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Una apuesta que de a poco empieza a dar buenos frutos

Por tercer año consecutivo, la firma ganadera demostró su deseo de instalarse en el mercado de la provincia. Ya comenzaron a hacerse de una clientela fiel y su remate de reproductores en Villa Mercedes despierta cada vez más interés en la zona.

Un torazo Aberdeen Angus se pasea en la pista ante la vista de los productores en el predio de la Sociedad Rural Río V.

La firma Bellamar Estancias sigue de siembra en la provincia de San Luis y toda la región que la rodea. Pero no necesariamente porque sus campos hayan empezado a llenarse de granos para la nueva campaña, sino porque se mantiene firme en el proyecto de diseminar su genética en los rodeos de la zona y de hacer pesar su nombre entre los ganaderos que cada temporada necesitan reponer sus reproductores.

Con su tercer remate consecutivo en Villa Mercedes, la empresa bonaerense demostró que su presencia en estas coordenadas no será una aventura ni una visita pasajera. Y aunque aseguran que todavía queda mucho terreno por conquistar, de a poquito empiezan a cosechar algunos logros y a ganarse una clientela.

En una fecha que comienza a consolidarse para los últimos días de octubre, llevó hacienda de sus tres cabañas al predio de la Sociedad Rural Río V, con una selección de 70 toros y 140 vaquillonas de las cuatro razas principales en la producción argentina de carne.

Esa es justamente una de las características distintivas de la subasta, que ofrece animales para todos los gustos y ambientes productivos. Porque Bellamar Estancias es un grupo ganadero conformado por cabañas especializadas en diferentes razas. Los Brangus y Braford son criados en Villa Valeria bajo el rótulo de "Corral de Guardia" y desde ahí abastecen a provincias como Chaco, Santa Fe y Misiones, entre otras. Los Aberdeen Angus son la especialidad de "El Bonete", ubicada en Lobería, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Mientras que el Hereford es criado por Bellamar, en un campo de Miramar que cuenta con más de 1.200 madres.

 

 

Para esta ocasión, volvieron a contar con un aliado local. La Benedicta, la firma que tiene sus tierras en Liborio Luna, llevó un combinado de sus mejores Angus para complementar un encierre numeroso y variado.

De modo que se volvió a ver un remate entretenido, con muchos cambios de categorías y clientes para cada tipo de hacienda que pisaba la pista. Y aunque sin obtener precios sobresalientes, los vendedores se fueron convencidos de que dieron otro paso adelante.

 

No hay dos sin tres

Hace un poco más de tres años que la empresa empezó a ver el mercado de San Luis como un destino atractivo para instalarse y ampliar sus influencias. Con el avance de la agricultura hacia el oeste del país, la ganadería tuvo que confinarse en campos más marginales, de mayores extensiones, con menos oferta forrajera, con más calor y aguas más duras.

Las búsquedas genéticas, en general, tuvieron que mutar hacia animales más rústicos, que sepan aguantar la rigidez de los suelos, la intensidad de las temperaturas y que puedan moverse con soltura por grandes superficies para buscar el agua o el alimento, sin sufrir demasiado en el intento.

Es por eso que las razas sintéticas como Braford y Brangus, que tradicionalmente se utilizaron solo en el norte argentino, también empezaron a expandirse hacia otras regiones, porque con la misma producción carnicera que las razas británicas, como Angus y Hereford, tienen un toque extra de fortaleza que les da su cuota de sangre Brahman.

San Luis, una provincia con tierras de grandes extensiones, en las últimas décadas ha ganado cada vez más aceptación como una base ganadera y ha atraído a una gran cantidad de empresas de diferente envergadura, desde las más pequeñas hasta las reconocidas cabañas de prestigio nacional e internacional. Un gran empuje significó el avance en infraestructura que hizo el Gobierno y que acompañaron al sector agropecuario con rutas y caminos para mover su producción, energía para trabajar con más eficiencia y fibras ópticas para comunicarse.

 

 

Bellamar es un sello muy conocido en el país y también fue parte de ese proceso de una ganadería volcada hacia zonas marginales. En la firma saben lo que es criar un rodeo en este tipo de campos, porque "Corral de Guardia" tiene sus tierras en el límite entre Villa Valeria y La Angelina (al sur de Villa Mercedes), y desde ahí salen los Braford y los Brangus que abastecen a todo el territorio argentino.

Pero en 2017 apostaron a dejar algo de lo que ahí producían en la zona. Ese año hicieron su primera subasta en Villa Mercedes, en parte para ganarse una clientela en la provincia, y en una buena medida también para aprovechar la ubicación de la ciudad para conquistar otras localidades cercanas. Lo hicieron de la mano de la consignataria "Feriálvarez", originaria de Río Cuarto, que también hizo sus primeras incursiones en el mercado de hacienda sanluiseño.

“Lo bueno de esta zona es que viene gente del norte de La Pampa, del sur de Córdoba, del oeste de San Luis y parte de Mendoza. Las diferentes razas se van ubicando de acuerdo a los rodeos y los planteos de cada establecimiento, porque estamos en una ubicación geográfica equis distante de cada lugar”, valoró Esteban Cacciavillani, el gerente de la firma martillera.

Desde la primera experiencia, en la que las ventas fueron más lentas y trabadas, hasta la última edición, el remate se fue asentando y ganando ritmo. Y aunque probablemente la cantidad de gente en las gradas se haya reducido, en realidad el interés de los criados por comprar aumentó.

“Estamos muy contentos. Vemos que este remate año a año va creciendo y que el acompañamiento del público va en aumento. En años anteriores teníamos que estar llamando e invitando para que vengan a la subasta, y ahora la gente nos llama preguntando. Los consignatarios decimos siempre que cuando los compradores se repiten es porque la mercadería es muy buena. Y sin lugar a dudas este resultado ha sido exitoso, porque la gente vuelve a acercarse y a comprar”, agregó.

 

De números y proyectos

Claramente hubo un público específico para cada tipo de hacienda que hizo su paso por la pista del predio "La Fortuna". Los mejores lotes y ejemplares tuvieron mayores pujas, pero también se percibieron algunos altibajos en las categorías que tenían menos compradores.

El catálogo fue una buena ayuda para seguir las ventas sin perderse, al haber tantos cambios de raza y de cabañas.

Los más numerosos, lógicamente, fueron los Aberdeen Angus, que son los más utilizados y buscados en la región y en prácticamente toda la geografía nacional. Hubo 22 toros aportados por El Bonete, con una gran mayoría de ejemplares negros. Promediaron $93.272, con un pico máximo de $122.000. Las 29 hembras, todas vaquillonas Puras Controladas (PC) con parición en abril de 2020, rondaron los $53.917.

Lo curioso fue que en una zona donde no abundan los rodeos Brangus y Braford, estas dos razas provenientes de "Corral de Guardia" obtuvieron los promedios más altos. Los 11 toros Brangus alcanzaron los $107.091, y las 16 hembras obtuvieron una media de $56.250 Mientras que los 10 machos Braford quedaron en $102.0000, y las 29 madres se pagaron alrededor de los $62.250.

La categoría que más sufrió fue la de los Polled Hereford de Bellamar, con menos manos levantadas y menos disputa en las ofertas. Hubo 10 toros que promediaron $88.500, y 15 hembras con garantía de preñez que cayeron en $39.867.

"Venimos viendo que el Hereford está con menos demanda y que está tratando de mantenerse. Lo que mejor se coloca es el Angus, y con el Brangus y el Braford lo que estamos haciendo es sembrar: tratar de que la gente vea, lleve y pruebe porque tienen muchas ventajas para algunas zonas", analizó Fernando Foster, el gerente de la empresa.

Como de costumbre, el hombre siguió atento las ventas sobre el estrado, bien cerca del martillero Ignacio Enrico. Tomó nota de cada ejemplar o lote vendido y luego dialogó con la prensa amablemente, convencido de que tiene hacer conocer su proyecto en la región.

 

 

"Hicimos un muy lindo remate y mucha hacienda quedó en la zona, que es el gran objetivo. No hemos tenido precios sobresalientes, fueron más bien corrientes, sobre todo si los llevamos al valor que hoy tienen el novillo y el ternero. Por eso aunque estos números quedan un poco atrasados, lo que importaba era colocar toda la hacienda que queríamos vender e ir construyendo una plaza", planteó.

Si hay algo que Foster tiene muy claro es que los proceso de la ganadería "son a largo plazo" y que las subastas tardan en instalarse en la consideración de los productores. "Cuando alguien viene y se lleva algún animal, se convierte en un comprador. Si le va bien y vuelve, recién ahí se transforma en un cliente. Hasta que este remate empiece a generar clientes y no solo compradores, va a llevar tiempo. Pero vamos por muy buen camino", explicó, y agregó: "Lo importante es que la hacienda gustó mucho. Con el correr de los años se va a ir armando más puja entre las distintas firmas y por lo tanto mejorará el precio".

Aunque cada vez hay más cabañas que ofrecen sus reproductores en la provincia, el empresario dijo que no teme que el crecimiento de la oferta atente contra el nivel de las ventas y los valores. Por el contrario, "es algo que favorece al negocio, a la ganadería y a los productores. Qué mejor para ellos que tener varias opciones para comprar. Entonces en realidad uno no tiene que ver la competencia como algo negativo, sino como algo que nos obliga a hacerlo cada vez mejor para que los clientes te elijan", reflexionó.

De forma que el cabañero reafirmó su apuesta por desembarcar en San Luis, y su confianza en las condiciones que tiene la zona para consolidarse aun más como una potencia ganadera fundamental para la ganadería argentina. "Nosotros nunca venimos solamente por un remate y nada más. Una vez que tomamos la decisión de ir a un lugar, nos quedamos y perseveramos. Por eso creo que estamos muy bien para venir el año que viene de nuevo", aseguró.

Hay un hecho que sirvió para avalar esa confianza. El remate se realizó apenas unos días después de las elecciones presidenciales en el país, cuando la confirmación de que habrá un nuevo gobierno nacional a partir de diciembre trajo un manto de incertidumbre al sector agropecuario.

 

 

 

"Varios meses atrás nos replanteamos modificar la fecha Pero pensamos que por respeto a la gente teníamos que seguir apostando a este remate, independientemente del resultado de las elecciones, porque los productores tenían conformado su rodeo y el compromiso era devolverles esa confianza de que más allá de lo que pase uno tiene que seguir produciendo. El mensaje llegó y el público nos acompañó", valoró Cacciavillani.

Foster también dijo que están muy confiados en que el futuro del rubro ganadero seguirá siendo exitoso durante los próximos años. "Tenemos un presente muy bueno, porque una demanda tan fuerte como es la de los chinos, puede cambiar totalmente los números del negocio. Es un mercado muy fuerte que compite contra todos. Y al futuro lo veo bien, yo no creo que los nuevos gobernantes quieran destruir toda una plaza que se ha armado gracias a la exportación, que siempre se traduce en divisas que ingresan al país".

Por eso, consideró que el camino que deben seguir los productores es continuar con la mejora genética de sus rodeos, con la adquisición de reproductores de buena calidad y con una mayor eficiencia en el manejo que se realiza tranqueras adentro de los establecimientos.

Pero al mismo tiempo remarcó que los ganaderos tienen que estar dispuestos a crecer en volumen para atender a los nuevos cupos que ya se abrieron, como el de China, y los que posiblemente se conquisten dentro de los próximos años si sigue abierta la exportación.

Así, todavía tienen mucho por hacer tras la siembra que comenzaron con su remate en Villa Mercedes en 2017. Porque aunque la apuesta ha empezado a dar algunos frutos, todavía no les ha llegado el tiempo de la cosecha plena. El año que viene, Bellamar Estancias tendrá una nueva oportunidad para demostrar que su decisión de ganarse un lugar en el mercado de hacienda de San Luis, sigue vigente.

 

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