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El cambio climático y la violencia en áfrica occidental

Casi 50 millones de personas en África Occidental dependen de la agricultura y la ganadería para su subsistencia, pero la tierra disponible para esas actividades se redujo drástica y rápidamente. En parte, la merma obedece al crecimiento de la población, pero sin duda el cambio climático también contribuye de manera importante a la crisis de tierra disponible, aseguró la ONG Norvergence, que promueve la defensa del ambiente.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), casi el 80 por ciento de las tierras de cultivo de la región del Sahel se vio afectada negativamente por el aumento de las temperaturas, que son a un ritmo 1,5 veces más rápido que el promedio mundial. “A medida que las sequías e inundaciones continúan aumentando, en frecuencia y duración, la producción de alimentos en la mayor parte de la región del Sahel se está volviendo altamente insegura”.

Para una región con una dependencia tan alta de la agricultura, que también sufre de escasez de alimentos, esto tiene consecuencias de gran alcance. Muchas áreas en Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso, Senegal y Chad nunca se recuperaron por completo de la crisis alimentaria de 2012, que fue el resultado de una combinación de sequías y conflictos regionales que alteraron los precios de los alimentos y empujaron a más de 13 millones de personas del Sahel a la desnutrición.

Y a medida que las temperaturas continúen subiendo, la seguridad alimentaria continuará desestabilizándose y los agricultores y ganaderos se verán obligados a seguir desplazándose en busca de tierras para cultivar.

El empeoramiento de condiciones climáticas y, consecuentemente, de los medios de vida de vida de agricultores y ganaderos facilitará a los diferentes grupos extremistas y delictivos su manipulación y reclutamiento para servirles como combatientes.

“A medida que los pastores y agricultores en el Sahel migran internamente para hacer frente a la degradación de la tierra y la disminución de los medios de vida, las amenazas de violencia y sus posibilidades de ser reclutados en grupos criminales y extremistas establecidos en la región continúa aumentando”, dijo el científico Joseph Faye, experto en el impacto del clima en África Occidental.

La falta de gobernanza y de autoridad de los gobiernos ha provocado que grupos yihadistas y otras redes extremistas y delictivas se asienten en diferentes partes de África occidental, donde la inseguridad alimentaria incentiva el reclutamiento de su población.

Solo un ejemplo, el Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), una facción del grupo islamista fundamentalista Boko Haram y tan solo uno de los grupos extremistas que operan en el Sahel, secuestró media docena de trabajadores en Nigeria el mes pasado.

Y muchos estudios, realizados en los últimos años por organizaciones sociales, expertos y organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), han demostrado que la mayoría de los reclutas de estos grupos están, de hecho, mucho menos guiados por ideologías que por su vulnerabilidad financiera.

Y a medida que las condiciones climáticas continúen empeorando y disminuyendo los medios de vida de los agricultores y pastores, seguirá siendo más fácil para los diferentes extremistas y grupos criminales manipularlos y reclutarlos para servir como soldados de infantería.

La ONU alertó que la región es una de las que peor parte se está llevando del calentamiento global. La escasez de lluvias y las sequías en la última década provocaron que al menos 14 millones de personas de la región sigan necesitando asistencia alimentaria, según un informe publicado en 2018. 

La amenaza del extremismo y la violencia en cualquier parte del Sahel es peligroso para la región, porque la mayoría de los países de África occidental tienen fronteras porosas, en gran medida sin vigilancia, que con frecuencia son cruzadas ilegalmente por muchos, desde comerciantes y pastores hasta aquellos que trafican armas, drogas e ideologías tóxicas.

Es el ejemplo más visible de la multiplicidad de impactos muy diversos, que acarrea la problemática del cambio climático. Debe estudiarse con mucha atención. 

 

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El cambio climático y la violencia en áfrica occidental

Casi 50 millones de personas en África Occidental dependen de la agricultura y la ganadería para su subsistencia, pero la tierra disponible para esas actividades se redujo drástica y rápidamente. En parte, la merma obedece al crecimiento de la población, pero sin duda el cambio climático también contribuye de manera importante a la crisis de tierra disponible, aseguró la ONG Norvergence, que promueve la defensa del ambiente.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), casi el 80 por ciento de las tierras de cultivo de la región del Sahel se vio afectada negativamente por el aumento de las temperaturas, que son a un ritmo 1,5 veces más rápido que el promedio mundial. “A medida que las sequías e inundaciones continúan aumentando, en frecuencia y duración, la producción de alimentos en la mayor parte de la región del Sahel se está volviendo altamente insegura”.

Para una región con una dependencia tan alta de la agricultura, que también sufre de escasez de alimentos, esto tiene consecuencias de gran alcance. Muchas áreas en Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso, Senegal y Chad nunca se recuperaron por completo de la crisis alimentaria de 2012, que fue el resultado de una combinación de sequías y conflictos regionales que alteraron los precios de los alimentos y empujaron a más de 13 millones de personas del Sahel a la desnutrición.

Y a medida que las temperaturas continúen subiendo, la seguridad alimentaria continuará desestabilizándose y los agricultores y ganaderos se verán obligados a seguir desplazándose en busca de tierras para cultivar.

El empeoramiento de condiciones climáticas y, consecuentemente, de los medios de vida de vida de agricultores y ganaderos facilitará a los diferentes grupos extremistas y delictivos su manipulación y reclutamiento para servirles como combatientes.

“A medida que los pastores y agricultores en el Sahel migran internamente para hacer frente a la degradación de la tierra y la disminución de los medios de vida, las amenazas de violencia y sus posibilidades de ser reclutados en grupos criminales y extremistas establecidos en la región continúa aumentando”, dijo el científico Joseph Faye, experto en el impacto del clima en África Occidental.

La falta de gobernanza y de autoridad de los gobiernos ha provocado que grupos yihadistas y otras redes extremistas y delictivas se asienten en diferentes partes de África occidental, donde la inseguridad alimentaria incentiva el reclutamiento de su población.

Solo un ejemplo, el Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), una facción del grupo islamista fundamentalista Boko Haram y tan solo uno de los grupos extremistas que operan en el Sahel, secuestró media docena de trabajadores en Nigeria el mes pasado.

Y muchos estudios, realizados en los últimos años por organizaciones sociales, expertos y organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), han demostrado que la mayoría de los reclutas de estos grupos están, de hecho, mucho menos guiados por ideologías que por su vulnerabilidad financiera.

Y a medida que las condiciones climáticas continúen empeorando y disminuyendo los medios de vida de los agricultores y pastores, seguirá siendo más fácil para los diferentes extremistas y grupos criminales manipularlos y reclutarlos para servir como soldados de infantería.

La ONU alertó que la región es una de las que peor parte se está llevando del calentamiento global. La escasez de lluvias y las sequías en la última década provocaron que al menos 14 millones de personas de la región sigan necesitando asistencia alimentaria, según un informe publicado en 2018. 

La amenaza del extremismo y la violencia en cualquier parte del Sahel es peligroso para la región, porque la mayoría de los países de África occidental tienen fronteras porosas, en gran medida sin vigilancia, que con frecuencia son cruzadas ilegalmente por muchos, desde comerciantes y pastores hasta aquellos que trafican armas, drogas e ideologías tóxicas.

Es el ejemplo más visible de la multiplicidad de impactos muy diversos, que acarrea la problemática del cambio climático. Debe estudiarse con mucha atención. 

 

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