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Los venezolanos ya tienen su asociación civil en San Luis

Fue formada en octubre y cuenta con 20 miembros. Calculan que 250 compatriotas viven en la ciudad. 

La comunidad venezolana en San Luis ya tiene su asociación civil. Conformada a principios de octubre, cuenta con 20 miembros activos, pero Mariela Sánchez, quien la preside, indicó que por el grupo de WhatsApp que manejan son cerca de 250 compatriotas los que estudian, trabajan y viven en la capital puntana. “Lo que tratamos de hacer, es tener la mejor vida que podamos fuera de nuestro país”, resumió. 

La organización comenzó a gestarse desde el año pasado, con el impulso de Engelberth Llinas. “Se dio cuenta de que faltaba organizarnos como comunidad, viendo que de otros países ya lo han hecho acá”, recordó. Finalmente el 1º de octubre este año se registraron como asociación civil en el Municipio y ya participaron de actividades organizadas tanto por la Comuna como por el gobierno provincial.

El objetivo principal de la asociación es la integración del venezolano a la vida en San Luis, resumió Sánchez. También con un censo en carpeta, buscan insertarse educativamente, en el campo laboral y difundir su cultura. “Queremos que la transición de migrar sea lo más llevadera posible para todo el que llega”, remarcó la mujer.

Sánchez detalló que hay venezolanos que viven hace 15 años en San Luis, pero que en los últimos cuatro años aumentó “el éxodo” y eso se vio reflejado en la capital. “A raíz de la coyuntura que estamos viviendo en nuestro país, hemos decidido migrar, pero la tendencia era migrar a las grandes capitales. Hoy vemos que somos más en ciudades más pequeñas como San Luis. Quizás decir todos los días es una exageración, pero de manera muy frecuente tenemos reportes de personas que están llegando o que están por llegar aquí, que ya tienen familia, amigos, conocidos”, aseguró. 

No hay ciudad que no haya experimentado el escape de sus habitantes, ahondó Sánchez. Hace 10 años ocurría en ciudades como Caracas, Maracaibo y Valencia, pero hoy pasa hasta en las más pequeñas. “No tiene precedentes, nunca se había visto. La actividad empresarial está muy centralizada hacia el norte del país y podría decirse que fueron los primeros en migrar, pero hoy en día no tiene distinciones”, detalló. 

Actualmente en San Luis se desempeñan en muchos rubros, pero principalmente están en el comercio o establecimientos de comida. Hay una razón detrás de esto: muchos aún no pueden revalidar los títulos de las carreras para las que estudiaron y trabajaron en su tierra. En el interín, trabajan de lo que pueden y ante el difícil contexto de empleo en Argentina. 

Ella lo cuenta en primera persona. Es neuropsicóloga de formación, pero aún no ha podido revalidar su título. Actualmente es ama de casa, cuida a su beba Valeria de un año y medio, nacida en San Luis y vive con su pareja Sebastián, que es puntano. 

Esto no los aleja de todas maneras del ámbito académico y es que entre los más jóvenes, hay varios inscriptos en la Universidad Nacional de San Luis. “Están los que migran entre los 18 y los 21 años, que empiezan a hacer carreras y no hemos tenido problemas en ingresar”, afirmó. 

Si hay una necesidad que admite Sánchez, es la de trabajo para aquellos compatriotas que aún luchan por tener uno en San Luis. No le son ajenos a la crisis económica en Argentina, pero son sumamente respetuosos del país que los recibe. 

“Es un tema muy delicado, con una cantidad de opiniones diferentes entre nuestra comunidad. Habrá gente que dice que va para el mismo camino (que Venezuela) y hay gente que dice que no. Nosotros tratamos de no entrar en esos temas porque encima de cualquier situación política, hay un respeto hacía lo que es la Argentina y su gente. Lo que tratamos de hacer, es la mejor vida que podamos fuera de nuestro país”, opinó. 

La representante no dejó de agradecer el buen trato que recibieron en San Luis. “No pierdan la esperanza, los venezolanos, donde sea que estemos parados estamos trabajando por y para Venezuela, de la manera que se pueda, por ellos. Tiempos mejores van a venir”, dijo por último, refiriéndose a los amigos y familia que dejaron en su país natal. 

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Los venezolanos ya tienen su asociación civil en San Luis

Fue formada en octubre y cuenta con 20 miembros. Calculan que 250 compatriotas viven en la ciudad. 

Sánchez comentó que ya se animan a participar de fiestas de colectividades y otros eventos. Foto: Gentileza.

La comunidad venezolana en San Luis ya tiene su asociación civil. Conformada a principios de octubre, cuenta con 20 miembros activos, pero Mariela Sánchez, quien la preside, indicó que por el grupo de WhatsApp que manejan son cerca de 250 compatriotas los que estudian, trabajan y viven en la capital puntana. “Lo que tratamos de hacer, es tener la mejor vida que podamos fuera de nuestro país”, resumió. 

La organización comenzó a gestarse desde el año pasado, con el impulso de Engelberth Llinas. “Se dio cuenta de que faltaba organizarnos como comunidad, viendo que de otros países ya lo han hecho acá”, recordó. Finalmente el 1º de octubre este año se registraron como asociación civil en el Municipio y ya participaron de actividades organizadas tanto por la Comuna como por el gobierno provincial.

El objetivo principal de la asociación es la integración del venezolano a la vida en San Luis, resumió Sánchez. También con un censo en carpeta, buscan insertarse educativamente, en el campo laboral y difundir su cultura. “Queremos que la transición de migrar sea lo más llevadera posible para todo el que llega”, remarcó la mujer.

Sánchez detalló que hay venezolanos que viven hace 15 años en San Luis, pero que en los últimos cuatro años aumentó “el éxodo” y eso se vio reflejado en la capital. “A raíz de la coyuntura que estamos viviendo en nuestro país, hemos decidido migrar, pero la tendencia era migrar a las grandes capitales. Hoy vemos que somos más en ciudades más pequeñas como San Luis. Quizás decir todos los días es una exageración, pero de manera muy frecuente tenemos reportes de personas que están llegando o que están por llegar aquí, que ya tienen familia, amigos, conocidos”, aseguró. 

No hay ciudad que no haya experimentado el escape de sus habitantes, ahondó Sánchez. Hace 10 años ocurría en ciudades como Caracas, Maracaibo y Valencia, pero hoy pasa hasta en las más pequeñas. “No tiene precedentes, nunca se había visto. La actividad empresarial está muy centralizada hacia el norte del país y podría decirse que fueron los primeros en migrar, pero hoy en día no tiene distinciones”, detalló. 

Actualmente en San Luis se desempeñan en muchos rubros, pero principalmente están en el comercio o establecimientos de comida. Hay una razón detrás de esto: muchos aún no pueden revalidar los títulos de las carreras para las que estudiaron y trabajaron en su tierra. En el interín, trabajan de lo que pueden y ante el difícil contexto de empleo en Argentina. 

Ella lo cuenta en primera persona. Es neuropsicóloga de formación, pero aún no ha podido revalidar su título. Actualmente es ama de casa, cuida a su beba Valeria de un año y medio, nacida en San Luis y vive con su pareja Sebastián, que es puntano. 

Esto no los aleja de todas maneras del ámbito académico y es que entre los más jóvenes, hay varios inscriptos en la Universidad Nacional de San Luis. “Están los que migran entre los 18 y los 21 años, que empiezan a hacer carreras y no hemos tenido problemas en ingresar”, afirmó. 

Si hay una necesidad que admite Sánchez, es la de trabajo para aquellos compatriotas que aún luchan por tener uno en San Luis. No le son ajenos a la crisis económica en Argentina, pero son sumamente respetuosos del país que los recibe. 

“Es un tema muy delicado, con una cantidad de opiniones diferentes entre nuestra comunidad. Habrá gente que dice que va para el mismo camino (que Venezuela) y hay gente que dice que no. Nosotros tratamos de no entrar en esos temas porque encima de cualquier situación política, hay un respeto hacía lo que es la Argentina y su gente. Lo que tratamos de hacer, es la mejor vida que podamos fuera de nuestro país”, opinó. 

La representante no dejó de agradecer el buen trato que recibieron en San Luis. “No pierdan la esperanza, los venezolanos, donde sea que estemos parados estamos trabajando por y para Venezuela, de la manera que se pueda, por ellos. Tiempos mejores van a venir”, dijo por último, refiriéndose a los amigos y familia que dejaron en su país natal. 

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