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Para que “Sigamos haciendo historia” IV

Esta es la última entrega referida a la actividad que se desarrolló en el Salón Belgrano de la Cámara de Senadores, donde expusieron Alberto Rodríguez Saá (gobernador de la provincia de San Luis), Bruno Rodríguez y Mercedes Pombo (Jóvenes por el Clima), Ayelén Mazzina (concejal de San Luis), Greta Pena (100% Diversidad y Derechos), Maia López (referente de diversidad de San Luis), Ofelia Fernández (legisladora electa por la ciudad de Buenos Aires) y Pedro Rosemblat (humorista y militante).

Este escrito inevitablemente va a ser caótico, injusto y de-sordenado. Vaya una disculpa a todos los protagonistas y asistentes al encuentro al que se hará referencia. Sucede que el impacto es muy fuerte, el encuentro de “Juventudes en lucha”, celebrado el martes 26 de noviembre fue realmente interesantísimo. Fue una formidable demostración de la existencia de muchos jóvenes que pueden hablar de un modo profundo, entretenido y aleccionador. Hubo razón y mucha pasión. Cantidad de frases rescatables y muy destacadas. Pero, por sobre todo, el encuentro fue esperanzador. Dejó la noción inequívoca que existen “pibes y pibas” con tremenda capacidad y con brutal interés por mejorar. Interesados en los demás.

Pedro Rosemblat, “el Cadete”, es un excelente cronista de época. Y lo valioso es que empezó su crónica hace algún tiempo, cuando los vientos no soplaban precisamente a su favor. Con mucho respeto por el stand up, podría decirse que realiza una formidable performance sobre las realidades política y social de los argentinos. Se declara, más que un influencer, un militante con Instagram. Reconoce y afirma que ser joven no es ninguna virtud. Es una virtud querer cambiar el mundo. “La juventud es solo una actitud del alma”. Los jóvenes no ven en los partidos políticos las herramientas necesarias para organizarse y que sus demandas se vuelvan conquistas. “Si los incluyen, bánquensela”. Las juventudes se organizan en torno a demandas y no en torno a partidos políticos. “Yo no lo conocí a Luder”. Toda una declaración de inmensa utilidad para quienes pretenden que los jóvenes sean partícipes de aquello que no vivieron. “No tenemos que tirar a los viejos por la ventana”. En estos tiempos lo peor que podemos hacer es un meme, lo más violento. Y está claro que hubo otros tiempos, con otras armas en manos de los jóvenes. “Alberto: casi en soledad dijiste hay 2019, lo pensé sin h”. Para ser dirigente tenés que dirigir a alguien. Parece una obviedad, pero la realidad demuestra que no lo es.

Cuando los veteranos ven un pequeño que maneja bien la pelota y tiene futuro de “crack” en el fútbol, dicen: “Este pibe va a andar, tiene destino de crack”. Ofelia Fernández va a andar. Tiene destino de crack. Y es presente, no futuro. Imposible encerrar en unas líneas su verborragia, pero dijo más o menos esto: “Creemos en la construcción colectiva. Ganó la construcción política. Fue la militancia política. Se milita para cambiarle la vida a la gente. Nunca más romper la unidad. Educación pública: descuidaron infraestructura y repartieron viandas podridas. Despreciaron a los docentes. Conciben a las escuelas como lugares donde nos preparan y forman para la precariedad que supuestamente estamos obligados a padecer en el futuro. Y deben ser trincheras del pensamiento crítico y el desarrollo igualitario de todos los que la atraviesen. Educación pública democrática e inclusiva. El feminismo no es una catarsis, no es un grito ahogado de una película triste. La lucha por el aborto como pedagogía (liderazgo propio, sacar posición biologicista. Educación Sexual Integral. Educar en el consentimiento en vez del abuso. El aborto solo mata a las que no tienen recursos: abrió la puerta a toda la política. Eso que llaman amor es trabajo no pago. Lo de Chile empezó por los jóvenes. Pasar del mundo competitivo, al mundo solidario”. 

Participar de este encuentro fue un placer. Es casi irrespetuoso presentarlo de este modo, pero ojalá cada disertación haya dejado margen para cientos de preguntas, para múltiples inquietudes y fundamentalmente para renovar la esperanza. 

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Para que “Sigamos haciendo historia” IV

Esta es la última entrega referida a la actividad que se desarrolló en el Salón Belgrano de la Cámara de Senadores, donde expusieron Alberto Rodríguez Saá (gobernador de la provincia de San Luis), Bruno Rodríguez y Mercedes Pombo (Jóvenes por el Clima), Ayelén Mazzina (concejal de San Luis), Greta Pena (100% Diversidad y Derechos), Maia López (referente de diversidad de San Luis), Ofelia Fernández (legisladora electa por la ciudad de Buenos Aires) y Pedro Rosemblat (humorista y militante).

Este escrito inevitablemente va a ser caótico, injusto y de-sordenado. Vaya una disculpa a todos los protagonistas y asistentes al encuentro al que se hará referencia. Sucede que el impacto es muy fuerte, el encuentro de “Juventudes en lucha”, celebrado el martes 26 de noviembre fue realmente interesantísimo. Fue una formidable demostración de la existencia de muchos jóvenes que pueden hablar de un modo profundo, entretenido y aleccionador. Hubo razón y mucha pasión. Cantidad de frases rescatables y muy destacadas. Pero, por sobre todo, el encuentro fue esperanzador. Dejó la noción inequívoca que existen “pibes y pibas” con tremenda capacidad y con brutal interés por mejorar. Interesados en los demás.

Pedro Rosemblat, “el Cadete”, es un excelente cronista de época. Y lo valioso es que empezó su crónica hace algún tiempo, cuando los vientos no soplaban precisamente a su favor. Con mucho respeto por el stand up, podría decirse que realiza una formidable performance sobre las realidades política y social de los argentinos. Se declara, más que un influencer, un militante con Instagram. Reconoce y afirma que ser joven no es ninguna virtud. Es una virtud querer cambiar el mundo. “La juventud es solo una actitud del alma”. Los jóvenes no ven en los partidos políticos las herramientas necesarias para organizarse y que sus demandas se vuelvan conquistas. “Si los incluyen, bánquensela”. Las juventudes se organizan en torno a demandas y no en torno a partidos políticos. “Yo no lo conocí a Luder”. Toda una declaración de inmensa utilidad para quienes pretenden que los jóvenes sean partícipes de aquello que no vivieron. “No tenemos que tirar a los viejos por la ventana”. En estos tiempos lo peor que podemos hacer es un meme, lo más violento. Y está claro que hubo otros tiempos, con otras armas en manos de los jóvenes. “Alberto: casi en soledad dijiste hay 2019, lo pensé sin h”. Para ser dirigente tenés que dirigir a alguien. Parece una obviedad, pero la realidad demuestra que no lo es.

Cuando los veteranos ven un pequeño que maneja bien la pelota y tiene futuro de “crack” en el fútbol, dicen: “Este pibe va a andar, tiene destino de crack”. Ofelia Fernández va a andar. Tiene destino de crack. Y es presente, no futuro. Imposible encerrar en unas líneas su verborragia, pero dijo más o menos esto: “Creemos en la construcción colectiva. Ganó la construcción política. Fue la militancia política. Se milita para cambiarle la vida a la gente. Nunca más romper la unidad. Educación pública: descuidaron infraestructura y repartieron viandas podridas. Despreciaron a los docentes. Conciben a las escuelas como lugares donde nos preparan y forman para la precariedad que supuestamente estamos obligados a padecer en el futuro. Y deben ser trincheras del pensamiento crítico y el desarrollo igualitario de todos los que la atraviesen. Educación pública democrática e inclusiva. El feminismo no es una catarsis, no es un grito ahogado de una película triste. La lucha por el aborto como pedagogía (liderazgo propio, sacar posición biologicista. Educación Sexual Integral. Educar en el consentimiento en vez del abuso. El aborto solo mata a las que no tienen recursos: abrió la puerta a toda la política. Eso que llaman amor es trabajo no pago. Lo de Chile empezó por los jóvenes. Pasar del mundo competitivo, al mundo solidario”. 

Participar de este encuentro fue un placer. Es casi irrespetuoso presentarlo de este modo, pero ojalá cada disertación haya dejado margen para cientos de preguntas, para múltiples inquietudes y fundamentalmente para renovar la esperanza. 

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