Escuchá acá la 96.3
X

Llega la hora de comenzar a honrar cada mandato

Se viven días de gran expectativa. Luego de la fiebre electoral y de la consagración de un nuevo presidente de la república, sin necesidad de segunda vuelta, el país comenzó a transitar una etapa de asimilación de los resultados y de preparativos para la instalación de un nuevo gobierno. El planteo no es sencillo. Hace cuatro años asumía un Gobierno que blandía un cambio impostergable. Ante la propuesta de su reelección, los ciudadanos eligen un nuevo cambio. Y no parece menor. Para muchos, esa expectativa positiva es esperanza. La idea, la posibilidad, el anhelo cierto de estar mejor, de salir de situaciones angustiantes. En líneas generales, los mercados, los medios de comunicación y diversos agentes de la sociedad participaron de un clima relativamente distendido, sostenido en la profundidad de la crisis y en la expectativa mencionada.

En estos días esa sensación va a comenzar a encontrar concreciones. Las autoridades elegidas en los distintos estamentos asumirán sus cargos. Y, sin demasiado espacio para dilaciones, deberán comenzar a tomar decisiones. Deberán trasladar a la realidad las promesas que a cada uno lo llevaron a conseguir los espacios para los que se postularon.

Al panorama nacional, francamente difícil, la Argentina debe agregar el presente de una región en llamas. Más allá de las crisis, los distintos países de América Latina no tienen gobiernos con una ideología afín a quienes asumirán sus cargos el 10 de diciembre en la Casa Rosada. Y no se trata de un dato menor.

En el reciente encuentro de “Juventudes en lucha” realizado en el Senado de la Nación, la legisladora más joven de América Latina, Ofelia Fernández, sentenció: “Conciben las escuelas como lugares donde nos preparan y forman para la precariedad que supuestamente estamos obligados a padecer en el futuro”. Dejando de lado la referencia educativa, vale rescatar la noción de que para cierta mirada neoliberal del poder hay efectivamente un criterio de que un sector de la población está obligado a padecer precariedad, en el presente y en el futuro. Y esta es la base de su doctrina. Y también parece ser la base de muchos de los conflictos en los países vecinos. Sucede que hay vastos sectores de la población que no se resignan a esta postergación. Alguna vez los cultores de esta mirada de la Economía Política, que pretenden traducir en políticas económicas, deberán explicar en su esquema teórico ¿cuándo le toca a la gente? Sus desvelos y sus elucubraciones van por el superávit comercial y financiero, por la base monetaria, por la balanza de pagos, por el tipo de cambio, el endeudamiento, los organismos de crédito y demás. Su prédica señala que una vez equilibrados todos estos factores, surgirán naturales beneficios que redundarán en favor de la sociedad, del pueblo, de los trabajadores, de los más vulnerables y de los más humildes. Resulta que el equilibrio no llega nunca y el famoso "derrame”, mucho menos. No se alcanza a entender cuándo es el turno de la salud, de la educación, de la seguridad. Cuándo mejoran el empleo y el consumo. Por estos andariveles parece ir el desafío del nuevo gobierno. Hay una crisis profunda, pero también se percibe mucha voluntad de cambio, de mejora, de progreso. Ojalá se logre alcanzar un esfuerzo conjunto que efectivamente comience a resolver los problemas y no se detenga en internas, ni en situaciones de muy poca importancia.

En San Luis asume quien ha sido reelecto Gobernador, en una elección dura y con claras diferencias en la propuestas. Hay mucha esperanza, muy bien fundamentada, en su gestión. Vienen asumiendo en estos días, intendentes y legisladores en los diferentes estamentos. El compromiso es de todos. El momento es difícil pero se percibe mucha buena voluntad en el pueblo puntano. Hay voluntad de unidad y deseos de progreso y crecimiento para todos. Los dirigentes deben estar a la altura de las circunstancias. Algunos disparates deben quedar para las páginas más opacas de la historia y no repetirse. No hay espacio para mezquindades o especulaciones sectoriales o personales. Los ciudadanos de San Luis han sido convocados a las urnas en diferentes instancias y han respondido con mucha altura y sensatez.

Llega, en todos los espacios y en todos los niveles, la hora de gobernar. La hora de honrar cada mandato. Otra cosa resultará intolerable.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Llega la hora de comenzar a honrar cada mandato

Se viven días de gran expectativa. Luego de la fiebre electoral y de la consagración de un nuevo presidente de la república, sin necesidad de segunda vuelta, el país comenzó a transitar una etapa de asimilación de los resultados y de preparativos para la instalación de un nuevo gobierno. El planteo no es sencillo. Hace cuatro años asumía un Gobierno que blandía un cambio impostergable. Ante la propuesta de su reelección, los ciudadanos eligen un nuevo cambio. Y no parece menor. Para muchos, esa expectativa positiva es esperanza. La idea, la posibilidad, el anhelo cierto de estar mejor, de salir de situaciones angustiantes. En líneas generales, los mercados, los medios de comunicación y diversos agentes de la sociedad participaron de un clima relativamente distendido, sostenido en la profundidad de la crisis y en la expectativa mencionada.

En estos días esa sensación va a comenzar a encontrar concreciones. Las autoridades elegidas en los distintos estamentos asumirán sus cargos. Y, sin demasiado espacio para dilaciones, deberán comenzar a tomar decisiones. Deberán trasladar a la realidad las promesas que a cada uno lo llevaron a conseguir los espacios para los que se postularon.

Al panorama nacional, francamente difícil, la Argentina debe agregar el presente de una región en llamas. Más allá de las crisis, los distintos países de América Latina no tienen gobiernos con una ideología afín a quienes asumirán sus cargos el 10 de diciembre en la Casa Rosada. Y no se trata de un dato menor.

En el reciente encuentro de “Juventudes en lucha” realizado en el Senado de la Nación, la legisladora más joven de América Latina, Ofelia Fernández, sentenció: “Conciben las escuelas como lugares donde nos preparan y forman para la precariedad que supuestamente estamos obligados a padecer en el futuro”. Dejando de lado la referencia educativa, vale rescatar la noción de que para cierta mirada neoliberal del poder hay efectivamente un criterio de que un sector de la población está obligado a padecer precariedad, en el presente y en el futuro. Y esta es la base de su doctrina. Y también parece ser la base de muchos de los conflictos en los países vecinos. Sucede que hay vastos sectores de la población que no se resignan a esta postergación. Alguna vez los cultores de esta mirada de la Economía Política, que pretenden traducir en políticas económicas, deberán explicar en su esquema teórico ¿cuándo le toca a la gente? Sus desvelos y sus elucubraciones van por el superávit comercial y financiero, por la base monetaria, por la balanza de pagos, por el tipo de cambio, el endeudamiento, los organismos de crédito y demás. Su prédica señala que una vez equilibrados todos estos factores, surgirán naturales beneficios que redundarán en favor de la sociedad, del pueblo, de los trabajadores, de los más vulnerables y de los más humildes. Resulta que el equilibrio no llega nunca y el famoso "derrame”, mucho menos. No se alcanza a entender cuándo es el turno de la salud, de la educación, de la seguridad. Cuándo mejoran el empleo y el consumo. Por estos andariveles parece ir el desafío del nuevo gobierno. Hay una crisis profunda, pero también se percibe mucha voluntad de cambio, de mejora, de progreso. Ojalá se logre alcanzar un esfuerzo conjunto que efectivamente comience a resolver los problemas y no se detenga en internas, ni en situaciones de muy poca importancia.

En San Luis asume quien ha sido reelecto Gobernador, en una elección dura y con claras diferencias en la propuestas. Hay mucha esperanza, muy bien fundamentada, en su gestión. Vienen asumiendo en estos días, intendentes y legisladores en los diferentes estamentos. El compromiso es de todos. El momento es difícil pero se percibe mucha buena voluntad en el pueblo puntano. Hay voluntad de unidad y deseos de progreso y crecimiento para todos. Los dirigentes deben estar a la altura de las circunstancias. Algunos disparates deben quedar para las páginas más opacas de la historia y no repetirse. No hay espacio para mezquindades o especulaciones sectoriales o personales. Los ciudadanos de San Luis han sido convocados a las urnas en diferentes instancias y han respondido con mucha altura y sensatez.

Llega, en todos los espacios y en todos los niveles, la hora de gobernar. La hora de honrar cada mandato. Otra cosa resultará intolerable.

Logín