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Ocho alumnos crearon un cuadriciclo adaptado para donar

Ayelen Anzulovich
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Cursan séptimo año en la escuela "Domingo Faustino Sarmiento", ex industrial y le entregaron el vehículo a Gaspar Merino (12), quien tiene esclerosis tuberosa y Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD).

Sin dudas que el seis de diciembre de 2019 será una fecha que nunca olvidará la familia de Gaspar Merino (12), quien tiene esclerosis tuberosa y Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), ya que se subió por primera vez al cuadriciclo que crearon desde cero ocho alumnos de séptimo año de la escuela "Domingo Faustino Sarmiento", ex Industrial. 

El taller del establecimiento trabajaba a toda máquina. Martín Muñoz y Alejandro Balmaceda le dieron los últimos retoques. Con un trapo mojado sacaron todos los excesos de pintura y probaron los cambios. "Al principio tuvimos problemas técnicos pero los pudimos solucionar. Salió mucho mejor de lo que nos imaginábamos", dijo Martín, mientras miraba asombrado el resultado obtenido y comentaba que en junio comenzaron a trabajar en este proyecto. 

"Al principio fuimos 20 los que nos sumamos al trabajo, pero finalmente, por diferentes circunstancias que se presentaron, quedamos 8. Le pusimos esfuerzo y ganas para dejarla cero kilómetro. Muchos trabajamos fuera del horario de clases para lograr el objetivo", contó sonriente el alumno. 

 

Los minutos pasaban y los nervios aumentaban, porque a las doce del mediodía finalmente llegaría la familia de Gaspar a conocer el cuadriciclo. Sentado sobre una de las butacas, Alejandro expresó que cuando el profesor les comentó sobre el proyecto, no lo dudaron ni un segundo. "Rápidamente buscamos modelos en internet, armamos los planos y sacamos la cotización. El padre del chico que recibe la bici fue el que nos dio todos los materiales para realizarla. Nosotros pusimos la mano de obra y los conocimientos", destacó.

Contento con lo logrado, el alumno prec isó que la parte más complicada fue el armado final. "Soldar caños ya nos resulta fácil, pero nos costó poner los cambios y la dirección.  Ayer tuvimos que desarmarla porque no funcionaba y hoy pudimos hacer que anden", expresó orgulloso el estudiante, quien precisó que uno de los pasos fundamentales fue tomarle las medidas al padre, quien será el que lo conduzca. "Tomamos las referencias para saber a qué altura poníamos el manubrio. Aparte tiene dos butacas y uno de ellos posee una pedalera con cambios, mientras que el del acompañante está fijo para que también ayude a pedalear", recordó.  

En el medio del Salón de Usos Múltiples estaba la familia completa de Gaspar. Por medio de gestos les hizo saber a todos la alegría que tenía. No dejaba de aplaudir y sonreír. De repente, por una gran puerta apareció el tan ansiado cuadriciclo de color amarillo. 

 

Felicidad. Por primera vez Gaspar se sube a la bicicleta junto a Martín Muñoz para dar una vuelta por el SUM de la escuela.

 

Martín y Alejandro fueron los encargados de llevarlo hasta el medio del patio, lo estacionaron e invitaron a que su nuevo dueño se subiera. Se sentó y su papá, Claudio Merino, fue el encargado de chequear que sus pies estuvieran bien enganchados en los pedales. Le acarició la cabeza y le dio la seguridad necesaria para que tomara coraje y se animara.  

Emocionado, Claudio manifestó que hace tiempo buscó en internet diferentes modelos de bicicletas, pero que por una cosa u otra nunca pudo armarla. Fue ahí donde se le ocurrió acercarse hasta la ex Industrial. "Sabía que la escuela había realizado trabajos solidarios. No lo dudé y les propuse la idea de hacerlo. Apenas se los dije se entusiasmaron y comenzaron a investigar. Me mandaron un listado con los materiales y salí en busca de ellos", precisó con lágrimas en los ojos y agregó que a medida que avanzaban en el armado le mandaban fotos. 

"La primera fue del cuadrante. La última vez que la vi fue en la expo que la Industrial realiza en la plaza Pringles, pero todavía le faltaban algunas cosas", recordó el papá, quien aseguró que a su hijo le gusta nadar, pero que querían otra actividad para realizar juntos. "Teníamos que buscar algo más accesible. La bici común es complicada porque es difícil mantener el equilibrio, en cambio en esta es más cómoda y él también ayudará a pedalear", expresó alegre. 

Mientras dejaba registrado en un video el gran momento, destacó el trabajo de los alumnos. "Es un orgullo que hayan trabajado en un proyecto para alguien que verdaderamente lo necesita. Estoy orgulloso de este logro", dijo Claudio, quien le dio el teléfono a su hijo menor, se subió al cuadriciclo y partió junto a su hijo a recorrer nuevos caminos.  

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Ocho alumnos crearon un cuadriciclo adaptado para donar

Cursan séptimo año en la escuela "Domingo Faustino Sarmiento", ex industrial y le entregaron el vehículo a Gaspar Merino (12), quien tiene esclerosis tuberosa y Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD).

Unidos. A la izquierda, Gaspar junto a su hermano. Arriba en el medio, Alejandro Balmaceda y  Martín Muñoz, junto al resto de la familia del agasajado. Fotos: Marina Balbo.

Sin dudas que el seis de diciembre de 2019 será una fecha que nunca olvidará la familia de Gaspar Merino (12), quien tiene esclerosis tuberosa y Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), ya que se subió por primera vez al cuadriciclo que crearon desde cero ocho alumnos de séptimo año de la escuela "Domingo Faustino Sarmiento", ex Industrial. 

El taller del establecimiento trabajaba a toda máquina. Martín Muñoz y Alejandro Balmaceda le dieron los últimos retoques. Con un trapo mojado sacaron todos los excesos de pintura y probaron los cambios. "Al principio tuvimos problemas técnicos pero los pudimos solucionar. Salió mucho mejor de lo que nos imaginábamos", dijo Martín, mientras miraba asombrado el resultado obtenido y comentaba que en junio comenzaron a trabajar en este proyecto. 

"Al principio fuimos 20 los que nos sumamos al trabajo, pero finalmente, por diferentes circunstancias que se presentaron, quedamos 8. Le pusimos esfuerzo y ganas para dejarla cero kilómetro. Muchos trabajamos fuera del horario de clases para lograr el objetivo", contó sonriente el alumno. 

 

Los minutos pasaban y los nervios aumentaban, porque a las doce del mediodía finalmente llegaría la familia de Gaspar a conocer el cuadriciclo. Sentado sobre una de las butacas, Alejandro expresó que cuando el profesor les comentó sobre el proyecto, no lo dudaron ni un segundo. "Rápidamente buscamos modelos en internet, armamos los planos y sacamos la cotización. El padre del chico que recibe la bici fue el que nos dio todos los materiales para realizarla. Nosotros pusimos la mano de obra y los conocimientos", destacó.

Contento con lo logrado, el alumno prec isó que la parte más complicada fue el armado final. "Soldar caños ya nos resulta fácil, pero nos costó poner los cambios y la dirección.  Ayer tuvimos que desarmarla porque no funcionaba y hoy pudimos hacer que anden", expresó orgulloso el estudiante, quien precisó que uno de los pasos fundamentales fue tomarle las medidas al padre, quien será el que lo conduzca. "Tomamos las referencias para saber a qué altura poníamos el manubrio. Aparte tiene dos butacas y uno de ellos posee una pedalera con cambios, mientras que el del acompañante está fijo para que también ayude a pedalear", recordó.  

En el medio del Salón de Usos Múltiples estaba la familia completa de Gaspar. Por medio de gestos les hizo saber a todos la alegría que tenía. No dejaba de aplaudir y sonreír. De repente, por una gran puerta apareció el tan ansiado cuadriciclo de color amarillo. 

 

Felicidad. Por primera vez Gaspar se sube a la bicicleta junto a Martín Muñoz para dar una vuelta por el SUM de la escuela.

 

Martín y Alejandro fueron los encargados de llevarlo hasta el medio del patio, lo estacionaron e invitaron a que su nuevo dueño se subiera. Se sentó y su papá, Claudio Merino, fue el encargado de chequear que sus pies estuvieran bien enganchados en los pedales. Le acarició la cabeza y le dio la seguridad necesaria para que tomara coraje y se animara.  

Emocionado, Claudio manifestó que hace tiempo buscó en internet diferentes modelos de bicicletas, pero que por una cosa u otra nunca pudo armarla. Fue ahí donde se le ocurrió acercarse hasta la ex Industrial. "Sabía que la escuela había realizado trabajos solidarios. No lo dudé y les propuse la idea de hacerlo. Apenas se los dije se entusiasmaron y comenzaron a investigar. Me mandaron un listado con los materiales y salí en busca de ellos", precisó con lágrimas en los ojos y agregó que a medida que avanzaban en el armado le mandaban fotos. 

"La primera fue del cuadrante. La última vez que la vi fue en la expo que la Industrial realiza en la plaza Pringles, pero todavía le faltaban algunas cosas", recordó el papá, quien aseguró que a su hijo le gusta nadar, pero que querían otra actividad para realizar juntos. "Teníamos que buscar algo más accesible. La bici común es complicada porque es difícil mantener el equilibrio, en cambio en esta es más cómoda y él también ayudará a pedalear", expresó alegre. 

Mientras dejaba registrado en un video el gran momento, destacó el trabajo de los alumnos. "Es un orgullo que hayan trabajado en un proyecto para alguien que verdaderamente lo necesita. Estoy orgulloso de este logro", dijo Claudio, quien le dio el teléfono a su hijo menor, se subió al cuadriciclo y partió junto a su hijo a recorrer nuevos caminos.  

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