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Las cadenas agroalimentarias dieron un gran salto entre 2001 y 2015

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Las cadenas agroalimentarias dieron un gran salto entre 2001 y 2015

Carlos Etchepare

Analizábamos  la semana pasada, en la primera parte de esta doble entrega, el trabajo elaborado por la Secretaría de Agroindustria de la Nación, titulado: “Cadenas de valor agroalimentarias. Evolución y cambios estructurales en el siglo XXI”.
En esta segunda parte profundizaremos tres aspectos fundamentales del informe sobre las cadenas de valor agroindustriales argentinas (CAA): la importancia territorial; la participación y generación de empleo; y la relación comercial con el mundo y el peso en la generación de divisas.  

El federalismo como bandera
Una de las características de las CAA es que tienen una importante cobertura geográfica nacional, y esto las convierte en un motor fundamental de equidad territorial. Si bien hay provincias que tienen un mayor peso específico que otras y esto no puede discutirse, la existencia de la gran mayoría de estas cadenas de valor en cada una de las provincias hacen de la agroindustria el gran motor del desarrollo de nuestro país. 

Según los números expuestos por el gobierno nacional, en la provincia de Buenos Aires se genera el 32% del valor agregado (VA) de las CAA, seguida por Santa Fe con el 18%, Córdoba con el 17% y Entre Ríos con un aporte del 7,6%. En cuanto a la Provincia de San Luis, el valor agregado que aportan sus cadenas de valor representó el 1% durante el año 2015.

Recordemos que el peso de las CAA en el total del PBI nacional es del 10% a precios corrientes (15% a precios constantes de 2007), pero este promedio oculta realidades territoriales extremadamente heterogéneas, con participaciones en el producto bruto geográfico (PBG) que van desde el 38% al 0,05% según las provincias consideradas. 

En este punto debemos destacar que en el caso de Entre Ríos, el 38% de la actividad económica de la provincia está explicada por actividades relacionadas con las CAA (predominan forestal, soja y avícola); en Misiones el número alcanza el 24% (yerba mate y forestal); en Santa Fe el 23% (soja, lácteo y cebada); en Córdoba (soja y lácteo) y en La Pampa (bovino y soja) el porcentaje es del 22%. 

En tanto que entre las provincias con menor presencia de las CAA se encuentran aquellas que no poseen aptitud o territorio para el desarrollo de actividades agropecuarias primarias: CABA, Tierra del Fuego, Neuquén, Catamarca y Chubut.

La participación de las CAA en el PBG de la Provincia de San Luis alcanza el 9%, un número muy similar al de la provincia de Buenos Aires (10%), pese a sus diferencias de tamaño y de volumen de producción. 

El trabajo de Agroindustria también realiza un perfil de la producción agroalimentaria de cada zona geográfica y lo distingue en tres grupos: a) las de la región pampeana, con la preponderancia de sus cadenas típicas (soja, bovino, lácteo, trigo, girasol); b) provincias fuera de esa región cuyo mayor valor agregado lo generan las “cadenas pampeanas”; y c) un grupo de jurisdicciones que conservan su perfil regional.

Dentro del primer grupo, podemos destacar por ejemplo a la provincia de Buenos Aires, donde el valor agregado de las CAA está explicado en un 80% por seis de ellas: soja (23%), bovino (19%), lácteo (12%), trigo (13%), avícola (8%) y porcinos (7%). Luego, es posible distinguir un grupo de provincias que no son pampeanas, sino que están ubicadas en el Norte o Cuyo, pero cuyas CAA preponderantes sí lo son.Un ejemplo de esto sería San Luis, ya que el 80% del valor agregado lo aportan bovino (34%), soja (32%) y maíz (18%). En cuanto a las provincias que mantienen su perfil regional, aparecen Jujuy, donde las cinco CAA que aportan el 81% del VA son tabaco 28%, forestal 21%, caña de azúcar 20%, cítrico 6% y limón 6%; La Rioja, donde el mayor aporte lo realizan CAA no pampeanas como uva 36%, olivo 28% y tomate 14%; o Misiones donde se imponen la yerba mate (42%) y la actividad forestal (42%). 

Made in Argentina 
Además de los aspectos geográficos, las CAA cumplen un papel fundamental en la inserción externa de la Argentina, ya que en su conjunto aportan el grueso de los ingresos netos por comercio exterior. Según el informe de Agroindustria, durante el año 2015 las CAA exportaron un total de US$32.344 millones, lo que representó un 57% de las exportaciones totales del país.

Para entender mejor el complejo exportador, hay que tener en cuenta cómo se diversifican las ventas externas de nuestro país. Del total de las exportaciones de las cadenas de valor agroindustriales, el 55% corresponde a la CAA soja y maíz (10%); bovino (6%); trigo (4%); uva, lácteo, maní, cebada y girasol (3%). Estas 9 cadenas concentran el 90% del total de las exportaciones.

Pero a pesar de exponer cuál es la participación de cada una de las CAA en las exportaciones globales de nuestro país, Agroindustria considera que una mejor manera de medir la inserción internacional es observar la participación de las exportaciones en el total del valor bruto de producción (VBP)de cada una de las CAA. 

“En este sentido, es posible subrayar que las CAA venden en promedio en el exterior el 25% de su VBP, pero tienen un grado de internacionalización (Exportaciones/VAB) mucho más importante (58%) que el promedio de la economía nacional (11%)”. Entre las cadenas cuyas exportaciones representan un porcentaje mayor de la facturación total, se destacan miel, maní, soja, té, olivo y maíz.

Una tercera forma de analizar la importancia de las cadenas en el comercio exterior sería reparando en la posición de las exportaciones argentinas por CAA en el mercado mundial. En este sentido, es posible observar que el país es el primer exportador mundial de yerba mate, maní y limón; el segundo de productos de soja y el tercero de maíz, miel, ajo y sorgo.

La generación de empleo
El último punto importante que analiza el trabajo tiene que ver con el factor empleo. En este sentido no podemos dejar de considerar que las CAA generan un poco más de 1,9 millones de empleados. Sean de la categoría que sean (obrero, patrón, peón, agricultor familiar), lo cierto es que las CAA explican el 10% del empleo total del país.  

Respecto de qué eslabón genera más empleo dentro de las propias CAA, se debe destacar el que aportan el sector primario con un 48%, seguido por el procesamiento industrial con el 29% y el transporte de carga con el 13%.

Para relativizar adecuadamente el peso de las CAA en el empleo, Agroindustria también presenta las estimaciones del empleo total de la economía y sus componentes. Según sus estimaciones, durante 2015 estaban ocupadas 19,7 millones de personas. De ese total, un poco más de 5,3 millones (27%) trabajaban en la producción de bienes y 14,3 millones en la de servicios. A su vez, dentro de la producción de bienes, las actividades del agro y la industria manufacturera participaban con 3,2 millones de trabajadores. Entonces, “de acuerdo con estos totales, las CAA aportan el 31% de los ocupados en la producción de bienes, 90% en la agropecuaria y 28% en la manufacturera”.

Al momento de pensar en cuáles son las CAA donde el trabajo es más intensivo, se destacan algodón, cítrico, caña de azúcar, peras y manzanas, tabaco, papa y uva. 

El último dato se refiere a la distribución del empleo agroindustrial según las diferentes provincias. En este punto se destaca que “el 28% del empleo agroalimentario se ubica en la provincia de Buenos Aires, el 15% en Santa Fe y el 14% en Córdoba. Estas tres jurisdicciones acumulan el 58% de los ocupados en las CAA”. En el caso de la Provincia de San Luis, el número asciende al 1%. 

Resumen final
Justo es decir que el trabajo deja algunos resultados muy importantes. Pese a la falta de información de los últimos tres años (gobierno de Mauricio Macri), esta radiografía de la cadenas de valor se torna un documento fundamental al momento de analizar y dimensionar el peso del sector en la economía nacional. 

Conocer a ciencia cierta cuál es el valor bruto de producción y valor agregado, el volumen de exportaciones y del empleo de las diferentes cadenas agroalimentarias resulta imprescindible al momento de planificar el futuro de nuestro país.

De las 31 CAA se desprenden números clarísimos. En primer lugar se destacan los 8 eslabones que la componen: producción primaria (54% del VA), procesamiento industrial (31%), transporte de carga (5%), servicios agropecuarios (4%), empaque (2%), semillas (3%), agroquímicos (1%) y servicios veterinarios (0,2%). 

En segundo, el aporte generalizado de todas ellas. Estas 31 cadenas, en 2015, explicaron el 10% del PBI (15% a precios constantes), el 57% de las exportaciones y el 10% del empleo nacional. Destacándose especialmente las cadenas de soja, que genera el 26% del valor agregado bruto, la bovina con el 14% y la cadena láctea (11%). En tanto que en la producción total de bienes, las cadenas de valor agroindustriales representaron el 29% del total y el 31% de los puestos de trabajo ocupados. 

Respecto de la generación de empleo, un cuestionamiento histórico al sector, el informe señala que la cantidad de ocupados por todas las cadenas es de 1,9 millones de personas. Las CAA que más trabajadores ocupan son soja (18%), lácteo (12%), bovinos (12%) y trigo (8%). En tanto que las  cadenas con mayor intensidad laboral (Ocupados/VA) son algodón, cítrico, caña de azúcar y tabaco. El eslabón primario es el que más aporta (48%), pero el más intensivo en empleo (Ocupado/ VA) es el de transporte de cargas.

La cuestión federal también es importante cuando hablamos de las cadenas de valor agroindustriales. La producción de las CAA está distribuida en todo el territorio nacional, si bien su mayor parte se ubica en Buenos Aires (32%), Santa Fe (18%) y Córdoba (17%); la provincia más agroalimentaria es Entre Ríos, ya que el 38% de su producto bruto geográfico lo aportan las CAA identificadas; y la más diversificada es Salta. 

Como dato curioso, el informe destaca que cadenas típicamente pampeanas como soja y bovinos, también se encuentran muy desarrolladas en provincias no pampeanas, como Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y San Luis.

Pero además de lo que sucede con el federalismo, con el valor agregado y con el empleo, el peso principal de las cadenas de valor agroindustrial se da en su participación externa. En este sentido, el informe destaca la fuerte inserción de nuestro producto en el mundo, aunque todavía con una alta concentración en soja, cadena que explica el 55% de las exportaciones totales. 

Pero estos números son el resultado del año 2015. El informe, por otro lado, también analiza la evolución de las cadenas de valor en el período 2001/2015. En este punto se destaca que en su conjunto las CAA crecieron 43% (2,6% anual), con caídas solo en los años 2002, 2009 y 2012. Según los números de Agroindustria, esta variación de los volúmenes le ha permitido al sector agroalimentario mantener una participación en el PBI del 15% en valores constantes, aunque experimentó una leve baja de 2 puntos respecto del 17% que aportaba en 2001.

En cuanto al crecimiento por eslabones, se destaca que las actividades primarias crecieron 51%, en tanto que las manufactureras lo hicieron en un 39%. Las CAA que más crecieron fueron colza, avícola, maní, soja y maíz. Mientras que caprino, miel, ovinos, papa, ajo, peras y manzanas, bovinos y uva tuvieron variación real negativa durante el período. 

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Las cadenas agroalimentarias dieron un gran salto entre 2001 y 2015

Analizábamos  la semana pasada, en la primera parte de esta doble entrega, el trabajo elaborado por la Secretaría de Agroindustria de la Nación, titulado: “Cadenas de valor agroalimentarias. Evolución y cambios estructurales en el siglo XXI”.
En esta segunda parte profundizaremos tres aspectos fundamentales del informe sobre las cadenas de valor agroindustriales argentinas (CAA): la importancia territorial; la participación y generación de empleo; y la relación comercial con el mundo y el peso en la generación de divisas.  

El federalismo como bandera
Una de las características de las CAA es que tienen una importante cobertura geográfica nacional, y esto las convierte en un motor fundamental de equidad territorial. Si bien hay provincias que tienen un mayor peso específico que otras y esto no puede discutirse, la existencia de la gran mayoría de estas cadenas de valor en cada una de las provincias hacen de la agroindustria el gran motor del desarrollo de nuestro país. 

Según los números expuestos por el gobierno nacional, en la provincia de Buenos Aires se genera el 32% del valor agregado (VA) de las CAA, seguida por Santa Fe con el 18%, Córdoba con el 17% y Entre Ríos con un aporte del 7,6%. En cuanto a la Provincia de San Luis, el valor agregado que aportan sus cadenas de valor representó el 1% durante el año 2015.

Recordemos que el peso de las CAA en el total del PBI nacional es del 10% a precios corrientes (15% a precios constantes de 2007), pero este promedio oculta realidades territoriales extremadamente heterogéneas, con participaciones en el producto bruto geográfico (PBG) que van desde el 38% al 0,05% según las provincias consideradas. 

En este punto debemos destacar que en el caso de Entre Ríos, el 38% de la actividad económica de la provincia está explicada por actividades relacionadas con las CAA (predominan forestal, soja y avícola); en Misiones el número alcanza el 24% (yerba mate y forestal); en Santa Fe el 23% (soja, lácteo y cebada); en Córdoba (soja y lácteo) y en La Pampa (bovino y soja) el porcentaje es del 22%. 

En tanto que entre las provincias con menor presencia de las CAA se encuentran aquellas que no poseen aptitud o territorio para el desarrollo de actividades agropecuarias primarias: CABA, Tierra del Fuego, Neuquén, Catamarca y Chubut.

La participación de las CAA en el PBG de la Provincia de San Luis alcanza el 9%, un número muy similar al de la provincia de Buenos Aires (10%), pese a sus diferencias de tamaño y de volumen de producción. 

El trabajo de Agroindustria también realiza un perfil de la producción agroalimentaria de cada zona geográfica y lo distingue en tres grupos: a) las de la región pampeana, con la preponderancia de sus cadenas típicas (soja, bovino, lácteo, trigo, girasol); b) provincias fuera de esa región cuyo mayor valor agregado lo generan las “cadenas pampeanas”; y c) un grupo de jurisdicciones que conservan su perfil regional.

Dentro del primer grupo, podemos destacar por ejemplo a la provincia de Buenos Aires, donde el valor agregado de las CAA está explicado en un 80% por seis de ellas: soja (23%), bovino (19%), lácteo (12%), trigo (13%), avícola (8%) y porcinos (7%). Luego, es posible distinguir un grupo de provincias que no son pampeanas, sino que están ubicadas en el Norte o Cuyo, pero cuyas CAA preponderantes sí lo son.Un ejemplo de esto sería San Luis, ya que el 80% del valor agregado lo aportan bovino (34%), soja (32%) y maíz (18%). En cuanto a las provincias que mantienen su perfil regional, aparecen Jujuy, donde las cinco CAA que aportan el 81% del VA son tabaco 28%, forestal 21%, caña de azúcar 20%, cítrico 6% y limón 6%; La Rioja, donde el mayor aporte lo realizan CAA no pampeanas como uva 36%, olivo 28% y tomate 14%; o Misiones donde se imponen la yerba mate (42%) y la actividad forestal (42%). 

Made in Argentina 
Además de los aspectos geográficos, las CAA cumplen un papel fundamental en la inserción externa de la Argentina, ya que en su conjunto aportan el grueso de los ingresos netos por comercio exterior. Según el informe de Agroindustria, durante el año 2015 las CAA exportaron un total de US$32.344 millones, lo que representó un 57% de las exportaciones totales del país.

Para entender mejor el complejo exportador, hay que tener en cuenta cómo se diversifican las ventas externas de nuestro país. Del total de las exportaciones de las cadenas de valor agroindustriales, el 55% corresponde a la CAA soja y maíz (10%); bovino (6%); trigo (4%); uva, lácteo, maní, cebada y girasol (3%). Estas 9 cadenas concentran el 90% del total de las exportaciones.

Pero a pesar de exponer cuál es la participación de cada una de las CAA en las exportaciones globales de nuestro país, Agroindustria considera que una mejor manera de medir la inserción internacional es observar la participación de las exportaciones en el total del valor bruto de producción (VBP)de cada una de las CAA. 

“En este sentido, es posible subrayar que las CAA venden en promedio en el exterior el 25% de su VBP, pero tienen un grado de internacionalización (Exportaciones/VAB) mucho más importante (58%) que el promedio de la economía nacional (11%)”. Entre las cadenas cuyas exportaciones representan un porcentaje mayor de la facturación total, se destacan miel, maní, soja, té, olivo y maíz.

Una tercera forma de analizar la importancia de las cadenas en el comercio exterior sería reparando en la posición de las exportaciones argentinas por CAA en el mercado mundial. En este sentido, es posible observar que el país es el primer exportador mundial de yerba mate, maní y limón; el segundo de productos de soja y el tercero de maíz, miel, ajo y sorgo.

La generación de empleo
El último punto importante que analiza el trabajo tiene que ver con el factor empleo. En este sentido no podemos dejar de considerar que las CAA generan un poco más de 1,9 millones de empleados. Sean de la categoría que sean (obrero, patrón, peón, agricultor familiar), lo cierto es que las CAA explican el 10% del empleo total del país.  

Respecto de qué eslabón genera más empleo dentro de las propias CAA, se debe destacar el que aportan el sector primario con un 48%, seguido por el procesamiento industrial con el 29% y el transporte de carga con el 13%.

Para relativizar adecuadamente el peso de las CAA en el empleo, Agroindustria también presenta las estimaciones del empleo total de la economía y sus componentes. Según sus estimaciones, durante 2015 estaban ocupadas 19,7 millones de personas. De ese total, un poco más de 5,3 millones (27%) trabajaban en la producción de bienes y 14,3 millones en la de servicios. A su vez, dentro de la producción de bienes, las actividades del agro y la industria manufacturera participaban con 3,2 millones de trabajadores. Entonces, “de acuerdo con estos totales, las CAA aportan el 31% de los ocupados en la producción de bienes, 90% en la agropecuaria y 28% en la manufacturera”.

Al momento de pensar en cuáles son las CAA donde el trabajo es más intensivo, se destacan algodón, cítrico, caña de azúcar, peras y manzanas, tabaco, papa y uva. 

El último dato se refiere a la distribución del empleo agroindustrial según las diferentes provincias. En este punto se destaca que “el 28% del empleo agroalimentario se ubica en la provincia de Buenos Aires, el 15% en Santa Fe y el 14% en Córdoba. Estas tres jurisdicciones acumulan el 58% de los ocupados en las CAA”. En el caso de la Provincia de San Luis, el número asciende al 1%. 

Resumen final
Justo es decir que el trabajo deja algunos resultados muy importantes. Pese a la falta de información de los últimos tres años (gobierno de Mauricio Macri), esta radiografía de la cadenas de valor se torna un documento fundamental al momento de analizar y dimensionar el peso del sector en la economía nacional. 

Conocer a ciencia cierta cuál es el valor bruto de producción y valor agregado, el volumen de exportaciones y del empleo de las diferentes cadenas agroalimentarias resulta imprescindible al momento de planificar el futuro de nuestro país.

De las 31 CAA se desprenden números clarísimos. En primer lugar se destacan los 8 eslabones que la componen: producción primaria (54% del VA), procesamiento industrial (31%), transporte de carga (5%), servicios agropecuarios (4%), empaque (2%), semillas (3%), agroquímicos (1%) y servicios veterinarios (0,2%). 

En segundo, el aporte generalizado de todas ellas. Estas 31 cadenas, en 2015, explicaron el 10% del PBI (15% a precios constantes), el 57% de las exportaciones y el 10% del empleo nacional. Destacándose especialmente las cadenas de soja, que genera el 26% del valor agregado bruto, la bovina con el 14% y la cadena láctea (11%). En tanto que en la producción total de bienes, las cadenas de valor agroindustriales representaron el 29% del total y el 31% de los puestos de trabajo ocupados. 

Respecto de la generación de empleo, un cuestionamiento histórico al sector, el informe señala que la cantidad de ocupados por todas las cadenas es de 1,9 millones de personas. Las CAA que más trabajadores ocupan son soja (18%), lácteo (12%), bovinos (12%) y trigo (8%). En tanto que las  cadenas con mayor intensidad laboral (Ocupados/VA) son algodón, cítrico, caña de azúcar y tabaco. El eslabón primario es el que más aporta (48%), pero el más intensivo en empleo (Ocupado/ VA) es el de transporte de cargas.

La cuestión federal también es importante cuando hablamos de las cadenas de valor agroindustriales. La producción de las CAA está distribuida en todo el territorio nacional, si bien su mayor parte se ubica en Buenos Aires (32%), Santa Fe (18%) y Córdoba (17%); la provincia más agroalimentaria es Entre Ríos, ya que el 38% de su producto bruto geográfico lo aportan las CAA identificadas; y la más diversificada es Salta. 

Como dato curioso, el informe destaca que cadenas típicamente pampeanas como soja y bovinos, también se encuentran muy desarrolladas en provincias no pampeanas, como Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y San Luis.

Pero además de lo que sucede con el federalismo, con el valor agregado y con el empleo, el peso principal de las cadenas de valor agroindustrial se da en su participación externa. En este sentido, el informe destaca la fuerte inserción de nuestro producto en el mundo, aunque todavía con una alta concentración en soja, cadena que explica el 55% de las exportaciones totales. 

Pero estos números son el resultado del año 2015. El informe, por otro lado, también analiza la evolución de las cadenas de valor en el período 2001/2015. En este punto se destaca que en su conjunto las CAA crecieron 43% (2,6% anual), con caídas solo en los años 2002, 2009 y 2012. Según los números de Agroindustria, esta variación de los volúmenes le ha permitido al sector agroalimentario mantener una participación en el PBI del 15% en valores constantes, aunque experimentó una leve baja de 2 puntos respecto del 17% que aportaba en 2001.

En cuanto al crecimiento por eslabones, se destaca que las actividades primarias crecieron 51%, en tanto que las manufactureras lo hicieron en un 39%. Las CAA que más crecieron fueron colza, avícola, maní, soja y maíz. Mientras que caprino, miel, ovinos, papa, ajo, peras y manzanas, bovinos y uva tuvieron variación real negativa durante el período. 

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